30 noviembre 2014

TÓTEM POLE

J.J.D.R.
Al subir la marea, resistiendo el envite de las olas de un mar encrespado, una enorme y fina aguja rocosa centinela del mar de Tasmania, vigila y observa desde su pedestal granítico la línea infinita del horizonte.


La gigante torre natural icono de la isla australiana de Tasmania y conocida como Tótem Pole, se ha convertido en uno de los lugares predilectos de aventureros y amantes de la escalada.

TÓTEM POLE
La torre rocosa se formó por la constante erosión del viento y el mar durante siglos. En la lejanía, Tótem Pole se yergue sobre un gris acantilado del cavo Hauy en la península de Tasman, al sudeste de Tasmania y a unos 75 kilómetros de su capital Hobart.
La aguja pétrea mide 70 metros de altura y apenas 4 metros en su parte más ancha, lo que convierte su ascensión en todo un reto no exento de riesgo.
Para llegar hasta Tótem Pole primero es necesario sortear un acantilado haciendo rápel hasta alcanzar la base de la enorme torre, siempre con la marea baja y calculando bien el tiempo de ascenso y descenso para no quedar a merced del mar y las peligrosas rocas cuando de nuevo suba la marea.

Foto www.desnivel.com
La península de Tasman fue descubierta por el comerciante, marino, y explorador neerlandés Abel Tasman, primer europeo que llegó y cartografió la isla de Van Diemen (actual Tasmania), la isla de Nueva Zelanda, y después avistó el archipiélago de Fiyi en 1643 a bordo de una expedición al servicio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. A pocos metros de la costa Neozelandesa tuvieron serios encontronazos con el pueblo Maorí, y no llegaron a poner pie en tierra, teniendo que lamentar bajas por parte de ambas partes.
Los 520 kilómetros que circunvalan la península de Tasman comprenden un lugar idílico rodeado de un mar celeste bajo un cielo de espectacular belleza.

Foto www.fotosbonitas.com
Gigantescos acantilados de finas y rectangulares agujas fueron en época pasada refugio de piratas, y ahora son el lugar predilecto para las aves que anidan en sus inalcanzables riscos.
El mítico Tótem Pole fue escalado por vez primera en el año 1968 y desde entonces es un punto de referencia para todo aquel escalador que desee potenciar su currículum de éxitos. De hecho, este punto forma parte de la travesía de escaladas denominada 7 paredes 7 continentes a través de todo el mundo, siendo el 7 también su grado de dificultad, sobretodo por la humedad constante de sus paredes.


Los activistas de Greenpeace consiguieron escalar el Tótem Pole en 2001 y colocar una de sus características pancartas en contra de la pesca y el comercio ilegal que se viene desarrollando en la zona.
La aguja de dolerita negra y paredes afiladas destaca sobre un acantilado de rocas hercúleas bañadas por la espuma rizada del mar de Tasmania.

Foto www.greenpeace.org
Sobre su estrecho lomo pétreo, un hombre repta en vertical desafiando las leyes físicas, mientras el penetrante cielo se cierne sobre sus pies y la soga soporta la adrenalina convertida en el sofoco de los amantes del riesgo y la aventura en las islas australianas.

Aportes y Datos
Lugares insólitos
http://unusualplaces.org/tasmanias-totem-pole-a-climbers-best-challenge/
Centinela del Sendero (Texto recuperado de mi anterior blog)






24 noviembre 2014

WANDJINAS (LOS DIOSES LLEGADOS DEL CIELO)

J.J.D.R.
El color emerge de las paredes de la cueva como un desafío inesperado, preludio de una extraña sospecha, cuando entre muros y rocas tan antiguas como el mismísimo pueblo aborigen, los dioses Wandjinas aparecen como el eco mudo de un recuerdo tan íntimo como enérgico, tan feroz e imperativo que aún hoy día consigue ejercer sobre las tribus australianas un respeto absoluto y reverencial. Para los anangu son sus dioses creadores, los portadores de la vida, los seres que trajeron la lluvia, las tempestades, las nubes, los mares… dioses llegados del cielo que se tiñeron en piedra a su imagen y semejanza, extrañamente ataviados, sorprendentemente distintos de cualquier ser humano.

PINTURAS DIOSES WANDJINAS Foto www.kimberleyfundation.org.au
Sus cabezas son redondas, enormes, y sobre ellas se aprecia un halo de enigmático color, como un aurea circular que rodea las cabezas y emite un haz luminoso resplandeciente. La ausencia de boca en los ovalados cráneos resulta enigmática. Dioses mudos, como es muda la esencia de su recuerdo. La tez de estos dioses Wandjinas es blanca y brillante, y así quedaron enmarcados en la roca. Más que curioso resulta comprender lo extraño de este hecho, tanto como ver un aborigen australiano de piel blanca. Enormes cuencas oculares vacías y negras resaltan sobre la blancura de la piel de estos seres divinos, representados en imágenes de hasta seis metros de altura, en cuyas manos y pies aparecen de tres a siete dedos.Ggigantes que visten túnicas de color rosado que les cubren de pies a cabeza, y otros que calzan sandalias cuando, hasta aún hoy día, los aborígenes australianos suelen caminar descalzos.

PARA LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS ESTOS SON SUS DIOSES WANDJINAS
Ungut, la gran serpiente arcoíris, aparece representada en estos muros cavernosos junto a los extraños dioses Wandjinas. De nuevo la secuencia se repite. La serpiente emerge en otra cultura como un icono imprescindible, prólogo e inicio de muchas culturas, reptil que sacude los mimbres iniciáticos del ser humano y que es señalado como el precursor de un inicio brusco e inesperado. 


Para los anangus, como sucede con los unambal de la región noroeste de Australia, Ungut poseía el poder para inundar la tierra e incluso si se enojaba, podía descargar su furia desmembrando el firmamento y convirtiendo la árida tierra australiana en un campo minado de ciclones y tornados devastadores. Los primitivos aborígenes, pronto entendieron que era mejor rendir pleitesía a la serpiente emplumada arcoíris, representante de la Tierra, al igual que a Wallanganda, serpiente proveniente de la vía láctea. Resulta curioso señalar el primitivo paralelismo existente en prácticamente todas las culturas antiguas, al señalar como origen y morada de sus dioses la oscuridad del manto celeste.

LA SERPIENTE UNGUT, Foto www.bradhawfoundation.com
Se dice de los aborígenes australianos llegaron desde el sudeste asiático en el pleistoceno, alrededor de 40.000 a 50.000 años, y que en sus logros migratorios utilizaron los numerosos puentes terrestres que unían las islas. Los restos del conocido como “Hombre Mundo” son hasta la fecha los más antiguos con una datación de 50.000 años de antigüedad. Aunque vestigios arqueológicos en diferentes lugares, han arrojado a la luz utensilios y objetos que revelan la presencia esporádica de humanos en tránsito migratorio hace 125.000 años.


Los antiguos aborígenes australianos pliegan su fe a favor de su misterioso “Tiempo de Sueños” o Tjukurpa en anangu que más que su religión, es una manera de entender el universo y toda su creación a través del legado dejado por sus dioses Wandjinas. En este tiempo de sueños, engloban todos sus aspectos metafísicos y religiosos, y aún hoy día es revelador descubrir el respeto y temor que les prodigan a sus antiguos dioses llegados del cielo.

Foto www.portalnet.cl
Narran los anangus cómo, en los albores de este tiempo de sueños, se libró una terrible batalla a las faldas del rojizo y sagrado “Monte Uluru”, cuando el pueblo de los hombres serpientes atacó con atroz virulencia a los indefensos pobladores de la región. Cuentan que tras el tremendo envite de aquellas fuerzas mitad hombre mitad ofidio, Buluri, diosa y madre de la Tierra, les plantó cara y tras una encarnizada pelea consiguió derrotarlos, consiguiendo apresar a un buen numero de ellos que quedaron encerrados de por vida bajo el Monte Uluru.

EL SAGRADO MONTE ULURU
Todo en torno a estos dioses Wandjinas rezuma misterio. Los propios anangus cuentan que fueron los mismos dioses quienes pintaron las paredes de las cuevas, y nadie se atreve a tocarlas, exceptuando a los más ancianos que, antes de cada monzón y tras un complejo y arduo ritual, restaura el color primigenio de las pinturas. Cuando acaba su tarea, se llena la boca con abundante agua y escupe sobre las paredes, emulando con este acto, el prodigio que realizaron los dioses Wandjinas cuando soplando sobre la tierra trajeron la lluvia.

ANDREAS LOMELL CON LOS UNAMBAL 

Las pinturas fueron descubiertas en 1938 por el Dr. Andreas Lommel, miembro del Instituto Frobemius, y su esposa Katherina, quien se dedicó a realizar la laboriosa tarea de pintar en lienzo cada figura representada en las paredes, ya que en aquella época, aún no existía la fotografía en color y el detalle de los matices era de suprema importancia. El matrimonio pasó una larga temporada junto a los unambal, quienes les dieron detalles tanto de sus creencias como de aspectos muy interesantes de quienes fueron aquellos dioses llegados del espacio llamados Wandjinas.


Pienso en estos momentos en Gobekli Tepe, considerado el templo humano más antiguo descubierto bajo las arenas de Sanaurfa en Turquía, datado en 15.000 años a.C. época en la que el ser humano, nómada, cazador y recolector, apenas comenzaba a organizarse, y de repente convergió en aquel lugar para edificar una serie de templos majestuosos que mucho después abandonaron, no sin antes preocuparse eficazmente de que quedase bien enterrado por miles toneladas de arena.  

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE GOBEKLI TEPE
Me viene a la mente sus columnas repletas de serpientes y seres antropomorfos, o la enigmática escultura hallada de un ser que da la sensación de vestir un ceñido traje pegado a su cuerpo y cuya faz, carente de gestualidad alguna, eriza la piel al contemplarla. Lejos de Turquía, en las aún más ardientes arenas del desierto de Tassili, miles de pinturas rupestres representan seres que parecen volar, ataviados con lo que nosotros entenderíamos trajes espaciales; escafandras, extraños vehículos circulares hasta los cuales son arrastrados hombres y mujeres. Miles de figuras que escapan a nuestra compresión. Como el gran dios marciano, gigante figura cuya sola presencia hipnotiza la mirada.

ESCULTURA DE GOBEKLI TEPE
Sería alargarme en exceso tratar de enlazar una a una las numerosas pistas que conducen a mostrarnos posiblemente una historia completamente diferente a la que oficialmente nos han narrado desde siempre. Dogones, mayas, egipcios, incas, amerindios, o los propios judíos a través de sus cinco libros (pentateuco) y algunos textos neotestamentarios, nos cuentan las peripecias de seres venidos del cielo y que dictaron sus normas e hicieron que civilizaciones enteras se plegasen a sus designios. Hay están Osiris, Viracocha, Vishnu, Qutzalcoalt, Yahveh , etc…Sé que puede parecer ciertamente irracional a ojos de aquel que no se ha parado a mirar sin tabúes ni prejuicios. Pero puede ser que la realidad de todas las religiones del mundo y la explícita consciencia del dios o dioses a los que hoy día se rinde culto, sea el reflejo moderno y transformado, milenio a milenio por el hombre, de aquellos antiguos y remotos seres que visitaron la Tierra en un pasado lejano y que dejaron impresa su huella en los cinco continentes.


PINTURA EN CUEVA DE TASSILI
Si son estas representaciones antiquísimas de los dioses Wandjinas la supuesta imagen de un ser venido de otro mundo, sinceramente no lo sé. Lo que sí sé, es que me enseñaron a entender que los seres humanos en tiempos pretéritos, cuando usaron las cavernas como refugio y en ella representaban su mundo, quizá, o mejor dicho, seguro, quisieron dejar impregnado en la piedra aquello que les atemorizó, que les reveló inquietud, que les impresionó de tal manera que cambió por completo su forma de entender el mundo y hasta su propio concepto de la vida. 

KIMBERLEY, AUSTRALIA Foto www.paleocontac.com

Por ello, bajo mi humilde y posiblemente equivocada manera de entender estas manifestaciones “artísticas”, cuando los antiguos  aborígenes usaron todos los medios posibles a su alcance para retratar con minucioso detalle las escenas que hoy podemos ver en la región de Kimberley, -de igual manera que se hizo en Tasssili-, quisieron dejar plasmada la propia realidad de la que fueron testigos, y no una suerte de escenas abstractas carentes de sentido, formula muy popular y fácil con la que tratar de acallar una teoría que plantea una gran duda sobre nuestro verdadero origen.


Aportes y Datos:
http://www.bradshawfoundation.com/bradshaws/kimberley1.php
http://www.bradshawfoundation.com/unambal/circumcision_initiation.php
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Wondjina
Sobreaustralia.com
http://sobreaustralia.com/2012/01/11/la-leyenda-de-las-wandjinas/









19 noviembre 2014

BAHÍA MOSQUITO (ESPECTÁCULO LUMINISCENTE)

J.J.D.R.

Colgada de un cielo oscurecido por la medianía de la noche, la luna se muestra cual farol de luz inagotable sobre la mar en calma en Bahía Mosquito. Una pequeña embarcación se mueve despacio. Alrededor del kayak un efecto lumínico resalta en la oscuridad decorando con fluorescente colorido el contorno de la pequeña embarcación.

PLAYA DE BAHÍA MOSQUITO
El efecto bioluminiscente lo provoca un microorganismo protozoario unicelular y fotosintético que forma parte del plancton, concretamente en Bahía Mosquito el protagonista es una variedad de dinoflagelados conocido como (Pyrodium Bahamensis).
Cuando éstos minúsculos organismos de forma circular, que poseen un apéndice en forma de látigo, se unen en grandes cantidades y se agitan al sentir presión externa, reaccionan químicamente y emiten destellos luminiscentes como medida de defensa provocando en la superficie del mar un efecto espectacular.

Foto www.curiosidades.batanga.com
Son muchos los mares del mundo en los cuales es posible contemplar este efecto producto de la microscópica fauna marina, pero en la isla portorriqueña de Vieques, puede uno deleitarse con tal fenómeno natural en su máximo esplendor, en gran parte por el aporte de nutrientes de los manglares y la escasa renovación del agua de mar.
La Isla de Vieques, o Isla Nena, como fue apodada por el poeta y periodista puertorriqueño Luis Llorens Torres, es la mayor isla de todo el caribe.

Foto www.universomarino.com
Ubicada a diez kilómetros de la isla principal de Puerto Rico, Vieques conjuga perfectamente los elementos esenciales que necesita tener un paraíso. Playas de aguas cristalinas y temperaturas suaves delimitadas por una exuberante vegetación, apretados manglares, zonas selváticas y una rica flora y fauna. En total 146.064 kilómetros de lugares para perderse y disfrutar del sol caribeño, de sus gentes, y de la fina arena de sus extensas costas. Por todo ello, Bahía Mosquito está considerado Reserva Natural Bioluminiscentes de Vieques. De las cinco Bahías de América en las que es frecuente observar la luminiscencia marina, tres de ellas están en Puerto Rico.

Foto www.guiamicasamiento.com
El fenómeno luminoso ha convertido Bahía Mosquito en un lugar de gran interés turístico, cuya gran atracción es sumergirse en las noches de luna llena en sus aguas y sentir como el cuerpo se adorna con brillantes luces fluorescentes.


La isla de Vieques es un lugar perfecto para desarrollar tanto el buceo como deportes acuáticos, convirtiéndose en experiencia única si las actividades se desarrollan de noche, momento éste en el que cualquier movimiento cobra una dimensión totalmente diferente.
Una vez más los senderos que se abren paso entre la magia natural de nuestro gran planeta sorprende mostrándonos lo complejo y maquinal de la creación natural y su ambiciosa biodiversidad de formas de vida, en la que un minúsculo organismo es capaz de crear todo un espectáculo maravilloso mientras es mecido por las olas del mar caribeño.

Aportes y Datos:
(Texto de mi anterior Blog) Centinela Del Sendero
Reserva Natural Bahía Mosquito
http://www.drna.gobierno.pr/oficinas/oficina-de-prensa-y-comunicaciones/galeria-fotos/fotos-actividades-y-recursos-naturales/reserva-natural-bahia-bioluminiscente-puerto-mosquito-en-vieques




15 noviembre 2014

LOS ZOÉ (EL PUEBLO DE LA FELICIDAD)

J.J.D.R.
Aislados del mundo, resguardados bajo la inmensidad de una selva repleta de misterio y vida, la tribu Zoé es el ejemplo perfecto del significado de la palabra felicidad.
Ocultos y alejados de un progreso que pone en riesgo su cultura y ancestral mundo, los Zoé siguen pisando con sus pies descalzos territorios amazónicos intransitables para profanos y recorriendo los mismos senderos que tiempo atrás transitaron sus antiguos ancestros.
La felicidad fluye entre los miembros de la tribu sin rencores. El odio, el egoísmo o el rencor, son términos desconocidos que se alejan mucho de su concepto cultural y social.

MIEMBROS DE LA TRIBU ZOÉ
Es un pueblo mágico, soñador y bello por dentro, que ha conseguido sobrevivir en un entorno hostil gracias a priorizar el colectivo por encima del propio individuo.
Sus territorios se extienden por las regiones montañosas del noroeste del estado de Pará en la amazonía Brasileña, entre los márgenes de los ríos Cuminapanema y Erepecuru. Más detalles no son convenientes y, aunque han sido contactados en varias ocasiones, desean seguir perteneciendo a la selva pese a que cada día les sea más difícil huir de las explotaciones sin control que ejercen las grandes compañías en territorios limítrofes a los suyos.


Rodeados del verde atemporal de la selva, entre acordes animistas y el ingente rugido del Amazonas, los Zoé despiertan con los primeros rayos de sol.
Sus viviendas son grandes y amplias casas de madera con tejados hechos de paja y grandes hojas. Las familias conviven juntas sin problemas durmiendo en hamacas hechas con fibras de nueces que las mujeres se encargan de tejer cuidadosamente.
Fuera del recinto techado el pueblo disfruta de la vida al aire libre cocinando en pequeños fuegos mientras los niños gozan del aprendizaje a través del juego.
Son cazadores recolectores. Parte de su dieta se basa en el cultivo de yuca, plátano, urucum (semilla también conocido como achiote) y patatas dulces. Para la pesca utilizan arpones y el Timbo- veneno tóxico que vierten en el agua y mata el oxígeno de los peces- que recogen cuando salen a la superficie. El carácter pacífico y amigable de los Zoé no ha de confundir su gran capacidad para la caza, campo éste en el cual se manejan magistralmente. Suelen cazar solos, excepto en épocas concretas de abundancia de especies como el mono gordo, el pécari o los zopilotes, periodos en los que ejercer la cacería en grupo suele ser más productiva.

Foto de Fiona Watson www.survival.com
Sus arcos son pequeños pero no así su destreza con ellos. Pueden ensartar un animal a decenas de metros incluso cuando éstos se esconden en las copas de los árboles y apenas son visibles desde el suelo.
Ciertos exploradores y misioneros en sus incursiones a través de las selvas amazónicas, extendieron la leyenda de que los nativos de ciertas zonas comían niños. Cuando se contempla el cuerpo despellejado de un pequeño mono listo para ser cocinado, el parecido con un pequeño bebé no deja de ser sorprendente; siendo éste motivo para pensar que muchos mitos antropófagos de tribus amazónicas fueron causa de ambiguas interpretaciones sin base ni fundamento.


Una pieza de madera, el “Poturu”, es el rasgo que diferencia a los Zoé de cualquier otra tribu. Desde muy temprana edad, entre los 7 y 9 años, a los jóvenes Zoé se les hace una incisión en el labio inferior por donde se le introduce una pequeña pieza de madera que se irá incrementando en tamaño a medida que vaya creciendo. Para los Zoé es de suma importancia llevar el poturu. Tanto las mujeres como los varones no visten prendas ninguna que cubra sus cuerpos. Pero la falta del poturu en su boca es considerado la mayor desnudez sintiéndose feos sin éste distintivo tan característico que miman y cuidan como algo sagrado lavándolo diariamente y puliendo con fina arena para que aparezca reluciente.
El poturu es el único objeto que los Zoé se llevan al otro mundo cuando mueren.
La sociedad está marcada por la empatía colectiva. No tienen líderes, y si bien se escucha con deleite los consejos de los más ancianos, las decisiones se toman siempre en conjunto siendo partícipes todos los individuos ya sean hombres o mujeres.
No entienden el concepto de infidelidad, siendo la poligamia una practica habitual.
Las mujeres Zoé suelen convivir con varios hombres y viceversa. No existen tabú en cuanto al sexo, que interpretan de una forma totalmente libre y sin prejuicios de ninguna clase. Hasta el aprendizaje en este campo lo cuidan al mínimo detalle. Los jóvenes Zoé suelen casarse en su primer matrimonio con parejas de mucha más edad, siendo estos los encargados del aprendizaje sexual de los jóvenes. No es raro encontrarse parejas conformadas por jovencitos muchachos cuya mujer es una veterana de avanzada edad.
Este periodo de adaptación es fundamental en sus vidas. Aprenden todo lo relacionado con las artes amatorias además de adquirir la educación y la experiencia de los mayores.
Transcurrido un tiempo, cuando la madurez les ha llegado, vuelven a elegir pareja normalmente de edad similar.

Foto Fiona Watson www.survival.com
Las mujeres gustan de adornar sus cabellos con una diadema característica hecha con algodón y el plumón blanco de ciertas aves como el zopilote (una especie de buitre), que también utilizan para engalanar flechas y arcos.
El achiote – pasta roja que extraen del urucum- les sirve para pintar sus cuerpos desnudos y darles un aspecto rojizo que les sirve de camuflaje en la espesa selva.
Los Zoé son un pueblo afable cuya sencillez y humildad no tiene límites. No entienden el significado de la palabra castigo y cuando algún miembro se siente malhumorado por algo, se marcha voluntariamente del poblado hasta que recapacita y la alegría vuelve a iluminar su rostro. Cuando regresa, los miembros de la tribu lo reciben con algarabía, mostrándole su cariño con abrazos y caricias. Una curiosa costumbre que tienen para estos casos es tumbar al miembro del grupo en el suelo y comenzar a hacerle cosquillas haciéndole reír hasta casi provocarle el llanto para que, según dicen, con la vuelta del buen humor también regresará la cordura.
Les gusta tocar y acariciar, sentirse unidos mediante el tacto de la piel, reconfortarse con abrazos y caricias, consiguiendo trasmitir todo lo que sienten hacia el prójimo en cada instante. La magia del pueblo Zoé reside en el magnetismo que trasmiten en cada una de sus amplias sonrisas.


El Seh´py es la más grande ceremonia colectiva para el pueblo Zoé. Este ritual de bailes y cánticos que perdura hasta el amanecer, suele conmemorar desde la primera menstruación de las jovencitas hasta la primera pieza cobrada en cacería por un joven varón. Los hombres beben de un brebaje fermentado de cierto tubérculo que les hace vomitar hasta pulgar sus estómagos por completo.
Los Zoé han tenido malas experiencias con los extranjeros que llegaron hasta sus tierras por vez primera en 1982. Los primeros en contactar con ellos fueron los misioneros evangelistas Misión Nuevas Tribus de Brasil, quienes llegaron a instalarse en sus territorios. Las enfermedades que les fueron trasmitidas, sarampión y gripe, les  provocaron grandes daños y diezmaron considerablemente su población.
Pero la gran amenaza que puede llegar a extinguir a este magnífico pueblo son las grandes industrias. Las empresas madereras, de minería, las encargadas de la explotación de  nueces, el cultivo de soja, así como las acciones incontroladas de algunos misioneros, están acabando con el pueblo Zoé.


Ellos, ajenos al mundo cruel que se ciñe cada vez más a sus fronteras, reciben con júbilo aquellas gentes extrañas y feas que se adentran en sus ancestrales territorios.
Los Zoé sólo piden que les dejen acuñar los conocimientos del mundo que les rodea, pero igualmente les dejen vivir tranquilos en su selva como lo han hecho siempre; libres, gozosos y felices, sin que nadie les oprima con la intención de expulsarlos de sus territorios.
Por primera vez en el año 2011 un grupo nativo Zoé viajó a la capital Brasileña (Brasilia) para demandar a las autoridades proyectos de educación, así como un programa eficiente de protección de sus territorios. Actualmente el pueblo Zoé mantiene una tasa demográfica estable. El riesgo de ser aniquilados y pulverizados por la rueda deshumanizada del progreso sigue latente.


El cauce del río Cuninapanema silva cuando pasa por encima de las rocas desgastadas de su lecho acuífero. Por el sendero antiguo que transcurre paralelo al río, los Zoé caminan altivos con sus cuerpos desnudos acariciando la naturaleza. Un cordón umbilical estrecho, débil e invisible, mantiene unido a los Zoé con la selva que los vio nacer. Cuidar ése apéndice vivo y mágico es parte de la conciencia de todos. Si ése vínculo que une a los Zoé con su madre selva se rompe, desaparecerán, igual que tantas otras tribus antes que ellos. Sólo espero que la sonrisa del pueblo Zoé perdure por siempre en la selva, y que bajo ningún concepto se deteriore el ecosistema del que son parte fundamental en la amazonía brasileña.

Aportes y Datos:
Centinela del Sendero (Texto de mi anterior blog)
Survival
http://www.survival.es/indigenas/zoe
Documental:
Amazonía, Última llamada, Canal Plus 
(Luis Miguel Domínguez)

























12 noviembre 2014

EL MONTE ULURU (AYERS ROCK)

J.J.D.R.
Y quedó aislado del mundo, como castigado por un ignoto sueño antiguo sin parapeto ni guía visible, a solas bajo un cielo en el que son mostradas todas las estrellas del firmamento, sintiendo la furia del astro rey en su rojiza piel rocosa; mudo de soledad en medio del desierto desde siempre y para siempre igual que un faro que ilumina la faz de la Tierra, para ser contemplado desde la lejanía, allá… en el espacio exterior.

LA FANTÁSTICA SILUETA DEL MONTE SAGRADO ULURU 
El monte Uluru, también conocido como Ayers Rock, es para los Anangu (aborígenes australianos) su lugar más sagrado, icono de su ancestral mundo, mole pétrea que simboliza el origen de su “tiempo de sueños”, lugar que para ellos es el “Ombligo del Mundo”.


El monte Uluru está ubicado a 400 kilómetros de Alice Springs, tercera ciudad más grande del Territorio Federal del Norte de Australia, entre las tripas del Parque Nacional Uluru –Kata Tjuta cuya extensión es de 1325 kilómetros cuadrados. Uluru es Patrimonio de la Humanidad desde el año 1987, y es considerado uno de los monolitos naturales más grandes de nuestro planeta. Es una formación rocosa compuesta de arenisca y arcosa rica en feldespato que data del periodo cámbrico unos 500-600 millones de años. Este Titán solitario, que lleva combatiendo contra la climatología de nuestro planeta millones de años, hoy eleva su cima hasta los 348 metros de altura, peso que soporta la cimentación de su base que alcanza los 2,5 kilómetros bajo tierra y un contorno en superficie de 9 kilómetros, siendo posible discernir su particular geografía rojiza a cien kilómetros de distancia. 

Foto www.quemundo.info
El primer occidental en llegar hasta el monte Uluru fue el explorador inglés Willian Gosse en el año 1873, después de que fuese enviado por el gobierno colonial a explorar la zona oeste de Alice Spring. Tras quedar fascinado por la belleza del monte Uluru (nombre utilizado por los nativos), le cambió el nombre por el de Ayers Rock como homenaje al que era gobernador –más tarde ministro- de la Australia meridional Henry Ayers.

VISTA DEL MONTE ULURU DESDE SATÉLITE Foto spaceref.com
El sol es inclemente en esta región del planeta. El termómetro puede alcanzar temperaturas de hasta cuarenta y seis grados y el suelo pedregoso y seco se muestra agrietado como la vieja piel de un centenario galápago. Según cae el día, cuando el sol comienza a desaparecer, el monte Uluru comienza a centellear bajo intensos matices rojos causando la impresión de que sus muros pétreos sangren por heridas invisibles. Uluru se muestra entonces como una paleta de matices rojos, atrayendo como un imán gigantesco la mirada de todo aquel que recorra los senderos adyacentes. 

Foto www.australiantraveller.com
Depende de la estación del año, o la hora del día que sea, su camaleónico cuerpo de arena se mimetiza con los rayos del sol, o estalla brilloso como en un inmenso caldero de luminoso y ardiente fuego. Al llover, fenómeno este de escasa frecuencia, aún su silueta se torna más majestuosa, cuando las grietas que cruzan su lomo rezuman agua y el estigma de un tatuaje de tinta cenicienta cubre las rocas con una capa delicada de sublime plata.

Foto www.canalviajes.com
Ascender el monte Uluru es profanar el lugar sagrado de los Anangu. Recoger piedras como suvenir también, pero ambas tareas parecen no ejercer ningún efecto y el irrespetuoso turista asciende hasta la cumbre y suele llevarse alguna piedra como pisa papeles.
En los alrededores del monte Uluru se esconden grandes secretos naturales y un gran enigma. Regalos de Gaia son el manantial Mutitjulu, las gargantas de Kantju, o el valle de los vientos y las gargantas de Walpa en el también sagrado territorio de Kata Tjuta.

KATA TJUTA Foto www.traverloverload.com
El enigma que encierra la región del monte Uluru se esconde bajo la techumbre de sus cuevas, en forma de pinturas rupestres de difícil comprensión donde según cuentan los Anangu, están representados sus dioses” Wandjina”, aquellos primigenios seres que llegados desde el cielo más eterno y oscuro dejaron para siempre la huella de su paso por este lugar impregnado en el acervo colectivo y que hoy sigue formando parte de su idiosincrasia más profunda y conforma el elemento fundamental de su tradición y religiosidad.

Foto www.travervivi.com
Imbuida por la soledad más absoluta la mole roja se presta a descansar arropada bajo la frescura de una noche tachonada de luces. El fulgor rojo de los muros pétreos han desaparecido, pero los Wandjinas, esos dioses no terrenales que dejaron su huella en la oscuridad de las cavernas de Kimberley y el monte Uluru, observan el desierto y su monte sagrado desde las alturas, quizá esperando el momento oportuno para regresar y seguir escribiendo renglones en su tiempo de sueños…pero de esto, con vuestro permiso, os hablaré en un próximo artículo.

WANDJINAS Foto www.gettymages.com


Aportes y Datos:
Página oficial Uluru
http://www.uluru.com/
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Uluru
El periódico.com
http://viajar.especiales.elperiodico.com/50-destinos-de-naturaleza/oceania/monte-uluru-australia-el-gran-monolito-rojo/
Australia.com
http://www.australia.com/campaigns/nothinglike/es/uluru.htm











04 noviembre 2014

EL POZO DE THOR

J.J.D.R.
Se oscurece el cielo retorciéndose sobre sí mismo al tiempo que sacude y derrama el agua que transportan las grisáceas nubes. En un abrir y cerrar de ojos, el sol desaparece y el mar se torna oscuro a la vez que diabólicas olas rompen furiosas sobre el tapiado rocoso que protege la playa.
Una caverna natural situada en medio del mar es incapaz de expulsar la repentina fuerza de la tormenta comenzando a repeler el agua con forzados remolinos estridentes que colapsan la caverna submarina.

POZO DE THOR Foto www.dimalaga.es
Minutos después, la estampa plácida de un mar en calma, deja paso a un espectáculo extraño a la par que maravilloso. El torrente espumoso entra y sale con una furia inusitada formando corrientes extremas que golpean sin compasión la playa, y es conveniente alejarse del entorno ocasional formado cerca de la caverna submarina, si no se quiere correr el riesgo de ser tragado y devorado por en el agujero marino.
Este curioso espectáculo natural conocido popularmente como el pozo de Thor o cuerno Spouting, puede ser observado en la costa del cabo Perpetua en el condado de Lane en Oregón (EE.UU.).

Foto www.mundomisterioso.net
Este hermoso rincón del mundo se ha convertido en lugar predilecto de los amantes de la fotografía. Existe un alto riesgo de ser succionado por la fuerza del agujero marino que se nutre de las corrientes que llegan desde tres lugares diferentes del océano pacífico.
Ha habido incluso quién ha perecido sal ser arrastrado por la fuerza del mar cuando trataba de acercarse lo máximo posible para tomar la más arriesgada foto del lugar.
Tras una jornada tormentosa llega la calma. En ése preciso momento, cuando el atardecer se posa lentamente y el sol comienza a ocultarse tras la línea del horizonte, la naturaleza nos brinda la oportunidad de contemplar la mágica diapositiva de mil colores fundidos en el firmamento al llegar el ocaso.
A escasos tres kilómetros del espectacular pozo de Thor hay un recinto de visitantes al sur de Yackats, de donde parten pequeñas embarcaciones en busca de otro sensacional espectáculo, el avistamiento de las formidables ballenas grises.
El Pozo de Thor es un lugar poco conocido y transitado. Llegar  a la playa es fácil, pero si se quiere disfrutar del fenómeno marino, es imprescindible hacerlo en época invernal y con la marea alta.

Foto www.nuestrotumbo.com
En esta ocasión, un nuevo sendero transita por la costa americana entre rocas, espuma y sal, guiándonos tras el ruido ensordecedor del mar hasta la entrada del pozo de Thor, donde la bravura titánica del mar colapsa la playa y hace que ruja con furia la garganta del mismísimo Poseidón.

Aportes y Datos:
Nuestro rumbo
http://nuestrorumbo.imujer.com/2010/08/11/el-pozo-de-thor-una-maravilla-de-la-naturaleza
CENTINELA DEL SENDERO (Texto de mi anterior blog)