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J.J.D.R.
El joven Keith se aferró con fuerza al
armazón de hierro que cruzaba sus piernas justo cuando el avión comenzó a rodar
por la pista. A medida que la panza del DC8 se tragaba el viento deslizándose a
toda velocidad por el asfalto, una densa nube de polvo áspero y denso golpeó sus
sentidos a la vez que pequeñas partículas de goma salían disparadas contra su
cara pegándose en sus cabellos. El olor a quemado se filtró hasta
sus pulmones ahogando sus fuerzas y haciendo que sus manos temblasen mientras
se aferraba con pánico al fierro resbaladizo que le servía de baliza, al cual se
apretaba como si estuviera dentro de un oscuro marsupio en cuyo interior se
hubiera extraviado su cordón umbilical. En apenas unos segundos la blanca panza
de ballena del diabólico cacharro temblaba agitándose con violencia varias
decenas de metros sobre el suelo. Una extraña sonrisa se dibujó en su rostro, y
sus labios, entre vacilantes de orgullo y contraídos por el miedo, comenzaron a
resecarse con urgencia mientras un sudor frío le recorrió todo el cuerpo al
mirar hacia abajo y contemplar la lejanía de una tierra que se había vuelto
extrañamente desconocida y terriblemente mortal. El aparato comenzó a
estabilizarse y con renovadas energías desbrozaba nubes como una ruidosa
segadora. De repente el joven Keith despabiló del aturdimiento que el
incipiente frío ejercía sobre su cuerpo, sintiendo y escuchando como la
estructura que lo mantenía sujeto comenzaba a moverse y desplazarse sobre sí
misma enroscándose como un pangolín atemorizado. Nunca aquello estuvo en sus
planes. Supongo que ni siquiera se imaginó qué ocurriría, o quizá sí, quién
sabe…Ansiaba escapar, viajar, conocer mundo…, y tras aquel último ruido
metálico, cuando el tren de aterrizaje del avión al que aferrado confió su vida
plegó hacia las bodegas, su cuerpo salió despedido y con él cualquier atisbo de
sueño y futuro.
![]() |
Fotografía de John Gilpin Foto www.cryonie.com |
Hay escenas trágicas y
circunstanciales que revelan momentos inabarcables incluso para el ojo humano.
La tecnología, en este caso de la mano de la fotografía, es capaz de captar y
rescatar momentos e instantáneas del vacío del tiempo. Algo así ocurrió con la
instantánea que tomó John Gilpin en el aeropuerto de Kirgsford Smith en Sídney
(Australia), mientras realizaba una sesión de Spotting (registro fotográfico de
salida y llegadas de aviones, barcos, trenes). La foto casual, muestra el
instante en el que un joven sale despedido de una aeronave que acaba de
despegar. Aquel muchacho se llamaba Keith Sapsford y tenía 14 años cuando el
día 23 de febrero de 1970 decidió escaparse del reformatorio donde vivía a las
afueras de la ciudad con la intención de alcanzar sus sueños de libertad. Todo
su mundo quedó congelado en un instante terrible. Su esperanza e ilusión cayó
derribada del tren de aterrizaje de un DC8 de la compañía Japan Air Liner, fusionándose
en el acto con la madeja de luz que tras filtrarse por el diafragma, escapó a
la guillotina del obturador para morir fundido entre nitratos de plata de una
cámara fotográfica.
Aportes y Datos:
http://www.jotdown.es/2013/08/cuando-el-fotografo-pasaba-por-alli/
http://www.news24.com/Travel/Flights/Stowaway-found-in-wheel-well-after-7-flights-20130613
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Comentarios
La libertad tiene en el deseo de escribir la propia historia un abismo de incertidumbre sin el cual pierde su valor de altura.
ResponderEliminarUn saludo
Hola Jorge, triste historia la que nos cuentas hoy amigo, no la conocía y la verdad que deja impactado al que la lee, es una pena lo que le paso a este chaval que buscando su libertad encontró la muerte y en circunstancias tan terribles, esto me recuerda lo que muchas veces vemos en las noticias de personas que se meten en los motores de los coches y sitios similares buscando la anhelada libertad y encuentran todo lo contrario, gracias por compartirlo querido amigo, cuidate mucho.
ResponderEliminarBesos.
Hay instantes que no captan nuestros sentidos, pero si nuestra cámara, y es una sorpresa cuando al ver las fotografías despacio encontramos algo inesperado.
ResponderEliminarAsí me paso a mi hace tres años, una vecina de la torre de al lado callo desde su piso 11, yo cuando llegue de andar me encontré con un cordón de policial, no vi nada, pero desde mi piso 9, vi algo cubierto con una sabana, mi cámara si vio a la joven que había caído, y fue una tristeza la que me invadió todas las vacaciones, aun la recuerdo. Solo yo tengo esa foto, solo yo la he visto.
Un abrazo amigo, y te vuelvo a felicitar por una instantánea e historia tan interesante. Un abrazo.
hola una historia tragica y uf queria su libertad y se le quedó en sus ganas saluditoss
ResponderEliminarfff que duro, la libertad le costó cara. Un besazo
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