26 mayo 2014

NIEVE ROSA

J.J.D.R.
Me levanté decidido a despojarme de la pesada carga resultante de mi piel y el saco de huesos que conforman mi cuerpo y, tras asirme con fuerza al mástil que soporta la vela que guía mi ensoñación, tras dejar doblado cuidadosamente mi cuerpo sobre una silla, me lancé a surcar el cielo sin un destino previo dejándome llevar impulsado por la necesidad de sentir el latido de Gaia cuando amanece sobre un día cualquiera. Desde que salí por la ventana ascendí en cuestión de segundos y el imaginario dron del que pendía mi curioso espíritu se encaminó raudo hacía el norte, subiendo y bajando montañas y desperezando bosques a tal velocidad que, un instante después, los21 gramos que se supone componen mi verdadera esencia, observaron algo increíble sobre el terreno sintiendo de inmediato cómo Gaia aceleraba su ritmo cardiaco.

LA NIEVE ROSA Foto www.tiempo.com.mx
Desde la misma altura en la que un expedicionario Cóndor oteaba la mesta, pude ver con claridad uno de los contrastes más originales y hermosos que la madre naturaleza podía ofrecerme aquella mañana de primavera sobre las cumbres heladas de un macizo montañoso.
Dos picos pétreos de agujas redondeadas y aristas como dientes de cocodrilo vigilaban un estrecho y pequeño valle cubierto de coníferas y vetustos abetos cuyas copas altas derramaban la nieve acumulada sobre el suelo. La cara norte del valle estaba completamente nevada, y los rayos de un sol que ascendía raudo hacia su cénit, hacia que la nieve brillase de tal manera que dolían los ojos. Sobre la cara sur del valle, un pequeño riachuelo de aguas turquesas sorteaba culebreando dos enormes peñascos que le impedían el paso. Unos cien metros más adelante el paisaje cambiaba de repente, y una alfombra de nieve rosa vestía de fucsia la columna pétrea de una nueva montaña. Aquel contraste del blanco radiante de un lado del valle, junto al azul turquesa del riachuelo y el tamiz de nieve luminosamente rosa, fue algo que jamás olvidaré.

Foto www-personal.umich.edu
La nieve rosa se forma en parajes de alta montaña y con bajas temperaturas.  Su existencia es un hecho contrastado desde hace mucho tiempo, tanto como más de dos milenios, época en la que Aristóteles ya lo mencionó en sus tratados sobre naturaleza. Numerosas partidas de expedicionarios y aventureros que se toparon con campos cubiertos de nieve color rosa en las altas cumbres, llegaron a comprobar que la nieve destilaba cierto gusto parecido a la sandía, por lo que el fenómeno de la nieve rosa es conocido como el agua nieve sandía o Watermelon Snow.


El bello fenómeno natural que provoca que la nieve se tiña de rosa, es producido por una diminuta criatura extremofila, un micro-alga conocida como “Chlamydomonas nivalis”. Este curioso organismo, cuyas esporas son de color rojo-naranja, pese a su microscópico tamaño, es capaz de reproducirse con gran celeridad, alcanzando varios millones de especímenes por centímetro cuadrado y puede sobrevivir en condiciones de temperatura extrema. Biológicamente hablando, estamos ante uno de los titanes de la Tierra, organismos que han sido capaces de resistir a los cambios climáticos más extremos de nuestro planeta hasta hoy día, momento en el que los 350 tipos diferentes que se han catalogado tienen como hábitat frecuente ríos como el Tinto en Huelva o cimas heladas de medio planeta carentes de oxigeno.  

Foto www.nevsedoma.com.ua
El motivo por el cual se torna la nieve rosa, es consecuencia de una reacción defensiva para repeler los rayos ultravioletas del sol, y lo hacen emitiendo multitud de esporas que contienen un pigmento rosáceo llamado astaxantina que les sirve de opaco muro. Ante la pisada de un alpinista sobre la nieve que contiene esta alga, el color se intensifica sobremanera. Microorganismos de la misma especie pero diferente tipología, segregan esporas de otros colores como amarillo, negro o marrón. 

Foto www.redbubble.com

El hecho de averiguar que hay valles teñidos de otros colores, me ha hecho pensar que cualquier otro día habré de saltar por mi ventana para viajar hacia ellos. Sale económico y el medio de locomoción no es contamínate. Allí estuve un buen rato sin poder dejar de mirar tanta belleza. No sabría decir cuánto tiempo pasó. Pero sentía la necesidad de no despertar, de no bajarme nunca de aquel dron imaginario que voló junto a un majestuoso cóndor para contemplar algo que, de no haber sido por la ayuda de mí ensoñación, hubiese jurado que era imposible.

Aportes y Datos:
Tendencias.21 net
http://www.tendencias21.net/Desvelado-el-misterio-de-la-nieve-rosa_a14104.html
Wikipedia
http://en.wikipedia.org/wiki/Watermelon_snow





21 mayo 2014

CUEVA DE MELISSANI (LA GRUTA DE LAS NINFAS)

J.J.D.R.
Según se narra en ciertos pasajes mitológicos griegos, la cueva de Melissani era el lugar donde las Ninfas,- jóvenes espíritus femeninos y sumamente hermosos encargados de proteger y embellecer la naturaleza con sus idílicos cantos y sus danzas sensuales y delicadas-, tenían en la cautiva cueva su morada y refugio divino, alejado de las miradas curiosas e indiscretas de los mortales humanos.

CUEVA DE MELISSANI Foto bolg.edreams.com
Las Ninfas desaparecieron, o quizás no, quién sabe, puede ser que no seamos capaces de sintonizar con dichas deidades; pero lo cierto es que su refugio divino, afortunadamente, es un bello rincón de visita obligada si se recorre Grecia, pudiendo comprobar que las jóvenes y hermosas Ninfas escogieron un rincón paradisíaco como lugar de descanso.
La cueva de Melissani está ubicada al norte de la bahía de Sami (Grecia) en la isla de Cefalonia, con el mar Jónico de fondo y lindando al este con el estrecho de Ithaca. Las localidades más cercanas son Agia Efimia al norte y Karavomylos al sur. La bahía de Sami es famosa por sus cuevas y es lugar predilecto para los amantes del espeleo- buceo, quienes disponen en la región de un buen número de oquedades submarinas en las que observar la abrumadora batalla que mantienen los elementos naturales y el tiempo.
Foto www.pinterest.com
Melissani es de origen kárstico y su peculiar formación natural es similar a los tan significativos y numerosos cenotes del Yucatán de México. Las excavaciones efectuadas en el interior de la cueva en 1962 desveló que, igual que ocurre con los cenotes mexicanos, la caverna griega había sido lugar de culto y veneración por los antiguos minoicos, siendo una prueba de ello la extracción de piezas como lámparas de aceite, diversos platos y algunas figuras votivas con la representación del dios Pan y algunas Ninfas.
Se halla protegida por una densa encrucijada de árboles y una tupida y verde alfombra de vegetación. Vista desde las alturas, la cueva de Melissani muestra un espejo de aguas azules y cristalinas por espacio de cien metros, que son mecidas por las corrientes subterráneas que besan con mesura el andamio vegetal de copiosa frondosidad que recubre la roca del pórtico que sirve de entrada y desemboca en el lago Karavomilos.

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Consta de dos salas. La primera de ellas deja que la luz caiga a través de una gran abertura,- provocada por los terremotos de 1953 y que derrumbaron el techo-, sobre el agua del lago, como un gran reflector que impregna la estancia de reflejos centelleantes y brillosos matices. La segunda sala es algo más pequeña y quizá no tan espectacular como su antecesora, pero su desarbolada techumbre con forma de bóveda le confiere un aspecto litúrgico y mágico.
La cueva de Melissani fue redescubierta en 1951 por Giannis Petrocheilos. Años más tarde se abriría al público y, desde entonces y hasta hoy, la cueva es visitada por muchos turistas que se embarcan en pequeños botes para disfrutar de la belleza del conjunto de cavernas griegas.

ENTRADA A LA CUEVA
El ambiente húmedo y refrescante de la cueva es un alivio y sirve de antídoto contra el sofocante calor del exterior. Al recorrer la cueva, estalactitas y estalagmitas de más de 20.000 años de antigüedad, guían las barcas que surcan las aguas azules del lago interior.

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En los meses de julio y agosto el agua del lago interior, a medida que el sol discurre por el firmamento, cambian de color según la intensidad de la luz, y el contraste de claroscuros y sombras, acuña un abanico de haces luminosos que impregnan las paredes con millones de motas de luz, como si las Ninfas de un pasado remoto, quisieran jugar con los reflejos y pintar con ellos notas musicales de cánticos oníricos que les sirva para escapar del olvido en el que quedaron encerradas.

Aportes y Datos:
Escapadas Europa
http://www.escapadaseuropa.com/2013/06/19/cueva-de-melissani-grecia/
Wikipedia
http://en.wikipedia.org/wiki/Melissani_Cave





18 mayo 2014

DIEGO FAZIO (FOTOGRAFIANDO CON UN LÁPIZ)

J.J.D.R.
Por norma general, las diferencias entre una obra fotográfica y una obra realizada por la mano de un artista suelen ser evidentes, siempre y cuando, no nos encontremos ante el trabajo realizado por expertos maestros del arte hiperrealista. Ante una obra hiperrealista, enseguida surgen dudas y, por más que uno trata de hallar lo que deberían de ser evidencias indiscutibles, estas no aparecen por ningún sitio, y una expresión de incredulidad termina germinando en el rostro del que observa.  Algo así me pasó al descubrir la obra del joven artista Diego Fazio quién, sólo con la ayuda de su genialidad y el uso de lapiceros, logró convencerme de que cualquier cosa es posible, como la capacidad de lograr fotografiar el cuerpo y casi el alma del modelo guiándose por la intuición, la delicadeza y una perfección innata en la técnica del dibujo.

EL ESPEJO DEL ALMA diegoKoi.devianart.com
Nació en la localidad de Lamezia Terme, provincia italiana de Catanzaro en la región de Calabria el 25 de octubre de 1989, así que estamos delante de un maestro que pese a su juventud, en breve cumplirá su primer cuarto de siglo, y ya ha logrado en los últimos años hacerse un hueco entre los grandes precursores de ése estilo tan complicado y laborioso como es el hiperrealismo.

diegoKoi.devianart.com
Creo que no hay dudas en cuanto a que el talento es algo innato. Uno puede pasarse toda la vida practicando, pero si está exento de ésa luz especial o misterioso don, podrá llegar a realizar buenos trabajos artísticos, pero nunca logrará la excelencia. Diego Fazio, o DiegoKoi, -nombre que utiliza artísticamente y que toma de una leyenda China en la que una carpa, tras lograr gracias a su perseverancia y fortaleza ascender por una gran cascada es convertida en dragón convirtiéndola en símbolo de grandes hazañas-, es totalmente autodidacta, habiéndose iniciado en el mundo artístico como grabador de tatuajes en varios empleos.

EL ARTISTA diegoKoi.it
En el año 2011, posiblemente el año en el que emerge como un ciclón en el mundo del arte, es galardonado como mejor artista en el certamen de Cosenza NonfermArti. El siguiente año, se presenta junto a otros siete mil artistas que optan al Premio Internacional Arte Laguna Venecia, quedando en primer lugar con su obra “Juicio”. 

diegoKoi.it
En el año 2013 son los medios de comunicación y divulgación los que merecidamente comienzan a encumbrar su obra, y logra también el premio Limen y expone por vez primera en la galería Raffian Art de Singapur. Desde entonces hasta ahora, sus obras están siendo adquiridas por coleccionistas privados de EE.UU, Italia, Mónaco, Colombia, México, Singapur o Francia.

diegoKoi.devianart.com
Su precisión es milimétrica, tanto como la sutileza y el detalle perfecto en cada trazo de sus obras. Los contrastes en la gama de grises son simplemente espectaculares, añadiendo sombras inverosímiles y claroscuros que aportan un excelso universo de expresividad y realismo a sus trabajos. En un foro de artistas que comparten experiencias y se ilustran y ayudan entre ellos con las últimas técnicas y las tendencias actuales, me encantó como alguien definía un cuadro de Diegokoi al llamarlo “Hermosa locura”.

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DiegoKoi, con su genio indiscutible, ya forma parte de un selecto grupo en el que artistas como Juan Francisco Casas y sus dibujos con bolígrafo, Alisa Mon, Helena Hugo; Cristina Penescu y sus trabajos sobre animales, Rob Hefferan o Manuel Sosa, por citar sólo algunos de estos genios del hiperrealismo, encabezan una nueva generación de jóvenes genios capaces de realizar obras casi imposibles, impregnando en lienzo la fantasía de una ficción que por momentos casi es capaz de sentir, llorar, gruñir, amar e, incluso, poseer el don de la palabra.

diegoKoi.devianart.com
DiegoKoi siente una profunda admiración por la obra del principal artista de la escuela “pinturas del mundo flotante” el japonés Hokusai, y bajo el influjo luchador que parece ser que le aporta el maestro japonés, recorre un sendero que sin ningún lugar a dudas, y por gracia del don que le ha sido concedido, le llevará en volandas hasta alcanzar grandes éxitos como artista.

Aportes y Datos:
diegoKoi.devianart.com
Web del Autor
http://www.diegokoi.it/


Vídeo recomendado:






14 mayo 2014

GARGANTA DE TAKACHIHO

J.J.D.R.
Al abrigo que ofrecen las montañas Kyushu, entre lomas que suelen adornarse con una boina de pálida niebla, emerge una garganta rocosa en forma de V, que por momentos, hace que el horizonte tienda a desaparecer ahogado por paredes que, cual afilados dientes de un saurio prehistórico, hunde su poderosa quijada en el transparente y verde vientre del cauce del río Gokase-gawa.

GARGANTA DE TAKACHIHO Foto japanspotting.gp
Santuario de apabullante belleza, la garganta de Takachiho, es de esos lugares en los que la ensoñación viaja sobre la grupa de la magia cuando se adentra por el angosto y escarpado cañón, y la luz convierte el agua del río, los verdes cerros y la espesa foresta, en un diáfano caleidoscopio de reflejos espectaculares.


 Foto www.japan-guide.com
La Garganta de Takachiho pertenece a la prefectura de Miyazaki en la isla de Kiushu, tercera isla de mayor extensión del Japón. El rio Gosake- gawa sirve de frontera entre las localidades de Oita y Kumamoto , siendo en las entrañas boscosas de las montañas Kyushu donde cobra su mayor esplendor al caer bajo el hechizo que desprenden los almendros en flor, las azaleas, la sutil belleza de las numerosas glicinas que reposan sobre una alfombra de hojas cuyos colores, ocres, amarillos y rojos, son un calendario natural que indica las estaciones del año,  bajo la atenta mirada de varios cedros que llevan vigilando el paso del río más de ochocientos años.

Foto www.conocejapon.com
La garganta de Takachiho es muy visitada por los propios japoneses. Según sus antiquísimas tradiciones orales, fue en la cercana cueva de Ame-no – Uzume, donde se ocultó la diosa del sol Amaterasu, siendo también el lugar donde se dice que el nieto de la diosa plantó la semilla que tras germinar dio lugar a la familia imperial japonesa. Por todo ello, en las localidades cercanas, es frecuente verse envuelto por la musicalidad y la armonía de las danzas sacras japonesas (kagunas) cuyos movimientos son herencia de antiguas generaciones.


www.dondeviajar.es
Varios senderos discurren en paralelo a la garganta y hacen posible que el visitante no pierda detalle de cada rincón del paraje. También es posible hacerse con los servicios de un barquero y disfrutar del entorno navegando el río, aunque cualquiera de las dos opciones me parecen igual de interesantes. Uno de los lugares más bellos es la cascada Minainotaki, que lanza su caudal de agua desde una altura de 17 metros sobre la piedra basáltica, entre abrumadores quejidos y abanicos de turbia espuma.


Foto www.japan-guide.com
La garganta de Takachiho es un santuario natural, un santuario de Gaia, un nuevo lugar remarcado en rojo en el mapa del mundo que, colgado en mi pared, señala los mil y un lugares maravillosos que habría que ver en vida, ya sea en persona o viajando a cuestas con la mochila de la ensoñación.

Aportes y Datos:
Conoce Japón
http://www.conocejapon.com/magazine/garganta-de-takachiho-un-santuario-de-la-naturaleza
Ser Turista
http://serturista.com/japon/la-garganta-de-takachiho/
Guía oficial de Japón
https://www.jnto.go.jp/eng/location/regional/miyazaki/takachiho.html





09 mayo 2014

LOS AWÁS

J.J.D.R.
Una obtusa ceguera guía el hierro incandescente que hurga en la herida de una selva indefensa, pura de vida, que llora y emana verde sangre tras cada árbol diezmado y abatido por el hombre.
Senderos otrora transitados por los pies descalzos de nómadas del antiguo bosque, ahora se alinean conformando embarradas carreteras por las que transitan a diario fúnebres camiones y trenes que transportan los cadáveres de cientos de miles de guardianes de vida, centinelas de una selva rota, que lamenta la desidia y la codicia humana.

TERRITORIO AWÁ 
Escondidos bajo un dosel de clorofílica floresta que les sirve de parapeto vigía, unos pocos miembros de la tribu Awá, observa con miedo el asesinato de cientos de árboles en una sola jornada. Son pocos, apenas una docena, y el miedo que sienten ante las voraces máquinas, no es nada comparado con el terror que les suscita respirar el mismo aliento que desprenden los cortadores de madera. Llevan décadas viendo morir a sus congéneres presa de las enfermedades que el hombre extranjero riega en sus dominios. Les paraliza contemplar cómo destruyen sin compasión tanta vida que les rodea. Los árboles caen a diario sin descanso y sus antiguos senderos ya no son transitables. Los animales de la selva hace tiempo que decidieron migrar y salvar sus corazones de la destrucción en su hábitat y mitigar de esta forma el dolor que padecen al contemplar la hemorragia mortal de su verde hogar. Se marchan los mil colores llameantes a lomo de batracio, los matices del arco iris tatuado en el lomo emplumado de los pájaros, el rugido místico del jaguar apenas ya es audible, mientras que el frenético batir de alas del diminuto colibrí busca alimento en lejanas flores. 

Foto www.elmundo.es
El humo gris contaminante y el ruido atronador de las máquinas son ahora signos inequívocos de un cambio radical en su territorio. Los ríos no llevan peces y sus manantiales se difuminan entre lodos infectos hasta terminar desecados.
Los Awás son cada vez menos, apenas unos cientos de individuos que padecen cada día el dolor que conlleva soportar el caminar por sus tierras bajo el yugo impuesto por el ajeno y amenazador progreso. La lucha ya no es una alternativa, al menos la física, ya que un bando carga rudimentarios arcos y pequeñas flechas, y sus enemigos portan rifles que no dudan en usar para acabar con cualquiera que se atreva a plantarles cara. La maravillosa selva es su único y seguro refugio. De ahí que pequeños grupos decidieran aislarse completamente parapetándose bajo la faz crepuscular de un manto espeso de selva virgen. El tiempo apremia para los Awás. Anualmente, la merma de tierras libres de intrusos los está arrinconando y por ello se han granjeado el terrible y triste apelativo de ser considerados la tribu más amenazada de nuestro planeta.

NIÑO AWÁ Foto www.involucrate.cl
Cada día hay menos territorio que les brinde la oportunidad de saciar su necesidad de aislamiento, su básico anhelo de soledad, el tan ansiado sentimiento de libertad que necesitan y que se ha convertido en motivo primario que les lleva a pelear hasta el sacrificio personal si es necesario.
La tribu Awá o Guajá ocupan territorios protegidos por la Funai (Fundación Nacional del indio) en tres reservas del estado de Maranhao, alto Turiaçu, Awá y Carú. La protección de la reserva se estableció en 247.000 hectáreas pero su demarcación final se vio reducida y establecida finalmente el 19 de abril de 2005 en tan sólo 118.000 hectáreas. No conformes con reducir drásticamente el territorio protegido, las multinacionales madereras y colonos ganaderos, han continuado diezmando la selva obviando los acuerdos de protección y estrechando el yugo que oprime y mata a los pocos individuos Awá que aún sobreviven. Los madereros actúan a capricho no dudando en asesinar impunemente a todo indígena que se atreve a plantarles cara. Tras el paso de las máquinas y su mísera carga de dolor y muerte la selva enferma sin remedio posible, pudriendo a la vez nuestro mundo, ése enorme pulmón que nos regala el oxígeno que a diario consumimos y nos da la vida.

DEVASTACIÓN www.elpais.cr
Los Awá son cazadores recolectores y se consideran hijos de la selva, parte de ella, podría asegurarse que están mimetizados con el ecosistema en el que viven. Su respeto por la tierra que les nutre de lo que necesitan para sobrevivir, va más allá del simple hecho de coexistir con el medio. Sienten que la selva son ellos, y ellos son selva.

DESTRUCCIÓN Foto www.ecoticias.com
No hay sendero o reducto salvaje oculto al resto del mundo que ellos no conozcan. Saben dónde buscar los ricos panales de miel, dónde recolectar frutos deliciosos y en qué lugares preparar emboscadas en los días de cacería; cuando sus largos arcos de casi dos metros aparecen y desaparecen entre la selva al compás de sigilosos movimientos imposibles de detectar para su presa. Siguiendo un estricto y cauteloso calendario cinegético, evitan la caza de animales fuera de la época exacta en la que saben que no alterarán el ritmo biológico y demográfico de la especie elegida, haciendo acopio de un excelente conocimiento de su entorno durante todo el año. El pecarí o la majestuosa águila arpía jamás serán cazados por ellos, ya que son animales sagrados para su pueblo. Los monos sí forman parte de su dieta. Cuando salen de caza y el primate abatido es una hembra, la cual tiene crías aún en edad de ser amamantadas, estas son llevadas al poblado y las mujeres Awás se encargan de amamantar a los pequeños hasta que pueden valerse por sí mismos, momento en el que son liberados de nuevo. Con este simple ejemplo, creo que es posible hacerse una idea de cuan enorme es el vínculo que une, como en un invisible cordón umbilical, la selva y el corazón puro y ajeno de prejuicios de los individuos del pueblo Awá.

AMAMANTANDO A UN PEQUEÑO MONO Foto www. survival.es
Un poblado itinerante Awá es un terreno en el que diferentes especies de animales conviven integradas con los usos y costumbres de los hombres, mujeres y niños de la tribu. Monos, coatíes, algunos zopilotes y hasta jabalís, corren entre las piernas desnudas de los pequeños y son tratados como iguales. Los animales son una parte esencial en la educación del individuo desde su más tierna infancia, siendo habitual ver a una cría de mono enganchada al seno de una mujer a la vez que ofrece su otro pecho a su hijo.

EN SU MUNDO ANCESTRAL
Los primeros contactos con los Awás fueron establecidos en el s XIX, aunque la primera documentación al respecto está fechada en marzo de 1973. La década de los 70 será el comienzo del genocidio del pueblo Awá y de su selva. Cifrar la cuantía de asesinatos y muertes violentas es tarea imposible. Difícil es cuantificar el dolor y la sangre derramada cuando solo un eco mudo y aislado en medio de una selva infranqueable es la única prueba de dichos crímenes. La medida adoptada por algunos grupos Awás fue la de escapar y aislarse en lo más recóndito de sus tierras para evitar ser exterminados. Se sabe de ellos gracias a los breves y escasos contactos que tienen con sus congéneres que viven en las reservas protegidas.


El proyecto Gran Carajás llegó como un trueno en medio de un oasis de metal. La construcción de carreteras y el ferrocarril que atravesaría el territorio Awá, así como el hecho de haberse encontrado minas ricas en hierro, fue el origen de la llegada de empresas explotadoras de recursos, colonos sedientos de poseer tierras a bajo coste, y pistoleros sin alma y de gatillo fácil dispuestos a hacer desaparecer a todo ser viviente que se interpusiera en su camino o en el de las empresas para las que trabajan. La Funai decidió tomar cartas en el asunto pero, el vacío legal sumado a los extensos territorios brasileños y la falta de medios, no pudo evitar una escalada de violencia desastrosa. Aún hoy día, a pesar de haberse dictado en varias ocasiones sentencia a favor de los Awás y el desalojo de sus territorios tanto a empresas, colonos, como a los muchos acaudalados terratenientes afincados en ellos, se ha hecho caso omiso al respecto.

Foto www.survival.es
Desde hace años, afortunadamente, el ojo crítico internacional tiene fijado su objetivo en la tragedia de un pequeño pueblo del norte de Brasil, fundamentalmente gracias a la acción de concienciación que, agencias internacionales como Survival, ha llevado a cavo de manera brillante mostrando al mundo entero las desalmadas actuaciones de numerosas empresas en los territorios protegidos. 


Lo malo es que el tiempo, en la situación que viven los Awás, sí es verdaderamente oro, y sólo la acción inmediata del gobierno brasileño puede poner fin a una tragedia que, lamentablemente, quizás esté ya en un punto de no retorno. Estimaciones recientes cifran en unos 400 los individuos que sobreviven tanto en las reservas como aislados. Sobre estos últimos, se sabe que son nómadas y que cargan con sus enseres tras la búsqueda de lugares seguros llevándose con ellos como tesoro los rescoldos de su última hoguera para iluminar su próximo campamento.

 OCASO Foto www.soldepando.com
En fechas muy recientes, un halo de esperanza y luz sobrevuela el manto verde de selva que guía los pasos de los Awás. Atendiendo las numerosas denuncias y los gestos de apoyo de notables personalidades de numerosos ámbitos sociales de todo el mundo a través de la campaña de Survival, el gobierno brasileño ha enviado notificaciones a todos los colonos asentados en territorios protegidos notificándoles que deben abandonar las tierras usurpadas en un plazo de 40 días. Acción esta que se ha llevado en colaboración con diferentes ministerios brasileños, la FUNAI, policía federal y departamento de presidencia, que ha enviado un contingente de 200 soldados para hacer valer el dictamen judicial.
Casi un 34 por ciento del territorio de los Awás ha sido deforestado.
Deseo profundamente que no sea demasiado tarde.

Foto www.elmundo.es

Sangra la selva. Su grito de lamento es un eco vacío de sonido, tan eterno y profundo, como la vida misma. Muere la selva, y su mortaja tejida con codicia, arrastra el sayo mortuorio por senderos tan viejos como el propio mundo.

Sangra la selva. El hierro mortal penetra en la carne del bosque arrancando úteros de vida, desecando el manantial que da la vida al bosque. Máquinas infernales arrancan los árboles, pudren los ríos, destierran cualquier señal de vida animal y masacran la tierra. Eléctricas sierras parten en dos los cuerpos de pinocho de millones de viejos guardianes del bosque, indefensos centinelas que caen ante el arrollador y diabólico embiste del ser humano.

Foto www.elmolinoonline.com
Sangra la selva. Y por su herida abierta supuran los últimos estertores de un pueblo que se ve morir lentamente junto a ella; gritando un lastimero eco carente de sonido pero que llega hasta el último lugar de la eterna amazonia brasileña y que pide al viento, al agua del río, al sol que penetra entre la floresta, que se haga voz y grite a los cuatro vientos que los Awás y la selva amazónica son, pese a quién le pese, un sólo, un todo, la esencia de una eterna realidad que lucha por seguir existiendo.

Foto www.panoramalatino.es


Este escrito en defensa de la tribu Awá, lo redacté hace algunos meses. Hoy día, cuando me dispongo a publicarlo, me congratula poder añadir que, finalmente, y según publicaba hace escasos días en su web Survival, los colonos ilegales han sido expulsados de los territorios protegidos. No podía haber mejor noticia para poner fin a esta historia. Sólo espero que se haga justicia, y que los Awás, al fin, puedan vivir en paz.

Aportes y Datos:
Survival Internacional
http://www.survival.es/awa
Tribuna Complutense
http://pendientedemigracion.ucm.es/cont/descargas/prensa/tribuna1821.pdf
Tribuna Complutense
http://pendientedemigracion.ucm.es/cont/descargas/prensa/tribuna1036.pdf
ABC
http://www.abc.es/20120425/ciencia/abci-awas-tribu-mundo-201204250952.html
El Mundo
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/24/ciencia/1335264898.html
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Aw%C3%A1_(Guaj%C3%A1)





05 mayo 2014

MANSIÓN PICASSIETTE

J.J.D.R.
Raymon Ididore nació un 8 de septiembre del año 1900 en el seno de una familia humilde. Su padre era un jornalero que trabajaba de fundidor mientras que su madre se ganaba la vida como costurera. El destino comenzó a guiar su vida a los seis años de edad, momento en el que perdió completamente y de manera súbita la visión. De la misma forma que sus ojos se vieron envueltos por tinieblas, cinco años más tarde, sin más, como si nunca le hubiera sucedido nada, la luz regresó a sus pupilas poco tiempo después de que su padre falleciera, teniendo, con solo doce años, que comenzar a trabajar ocupando el lugar de su padre en la fundición para poder ayudar a su madre viuda.

CASA DE RAYMOND ISYDORE Foto ruchopt.rf
Trabajando desde tan temprana edad, las oportunidades de estudiar fueron muy escasas o nulas, y creció sin apenas adquirir los más básicos conocimientos. Trabajando se fue su niñez y en plena juventud fue excluido del ejército debido a continuos problemas nerviosos, que bien pudieron ser la causa de la ceguera espontánea y transitoria que sufrió de pequeño.
A los 24 años de casa con una señora viuda que ya tenía tres hijos y se compra un terreno en la rue Ro (hoy día rue Repos) a las afueras de París. Allí construye él mismo una pequeña vivienda compuesta de un amplio jardín, dos habitaciones, un comedor y una cocina, en la que empeñará todo su tiempo y dinero.

Foto www.pinterest.com
En el año 1935 pierde su trabajo en la fundición, pero logra un puesto como operario en el vertedero municipal. Y es aquí, justo en este punto de su vida, cuando una extraña manía comienza a cimentar lo que será pronto una rara obsesión para Isidore.
Diariamente caminaba por el vertedero pisando pequeños y grandes trozos de cristal así como una ingente cantidad de fragmentos que una vez fueron cuencos, platos, u otros enseres cerámicos ordinarios. Uno a uno, comenzó Isidore a recoger aquellos fragmentos y amontonarlos en su casa. 

Foto www.chartres.fr
Le daba igual cual fuese el tamaño, color o forma, que se agachaba y se los guardaba en los bolsillos del pantalón o de la chaqueta hasta llegar a su casa donde los apilaba sin más. Ya en su mente empezó a gestarse la idea que daría forma a su particular obsesión por la cerámica de colores. Y un buen día, empezó a cubrir las paredes de su vivienda con los fragmentos recogidos. Con paciencia, guiándose simplemente de su imaginación, fue colocando los trozos de cristal y cerámica aquí y allá, dedicándole todo el tiempo del que disponía.



En poco más de dos años había dejado el vertedero limpio de fragmentos de cerámica, y hubo de comenzar a buscar en los pueblos aledaños. Hasta tal punto llegó a obsesionarse con localizar los fragmentos que, acompañado de su inseparable carretilla, gastó su buen dinero pujando por vajillas en subastas de saldo sin importarle tener que realizar grandes desplazamientos o enfrentarse con las burlas de los que le veían arrastrar su peculiar carga, que comenzaron a llamarle Picassiette, apodo despectivo que vendría a ser algo así como el Picasso de la vajilla, o el loco de la vajilla.

Foto www.artbrut.at
Raymond Isidore, durante veinte años, no paró de buscar cerámica con la que recubrió todo lo que en su casa había, salvándose su propia familia seguramente de puro milagro. Tras completar la mascarada de fragmentos diversos en las paredes, pasó a decorar techos, puertas, cocina, y todos los enseres de la vivienda, como la cama, jarrones, chimenea, y hasta la máquina de coser de su mujer.

TODO QUEDÓ CUBIERTO POR CERÁMICA, INCLUSO LOS ENSERES CASEROS
A medida que su casa se llenaba de colores y formas extrañas, la creatividad de Isidore fue aumentando con el tiempo y, de simplemente cementar pedazos sobre cualquier superficie de su vivienda, pasó a diseñar formas geométricas, mosaicos y siluetas peculiares proyectadas por su increíble imaginación.Tiempo después, cuando Isidore ya había fallecido, su familia comentó que apenas dormía, y que fueron muchas las noches en las que desvelado por los dibujos que bailaban en su cabeza y dañaban su descanso, se ponía a decorar la casa guiado por sus visiones nocturnas.

Foto www.pinterest.com
En el año 1964, un día 4 de septiembre, se le halló medio muerto junto a su vieja carreta, sumergido entre delirios, mientras transitaba un camino buscando sus tan codiciados pedazos de cerámica.
Hoy día, son muchos los que tras visitar la afamada catedral de Chartres, se acercan a contemplar la creación artística de Raymond Isidore, la casa recubierta de pedazos de cerámica de mil colores.

Foto www.artbrut.at
Su viuda siguió viviendo en la casa hasta que falleció y después la vivienda fue adquirida por la ciudad de Chartres en el año 1981. Un año más tarde el gobierno francés otorgó a la vivienda de Raimond Isidore la catalogación de Monumento de Interés Histórico y tras abrirla al público, cada año son más de 30.000 personas las que observan y se admiran con la curiosa creación del humilde Raimond Isidore, quien pasó su vida buscando pedazos de cerámica para decorar su casa, quién sabe si llevado por la necesidad de sentir la belleza de los colores y el reflejo de la luz de cada día en las paredes de su casa, tras haber sufrido en su niñez el cruel y verdadero significado de la palabra oscuridad. 

Foto www.mosaicmarble.com
Conocer en qué momento la idea más descabellada clava su afilada punta en la mente de un hombre es tan imposible como intuir el segundo exacto en el que la locura fugaz se convierte en destino. Nadie sabrá jamás en qué instante el cerebro de Isidore comenzó a proyectar un particular universo de cerámicas y cristales de colores. Pero lo que más me sorprende de la historia narrada, es la fuerza que puede ejercer una idea en la mente del ser humano, sea proyectada casualmente o inyectada por una mágica e inexplicable energía capaz de arrebatar media vida en aras de un único objetivo, conseguir a toda costa alcanzar el sueño idealizado.

Aportes y Datos:
Wikipedia
http://fr.wikipedia.org/wiki/Maison_Picassiette