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07 junio 2020

CHARLES C. EBBETS (UN FOTÓGRAFO DE ALTURA)

J.J.D.R.


Hay escenas que tenemos grabadas en la memoria y por ello son consideradas icono de nuestra historia y memoria colectiva. En el caso de este humilde aporte histórico, me centraré en una fotografía que por su difusión y lo representativo de la escena que captó, se convirtió tiempo después en un emblema de la construcción de los grandes rascacielos que ocuparían el horizonte futuro de las enormes urbes mundiales. Y es que, seguramente, en cuanto alguien piense en los obreros que construyeron esas moles de hierro que hoy no dejan apenas ver el sol en lugares como Manhattan, les vendrá a la memoria un buen número de hombres comiendo tranquilamente sobre una estrecha viga de acero a cientos de metros de altura.  


Almuerzo en lo alto de un rascacielos Foto www.cadadiaunfotografo.com

Aquella mítica instantánea fue tomada por el fotógrafo Charle C. Ebbets desde la planta 69 del edificio GE de Rockefeller Center en construcción en aquel momento. La fotografía inmortalizó la tensa tranquilidad de los obreros que en su ardua labor diaria se enfrentaban a un trabajo que no les ofrecía ninguna seguridad, pero al que se aferraban como único sustento como sus muslos apretaban aquella maciza viga de acero, sin tambalearse lo más mínimo para evitar terminar como un tatuaje sobre el asfalto neoyorquino.


Descansando en las alturas

Charles Clyde Ebbets nació en Gadsden Alabama en 1905. Hijo de Samuel y Minnie Ebbet, con tan solo ocho años, se las arregló para cargar en la cuenta de sus padres el coste de una cámara de fotos de la que se había encaprichado. Capricho infantil o revelación de su afán por la fotografía, lo cierto es que su carrera como fotógrafo comenzó en los años veinte del pasado siglo y le condujo a obtener relevancia en los círculos periodísticos de la época. Comenzó trabajando en San Petersburgo, Florida, realizando trabajos esporádicos.


Foto www.redesdeseguridad.com

Pasado un lustro, trató de encaminar su vida profesional hacia otros ámbitos y logró hacer sus pinitos como actor, trabajó también como piloto, fue luchador y hasta cazador. Después fue el fotógrafo oficial del famoso boxeador Jack Dempsey. Trabajó también de manera independiente y como corresponsal en el Miami Daily News. En 1927 le ofrecieron realizar un documental sobre el trayecto Miami-Tampa patrocinado por la Essex Motor Company. Aquel trabajo le reportó grandes elogios y sus fotografías ocuparon portadas y espacios importantes de periódicos y revistas referentes como The New York Times, Popular Boating, Outdoor Life, Look Magazine, Miami Daily News o National Geographic entre otros.


Charles C. Ebbets Foto www.rubenbaron.es

Sin duda alguna el trabajo que más éxito reportó a Charles C. Ebbets fue el realizado en Manhattan sobre la construcción del conjunto de rascacielos Rockefeller Center. Fue asignado en 1932 como Director fotógrafo para desarrollo del Centro Rockefeller Center. La famosa instantánea fue tomada el día 20 de septiembre de 1932 desde la planta 69 de las 70 que tienen el edificio, pocos meses antes de su finalización. En la escena los protagonistas, como ya hemos contado, son once obreros que almuerzan sentados en una viga en las alturas. La fotografía es mundialmente conocida con el nombre “Lunchtime atop Skycraper”, cuya traducción es “Almuerzo en lo alto de un rascacielos”, y se publicó en el suplemento dominical The New York Herald Tribune el dos de octubre de 1932. Como curiosidad comentar que hasta el año 2003 la autoría de la fotografía no pudo ser confirmada. Durante muchos años se atribuyó a otros fotógrafos e incluso se citaba bajo autor anónimo. Pero después de muchos litigios y una ardua aventura de recopilación e investigación por parte de la hija de Charles y tras la compra por parte de Corbis del archivo documental que pertenecía a Bettman, se logró demostrar la autoría de la instantánea por parte de Charles C. Ebbets. Justo es que el mérito recaiga en aquel que lo merece.


Foto www.fiaf.net

Charles C. Ebbets falleció de cáncer el 14 de julio de 1978. A título póstumo recibió un honorífico homenaje en la Photo East Expo celebrada en 2003 en el Javits Center de New York.


Charles C. Ebbets en los Everglades

Es muy destacable el trabajo fotográfico que realizó sobre los indios Seminola de las regiones vírgenes de los Everglades. Fue considerado, después de muchos años conviviendo directamente con los nativos Seminolas miembro de la tribu, hasta el punto de ser merecedor de grabar en un documental el sagrado rito de la “danza del maíz verde”, siendo el primer blanco en estar presente. Esto ocurrió e 1938 y su trabajo obtuvo una gran repercusión y difusión nacional e internacional.


Mujeres Seminolas

Desde las alturas el sueño americano se diluye en la lejanía en una sombra oscura bajo las botas de los obreros.  A cierta altura, y cuando nada retiene de caer al vacío, más allá de la elástica condición física y una mente privilegiada o totalmente abstraída de emociones, los sueños se atan en corto y se dejan para el almuerzo, que es cuando realmente uno siente que está viviendo en las nubes.


Aportes y Datos:

Cada día un fotógrafo

http://www.cadadiaunfotografo.com/2010/04/charles-c-ebbets.html

Redes de Seguridad

https://www.redesdeseguridad.com/charles-c-ebbets-el-fotografo-de-los-rascacielos/

Wikipedia

https://en.wikipedia.org/wiki/Charles_Clyde_Ebbets

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Lunch_atop_a_Skyscraper

 

 


29 abril 2020

SEBASTIAO SALGADO


J.J.D.R.

Presto ante el gesto. Siempre nítida su mirada insurgente ante el hastío y el odio, la paranoia el desasosiego o la jarana. Ante el devenir del día y el ocaso del mundo, la agonía o el éxtasis sobrevuela su horizonte más cercano. El eco del silencio que hiere la locura humana parpadea al ritmo de su obturador. El perdón y la ira, la turbulenta calma. La luz que se esconde tras la sombra del alba. Un instante congelado en el espacio y el tiempo. Un haz de luz necesario para grabar una historia en una milésima de segundo. Caleidoscopio de escenas en su escala de grises perfilando dioramas profundos a través de su diafragma. En su universo de lo cotidiano y lo real no cabe la duda y sólo el horizonte del momento actual, enfocado y encuadrado en un suspiro, es acta, es legado y regalo para el futuro. Su fotografía es alma. Sus luces y esfumados en negro son eternos, son vida e instantes, pálpitos mecánicos que insuflan energía dentro del corazón de una Leica, visiones y sueños de Sebastiao Salgado; para mí… el mejor fotógrafo del mundo.

Foto www.espiral21.com
Sebastiao Salgado nació un 8 de febrero de 1944 en el municipio de Aimores en el estado brasileño de Minas Gerais. Su infancia fue un paseo entre la naturaleza más turgente, de linde en linde, de tramo a recodo entre las demarcaciones de las fincas de su progenitor. Siempre estuvo rodeado de vida salvaje y el dominio de la verde foresta entre lomas frondosas y frutales marcó a fuego su amor futuro por la vida animal y el medio ambiente. Junto a su familia se trasladó a Sau Paulo, ciudad en la que vivió entre 1963 a 1967 y donde se graduaría en económicas en la universidad de dicha ciudad, doctorándose después en la materia. Enseguida Europa fue su siguiente destino. Primero aterrizó en París y la ciudad de la luz vio como Sebastiao se iniciaba en su carrera profesional. Al poco tiempo viajó a Londres y comenzó a trabajar como economista para la Organización Internacional del café, viajando en numerosas ocasiones a África para realizar distintos trabajos bajo el paraguas del Banco Mundial. Durante estos viajes, siempre llevó en su equipaje una cámara de fotos. Siempre tuvo predilección por la fotografía, y los escenarios que regalaba a la vista el continente africano fueron un idílico escaparate para disfrutar de su afición por la fotografía.

Foto www.hipertextual.com
De regreso en Europa, allá por el año 1973, tomó una decisión de esas que cambian una vida por completo. Se dedicaría a la fotografía, y de manera autodidacta comenzó a trabajar como frelance y comenzó a vender sus primeros trabajos a la agencia Gamma en el año 1975 para quien  trabajó viajando por Europa, Latinoamérica y de nuevo el continente africano, captando con su fiel Leica el paso de mil situaciones y otros tantos personajes captados por el enfoque manual de su estimada y metálica compañera de viajes.

Foto www.aparagon.org
En los años venideros comenzará a trabajar sobre varios proyectos personales a los que dedicará buena parte de su vida, siendo uno de los primeros el que realizó en 1977 sobre los indios y campesinos latinoamericanos. Dos años después en 1979 comenzó a trabajar para la compañía Magnum, agencia en la que estaría quince años, periodo que servirá para sentar las bases de un trabajo descomunal en el que Sebastiao Salgado hallaría reconocimiento como uno de los grandes fotorreporteros del panorama mundial.

Foto vixfoto.com
Destacaron sus fotografías tomadas durante 18 meses documentando la hambruna en África y el Sahel como colaborador para la ONG Médicos sin Fronteras, trabajo que publicó en Francia bajo el título de” L´Homme en Detresse” -hombre en apuros-,  y  “Sahel el fin del camino” en su edición española.

Foto www.hoyesarte.com
Durante décadas publicará intensos y emotivos trabajos como son “La mano del hombre” 1993, “Trabajadores” 1996, “Terra” 1997, “Otras Américas” y “Serra Pelada” en 1999, “Éxodo” en 2000, “Génesis” 2013, y “Gold” en 2020. Entre los galardones que ha recibido destacan el Príncipe de Asturias otorgado en 1998, premio W. Eugene Smith de fotografía humanitaria, el Word Press Photo en 1985, o el prestigioso premio Internacional de la Fundación Hasselblad en 1989. También fue nombrado Caballero de la Legión de Honor de Francia y es Premio de la Sociedad Geográfica Española por su aporte documental y social  y su espíritu viajero, además de embajador de UNICEF y miembro honorario de la Academia de las Artes y las Ciencias de Estados Unidos.

Sebastiao Salgado Foto www.elpais.com
Sebastiao Salgado a viajado alrededor del mundo por más de cien países tras las huellas que el ser humano está dejando en éste nuestro planeta, espoleado por la curiosidad que le corroe como una droga y domina toda su trayectoria profesional y personal. Su esposa Lélia Wanick y su hijo Juliano participan activamente en sus proyectos.

Foto www.limerency.com
Lélia diseña sus libros y publicaciones y Juliano, junto con Win Wenden, dirigió en 2014 la “Sal de la Tierra” uno de los proyectos más ambiciosos de Salgado, documental que narra el trabajo del fotógrafo a través de su mirada por cuatro continentes. El documental fue galardonado con el Premio César,  premiado en Cannes y nominado al Oscar en el capítulo de documental de larga duración. Pero seguramente, años antes,  fue con su trabajo sobre la mina de Serra Pelada cuando consiguió mayor transcendencia y popularidad.  Serra Pelada, ubicada en el estado de Pará, llegó a ser la mayor mina de oro a cielo abierto del planeta.

Mina de oro de Sierra Pelada
Los garimpeiros, llegados de todos los rincones del país, hoyaron la tierra en búsqueda del tan ansiado oro, horadando la piedra y el lodo centímetro a centímetro, apelmazando aquel agujero con las lágrimas, el sudor, el dolor y el sufrimiento de hasta 50.000 almas soñadoras. En Serra Pelada en el año 1983 según cifras oficiales se llegó a extraer 15 toneladas de oro. La profundidad de la mina llegó hasta los 200 metros y otros 200 alcanzó su diámetro. Todo aquel enorme cráter en la tierra fue realizado a mano, por hombres que subían estrechas escaleras transportando más de 40 kilos a sus espaldas.

Foto www.revistaojosrojos.com
Todo aquel esfuerzo, fue realizado por hombres de toda condición y no sólo por individuos humildes o desarraigados. El que pudo consiguió arrendar dos o tres metros de tierra, y ése fue el suelo que explotó. La fortuna dictaminaría quién sería recompensado con el codiciado mineral dorado. Durante más de un mes Sebastiao estuvo en aquel inmenso cráter dando cuenta de aquella epopeya de trágicas jornadas de esfuerzo agotador. Durante interminables jornadas, Salgado inmortalizó con paciencia y sabiduría cada gesto, cada movimiento, las disputas entre hombres, los torsos sudorosos, los rostros demacrados y mucho rictus indomable. Aquel enorme trabajo fue reconocido internacionalmente.

Foto www.telemadrid.es
Pero también con él le llegó la crítica. Algunos artículos y en especial una dura crítica de la afamada periodista Susan Sontang, enfatizaba sobre la prevalencia en el trabajo de Salgado sobre la búsqueda de la belleza a través de la miseria humana. La contundente respuesta de Salgado es contundente, “¡Y una mierda, yo soy del tercer mundo!”. Si hay una etiqueta que gusta de agenciar a su trabajo es la de honestidad y verdad. No desea ser calificado en ningún campo concreto dentro de su mundo profesional, tan sólo ha tratado toda su vida de transmitir la verdad captada por su cámara, sin ambages, sin tapujos ni cortapisas.


En la década de los noventa heredó unos terrenos familiares en Minas Gerais su tierra natal. Al regresar durante una temporada junto a su familia, pudo comprobar el frustrante deterioro del terruño heredado, el mismo que antaño fue fértil y lleno de vida. Y una nueva idea, un nuevo proyecto, se pudo en marcha en su mente y poco después en la práctica. Reconstruir, resucitar, renacer aquel terruño y devolverle la vida tal y como fue en su génesis confeccionado por Gaia. En aquellos días nació en la hacienda Bulcao el instituto Terra, con más de cuatro millones de semillas de plantas autóctonas y especies nativas, reforestando un bosque subtropical Atlántico. Hoy en día el Instituto Terra es un espacio de conocimiento, un bellísimo escenario en el cual es posible sentir el latido de la vida y el suspiro de Gaia a través de sus aulas culturales, ecológicas y ambientales.

Lélia Wanick junto a su esposo Sebastiao Salgado
Una ventana al mundo por la cual observar y aprender cómo es posible renovar espacios naturales y entregarlos límpidos de belleza a nuestra madre tierra. Con este proyecto se ha logrado recuperar en apenas una década hasta 270 especies de árboles autóctonos, y Terra es hoy día un microcosmos en el cual se desarrollan trabajos de investigación y estudios de preservación ecológica.

Foto www.ceutaldia.com
Sebastiao Salgado continúa trabajando en grandes proyectos documentales y entre sus manos, esas que manejan con tanta destreza una cámara de fotos, está el dejar terminado un total de 30 reportajes sobre 13 tribus de la Amazonía.

Foto www.20minutos.es
Un proyecto ambicioso y de larga duración, que una vez esté concluido, será un fiel reflejo del entorno y vida de estas tribus en pleno corazón del Amazonas. Mientras tanto, ciudades de todo el mundo, acogen con entusiasmo sus exposiciones para deleite de los amantes de la fotografía.

"Génesis" Exposición de Lugo (Galicia, España) Foto tomada por Jorge Donato.
En cada escena siempre el blanco y el negro, la verdad del momento, la esencia del instante. Porque hay verdad en sus imágenes, como luz hay en las pupilas de sus personajes, y entre contrastes imposibles y profundidades de campo elementales, sobresale de manera natural Sebastiao Salgado exprimiendo su Leica y brillando por su arte.

Aportes y Datos:
El País (Entrevista de Manuel Morales)
Club de Fotografía
Wikipedia








13 junio 2017

EL ÚLTIMO ABRAZO

J.J.D.R.
Todo ocurrió en cuestión de segundos. Rápidamente el fuego se adueño de la góndola y un humo denso y negro hizo que fuera imposible respirar dentro de la capsula del generador eólico. Los cuatro técnicos que reparaban el aerogenerador apenas tuvieron tiempo para reaccionar. Dos de ellos, lograron alcanzar la trampilla exterior de la góndola y descender por las escaleras internas que dan acceso a la turbina. Pero los otros dos, vieron como el fuego les acorralaba y prendía fuego al cable de seguridad, quedando aislados sin otra alternativa que salir al exterior y caminar hacia las enormes palas del molino de viento. El fuego avanzó con tanta virulencia que, en apenas unos minutos, salpicaba con sus llamas los pies de los dos jóvenes que con la más terrible desolación fueron conscientes de su inminente y trágico final.
Son aún unos niños de apenas 19 y 21 años. Los dos operarios, caminan por el lomo metálico del aerogenerador a 67 metros de altura conscientes de que no tienen salida y que la muerte les acecha de forma cruel. Ya suenan las sirenas de los camiones de bomberos y las ambulancias. Las luces parpadean y centellean bajo sus pies, justo por debajo de un horizonte que se muestra impasible, tamizado por un cielo llamativamente azul. Ha de ser terrible ser consciente de que no hay escapatoria. Es horrible pensar que cualquier decisión que tomasen les llevaría al mismo final…una muerte segura.

EL ÚLTIMO ABRAZO Foto mendozapost.com
El obturador de la cámara pestañeó, justo cuando el diafragma permitió que accediera la cantidad necesaria de luz para impregnar la escena. Y la escena fue un abrazo, “el último abrazo” título que daría la prensa a tan trágica secuencia. Pues los dos jóvenes, en un último adiós desesperado se unieron en un abrazo para después cada cual finalizar aquella horrenda jornada laboral con una última decisión dolorosa. Uno de ellos se lanzó al vacío falleciendo en el acto. El otro, se adentró en la gruesa capa de humo y fuego y fue localizado al extinguirse el incendio calcinado junto a la turbina del molino de viento. El fatídico suceso ocurrió en la localidad holandesa de Ooltgensplaat el 29 de octubre del año 2013. La terrible historia publicada por el periódico NU.nl, rápidamente dio la vuelta al mundo y la escena de los dos jóvenes dándose un último abrazo antes de morir fue una de noticia que se convirtió de manera fulminante en una noticia viral que recorrió la red de redes como las mismas llamas que atrapó sus vidas.  

Foto www.jackingcongruente.com
Detrás de muchas instantáneas, como en esta ocasión, el horror más inquietante, la angustia y la incertidumbre se cuela en la retina del observador. Uno puede preguntarse ¿Cómo hubiera reaccionado ? ¿Habría sido posible escapar de tan inesperada y trágica situación? Creo que según se presentó la tragedia nada podría haber salvado a estos dos jóvenes. Al quedar aislados del único cable de seguridad por el que podrían haber descendido, no había en el molino eólico otros medios de salvamento, ni tan siquiera, al parecer, contaron con un extintor con el que tratar de luchar contra las poderosas llamas. Un cortocircuito incendió la turbina y provocó la tragedia, y cuando los equipos de rescaten llegaron ya nada pudieron hacer por las víctimas.

Foto www.dforcesolar.com
El último abrazo fue una hermosa manera de decir adiós. Un adiós no sólo dedicado a quien junto a él moriría poco después, sino un adiós para todos aquellos  a los que no volverían a ver, a los que nunca más podrían dedicar una sola palabra.

Dos jóvenes valientes murieron aquel trágico día. Y en lo más alto de un molino de viento gigantesco se despidieron, sabiendo que quizás ése día estaba marcado en rojo en la agenda de su destino.

Aportes y Datos:
Mendoza Post
http://www.mendozapost.com/nota/13852-el-ultimo-abrazo-la-desgarradora-historia-detras-de-una-foto/

19 junio 2016

UN SALTO INESPERADO

J.J.D.R.
El joven Keith se aferró con fuerza al armazón de hierro que cruzaba sus piernas justo cuando el avión comenzó a rodar por la pista. A medida que la panza del DC8 se tragaba el viento deslizándose a toda velocidad por el asfalto, una densa nube de polvo áspero y denso golpeó sus sentidos a la vez que pequeñas partículas de goma salían disparadas contra su cara pegándose en sus cabellos. El olor a quemado se filtró hasta sus pulmones ahogando sus fuerzas y haciendo que sus manos temblasen mientras se aferraba con pánico al fierro resbaladizo que le servía de baliza, al cual se apretaba como si estuviera dentro de un oscuro marsupio en cuyo interior se hubiera extraviado su cordón umbilical. En apenas unos segundos la blanca panza de ballena del diabólico cacharro temblaba agitándose con violencia varias decenas de metros sobre el suelo. Una extraña sonrisa se dibujó en su rostro, y sus labios, entre vacilantes de orgullo y contraídos por el miedo, comenzaron a resecarse con urgencia mientras un sudor frío le recorrió todo el cuerpo al mirar hacia abajo y contemplar la lejanía de una tierra que se había vuelto extrañamente desconocida y terriblemente mortal. El aparato comenzó a estabilizarse y con renovadas energías desbrozaba nubes como una ruidosa segadora. De repente el joven Keith despabiló del aturdimiento que el incipiente frío ejercía sobre su cuerpo, sintiendo y escuchando como la estructura que lo mantenía sujeto comenzaba a moverse y desplazarse sobre sí misma enroscándose como un pangolín atemorizado. Nunca aquello estuvo en sus planes. Supongo que ni siquiera se imaginó qué ocurriría, o quizá sí, quién sabe…Ansiaba escapar, viajar, conocer mundo…, y tras aquel último ruido metálico, cuando el tren de aterrizaje del avión al que aferrado confió su vida plegó hacia las bodegas, su cuerpo salió despedido y con él cualquier atisbo de sueño y futuro.

Fotografía de John Gilpin Foto www.cryonie.com
Hay escenas trágicas y circunstanciales que revelan momentos inabarcables incluso para el ojo humano. La tecnología, en este caso de la mano de la fotografía, es capaz de captar y rescatar momentos e instantáneas del vacío del tiempo. Algo así ocurrió con la instantánea que tomó John Gilpin en el aeropuerto de Kirgsford Smith en Sídney (Australia), mientras realizaba una sesión de Spotting (registro fotográfico de salida y llegadas de aviones, barcos, trenes). La foto casual, muestra el instante en el que un joven sale despedido de una aeronave que acaba de despegar. Aquel muchacho se llamaba Keith Sapsford y tenía 14 años cuando el día 23 de febrero de 1970 decidió escaparse del reformatorio donde vivía a las afueras de la ciudad con la intención de alcanzar sus sueños de libertad. Todo su mundo quedó congelado en un instante terrible. Su esperanza e ilusión cayó derribada del tren de aterrizaje de un DC8 de la compañía Japan Air Liner, fusionándose en el acto con la madeja de luz que tras filtrarse por el diafragma, escapó a la guillotina del obturador para morir fundido entre nitratos de plata de una cámara fotográfica.

Aportes y Datos:
http://www.jotdown.es/2013/08/cuando-el-fotografo-pasaba-por-alli/
http://www.news24.com/Travel/Flights/Stowaway-found-in-wheel-well-after-7-flights-20130613


15 abril 2016

EL BESO DE LA VIDA

J.J.D.R.
Una vida colgada en las alturas, sujeta al hálito de una bocanada de oxigeno regalado, tan lleno de vida como un primer suspiro. Hálito inesperado que doblega la muerte preñando el camino por recorrer de nuevo de sueños y esperanzas. Hálito de divina gracia, humano gesto, que recorre los tejidos heridos y devuelve la luz al alma desesperada.

Foto www.tumblr.com
Ocurrió un 17 de junio del año 1967. Sobre un poste de telégrafo, el joven aprendiz R.G. Champion acaba de recibir la terrorífica descarga de 4160 voltios. El arnés que sujeta su cintura impide que salga despedido desde una altura de doce metros. Su derrotado cuerpo pende de la soga de seguridad mientras a su lado, J.L. Thompson enseguida comienza maniobras de reanimación sobre su malherido compañero, insuflándole bocanadas de oxigeno que logran mantener un hilo de vida en los pulmones del joven aprendiz. No sin poco esfuerzo, consigue bajar a su compañero sobre los hombros y cuando llegan las unidades de emergencias el joven es trasladado con vida al hospital. Su camino habría de regalarle muchos años de vivencias. Murió en 2002 con 64 años de edad de un paro cardíaco.

ROCCO MORABITO JUNTO A SU OBRA Foto www.jacksonville.com
La instantánea recorrió el mundo en pocos días ocupando la primera página de los principales periódicos del planeta. Rocco Morabito, autor de la fotografía, escuchó un extraño ruido cuando caminaba hacia su vehículo tras haber cubierto una noticia para su periódico. Al instante, se percató que dos hombres parecía que caerían en cualquier momento desde el poste de telégrafo. Su primer instinto, al comprobar las maniobras de reanimación en las alturas de uno de ellos, fue coger su cámara y realzar un disparo. Después, como narraría un millón de veces, soltó su herramienta y pidió por radio la ayuda de unidades de emergencias. Cuando bajaron al muchacho pudo comprobar que seguía con vida. Llamó a su editor que estaba a punto de cerrar el editorial del día y le indicó “Creo que tengo una muy buena”, refiriéndose lógicamente a la instantánea captada. Aquella imagen fue titulada por un editor del Jacksonville Journal como “el beso de la vida”, título que hizo que su autor fuera galardonado con el premio Pulitzer en 1968.
Una instantánea de vida. La imagen de la esperanza de quién otorga de nuevo la vida en un segundo inesperado y vence el destino posponiendo la cita con la muerte para otro momento. Se cerró la pantalla del obturador sobre el poste telegráfico, captando un beso repleto de vida.

Aportes y Datos:
Errores Históricos
http://www.erroreshistoricos.com/fotos-historicas/1745-el-beso-de-la-vida.html
Kurioso
https://kurioso.es/2010/10/21/doce-fotografias-en-blanco-y-negro-que-no-terminan-de-contar-su-historia/
Imágenes de la historia
http://imagenesdelahistoria.blogspot.com.es/2012/01/el-beso-de-la-vida.html



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