18 agosto 2015

INCIDENTE MANISES

J.J.D.R.
El día 11 de noviembre de 1979, el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación, fueron testigos y protagonistas de un hecho sin precedentes hasta la fecha en la historia de la aviación en nuestro país; el aterrizaje forzoso de un avión de pasajeros que fue hostigado y perseguido por unas extrañas luces rojas en pleno vuelo.
Si opinan que el relato del incidente Manises (así llamado popularmente) a priori les suena a típico caso de alucinación o visión extraña en los cielos producto de alguna mente fantasiosa y de fábula ligera, les pediré que lean atentamente el relato de los hechos que acontecieron y luego saquen sus propias conclusiones. Tan sólo les adelantaré que, lo que sucedió en cielo español aquel 11 de noviembre del 79, sirvió para que por primera y única vez hasta la fecha en nuestro país, un caso de avistamiento ovni fuera sometido a interpelación parlamentaria por un diputado en el congreso.

CARAVELLE JK-297 Foto www.ikerjimenez.com
El vuelo JK-297 de la hoy desaparecida compañía aérea TAE, había realizado escala en Mallorca procedente de Salzburgo (Austria), y se dirigía a la isla de Tenerife con 109 pasajeros.Todo sucedió alrededor de las once de la noche cuando el comandante de la aeronave Francisco Javier Lerdo de Tejada y su tripulación, alertado por el avistamiento de dos luces rojas que se aproximaban a gran velocidad hacia el avión, se puso rápidamente en contacto con la torre de control del aeropuerto de Barcelona pidiendo referencias sobre la identidad de aquellas luces en el cielo.
Los ocho minutos siguientes fueron caóticos en la cabina del Caravelle JK-297. Ante la proximidad de las extrañas luces, el comandante decide ascender variando el rumbo. Automáticamente comienza una conversación con la torre de control de Barcelona y el radar militar de la base aérea de Torrejón de Ardoz de Madrid.
Las luces siguen aproximándose hacia el avión a gran velocidad, ascendiendo y persiguiéndolo, llegando a situarse a escasos doscientos metros de la aeronave y distinguiéndose la silueta de un aparato que tenia el tamaño de un Jumbo.
Lerdo de Tejada, nervioso y preocupado,-como se recoge en las conversaciones mantenidas con la torre de control y el radar de Madrid- solicita con insistencia la confirmación de la posición de las luces en los rádares.
Desde la torre de control de Barcelona le indican que no hay ningún tráfico en su ruta, y consignan al comandante nuevas coordenadas a seguir. Igualmente desde la base aérea de Torrejón, los radares no señalan nada anómalo en la trayectoria del vuelo de la compañía TAE.

LUCES ROJAS EN EL CIELO
La incertidumbre y el desconcierto invaden la cabina del avión. Lerdo de Tejada sigue las indicaciones de la torre, mientras observa como las luces rojas se acercan peligrosamente hacia ellos. Las conversaciones con Barcelona son constantes mientras el miedo a una posible colisión con el artefacto luminoso crece cada segundo.
Cuando la tensión está en su punto más álgido el piloto toma una drástica decisión, aterrizará urgentemente en el aeropuerto de Manises (Valencia), convencido de que el avión y su pasaje están en serio peligro. 
Así lo comunica a la torre de control de Barcelona, que tras confirmar el aterrizaje, indica al comandante si ve necesario la intervención de un interceptor de defensa (Scramble) que acuda en su ayuda.


Lerdo de Tejada no duda un instante en tomar como buena tal decisión.
En los minutos que siguieron hasta el aterrizaje del Caravelle en el aeropuerto de Manises, las extrañas luces rojas no dejaron ni por un instante de hostigar el avión. Sus movimientos eran agresivos y enormemente sofisticados. Se trasladaba con tanta celeridad, que eludía constantemente los fundamentos lógicos de la física, poniendo en serio peligro la integridad del avión de la compañía TAE.
Seguidos siempre muy de cerca por las luces misteriosas aterrizaron en el aeropuerto valenciano, donde el director del aeropuerto Miguel Morlán y medio centenar de testigos civiles y militares pudieron ver las extrañas luces en el cielo, hasta el punto de que, pensando que se trataba de un avión que trataba de realizar un aterrizaje, procedieron a encender las luces de la pista.

CAPITÁN FERNANDO CÁMARA Foto www.youtube.com
Con el miedo aún sin disipar en los rostros de la tripulación, tuvieron que hacer frente a las quejas de un pasaje molesto por la escala inesperada, ajenos a lo ocurrido y sin recibir una excusa satisfactoria.
A partir del aterrizaje en Manises, el comandante Lerdo de tejada, comenzaría a padecer un lento martirio fruto del degüello que practicaron en su persona aquellos que afirmaron ver, como un acto de irresponsabilidad y locura pasajera, la visión de las extrañas luces y su decisión de aterrizar en Valencia.



Un caza F1 Mirage del ejército español salió de la base aérea militar de Los Llanos en Albacete. Rápidamente el capitán Fernando Cámara a los mandos del caza de combate, tuvo a la vista las misteriosas luces. En su primer contacto, observó una silueta troncocónica que sucesivamente variaba de color. En su intento de acercarse lo máximo posible al ovni para interceptarlo, hubo de alcanzar 1,4 mach de velocidad. Cuando la distancia entre ambos se estrechaba, el objeto en cuestión aceleraba desapareciendo inmediatamente. En varias ocasiones el capitán sintió cómo su destreza al mando del poderoso caza era ninguneada por la extraordinaria capacidad de evasión del extraño objeto. También en sendas ocasiones, la alarma que advierte de que el sistema de armamento del avión ha sido bloqueado, emitió su clásico pitido dejando indefenso el caza y sin poder bélico para responder ante un supuesto enfrentamiento.
MIRAGE F1 Foto www.ikerjimenez.com
Como después declararía el capitán, hombre de gran capacidad y muchas horas de vuelo, aquel objeto se desplazaba por el cielo rompiendo todo concepto físico posible y conocido.
Durante mucho tiempo el Mirage F1 estuvo persiguiendo aquellos objetos por toda España durante aproximadamente una hora y media. Aparecían y desaparecían a su antojo en diferentes puntos de la península, esta vez si visualizados por los rádares de Madrid. Cuando el combustible del caza se agotó, y ante la imposibilidad de dar alcance a las misteriosas luces, se decidió poner fin a la misión.



En síntesis, -omitiendo muchos detalles que convertirían la narración de los hechos ocurridos en el transcurso de aquel vuelo en un extenso dossier-, fueron estos los acontecimientos relatados y vividos por los protagonistas del incidente.
A partir de entonces, un sin fin de preguntas acaecieron sobre el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada, quien siempre mantuvo su relato sin variar un ápice la versión mostrada desde un principio. Tiempo después, el capitán Fernando Cámara igualmente, en diferentes medios de comunicación, mantuvo intacta su percepción de los hechos.
El diputado socialista Enrique Múgica pidió explicaciones en el congreso de los diputados en septiembre de 1980, ante lo que consideraba una irrupción en el espacio aéreo español de un objeto volador no identificado que puso en peligro la integridad del vuelo de la compañía TAE.

LERDO DE TEJADA, IZQUIERDA, Y SU COPILOTO ZUAZU Foto www.elmundo.es
Mucho tiempo después, el ingeniero técnico valenciano Juan Antonio Peris, a través de la fundación anomalía, publicaba un amplio informe en el que detallaba lo que él consideró como una suerte de casualidades que concluyeron con la interpretación errónea por parte del comandante Lerdo de Tejada y el capitán Fernando Cámara.
Para Peris y la fundación anomalía, las luces rojas vistas en el cielo, no eran otra cosa que las llamas salientes de las chimeneas de la refinería de Escombreras en Cartagena. En el mismo informe, hace referencia al supuesto estado depresivo del comandante Lerdo de Tejada, y la época en la que se produjo el incidente, momento éste de plena eclosión en España del fenómeno ovni.

Foto www.elmundo.es
En cuanto a la persecución de las luces por parte del Mirage F1, el informe no es nada aclaratorio y se limita a decir que estuvo persiguiendo distintos estímulos luminosos indefinidos. El asunto de las interferencias en los sistemas de alarma del caza, y el bloqueo del armamento, lo resuelve citando la proximidad del porta- helicópteros Iwo-Jima de la sexta flota estadounidense, que se hallaba en alerta en la zona de las islas Columbretes con motivo de la crisis de los rehenes en Irán, y que estaba dotado de grandes medidas tecnológicas para evadir ataques aéreos.
El informe ha sido considerado por muchos como satisfactorio y que define con exactitud las probables causas que provocaron la confusión tanto en el comandante del Caravelle como del capitán del Mirage F1.

Foto www.leyendapopular.blogspot.com
En cuanto a los testigos de Valencia que dijeron haber visto las extrañas luces en el cielo, el informe de la fundación anomalía les resta cualquier crédito. Tampoco le merece crédito las conversaciones grabadas entre las torres de control de Madrid y Barcelona con la cabina del Caravelle, y ni tan siquiera el testimonio del capitán del ejercito español que persiguió aquellas luces por toda la península y fue testigo de la extraordinaria maniobrabilidad de un artefacto a todas luces desconocido.
Antes de concluir este artículo apuntaré lo siguiente; hasta la fecha de hoy, cuando en España se han desclasificado una gran cantidad de informes militares relacionados con el caso ovni, aún estamos a la espera de que los informes relacionados con el incidente Manises salgan a la luz.
Concluiré con una sencilla y humilde reflexión.
Si hubiera de realizar una elección entre la narración de los hechos de los protagonistas y testigos del suceso, o por el contrario, decantarme por la teoría e investigación de la fundación anomalía; mi opinión sería que siempre es más fácil esgrimir cualquier excusa, por complicada y rocambolesca que sea, que lograr  admitir que el espacio aéreo de un país soberano, dónde anualmente se aprueban sumas elevadísimas para su defensa, ha sido sobrevolado impunemente por objetos volantes no identificados sea del origen que sean.
Pensar o incluso aseverar, que un piloto al mando de un avión con cientos de personas en su interior en una noche de cielo raso y despejado, pueda ser capaz de confundir dos luces rojas “que incluso ponen en peligro la aeronave”, con las llamas que salen de una refinería-(que además se presupone que siempre están ahí, en esa ruta y no se mueven)-, me parece de poco calado y escasa credibilidad.


Algo extraño y desconocido sobrevoló el espacio aéreo español aquel once de noviembre de 1979 que propició el aterrizaje de emergencia del avión en el aeropuerto de Manises. El mismo objeto fue perseguido durante más de una hora por un caza del ejército español cuyo piloto, de renombrada experiencia, reconoció haberse topado con un objeto totalmente desconocido y capacidades de vuelo inimaginables, que le evadió con descaro rasgando el cielo y la nocturnidad del Mediterráneo con total impunidad.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero


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