27 agosto 2015

VOLCÁN PARICUTÍN (EL NACIMIENTO DE UNA MONTAÑA)

J.J.D.R

Hoy día insisten los expertos en constatar la juventud de nuestro planeta Tierra y el conjunto que forma nuestro inmenso sistema Solar. Cuando nos asomamos a las cifras que esgrimen los científicos al datar nuestro planeta, nos perdemos en un mar de ceros seguido de puntos que nos suele dejar helado. Pero hay hechos y sucesos naturales que nos pueden hacer comprender lo acertado de dicha conclusión por parte de los expertos.

ERUPCIÓN PARICUTÍN Foto www.adamdavidmorton.com
Un caso muy particular, y en sí mismo único, sucedió en febrero de 1943 en la meseta de Tarrasca (México) en el estado de Michoacán, que llevó a la comunidad científica y al mundo entero a asistir in situ al nacimiento de un volcán, o lo que es lo mismo, al nacimiento de una montaña. Éste hito histórico, en cuanto al hecho de haber asistido a fenómeno tan espectacular en todas sus fases, demuestra cómo la naturaleza de nuestro entorno sigue modificándose lenta e inexorablemente al ritmo parsimonioso en el que suceden los hechos en el universo.

 PARICUTÍN Foto www.paricutin.umich.mx
Eran las cuatro de la tarde y Dionisio Pulido trabajaba la tierra a las afueras de Parícutin. Según su testimonio, la tierra se abrió dejando a la vista una hendidura profunda por la que comenzó a emanar gran cantidad de gases a la vez que comenzó a elevarse varios metros en altura y las tripas de la tierra roncaban expulsando truenos al aire. El olor a azufre envolvió el campo y temió seriamente por su vida. Pensó entonces en su señor de los milagros y se convenció de que debía de llegar al pueblo para poner a salvo a su familia y avisar a los vecinos de lo que estaba sucediendo. Un humo gris y espeso subía en fumarolas gigantes hacia el cielo. Montado en su yegua galopó hacia el pueblo, y al llegar comprobó que su familia y los amigos le esperaban contentos con su regreso ya que pensaban había muerto en el acto.

DIONISIO PULIDO Foto www.paginasprodigy.com
Dionisio Pulido había asistido en primera persona al nacimiento del volcán Parícutin.
A lo largo de aquella jornada, la grieta se expandió notablemente y las explosiones de magma y basalto no cesaron desde aquel instante. Durante cinco años el volcán fue creciendo y la lava arrasó con todo lo que tenía por delante, llegando en todo el periodo de actividad a los 18 kilómetros cuadrados de lava.

DESALOJO DEL PUEBLO Foto de Walter Reuter www.jornada.unam.mx 
En pocos días murieron cerca de 4500 cabezas de ganado y alrededor de 550 caballos. Las poblaciones de Parícutin, San Juan Parangaricutiro, Zirosto, Zacán y Angahuan se vieron seriamente afectadas. Un éxodo masivo de personas comenzó en la región que afectó a cerca de 2500 personas de la zona. En el caso de los pueblos de Parícutin y San Juan de Parangaricutiro el éxodo fue total, dejando éstas localidades desiertas ante el inminente peligro.

Foto www.williamjconaway.com
A pesar de la magnificencia de los hechos acontecidos, no hubo que lamentar víctimas por la acción directa del volcán. Aunque sí hubo muertes por paros cardiacos y problemas respiratorios, causados indirectamente por el Parícutin.
En los primeros cuatro meses de vida del volcán, su altura se elevó hasta los 200 metros, llegando hasta los 365 en los cuatro meses posteriores. En el año 1949 pareció extinguirse por completo su actividad. Durante tres años, la tierra dio un respiro, y no se produjo actividad volcánica, hasta que en 1952, de nuevo, las entrañas de la tierra expulsaron sus fétidos fluidos hacia el cielo Mexicano, bajo una actividad extraordinaria de fuerza, cesando poco después repentinamente y quedándose por fin dormido.

Foto www.glogster.com
El paraje que dejó el nacimiento del volcán Parícutin fue desolador. La lava se tragó la simiente de una tierra fértil, y acabó de golpe con toda la vegetación del lugar, dejando tras su paso, un desierto de lava petrificada.

Foto www.anfrix.com
Los habitantes de la localidad de San Juan Parangaricutiro esperaron hasta el último momento para abandonar sus casas. Hubo quien, incluso, se negaba a aceptar tanto castigo divino. Sólo cuando la lava infernal que avanzaba a una velocidad de vértigo estuvo prácticamente a las puertas del pueblo, optaron resignados por abandonar sus hogares.
Alentados por el discurso del obispo, el cual agradeció a dios la falta de victimas, comenzaron la peregrinación hacia un incierto y nuevo futuro, que les llevo primero hasta las tierras de Angahuan, pasando después por  Uruapan, hasta que al final, se instalaron en Aguanitzaara o valle de los conejos, donde fundaron el nuevo San Juan.

VOLCÁN PARICUTÍN Foto www.paricutin.com.mx
Como huella indeleble del pueblo desaparecido de San Juan Parangaricutiro, ante la brutalidad de haber asistido al parto de la tierra, bajo las laderas del joven y altivo volcán Parícutin, aún asoman los ladrillos de la que fue una de las torres de su iglesia, que sobrevivió para poder contemplar el volcán recién nacido.

Foto www.los40viajes.com.mx
La maleza y el musgo, que en cualquier sitio crece, verdea lastimosamente la piel negra de un mar de lava. La llanura de piedra oscura, que ocupa la ladera del Parícutin, llora silencio. La silueta del joven volcán vigila el horizonte. Su tripa digiere el azufre lentamente. Mastica su humo, negro y denso, mientras padece una catalepsia disfrazada de sueño nocturno.
Las campanas de la torre de la iglesia están mudas. La cruz, en lo más alto del campanario, contempla fijamente la enorme boca del Parícutin, seguramente a la espera de frenar, llegado el momento, un nuevo derrame de fuego, violencia, y aliento fétido del gigante dormido.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero
Bibliografía consultada:
El Parícutin (Una de las doce maravillas del mundo)
Pedro Corona Chávez
Departamento de Geología
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo



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