03 agosto 2015

SENTINELESES

J.J.D.R.
El mar amaneció vestido de castigo el domingo 26 de diciembre del año 2004.
Devastador y mortífero, las entrañas del océano Índico se elevaron tras un terremoto cuyo epicentro fue la costa oeste de la isla de Sumatra, y un gigantesco tsunami, tras nacer y hacerse mayor en segundos, devoró la vida de más de 275.000 personas desolando cada palmo de tierra que encontró a su paso.
El terremoto de Indonesia fue de grado 9,1 en la escala de Richter, el segundo de mayor envergadura registrado desde que se utiliza el sismógrafo.
La mayoría de las múltiples islas del océano Índico desaparecieron tras la gran ola dejando un reguero de muerte y caos.

TSUNAMI 2004
Las islas Andaman, al este de la India en el golfo de Bengala, sufrió igualmente los efectos del seísmo. Una isla en particular, Sentinel del norte, de la cual se sabía habitada por una tribu nunca contactada, focalizó la atención de los grupos proteccionistas al pensar que tras el tsunami no había sobrevivido ninguno de sus miembros.
Una mañana, cuando un helicóptero rastreaba la isla buscando indicios de algún superviviente, se quedaron sorprendidos al ver como desde la verde y tupida vegetación varios individuos aparecían corriendo y lanzándoles flechas y alguna lanza. Las imágenes grabadas por los tripulantes del helicóptero dieron la vuelta al mundo. Los Sentineleses seguían vivos, o al menos habían sobrevivido alguno de sus miembros tras el terrible terremoto y aquella noticia se convirtió en todo un gran acontecimiento.
¿Quiénes son esos hombres desnudos y armados que en pleno siglo XXI descargaban con furia sus flechas contra el frío metal de un helicóptero?

ISLA SENTINEL DEL NORTE
¿Es cierto qué, durante siglos y siglos, a pesar de saber que estaban en aquella isla, ésta tribu ha logrado permanecer incorrupta ante el poder succionador del progreso?
Quise saber algo más de los Sentineleses, y aquí os relato lo poco que se sabe sobre ellos.
Pertenecen al denominado grupo de los negritos, compuesto por los Granandamaneses, los Onje y los Jarawa. Su idioma es el Sentineles y son cazadores recolectores. No se han evidenciado signos de utilización de fuego ni tampoco conocimientos o trabajos de agricultura siendo la pesca, la caza de lagartos como el monitor, la recolección de miel, bayas, raíces,  así como frutas y plantas salvajes, lo que compone el sustento que mantiene y nutre a la comunidad de la isla.

MIEMBRO DE LA TRIBU SENTINEL
La superficie de Sentinel del norte es de 72 kilómetros cuadrados de longitud por 8 de ancho. Una profunda y espesa jungla cubre la isla. Entre la espesa maleza  los Sentineleses permanecen ocultos, saliendo de vez en cuando para llenar sus despensas de peces y moluscos en la playa.


La isla está rodeada por una impenetrable barrera coralina que, según historiadores y expedicionarios, sirvió para frenar intentos de contacto –al no poder desembarcar en la playa- y frenar las enormes y peligrosas mareas del océano. Su lengua, cultos y religión son desconocidos, así como el número actual de nativos que habitan la isla, que se cree no supere el medio centenar.

Foto www.survival.es
Los Sentineleses no desean ser contactados. Innumerables intentos del gobierno indio -al que pertenece la isla- han sido infructuosos, y en la mayoría de los casos han tenido que salir atropelladamente de la isla perseguidos por las flechas que los nativos les terminan lanzando. En el año 2006, dos pescadores que faenaban cogiendo cangrejos cerca de la playa, terminaron asesinados por los nativos.

Foto www.survival.es
El aislamiento de los Sentineleses es histórico. Los ingleses, que arribaron a las costas de todas las islas del archipiélago, fueron incapaces de hacerlo en Sentinel del norte. La gran barrera coralina y la feroz resistencia que encontraron por parte de sus habitantes hizo que sopesasen las consecuencias y utilizaron la retirada como mejor argumento.
Muchas expediciones han llegado hasta las playas con la intención de acercar posiciones y tomar contacto con los Sentineleses pero nunca se ha logrado llegar a desembarcar con éxito, y todo a quedado en acercamiento visual y entrega de algún presente.


La tribu Sentinel ha dejado claro que no quiere saber nada del mundo exterior. Desean seguir ocultos tras el manto vegetal que les cubre de las miradas molestas de los cansinos expedicionarios. No desean saber nada de nosotros, y creo que es un deber, incluso una obligación, no inmiscuirnos en su mundo y dejarles seguir viviendo como ellos han elegido.
Sentinel del norte se pierde en las brumas marinas del océano Índico. La irregular silueta del istmo Andamanés esconde el secreto perpetuo de una de las únicas y más enigmáticas tribus del mundo. Una etnia desconocida y misteriosa que mira al extraño que se acerca a sus costas con el miedo de aquel que quiere proteger su mundo del peligro más voraz y pernicioso.
Ése miedo les ha protegido durante milenios y es ése miedo a nuestro mundo lo que tenemos que respetar, protegiendo su ecosistema y su isla de cualquier contacto que ellos no desean tener.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero








2 comentarios:

  1. Ainss!!! ¿estás de vacaciones? dejo de venir un día y me encuentro con una enciclopedia de tesoros :)
    ¡Gracias amigo por enriquecer nuestra vida con lo maravilloso de nuestro planeta! y Ojalá la maldad y el egoísmo "del mundo civilizado" no llegue a esa isla.
    Un abrazo

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  2. Que tribu tan curiosa, son de armas tomar, pero no me extraña que no quieran saber nada de nuestra "civilización", la verdad, que a cualquiera asustaría viéndola desde fuera...

    Abrazos

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