03 agosto 2015

CRISTO DEL ABISMO

J.J.D.R.
Entre sus dedos se filtra la luz del mudo que busca refugio en el lecho marino. A través de su manto de bronce, se arremolinan los peces raspando sus escamosos lomos por piernas y brazos e incluso atusan con sus negras bocas los cabellos velados por la azulada oscuridad que oculta el rostro sereno y pacífico del Cristo del abismo.

CRISTO DEL ABISMO Foto www.jcnavarrofhoto.com
La escultura del Cristo del abismo abre sus brazos al mundo submarino sumergida a 15 metros de profundidad en el golfo de Génova, concretamente en la bahía de San Fruttuoso entre Camogli y Portofino (Italia), área natural protegida y cuyo acceso solo se puede realizar a través del mar.
 La estatua del Cristo fue una idea original de Duilio Marcante quién, tras la trágica muerte de su compañero de inmersiones Darío Gonzatti en 1950, llevó a cavo la idea de buscar colaboradores para la creación de una escultura que le rindiese homenaje a su estimado amigo y a todos aquellos pescadores y submarinistas del mar.


Gracias a las aportaciones de marineros, buzos, así como particulares que regalaron medallas o incluso algunas anclas y también campanas de embarcaciones, se consiguió alcanzar el peso necesario en bronce para realizar la escultura del Cristo.
El trabajo artístico fue realizado por el italiano Guido Galletti quien tradujo la idea en una escultura de dos metros y medio de altura. El Cristo aparece con los brazos en una pose tranquila y pacificadora, donde su rostro sereno y su gesto apacible, parecen indicar el camino oculto en la oscura soledad submarina a través de la luz tenue que se filtra por encima de su cabeza.


La marina italiana fue la encargada de colocar la escultura a 17 metros bajo el mar. El hecho ocurrió el 22 de agosto de 1954, y desde entonces la escultura submarina es venerada por los muchos buzos y pescadores que se acercan hasta la zona y ven en el Cristo del abismo un signo de paz y un icono de salvaguarda marina. Tal es la devoción que representa entre los lugareños la escultura del Cristo, que el día 15 de julio se celebra una gran procesión hasta el lugar donde reposa bajo el mar. El trabajo de limpieza y cuidado del Cristo bajo el agua, es un privilegio que recae en el cuerpo de bomberos genovés, y tan sólo son tres los elegidos para tan venerada tarea. La escultura fue bendecida en el año 2000 por el entonces papa Juan Pablo II.
En el año 2003 fue sacada del agua y se procedió a una exhausta restauración, debido sobre todo a la gran cantidad de crustáceos que se habían adherido a su broncíneo cuerpo, así como para colocarle una mano que fue seccionada por el ancla de una embarcación.

Foto www.forocoches.com
El día 17 de julio del año 2004 fue nuevamente colocada en su pedestal de piedra de nueve toneladas bajo el mar, esta vez a 15 metros de la superficie.
Diferentes copias de este Cristo del abismo están repartidas por el mundo, siendo la que hay en el puerto de Saint George en la isla caribeña de Granada la más popular de todas. El hecho de que sea tan popular se debe a que fue un regalo de la compañía naval Costa Cruceros como agradecimiento a la población por la ayuda prestada el día 24 de octubre de 1961 cuando el barco italiano Bianca C sufrió una explosión en su sala de máquinas y terminó incendiado y hundido. La población de Granada se dirigió rápidamente al puerto y, aunque tres personas fallecieron en el accidente, otras 700 fueron rescatadas y puestas a salvo en tierra firme. Tal fue el incendio en el barco que hubo de alejarlo del puerto y terminó hundiéndose a varias millas lejos de tierra.


En primer momento se sumergió la escultura bajo el mar al igual que yace sumergida la italiana, pero tiempo después se colocó en el puerto, donde hoy día puede apreciarse.
Bajo las aguas del mar mediterráneo, de pie y dirigiendo su fija mirada hacia la superficie luminosa, el Cristo del abismo emerge de la oscuridad del fondo marino regalando un maravilloso abrazo, regalo para el mundo y para aquellos buzos y pescadores que se sumergen a saludarle en su frío nicho de algas y sal.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero









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