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J.J.D.R.
El agua ruge y cae
con fuerza sobre un millar de pequeñas piedras diseminadas bajo el frío lecho
del río. Luchando a contra corriente, una multitud incontrolada de salmones, borbotea
y salta fuera del agua en un intento desesperado de ascender por el torrente
acuífero para, acto seguido, depositar sus huevos y morir tras un largo y
extremo viaje. Los salmones que logran ascender la corriente aún deberán
sortear un peligro mayor, escapar de las enormes fauces de los osos que esperan
apostados y hambrientos en medio del río.
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PARQUE NACIONAL KATMAIN |
Cae la tarde y los
osos Grizzlys descansan tras una hilera de grandes coníferas que a manera de
columna vertebral del bosque, se dirige paralelamente desde el río hasta las
faldas de la nevada colina helada, contra la que se estrella el eco roto del
silencio al caer la tarde.
Pero hay algo que
rompe la monótona naturaleza de tan espectacular fotograma salvaje. Un trípode
metálico sujeta una cámara de vídeo. Frente a ella, un joven se exhibe
distraído a pocos metros de un enorme oso que le triplica en tamaño. El hombre
parece tranquilo. Incluso se permite danzar y realizar gestos dramáticos
alrededor del gigantesco oso, en lo que bien podría verse como la previa locura
antes de un suicidio.
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TIMOTHY TREADWELL Foto www.facultaddecomunicacion.org |
Pero el tremendo
ejemplar de oso Grizzly, sin dejar de marcar una indetectable línea de
seguridad y respeto con el humano, al que de vez en cuando dirige una mirada de
control, parece reconocer de quién se trata gracias a su agudo olfato y
volviendo su negro y peludo lomo, se despide del joven abandonando la escena
con la imagen de sus imponentes cuartos traseros como único adiós.
El hombre se llama
Thimothy Treadwell y su vida quedó anclada de manera trágica a los verdes y helados
páramos de Alaska desde el primer día en el que pensó que podría llegar a
caminar junto a los osos sin temor, y lo más importante, obviando las reglas
más elementales que debe tomar un humano al interactuar con la vida salvaje.
Timothy nació en Long
Island (EE.UU.) el 29 de abril de 1957. Su vida quedó marcada por ser rechazado
en el casting que se realizó para la serie de éxito Cheers. Ser actor era su
gran sueño. Y tras ser rechazado, cayó en las drogas y la bebida sumiéndose en
una gran depresión.
A finales de los años
ochenta logró superar sus adiciones y se propuso concederse una nueva
oportunidad de vivir. Decidido a olvidarse de su horrible pasado realizó un
viaje a Alaska que le cambiaría la vida.
Alaska le brindó un
mundo nuevo, repleto de paz y sosiego, ávido de ser explorado y cuyo salvaje
mundo natural tatuó su ser como una losa de la que jamás ya pudo desprenderse.
Durante largos
periodos en los que la climatología se lo permitía, Timothy se empeñó en seguir
de cerca a los osos del parque Nacional Katmai en Alaska. Su vida comenzó a
girar alrededor de los Grizzlys tornándose casi en una obsesión. Aunque pueda
parecer extraño, los plantígrados comenzaron a tolerar su presencia y durante
trece temporadas de manera continua, era frecuente poder ver a Timothy a
escasos metros de los osos, rompiendo todas las reglas de seguridad en cuanto
al estudio de animales en libertad, y pasando por alto infinidad de consejos y
llamamientos al orden por parte de las autoridades que cuidaban del Parque
Nacional.
Durante todas sus
campañas en Alaska Timothy grabó más de 100 horas de vídeo donde aparecía
interactuando con los osos de manera muy peculiar.
La cámara fija grabó
su particular visión de la vida salvaje de los osos, en ocasiones salpicado por
el comportamiento histriónico de Timothy, que alejaba su trabajo de campo con
los animales de cualquier metodología científica.
Cierto es que los
osos le toleraban, y posiblemente sea el humano que más cerca haya estado de
estos animales en plena libertad, pero el precio que arriesgó cada vez que se
acercó a ellos fue su propia vida. A medida que pasaba más tiempo con los osos,
más parecía estrecharse el vínculo con determinados ejemplares a los que
identificó y puso nombre, mostrando hacia ellos un profundo sentimiento de
afecto que terminó rayando la obsesión, llegando a hablar con los animales
salvajes como si de sus propios hermanos o familiares se tratase. Los osos
toleraban su presencia, posiblemente porque no vieron en Timothy un competidor
ni una seria amenaza, ya que la comida en las épocas en las que Timothy
interactuó con ellos era abundante y sus estómagos estaban saciados. No
obstante, algún oso con un talante más agresivo, le mostró con un buen susto la
línea que jamás debería cruzar un si pretendía seguir inmiscuyéndose en su
mundo.
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Foto www.neerd.com |
Tras varios años
conviviendo por temporadas con los osos, Timothy consiguió la fama que tan
esquiva le resultó en tiempos pasados. Cadenas de televisión como Discovery
Channel comenzaron a mostrar los vídeos en los que interactuaba con los osos y
a través de sus curiosos monólogos, divulgaba su amor por la naturaleza y la
importancia de respetar la vida salvaje y sus complejos ecosistemas.
Funda la asociación Grizzly
People para la protección de los osos y realiza numerosas
charlas dirigidas especialmente a niños y jóvenes estudiantes.
Pero en cada etapa
que pasó con los osos, recibió una larga lista de quejas y reprobaciones por
parte de los guardas forestales y grupos ecologistas, derivadas de la mala
gestión que Timothy realizaba en sus acampadas, como estar más de siete días en
el mismo lugar, realizar acopio masivo
de víveres sin un correcto almacenaje, o realizar trabajos de guía sin estar
autorizado para ello.
Timothy halló
finalmente su lugar en el mundo. La experiencia de vida resultante de sus
increíbles momentos junto a los osos cambió radicalmente su mentalidad,
convirtiéndolo en un acérrimo defensor de la naturaleza y los animales
salvajes.
Ammie Huguenard era
la novia de Timothy, y el 5 de octubre del año 2003, acampaba los dos dentro de
los límites del parque Nacional como tantas veces habían hecho. Tras días sin
contactar con ellos Willy Fulton, amigo de la pareja y el piloto que debía
recogerlos, ante la ausencia de noticias de ellos alertó a las autoridades e
inmediatamente comenzó la búsqueda de la pareja.
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Foto www.jammitoast.com |
El propio Willy fue
quién descubrió la tienda de campaña. Poco después halló los cuerpos
destrozados de la pareja.
La tragedia se había consumado. Ambos jóvenes habían sido
devorados por uno o más osos, poniendo de manera sangrienta el punto y final a
una historia de hermandad con los Grizzlys.
A escasos metros de
la matanza hallaron la cámara de vídeo de Timothy, en la cual cuentan hay
grabados seis minutos de audio de auténtico terror, correspondientes al momento
del ataque.
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Foto www.denunciando.com |
La vida de Timothy
fue llevada de manera magistral al cine en formato documental por el Gran
Wernes Herzog, creador entre otras muchas películas, de éxitos como la Cólera
de Aguirre o Grito de Piedra. Para ello trabajó sobre las muchas grabaciones
que Timothy realizó junto a los osos y las entrevistas que realizó a familiares
y amigos. Herzog ha sido uno de los pocos que escuchó los seis trágicos minutos
que precedieron a la muerte de la pareja, pero prefirió omitir en todo momento
la cinta en el documental.
Nunca en los 85 años
de historia del parque Nacional, hasta la fecha del luctuoso incidente, no se
había registrado nunca el ataque de un oso hacia algún campista o visitante del
parque.
Dos osos fueron
abatidos por los agentes forestales tras el hallazgo de los cuerpos. En el
estómago de uno de ellos no se halló resto alguno, encontrándose en el estómago
del segundo restos pertenecientes a las víctimas, sin poder determinar si fue
el causante de las muertes o simplemente se alimentó de los cuerpos ya muertos.
Fuese como fuere, la
partida de caza organizada y la muerte de los dos osos fue sobradamente un
desatino. Aquellos dos animales hicieron lo que cualquier animal en estado
salvaje hace de manera rutinaria, alimentarse de lo que su entorno le ofrece.
La pareja se hallaba en territorio de osos Grizzlys. Animales que miden más de 2,40 metros en cruz,
con pesos superiores a los 600 kilos y cuya velocidad punta puede alcanzar los 55 kilómetros .
Hablamos de un
cazador potencial. Un animal que, sin sentirse amenazado, puede parecer
tranquilo y hasta dócil, pero que en décimas de segundos puede trasformarse en
uno de los mayores depredadores del planeta.
A mi humilde
entender, Timothy participó de una experiencia sensacional cuyo riesgo mortal
siempre estuvo presente y, aún siendo consciente del peligro, decidió seguir
con aquel juego que inevitablemente había de terminar en tragedia.
Timothy Treadwell
posa delante de la cámara de vídeo con su extravagante indumentaria y sus gafas
oscuras, buscando tras la luz parpadeante del objetivo la expectación y la
audiencia que siempre deseó tener.
Tras varios segundos
de parpadeo la luz verde de la cámara indica a Timothy que está grabando. A
pocos metros de él, negros y ocultos bajo una bóveda negra y salvaje, los ojos
penetrantes de un enorme macho de oso Griizly le miran con indiferencia. Tiempo
después, quizás aquellos ojos oscuros y penetrantes vacíos de consciencia,
fueron los que apagaron el interruptor de la cámara, la sonrisa de Ammie, y finalmente
su propia vida… en un día aciago y terrible de frío invernal.
Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero
Comentarios
Bueno te en cuenta que ellos están en su habitat y nosostros somos los invasores a partir de ahi puede suceder cualquier cosa ya que son cazadores en potencia y que potencia.
ResponderEliminarHabía oido de esta historia y la verdad es que esta gente me parecen temerarios aunque bien es verdad que sin sus testimonios se perdería mucha información.
Bueno amigo pues nos vamos de vacas. Hasta la vuelta.
Hasta la vuelta
Realmente la naturaleza al final hace justicia y aunque es bueno estudiar a los animales y su comportamiento pero siempre dentro de una ciertas medidas de seguridad.
ResponderEliminarBesos