31 agosto 2016

BUDA GIGANTE DE TIAN TAN

J.J.D.R.
El Buda gigante del templo del cielo en Pekín simboliza la serena paciencia y la sabiduría que se encuentra en la meditación interior, una luz que emerge de la piedra y se convierte en un amplificador de plegarias que viajan hasta perderse en un camino invisible hacia un universo infinito. Es icono de armonía entre las personas, entre pueblos, entre naturaleza, religión y alma humana. Como tal, su colosal y sedente figura, se observa desde la lejanía como si fuese un faro erigido para guiar los pasos de los fieles peregrinos.

BUDA GIGANTE Foto www.fineartamerica.com
La estatua de bronce del Buda Amoghasiddhi tiene una altura de 34 metros y un peso de 250 toneladas. Está ubicada en Ngong Ping en la isla de Lantan muy próximo al monasterio de Po Lim en Hong Kong. Su construcción finalizó el 28 de diciembre de 1993 tras 12 años de trabajo en el que fueron ensambladas un total de 202 piezas de bronce.

Foto www.pinterest.com
El gran Buda muestra su serenidad y majestuosa elegancia sobre el horizonte cercano, mientras eleva su mano derecha ejerciendo con fuerza su protección y la eliminación de cualquier atisbo de aflicción sobre la gente. La figura del gigantesco Buda se alza sobre un pedestal de triple plataforma con forma de flor de loto rodeado de seis bellas estatuas también de bronce que realizan ofrendas de flores, incienso, lámparas, ungüentos, fruta y música y que es conocido como “La ofrenda de los seis Devas” que simbolizan caridad, moralidad, paciencia, celo, meditación y sabiduría, todos ellos atributos esenciales para poder llegar y entrar en el Nirvana.

FASE DE CONSTRUCCIÓN Foto www.plm.org.hk
Para alcanzar la figura de Buda hay que ascender 268 escalones que transportan al peregrino o el turista hacia un escenario tan bello como místico. El gran Buda representa la hermandad entre hombre y naturaleza, la simbiosis perfecta entre” ser vivo” y el espíritu eterno de Gaia. Por ello, su establecimiento en el templo del cielo no es nada casual, siendo toda una experiencia viajera alcanzar la cima del monte tras ascender durante 25 minutos en el teleférico Ngong Ping 360 desde la localidad de Tung Chung, con sus hermosas vistas del mar rodeado de montañas que dejan en nada la enorme apariencia de la gran urbe asiática.

Foto www.lista.20minutos.es
Para aquellos turistas aprensivos que no gusten de experiencias arriesgadas o simplemente tengan pánico a las alturas, se puede alcanzar la cima del templo y visitar su museo permanente simplemente tomando un autobús, el cual les deja en la plataforma o base de la loma para luego ascender el sendero que alcanza la cabeza de Buda, sendero que fue construido y adaptado para personas con movilidad reducida.


El sol comienza a ocultarse lentamente sobre la gran urbe. El tiempo agita la vida en la llanura de metal y cemento y el rugido del tránsito cotidiano apenas deja percibir el susurro sereno que apacible se desvanece como rocío de lluvia desde el templo del cielo.

Foto www.microtravelling.com
El gran Buda ora al viento. Ora a la lluvia y el cielo, ora de mañana y sus oraciones se pierden en la tarde…, hasta llegada la noche de frío invierno, momento en que sus plegarias de paz y armonía encienden el firmamento.

Aportes y Datos:
Disfruta Hong Kong
https://www.disfrutahongkong.com/gran-buda
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Buda_Tian_Tan


11 agosto 2016

MESA VERDE (LA CUNA DE LOS ANASAZI)

J.J.D.R.
Seguros y cobijados entre los grisáceos pliegues que les proporcionaba las rocas, al abrigo del viento, la nieve, y el sofocante calor del intenso verano, los Anasazi construyeron sus moradas en el ombligo de la montaña sobre enormes desfiladeros desde donde podían contemplar gran parte de su vasto territorio y sentirse a salvo de sus enemigos y más cerca de las estrellas que les alumbraban en las frías noches. En sus grandes urbes de adobe y piedra vivieron durante centurias en gran número, hasta que un buen día, aún se desconocen los motivos, decidieron abandonar sus hogares y desaparecer dejándonos como recuerdo de su paso ubicaciones tan impresionantes como Mesa Verde.

MESA VERDE Foto www.wallpaperfolder.com

El parque Nacional de Mesa Verde, instituido el 29 de junio de 1906, ocupa una superficie de 210,93 kilómetros cuadrados del estado de Colorado (sudoeste de EE.UU), ejerciendo de instrumento divisorio entre los estados norteamericanos de Utah, Arizona y Nuevo México cuya división física es apreciable desde las cotas más elevadas del parque que superan los 2612 metros de altitud. Durante más de setecientos años los indios Pueblo estuvieron asentados en estas áridas tierras, periodo comprendido aproximadamente entre el 600 y el 1300 d. C, dejando sobre las planicies y sobre todo entre los riscos pétreos cerca de 4000 enclaves arqueológicos de gran valor histórico y científico.

Foto www.mesaverdefundation.org
Francisco Vázquez de Coronado fue el primer español en recorrer la región cuando buscaba la mítica ciudad de Cíbola. Más tarde, los españoles volvieron en la década de 1760-1770 buscando nuevas rutas que les sirvieran para llegar de Santa fe (nuevo México) hasta California. Los primeros pobladores de los extensos valles de Mesa Verde, los Anasazi, hacía siglos que habían desaparecido, así como una multitud de etnias o grupos conocidos como indios Pueblo que abandonaron la zona por motivos que aún se desconocen. Los españoles fueron los que llamaron al lugar como hoy día se conoce debido a sus verdes valles salpicados de esbeltos pinos y enebros de piel partida y agrietada.

RECREACIÓN ARTÍSTICA Foto www.jeffposey.net
El prospector de tierras John Moss fue uno de los primeros en establecer la ubicación de edificaciones muy antiguas en la base del parque en el año 1873. Un año después, guió al fotógrafo Willian Henry Jackson a la zona para realizar las primeras instantáneas del asentamiento arqueológico. El primer informe (Hayden Survey) sobre las curiosas edificaciones de Mesa Verde lo redactó en 1876 el geólogo Willian H. Holmes después de acompañar un año antes a Jackson en una visita a la región.

PETROGLIFOS, ESPIRALES ANASAZI
Poco tiempo después, cuando la zona comenzó a sentir la presencia de colonos en busca de nuevos territorios, también sintió la devastadora ignorancia de quienes sin miramientos expoliaron muchos restos arqueológicos de gran valor o simplemente los destrozaron haciéndolos desaparecer para siempre. Estaba claro que la supervivencia de la zona arqueológica de Mesa Verde habría de llegar cuando se alzasen voces autorizadas y capaces de parar las acometidas de los colonos en la región.


Paradójicamente, una de las primeras personas en captar la atención y pelear por la conservación del lugar fue un antiguo colono y huáquero llamado Richard Wetheriel convirtiéndose en el primer guía oficial de la región. En el año 1891 sería Gustaf Nordensköld quien redactaría el primer estudio profundo sobre los asentamientos indígenas, a la par que Virginia McClung inició el capítulo burocrático para que la zona fuese en un futuro nombrada Parque Nacional, aportando el trabajo fotográfico y documental de Frederick H. Chapin publicado en The Land of the Cliffelweder en 1892 el cual constituía todo un dossier de pruebas relevantes que subrayaban la importancia de los restos allí presentes y los que podían ser rescatados del olvido y se encontraban enterrados bajo tierra. Finalmente se logró la protección de la zona como Parque Nacional el 29 de junio de 1906, momento en el que se selló, bajo la pluma del respeto y la conservación, el final de un periodo cargado de daños irreemplazables para la historia.

Foto www.diariodelviajero.com
Mediada la tarde el cielo se transforma en una alfombra de fuego que derrama olas hirvientes de lava sobre los roquedales, cubriendo el valle con una segunda piel tapizada de matices cálidos y brillantes. Y es llegado el ocaso, cuando las primeras estrellas comienzan a destellar en el firmamento, el momento en el que Mesa Verde se convierte en ágora de espíritus en donde hasta la suave brisa trae cánticos rituales antiguos que se pierden entre los verdes arbustos y los Kivas de barro.


Los antiguos Anasazi adoraban a dioses invisibles a los que llamaban Kachinas. Muy poco se conoce sobre los Anasazi, nombre que significa “antiguo enemigo” y así fueron nombrados por los indios navajos. De ellos sabemos que fueron grandes constructores, que edificaron enormes ciudades de piedra de hasta cinco pisos de altura como es el caso de Pueblo bonito.

Foto www.revistadearte.com.ar
Estas construcciones fueron levantadas a enorme altura adosadas a la montaña, emulando nidos gigantes de águila, siendo todo un misterio el por qué de ubicación tan inaccesible y cómo consiguieron arreglárselas utilizando básicas herramientas de piedra y madera.



Durante su largo periodo de asentamiento en la región, pasaron de ser nómadas cazadores recolectores a sedentarios agricultores, expertos en el cultivo de maíz, alubias, tabaco, calabaza y la recolección de yuca, siendo capaces de crear un complejo sistema de irrigación para sus cosechas. Sus urbes fueron extensas zonas habitadas. Sus primeros asentamientos estuvieron ubicados en las verdes planicies, enormes ciudades que albergaron hasta 30.000 personas como es el caso de Cañón del Chaco. Casas de adobe y techumbres de paja y madera.

Foto www.estadosunidos.pordescubrir.com
Todas sus construcciones fueron ubicadas con gran conocimiento del entorno, ya que apenas se encuentra una que no esté debidamente resguardada de las acometidas del viento, el calor sofocante del verano y frío y la nieve. Incluso cuando decidieron posteriormente aislarse en lo abrupto de las escarpadas montañas y fortificar sus casas se rodearon de todo aquello que les era imprescindible, incluyendo sus ritos sagrados, para los que sus “Kiva”-sala circular bajo el suelo al que se accedía por unas escaleras- se convertía en su lugar más sagrado, en donde aparte de llevar a cabo sus ritos ancestrales, se debatía sobre los problemas de la tribu.

Foto www.fhotographiyc.nationalgeographic.com
Nada dejaron escrito. Sus huellas están impresas en la piedra en forma de geoglifos, muy abundantes en cada rincón de Mesa Verde, con imágenes de animales y rituales de caza, así como espirales que según algunos estudios podrían ser una especie de calendario solar.
¿Quiénes fueron los Anasazi? ¿Qué motivo les llevó a dejar las fértiles planicies y alzar sus poblados en la montaña?


 ¿Escapaban de algún peligro inminente y su única salida fue fortificarse en el interior de la montaña? ¿Se protegieron de un brusco cambio climático? ¿Cómo se las arreglaron para construir tan extensos poblados en lugares tan inaccesibles utilizando material tan básico? ¿Por qué, después de tanto empeño, los abandonaron sin más? Lo cierto es que aún hay mucho que desvelar sobre este primigenio pueblo norteamericano, cuya semilla sería el fruto de multitud de etnias que posteriormente poblaron las praderas norteamericanas y que siempre tuvieron presente el magnífico legado dejado por los Anasazi.


Mesa Verde está incluida en la lista de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 1978. Actualmente son visitables los asentamientos de Spruce Tree House, Balcony House y Cliff Place siendo este último el más grande con un total de 220 habitaciones y hasta 23 Kivas.

Foto www.allposters.com
Se cuenta que recorrer los senderos que rodean el parque es como caminar por una época y un mundo perdido, haciendo que uno sienta que se adentra en lo más profundo de las raíces de Norteamérica.

Aportes y Datos:
Página oficial
https://www.nps.gov/meve/espanol/index.htm
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_Mesa_Verde
https://es.wikipedia.org/wiki/Anasazi
usatourist.com
http://www.usatourist.com/espanol/destinations/colorado/nationalparks/mesaverde/mesa-verde-main.html