18 mayo 2015

CUEVA DE FINGAL

J.J.D.R.
Cuentan que el botánico, naturalista y explorador británico Joseph Banks, quedó obnubilado cuando penetró en la pequeña caverna de piedra y escuchó la melodía que acompañaba las olas al desvanecer justo en la bocana de la gruta. Banks, en cuyos hombros reposaba la experiencia de haber viajado con el capitán Cook a bordo del Endevour en su primer viaje, y cuya trayectoria estaba repleta de gratos descubrimientos y aventuras, desembarcó en 1772 en una pequeña isla conocida como Staffa, ubicada en el archipiélago de las Hébridas interiores en Escocia, quedando maravillado de la belleza de ése diminuto rincón del mundo.

CUEVA DE FINGAL Foto www.peru.com
Tras recorrer el islote, el cual aparecía abundantemente salpicado de columnas de basalto de formas hexagonales, llegó a la entrada de una gruta donde el mar se perdía repentinamente. Desde el interior de la pequeña caverna y junto a los hombres de la tripulación que le acompañaban, escuchó un leve lamento que rápidamente fue tornándose en una grácil melodía marina que les dejó cautivados. La mar, furtiva y transparente, peleaba por hacerse un hueco en la estrechez de la bocana de la cueva, salpicando espuma y limando con fuerza y constancia las piedras basálticas que aparecían brillantemente pulidas y que emitían un suave silbido cuyo eco envolvía la gruta con una inusual musicalidad.

ISLA DE STAFFA Foto www.agrandesrrasgos.com
La cueva descubierta tomó el nombre de Fingal, aunque su nombre gaélico Uamh-Binn (gruta de la melodía) se me antoja mucho más poético y creo que le hace mayor justicia. Tan apasionante son los cantos de sirena que la gruta emite, que en 1830 el compositor Félix Mendelsson compuso la obertura de las Hébridas Opus 26, más conocida como la cueva Fingal.

Foto www.fothography.nationalgeographyc.com
La isla está totalmente deshabitada y apenas recibe visitas debido a que desplazarse hasta ella exige embarcarse en un Ferry desde Escocia Continental hasta la isla de Mull, para desde allí tomar otra embarcación hasta la localidad de Fionnphort, lugar desde el cual salen esporádicamente barcas turísticas hasta la isla de Staffa. Pero su limitada accesibilidad, no ha sido un inconveniente para que ilustres personajes como Julio Verne, Sir. Walter Scott, David Livingstone o William Wordworth, arribaran al islote para dejarse atrapar por la mística que despabila la isla y su gruta cantora.


Como piezas de un enorme tetris, las rocas basálticas crean muros grisáceos y curiosas pozas donde la espuma del mar acampa cuando es traída por las olas. De oscuros y platinos tonos grisáceos, el basalto dibuja un bello contraste sobre la superficie del islote, muy similar al diorama de piedra que conforma la calzada de los gigantes en Irlanda, ya que ambas estructuras naturales deben su origen al mismo flujo de magma.

Foto www.bbc.co.uk
 Los pilares de basalto relucen sobre la isla de Staffa. El silencio recorre tierra y cielo precipitadamente hasta topar repentinamente con la gruta de Fingal. Es entonces cuando el silencio irremediablemente muere, día a día y cada noche, derrotado por el ritmo cadencioso y mágico que surge de la roca junto a la mar, conformando una sinfonía creada por Gaia en un tiempo que se pierde en la memoria del mundo.

Apòrtes y Datos:
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Gruta_de_Fingal
Machbel
http://machbel.com/staffa-cueva-fingal-una-islas-raras-escocia/

12 mayo 2015

COLUMPIO AL FIN DEL MUNDO

J.J.D.R.
Con enérgica despreocupación, el hombre se balancea sentado sobre una endeble tabla sujeta por dos sogas a la rama de un árbol, impulsándose y alejándose cada vez más de la seguridad que le aporta la planicie de la cima. Bajo sus pies, un barranco de más de dos mil metros de altura se cierne sobre el sujeto que, indiferente ante el peligro que corre en cada balanceo, se muestra complacido de estar a merced de la fortuna y la precariedad de un juego que en un segundo le puede costar la vida. Frente a él, a escasos kilómetros en línea recta, el coloso volcán Tungurahua comienza a tronar y escupir ceniza de su boca ardiente. Tiembla la tierra y, por un instante, el mundo parece llegar a su fin…sólo entonces el inconfundible sonido del disparador de una cámara inmortaliza el momento en el cual el hombre balanceaba su cuerpo sobre el abismo mientras la erupción volcánica se instalaba de fondo en la composición fotográfica con impactante resultado.

COLUMPIO DE LA CASA DEL ÁRBOL Foto www.elcomercio.com
La escena fue tomada el 1 de febrero de 2014 y su autor, Sean Hacker Teper, tituló “columpio al fin del mundo” siendo galardonado por la prestigiosa revista National Geographic. La imagen recoge el instante inmediato en el que el volcán Tungurahua comienza a escupir ceniza. Pocos minutos después, el lugar fue evacuado por la incipiente y peligrosa nube tóxica que se instaló sobre el cielo de la casa del árbol.

FOTO DE LA NASA TRAS LA ERUPCIÓN DEL TUNGURAUA Foto www.earthobservatoy.nasa.gov
La casa del árbol se encuentra ubicada en la ciudad ecuatoriana de Baños. Esta bella localidad, alzada al norte de la falda del volcán andino y cuyos afamados parajes salvajes y manantiales que emanan de la tierra aguas termales curativas la han convertido en un lugar de gran interés turístico. 

HERMOSA LOCALIDAD DE BAÑOS (ECUADOR)
Por la carretera de Villavista se acede hasta una planicie donde aguarda una pequeña casa de tejado de zinc y paredes de madera. El árbol, al cual se abraza la morada como queriendo escapar del inminente salto al vacío, se encuentra a escaso pasos de un precipicio de 2600 metros, convirtiendo la vivienda en un lugar no apto para acrofóbicos. Pero lo más llamativo de la casa es un columpio que colgado por dos sogas se balancea sobre el precipicio llevando en su sillín de madera a aquellos que estén dispuestos a vivir una experiencia no apta para cardiacos.

CASA DEL ÁRBOL Foto www.evolutionpie.com
La zona es un precioso lugar donde se puede disfrutar de un esplendido día de campo saciándose con las vistas aéreas de la región y, en particular, con las inmejorables vistas del volcán Tungurahua que eleva su mole pétrea 5023 metros sobre la tierra. Pero sin duda la atracción turística es el rudimentario y a mí parecer terrorífico columpio, que lleva meciendo personas en el vacío mucho tiempo sin ningún tipo de seguridad. Las agencias de viajes conocen la casa del árbol, pero se niegan a llevar a los turistas al lugar conscientes de la poca seguridad que el columpio ofrece.

Foto www.inhabitat.com
Actualmente se han practicado mejoras tanto en la fachada de la casa, la cual se ha reforzado, como en el propio columpio, añadiéndole un asiento nuevo y unas poleas que alivian el peso que sobre la rama del árbol ejercía. Es más, por si un columpio que se balancea sobre el vacío fuera poco, a su lado han colocado otro, no vaya a ser que los turistas se quejen de que tienen que esperar mucho para disfrutar de tan estrambótica locura voladora.

Foto www.ecuahoteles.com
La vivienda es el hogar de un hombre muy peculiar llamado Carlos Sánchez. Este ganadero local, lleva más de 15 años vigilando cada movimiento o señal que venga del volcán Tungurahua. Su mayor pasión es servir a su pueblo y su país, ejerciendo de vigía desde su alta atalaya, desde donde informa durante 24 horas al día a los órganos competentes mediante radio si el volcán emite alguna señal que indique que está despertando. Motivos tiene el bueno de Carlos para temer y respetar las sacudidas del volcán pues, en más de una ocasión ha tenido que refugiarse en su lugar secreto bajo la cabaña de la lluvia de rocas y ceniza expulsadas por la montaña.

CARLOS SÁNCHEZ Foto www.elcomercio.com
A unos pasos de la vivienda se encuentra un pequeño centro de monitoreo sísmico, donde Carlos dispone de un pequeño material de seguridad.
Sin duda mucho a de agradecer la comunidad científica y la propia ciudad de Baños la altruista disponibilidad de este hombre que literalmente se juega la vida en cada erupción volcánica. Pues lejos de ser un volcán inoperante, el Tungurahua se muestra cada vez más activo, y desde que comenzó a desperezarse el 1 de febrero de 1999, no ha dejado de mostrar señales de su terrible fuerza natural para desasosiego de los habitantes de las regiones limítrofes.


Gusta el ser humano de mostrar su atrevimiento de mil formas y maneras. Allá donde el peligro esté presente, siempre hay personas dispuestas a exprimir hasta la última gota de adrenalina que le quede en el cuerpo. Si tú eres uno de ellos, no olvides visitar la casa del árbol y su columpio al fin del mundo, y no olvides llevar a alguien que se atreva sin vacilar a empujarte hacia el abrupto vacío.

Aportes y Datos:
http://www.hostalerupcion.com/casa-arbol-banos-ecuador.html
http://www.andes.info.ec/es/noticias/national-geographic-premia-foto-tomada-ecuador-columpio-fin-mundo.html
El mundo
http://www.elmundo.es/america/2011/12/03/noticias/1322872910.html
El comercio
http://www.elcomercio.com/tendencias/fotografia-tomada-ecuador-ganadoras-concurso.html