28 julio 2015

TIMOTHY TREADWELL (HERMANO OSO)

J.J.D.R.
El agua ruge y cae con fuerza sobre un millar de pequeñas piedras diseminadas bajo el frío lecho del río. Luchando a contra corriente, una multitud incontrolada de salmones, borbotea y salta fuera del agua en un intento desesperado de ascender por el torrente acuífero para, acto seguido, depositar sus huevos y morir tras un largo y extremo viaje. Los salmones que logran ascender la corriente aún deberán sortear un peligro mayor, escapar de las enormes fauces de los osos que esperan apostados y hambrientos en medio del río.

PARQUE NACIONAL KATMAIN
Cae la tarde y los osos Grizzlys descansan tras una hilera de grandes coníferas que a manera de columna vertebral del bosque, se dirige paralelamente desde el río hasta las faldas de la nevada colina helada, contra la que se estrella el eco roto del silencio al caer la tarde.
Pero hay algo que rompe la monótona naturaleza de tan espectacular fotograma salvaje. Un trípode metálico sujeta una cámara de vídeo. Frente a ella, un joven se exhibe distraído a pocos metros de un enorme oso que le triplica en tamaño. El hombre parece tranquilo. Incluso se permite danzar y realizar gestos dramáticos alrededor del gigantesco oso, en lo que bien podría verse como la previa locura antes de un suicidio.

TIMOTHY TREADWELL Foto www.facultaddecomunicacion.org
Pero el tremendo ejemplar de oso Grizzly, sin dejar de marcar una indetectable línea de seguridad y respeto con el humano, al que de vez en cuando dirige una mirada de control, parece reconocer de quién se trata gracias a su agudo olfato y volviendo su negro y peludo lomo, se despide del joven abandonando la escena con la imagen de sus imponentes cuartos traseros como único adiós.
El hombre se llama Thimothy Treadwell y su vida quedó anclada de manera trágica a los verdes y helados páramos de Alaska desde el primer día en el que pensó que podría llegar a caminar junto a los osos sin temor, y lo más importante, obviando las reglas más elementales que debe tomar un humano al interactuar con la vida salvaje.
Timothy nació en Long Island (EE.UU.) el 29 de abril de 1957. Su vida quedó marcada por ser rechazado en el casting que se realizó para la serie de éxito Cheers. Ser actor era su gran sueño. Y tras ser rechazado, cayó en las drogas y la bebida sumiéndose en una gran depresión.


A finales de los años ochenta logró superar sus adiciones y se propuso concederse una nueva oportunidad de vivir. Decidido a olvidarse de su horrible pasado realizó un viaje a Alaska que le cambiaría la vida.
Alaska le brindó un mundo nuevo, repleto de paz y sosiego, ávido de ser explorado y cuyo salvaje mundo natural tatuó su ser como una losa de la que jamás ya pudo desprenderse.
Durante largos periodos en los que la climatología se lo permitía, Timothy se empeñó en seguir de cerca a los osos del parque Nacional Katmai en Alaska. Su vida comenzó a girar alrededor de los Grizzlys tornándose casi en una obsesión. Aunque pueda parecer extraño, los plantígrados comenzaron a tolerar su presencia y durante trece temporadas de manera continua, era frecuente poder ver a Timothy a escasos metros de los osos, rompiendo todas las reglas de seguridad en cuanto al estudio de animales en libertad, y pasando por alto infinidad de consejos y llamamientos al orden por parte de las autoridades que cuidaban del Parque Nacional.


Durante todas sus campañas en Alaska Timothy grabó más de 100 horas de vídeo donde aparecía interactuando con los osos de manera muy peculiar.
La cámara fija grabó su particular visión de la vida salvaje de los osos, en ocasiones salpicado por el comportamiento histriónico de Timothy, que alejaba su trabajo de campo con los animales de cualquier metodología científica.
Cierto es que los osos le toleraban, y posiblemente sea el humano que más cerca haya estado de estos animales en plena libertad, pero el precio que arriesgó cada vez que se acercó a ellos fue su propia vida. A medida que pasaba más tiempo con los osos, más parecía estrecharse el vínculo con determinados ejemplares a los que identificó y puso nombre, mostrando hacia ellos un profundo sentimiento de afecto que terminó rayando la obsesión, llegando a hablar con los animales salvajes como si de sus propios hermanos o familiares se tratase. Los osos toleraban su presencia, posiblemente porque no vieron en Timothy un competidor ni una seria amenaza, ya que la comida en las épocas en las que Timothy interactuó con ellos era abundante y sus estómagos estaban saciados. No obstante, algún oso con un talante más agresivo, le mostró con un buen susto la línea que jamás debería cruzar un si pretendía seguir inmiscuyéndose en su mundo.

Foto www.neerd.com
Tras varios años conviviendo por temporadas con los osos, Timothy consiguió la fama que tan esquiva le resultó en tiempos pasados. Cadenas de televisión como Discovery Channel comenzaron a mostrar los vídeos en los que interactuaba con los osos y a través de sus curiosos monólogos, divulgaba su amor por la naturaleza y la importancia de respetar la vida salvaje y sus complejos ecosistemas.
Funda la asociación Grizzly People para la protección de los osos y realiza numerosas charlas dirigidas especialmente a niños y jóvenes estudiantes.
Pero en cada etapa que pasó con los osos, recibió una larga lista de quejas y reprobaciones por parte de los guardas forestales y grupos ecologistas, derivadas de la mala gestión que Timothy realizaba en sus acampadas, como estar más de siete días en el mismo lugar,  realizar acopio masivo de víveres sin un correcto almacenaje, o realizar trabajos de guía sin estar autorizado para ello.


Timothy halló finalmente su lugar en el mundo. La experiencia de vida resultante de sus increíbles momentos junto a los osos cambió radicalmente su mentalidad, convirtiéndolo en un acérrimo defensor de la naturaleza y los animales salvajes.
Ammie Huguenard era la novia de Timothy, y el 5 de octubre del año 2003, acampaba los dos dentro de los límites del parque Nacional como tantas veces habían hecho. Tras días sin contactar con ellos Willy Fulton, amigo de la pareja y el piloto que debía recogerlos, ante la ausencia de noticias de ellos alertó a las autoridades e inmediatamente comenzó la búsqueda de la pareja.

Foto www.jammitoast.com
El propio Willy fue quién descubrió la tienda de campaña. Poco después halló los cuerpos destrozados de la pareja. La tragedia se había consumado. Ambos jóvenes habían sido devorados por uno o más osos, poniendo de manera sangrienta el punto y final a una historia de hermandad con los Grizzlys.
A escasos metros de la matanza hallaron la cámara de vídeo de Timothy, en la cual cuentan hay grabados seis minutos de audio de auténtico terror, correspondientes al momento del ataque.

Foto www.denunciando.com
La vida de Timothy fue llevada de manera magistral al cine en formato documental por el Gran Wernes Herzog, creador entre otras muchas películas, de éxitos como la Cólera de Aguirre o Grito de Piedra. Para ello trabajó sobre las muchas grabaciones que Timothy realizó junto a los osos y las entrevistas que realizó a familiares y amigos. Herzog ha sido uno de los pocos que escuchó los seis trágicos minutos que precedieron a la muerte de la pareja, pero prefirió omitir en todo momento la cinta en el documental.
Nunca en los 85 años de historia del parque Nacional, hasta la fecha del luctuoso incidente, no se había registrado nunca el ataque de un oso hacia algún campista o visitante del parque.
Dos osos fueron abatidos por los agentes forestales tras el hallazgo de los cuerpos. En el estómago de uno de ellos no se halló resto alguno, encontrándose en el estómago del segundo restos pertenecientes a las víctimas, sin poder determinar si fue el causante de las muertes o simplemente se alimentó de los cuerpos ya muertos.


Fuese como fuere, la partida de caza organizada y la muerte de los dos osos fue sobradamente un desatino. Aquellos dos animales hicieron lo que cualquier animal en estado salvaje hace de manera rutinaria, alimentarse de lo que su entorno le ofrece. La pareja se hallaba en territorio de osos Grizzlys. Animales que miden más de 2,40 metros en cruz, con pesos superiores a los 600 kilos y cuya velocidad punta puede alcanzar los 55 kilómetros.
Hablamos de un cazador potencial. Un animal que, sin sentirse amenazado, puede parecer tranquilo y hasta dócil, pero que en décimas de segundos puede trasformarse en uno de los mayores depredadores del planeta.


A mi humilde entender, Timothy participó de una experiencia sensacional cuyo riesgo mortal siempre estuvo presente y, aún siendo consciente del peligro, decidió seguir con aquel juego que inevitablemente había de terminar en tragedia.
Timothy Treadwell posa delante de la cámara de vídeo con su extravagante indumentaria y sus gafas oscuras, buscando tras la luz parpadeante del objetivo la expectación y la audiencia que siempre deseó tener.


Tras varios segundos de parpadeo la luz verde de la cámara indica a Timothy que está grabando. A pocos metros de él, negros y ocultos bajo una bóveda negra y salvaje, los ojos penetrantes de un enorme macho de oso Griizly le miran con indiferencia. Tiempo después, quizás aquellos ojos oscuros y penetrantes vacíos de consciencia, fueron los que apagaron el interruptor de la cámara, la sonrisa de Ammie, y finalmente su propia vida… en un día aciago y terrible de frío invernal.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero


















2 comentarios:

  1. Bueno te en cuenta que ellos están en su habitat y nosostros somos los invasores a partir de ahi puede suceder cualquier cosa ya que son cazadores en potencia y que potencia.
    Había oido de esta historia y la verdad es que esta gente me parecen temerarios aunque bien es verdad que sin sus testimonios se perdería mucha información.
    Bueno amigo pues nos vamos de vacas. Hasta la vuelta.
    Hasta la vuelta

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  2. Realmente la naturaleza al final hace justicia y aunque es bueno estudiar a los animales y su comportamiento pero siempre dentro de una ciertas medidas de seguridad.
    Besos

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