14 agosto 2014

JAMIE SALMON Y YACKIE K. SEO

J.J.D.R.
La incredulidad, el asombro y la sorpresa, son irrefrenables sensaciones que siente el espectador ante una escultura de Jamie Salmon. La realidad parece sentir la seria necesidad de escapar de su caparazón de fibra y silicona y comenzar a caminar junto a aquellos curiosos y perplejos visitantes que se agolpan junto al pedestal de la sala sin poder reprimir su admiración.

ESCULTURA DE JAMIE SALMON Foto avatarsculptureworks.com
Las salas de la exposición se llenan de vida escultural, de sensaciones encontradas, donde la premisa es intentar hallar un minúsculo indicio que haga que estalle la burbuja mental que no deja que el cerebro pueda discernir entre realidad o ficción.

PROCESO Foto avatarsculptureworks.com
Dice Jamie Salmon que su intención no es sólo impactar al espectador con sus obras, sino lograr que sus esculturas lleguen a transmitir la esencia de sus vidas y más allá de ser contempladas como una perfección inanimada, lograr que la obra cuente al espectador la razón de su existencia.

Foto avatarsculptureworks.com
El británico Jamie Salmon vive y trabaja en Vancouver (Canadá) y, al mismo nivel que sus logros artísticos, elogio la manera y forma autodidacta de alcanzarlos, siendo este aspecto a mí parecer una razón más para ser admirado. Sus comienzos en el mundo artístico le llegaron a través del séptimo arte y la publicidad donde colaboró realizando diversos trabajos como retratos figurativos y esculturas fantásticas.

Foto avatarsculptureworks.com
El arte hiperrealista conjuga técnica y paciencia a partes iguales. La imaginación y el juego del artista con el uso de múltiples escalas logran mimetizar la obra en supuestas realidades impactantes en extremo exageradas.

Foto avatarsculptureworks.com
Para sus trabajos Jamie utiliza siliconas, fibras de vidrio, telas, caucho, pinturas acrílicas y, para dar mayor realismo a sus personajes, todos ellos recibieron implantes de pelo humano. Sus obras son el resultado de semanas de preparación y meses de arduo trabajo, para finalmente lograr maximizar el mínimo detalle como fundamento de su trabajo hiperrealista.

avatarsculptureworks.com
Junto a Jamie Salmon en su taller de trabajo de Vancouver, está su compañera y exquisita artista Yackie K. Seo, de origen Coreano y cuyos pasos artísticos están ligados a los de su compañero como el relejo en un espejo, comenzando artísticamente en el mismo sector y al igual que Jamie de manera totalmente autodidacta.

ESCULTURA DE YACKIE K. SEO Foto avatarsculptureworks.com
Ambos exhiben sus obras tanto a colecciones privadas como en exhibiciones nacionales e internacionales y galerías de arte, así como en el MEFIC (Museo Escultura Figurativa Contemporánea).

Foto avatarsculptureworks.com
Detenerse en los detalles es esencial para lograr palpar la suprema calidad de los trabajos de ambos artistas. Horas de trabajo milimétrico desnudando seres humanos para luego vestirlos con la ficción más pura y fiel, con un velo sutil e inanimado repleto de arte, donde el talento se abre camino entre la piel viva y colorida de una enorme mujer o perdiéndose entre los pliegues cetrinos de un avatar inesperado que espera quieto en un rincón de la iluminada sala.

Aportes y Datos:
Web de los artistas
http://avatarsculptureworks.com/studiopage.htm





06 agosto 2014

KANDOVAN

J.J.D.R.
A sesenta kilómetros de Tahiz, capital provincial del condado de Osku (Irán), la pintoresca localidad de Kandovan aparece acurrucada entre las arenas cenicientas de la falda del monte Sahand. A vista de pájaro, se observa perfectamente la singular arquitectura de este pequeño pueblo, con sus cientos de afilados pináculos en forma de chimenea apuntando hacia el cielo, estrechos pasadizos de roca que dividen calles y casas, sus inconfundibles ondulaciones en los pardo rojizos muros de roca, las puertas y ventanas de madera, la cadencia grupal de huecos oscuros y cavernas, los senderos de parda arena que se pierden entre un bosque de labradas rocas, y todo arrinconado en un espacio reducido que hace que Kandovan parezca desde el cielo un gran termitero humano.

LA CIUDAD DE KANDOVAN Foto www.kenthorne.com
La arquitectura vernácula de Kandovan, junto a las ciudades de la región turca de Capadocia, son el ejemplo perfecto de cómo el ser humano es capaz de sacar provecho del entorno legado por la naturaleza para construir lugares óptimos para ser habitables.

Foto www.iranian.com
El origen que dio lugar a la peculiar morfología de este pintoresco pueblo iraní fueron las erupciones producidas por el monte Sahand, habiéndose establecido como de gran importancia la ocurrida hace un millón de años, y otra de similar magnitud ocurrida hace once mil años. Hoy día el monte Sahand se encuentra inactivo, aunque su cuerpo cetrino de ceniza y pardas y oscuras laderas de volcánica roca, siguen atrayendo con su pasado terrorífico las miradas de los viajeros que se aproximan hasta sus dominios.


Y fue envuelto el cielo en ceniza, polvo negro que fue muriendo despacio en el valle fertilizando la tierra, ahogándose bajo el yugo de un tiempo implacable, durmiendo su poder destructor tras la erupción, desprendiéndose su fuerza en brazos de la vida. Y sobre aquellas cenizas, venteadas por los vientos y acurrucadas por el lecho fluvial de acuíferos, manantiales y lagos de transparencia cristalina, el valle resurgió, renació, abrió los ojos al presente convirtiendo la región de Osku en un jardín edénico donde agua y plantas son sumamente beneficiosas para el ser humano por sus cualidades curativas.


De esas cenizas surgió Kandovan; del fácil labrado de la piedra pómez caída sobre la tierra, del aprovechamiento de los escombros acumulados sobre una pequeña meseta y que dejaban huecos enormes bajo tierra que fueron el cubil perfecto para refugiarse de las inclemencias del tiempo y los ataques enemigos. La naturaleza creó un retorcido laberinto de frescas cavernas que fue transformándose en un enmarañado complejo de calles interconectadas y casas ocultas bajo cúpulas de barro a modo de tejado, cuya forma cónica aún sigue siendo motivo de controversia para los especialistas.

Foto www.hotelclub.com
Las casas, a las que se las conoce como Karaan, tienen de dos a cuatro pisos de altura, la primera planta se utiliza como establo para animales, siendo en la segunda planta donde se encuentra la sala de estar y habitaciones y las últimas donde se ubican las despensas.  El aislamiento de las casas es perfecto, manteniendo las estancias frescas en verano y cálidas en invierno. En el entramado cruce de angostas calles que mueren bajo la madera de las pequeñas puertas de entrada a las casas, son muchos los canales de desagües que permiten que el pequeño poblado de Kandovan sucumba bajo las fuertes precipitaciones que asolan la región en los gélidos inviernos.


El pueblo parece haberse detenido en el tiempo. Sus cuevas, sus calles, sus pináculos pétreos, parecen una estampa prehistórica, o el decorado de una película sobre un mundo perdido en cualquier mundo desconocido y lejano.
Según algunos autores Kandovan significa colmena, nombre que sin lugar a dudas le viene que ni pintado, o según otros, la traducción correcta identificaría el lugar como la tierra de los talladores desconocidos, lo que a todas luces indicaría que estos últimos no se complicaron mucho a la hora de bautizar la ciudad. Sea cual sea su significado, aún no se sabe con exactitud cuando fue poblado Kandovan, habiendo indicios notables de presencia humana de alrededor de tres mil años de antigüedad, o citas como la que refiere el comandante macedonio Antigono Monophthalmas en el 317 a.C, nombrando a los habitantes de este lugar como hombres de las cavernas.


Uno de los últimos censos efectuados en Kandovan (año 2006) dejó un registro de 601 habitantes de un total de 168 familias. Poco a poco, y gracias a la globalización de la información y el poder de los tentáculos de Internet, la ciudad de Kandovan es cada vez más popular y el turismo ha crecido considerablemente, gracias también a la belleza de los parajes que subyacen en los alrededores de Kandovan.

Foto www.wallempires.com
Agazapado entre los pliegues de una estrecha cornisa de roca volcánica, Kandovan muestra al mundo la peculiar arquitectura de sus casas y calles, así como la estimulante variedad orográfica que ofrece su entorno para aquellos ávidos viajeros necesitados de llenar sus macutos de aventura y bellas experiencias.

Aportes y Datos:
Heritage Institute
http://www.heritageinstitute.com/zoroastrianism/urmia/kandovan.htm
Wikipedia
http://en.wikipedia.org/wiki/Kandovan,_Osku