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J.J.D.R.
Mary Ann Webster nació en el municipio londinense de Bromley un 20 de diciembre del año 1874 en el seno de una numerosa familia. Pasó su infancia y su juventud con total normalidad, graduándose en enfermería y ejerciendo su vocación en Londres. Con 29 años se casó con Thomas Bevan, cuyo oficio era florista, de cuya unión nacieron dos hijas y dos hijos y de quien tomaría su apellido.
Nada hacía presagiar los designios que el destino había impuesto en su camino. Nadie podría prever que la vida pudiera golpear tan fuerte y duro, y Mary Ann estaba a punto de adentrarse en un sendero que marcaría su vida y que le mostraría el lado oscuro de la sociedad y el dolor que se siente al ser repudiado y sentirse discriminada.
El antes y el después de Mary Ann Bevan Foto 20minutos.com
Recién
cumplidos los 32 años comenzó a experimentar numerosos y habituales dolores
musculares y un malestar general que se acrecentaba a diario, afectándole de
manera exponencial en la cabeza. Tras numerosas pruebas médicas, el diagnóstico
final determinó que sufría acromegalia, enfermedad endocrina debida al exceso
de producción de hormonas del crecimiento. La alteración de la glándula
hipófisis, comenzó a dañar sus órganos y su cuerpo inició un complejo a la par
que acelerado cambio brusco en su cuerpo, deformando drásticamente su aspecto
físico y gravemente sus órganos internos. En poco tiempo su rostro se
transformó por completo, y la joven Ann Mary dejó de ver en el espejo el
reflejo de su agradable y joven imagen y aceptar que aquella imagen deformada
que le devolvía el espejo, le pertenecía tanto como la sangre que corría por
sus venas.
Familia Bevan Foto isimylo.com
Su cabeza se
alargó en extremo. Su mandíbula se ensanchó y sus ojos se oscurecieron entre
los pliegues grotescos de sus mejillas producido por la inflamación y el dolor tan
inmenso que experimentaba cada día. Si ya de por sí su enfermedad era un
castigo excesivo, su compañero y esposo, el padre de sus cuatro hijos, falleció
el 18 de mayo de 1914. Durante todo el proceso de cambio físico que experimento
con su enfermedad, su esposo se mantuvo siempre a su lado. Fue un terrible
golpe para Mary Ann y su familia. Debido a su enfermedad había tenido que dejar
de trabajar y con la muerte de su esposo se esfumó el único recurso económico
que tenían. Trató de buscar de nuevo empleo de enfermera, pero debido a su
aspecto fue rechazada una vez tras otra. La situación familiar se deterioró tan
rápidamente que se vio obligada a tomar una drástica decisión que cambiaría
radicalmente su ya de por sí maltrecha vida.
Se
presentaría a un certamen en el que buscaban premiar a la mujer más fea del
mundo. Su físico se había transformado de tal manera que se veía así misma capacitada
para ganar tan reprobable concurso. Y aunque su cuerpo ya no fuese ni por asomo
aquel que físico joven y lozano, su fuerza mental y su coraje la impulsaron a
presentarse con la única intención de llevar algo de dinero a casa. Las burlas
que recibía de la gente con la que se cruzaba no frenaría su determinación.
Tenía que ganar el certamen para así poder alimentar a su familia. Y así
sucedió. Ganó el certamen, al cual se presentaron 250 mujeres, y consiguió el
título de mujer más fea del mundo.
A partir de aquel momento trabajo no le faltó nunca más. Primero fue contratada por un tal A. Chapman, uno de esos buscadores de rarezas que tanto abundaban en aquella época y que por aquel entonces tenia un espectáculo en la localidad de Blakpool. Con su espectáculo ambulante se exhibía por todo el Reino Unido, y con lo que ganaba sus hijos podían mantener una vida digna.
En 1920 fue
contratada por Sam Gumpertz, viajando hasta América con su espectáculo
Dreamland Side show con el que trabajaría durante un largo periodo de tiempo,
complementado sus apariciones en el espectáculo World´s Fair de Ringling
Brothers. Según el Daily Star, Mary Ann ganó cerca de 590.000 $ trabajando en
el circo, y con ese dinero pudo internar a sus cuatro hijos en Inglaterra para
que recibieran una buena educación y ganarse un futuro.
Mary Ann
Veban falleció el 26 de diciembre de 1933. Pesaba 76 kilos y media 1,70 lo que
no era demasiado para personas que sufren esta terrible enfermedad. Durante más
de una década consiguió su objetivo, adquirir recursos para poder sacar a
delante a su familia aunque para ello tuviera que soportar la burla y la
humillación de la gente. Personas que pagaba por fijar su mirada en su rostro y su
cuerpo, desgarrando con su mirada su alma, sin entender que no que veían no era más que un envoltorio deteriorado que salvaguardaba del odio y
la desaprensión un enorme corazón enraizado en el coraje de una madre
luchadora. Una madre que, pese a las tremendas dificultades con las que el destino trabó
su vida, supo ganarse dignamente su sustento y el de sus hijos, siendo para los
que simplemente la veían con los ojos la mujer más fea del mundo, sin saber que
aquellos que la veían con el alma podían contemplar un corazón pleno y
realmente hermoso.
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Comentarios
Hoy no le permitirían trabajar porque los "modernos" dicen que es un escarnio para las personas diferentes, ellos creen que los diferentes no comen.
ResponderEliminarUy pobrecita te da pena la crueldad humana. Nuestra sociedad es la fea uy no ella. Te mando un beso.
ResponderEliminarPobre mujer! y pobres personas tratadas como fenómenos desprendidos de humanidad! qué crueles podemos ser los humanos! y a veces hasta con gente cercana a la que decimos amar. siempre interesante tu espacio, Jorge. Un abrazo
ResponderEliminarHola Jorge, lo que puede hacer la enfermedad en un cuerpo, la pobre no lo tuvo nada facil y mas en esos tiempos, pero supo reacionar y por sus hijos hizo lo que puedo tragandose su orgullo, lo que no haga una madre no lo hace nadie, lo que pasa siempre, que miramos antes el aspecto sin pararnos a saber si la persona esta capacitada o no para un trabajo, cuando a lo mejor esta mas preparado que los demas, la pena la gente que se rie de estas personas, gracias por toda la informacion que nos muestras.
ResponderEliminarBesos.
Terrible historia de una mujer luchadora. No se si se habrá hecho alguna película o documental de este drama.
ResponderEliminarAbrazos!
Lo terriblemente crueles que podemos llegar a ser cuando solo ves el deterioro en la otra persona y no su grandeza ¡pobre mujer!
ResponderEliminarQuiero recordar que te había comentado en esta entrada, pero, algo debí de hacer mal porque veo que no ha salido. Mi comentario iba en los términos de la crueldad de los seres humanos y del sufrimiento y la fortaleza de esta persona, para sacar a sus hijos adelante, y que no todo el mundo es capaz de actuar así.
ResponderEliminarOtro fuerte abrazo va.