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07 agosto 2020

LAVA AZUL, TRABAJO INFERNAL

J.J.D.R.


Una densa nube de color indescriptible cubre el inmenso cráter. Ardientes fumarolas de azufre y corrosivos ácidos desgarran con sus caricias infernales la piel de la montaña. Gran cantidad de ése gas mortífero asciende por la empinada ladera en una columna de humo gigantesca que, tras ser expulsada por la matriz de Gaia, se funde en un éxtasis explosivo iluminando la tórrida noche de un color azul enigmático e intenso. Un estrecho sendero de parda tierra y amarillenta piedra asciende desde la base del volcán hasta la meseta zigzagueando  por la pared como la sierpe que huye del sofocante infierno. Sin apenas protección ante los tóxicos vapores y el calor sofocante, algunos hombres recorren el sendero cargando sobre sus espaldas enormes bloques de azufre mientras hunden sus pies bajo varios palmos de ceniza y respiran muerte a cada paso, restando segundos de vida en cada jornada de trabajo en busca del azufre que, una vez vendido en grandes bloques, reportará lo suficiente para proporcionar comida un día más a su familia.


Foto www.nationalgeographic.es 

El cráter de 2.386 metros del volcán Kawah Ijen de la isla Indonesia de Java es un fantástico espectáculo de belleza natural con su lago interior de aguas turquesas y la lava azul que mana de la piedra, pero a su vez es el trágico reflejo de cómo a través de la codicia y la desesperación humana, un paraje tan brusco y primario puede ser el escenario terrorífico en donde un buen número de hombres se juegan la vida a diario. Se dice que el azufre extraído en la gran caldera de este volcán es de primera calidad, pero apenas aporta unas cuantas monedas a estos sacrificados mineros indonesios que en jornadas interminables ponen en juego su vida en condiciones infrahumanas. 


Foto es.gevgelija-torism.com

El azufre extraído del cráter del volcán Kawah Ijen es muy codiciado a nivel mundial en industrias químicas y alimentarias. Para poder alcanzarlo, estos hombres bajan hasta la orilla del lago que hay en la base del cráter en largas jornadas que comienzan a las 3 de la mañana. El volcán Kawah sigue activo. Duerme bajo u turbio sueño de reposo. Pero su corazón de mortífera lava late con fuerza, como lo hacen los 143 volcanes de un total de 400 que siguen activos y que conforman el cinturón de fuego del Pacífico, algo así como el cordón umbilical que une el útero profundo de Gaia con el universo celeste del archipiélago indonesio con sus más de 17.000 islas.

Foto www.traveller.es

Desde 1967 la explotación de la mina de azufre está bajo el control de la empresa PT Candi Ngrimbi quien explota, y de qué manera, a estos mineros. La empresa les paga unas 662 rupias por cada kilo de azufre. Esto corresponde a unos cinco céntimos de euro. La oficina empresarial, venderá el kilo en el mercado a 10.000 rupias, unos 83 céntimos de euro. Los mineros realizan su trabajo sin ningún medio de protección contra los gases corrosivos. Muchos son los que tan sólo se protegen boca y nariz con simples pañuelos.

Foto es.123rfp.com

Algunos afortunados han conseguido comprar de su bolsillo gafas para proteger sus ojos del ácido sulfúrico y clorhídrico y llevan máscaras antigás. No son muchos. Pero son muy afortunados, ya que la mayoría morirá joven y de manera trágica al contraer alguna enfermedad respiratoria mortal o sufrirán secuelas terribles como problemas graves de espalda, artrosis, pérdida de visión y gran parte de la dentadura, y terminarán sus días atrapados en envejecidos cuerpos donde ni tan siquiera el espíritu de supervivencia logra escapar de tan siniestra manera de ganarse la vida.

Foto www.bioguia.com

A martillazos golpean la veta de azufre hasta desprender bloques que en ocasiones superan en peso el del propio minero, para después transportarlo en rudimentarias cestas de bambú que portan sobre sus desgarrados hombros, ascendiendo la ladera por el pedregoso sendero durante los 200 metros que separan la orilla del lago de la cima del volcán, y luego tres kilómetros hasta la oficina de la empresa minera. Un solo viaje sería un tormento para cualquier humano.

Foto www.marcandoelpolo.com

Pero estos hombres, para subsistir, realizan hasta tres viajes por jornada, para que grandes empresas se lucren de ellos mientras desempeñan el trabajo más duro del mundo, muriendo en vida cada día que bajan hasta la orilla del lago azul para que podamos tener cerillas, dinamita, fuegos artificiales o productos para el blanqueo del azúcar… el oro blanco de la industria alimentaria.

Foto www.fotosmundo.net

No es posible reprimir un sentimiento de dolor y rabia por cómo malviven estos hombres. La dureza de su día a día, en pleno contraste con la belleza intrínseca y ruda de un paraje que pese a su anatomía de gigante durmiente, esconde toda la fuerza contenida que produce un estratovolcán, y la belleza enigmática de contemplar un enorme lago de lava azul dentro de su cráter.

Foto www.lavanguardia.com

Cuántas veces, a diario, y sobre todo bajo la luz de la luna, estos mineros habrán podido observar el extraño fenómeno de la lava de color azul que mana del volcán Kawah Ijen. Y qué diferente percepción de tal fenómeno no tendrían si no fuera porque el trayecto que les lleva a diario por esos senderos, está marcado por un sufrimiento tremendo que no les permite ser conscientes de tan maravilloso espectáculo natural. El azufre fundido a más de 500 grados resplandece bajo el efecto de la combustión al entrar en erupción, y los gases resultantes al entrar en contacto con el aire, hacen que el agua y la lava del lago aparezcan de un color azul intenso que en noches luminosas parece resplandecer bajo su intenso e hipnótico color azul eléctrico.

Foto www.travesiasdigital.com

Pese a su indiscutible belleza, el insólito paraje del cráter y el lago de lava azul del volcán Kawah Ijen, posiblemente sea uno de los lugares más extremos y peligrosos del mundo. Se calcula que dentro de la caldera hay cerca de 36 millones de metros cúbicos de ácido sulfúrico y clorhídrico. Toda una bomba de relojería. La puerta de entrada a un infierno terrenal que diariamente cruzan hombres que arriesgan su vida sin apenas recursos para ganarse el derecho de poder llevar a sus familias un plato de comida. Quizá para ellos, el verdadero infierno no esté en el cráter del volcán, sino más bien en los senderos que lo recorren, donde más de uno ha perdido la vida, sino en las penurias que su desalentadora vida les reporta cada día.

Foto www.portalmochilero.com

Es inquietante y a la vez maravilloso contemplar la belleza que esconde Gaia en su sala de máquinas. Es en estos volcanes activos, en donde podemos apreciar las tripas de nuestro planeta, y percibir la enormidad de su fuerza y lo insignificantes que somos frente a su poder destructivo. Pero incluso, en el retorcimiento arcaico de su primitivo estómago, Gaia ilumina bajo un hechizo de luz su fétido aliento de gases mortales, cautivándonos con un poder infinito.


Aportes y Datos:

National Geographic

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/fuego-azul-2_8195

El Confidencial

https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-03-05/kawah-ijen-volcan-indonesia-lava-azul_2481408/

ABC

https://www.abc.es/internacional/abci-oficio-mas-duro-mundo-volcan-kawah-ijen-indonesia-201212010000_noticia.html

La Vanguardia

https://www.abc.es/internacional/abci-oficio-mas-duro-mundo-volcan-kawah-ijen-indonesia-201212010000_noticia.html


28 junio 2020

LAS MOMIAS VIVIENTES DE YAMAGATA (SOKUSHINBUTSU)

J.J.D.R.


Sentado frente al mundo, encajonado y bajo tierra, su mente se detuvo justo en la frontera que divide la realidad consciente de la luz que ilumina el subconsciente más abstracto y desconocido. Frente a sí mismo, no sabemos si llegó a reconocerse, pues la luz del infinito percibía con claridad sus pensamientos, pero su cuerpo físico, ése cascaron debilitado y carcomido que tenia delante, ahora solo era una fina capa de piel arrugada y cosida a sus huesos que nada tenía que ver con un cuerpo humano. Se había hecho enterrar con una fina caña de bambú que sostenía en su boca y cuando la luz del universo se abrió ante él con la lucidez de un dios viviente, exhaló por última vez el poco aire que le quedaba en los pulmones y se dejó llevar por la primera brisa de la mañana. Su cuerpo quedó allí, en aquel cajón de madera en la misma posición del loto en la que llevaba años, tan seco y arrugado, que los huesos afloraban entre los pliegues de su manto ritual como exequias de su plegaria infinita.


Foto www.estalte.com
Foto www.slate.com

Sobre la prefectura de Yamagata se dice que es la gran desconocida de Japón, su región más misteriosa y oculta, una de las más hermosas, mítica y espiritual; ya que en su seno geográfico se hallan la cumbres de tres de sus montañas sagradas, Haguro, Sassan y Yudono, en Dewa Sanzan, ruta de santidad y peregrinación desde tiempos remotos donde arcaicos senderos se pierden entre la espesa bruma y el silencio. Sobre las cumbres y valles de esta región de enorme belleza prosperó alrededor del siglo XII un ritual tan extraño como macabro dentro de la escuela budista Shingom, procedimiento por el cual los pocos monjes que decidían voluntariamente alcanzar la divina luz espiritual, se sometían a un proceso de momificación en vida denominado Sokushinbutsu, cuya traducción explica de forma tácita cual era su objetivo final “alcanzar la Budeidad en vida” o lo que es lo mismo, convertirse en un “Buda viviente”.


Foto www.travel.gaijinpot.com

Para lograr su objetivo los monjes se preparaban durante un largo periodo de ayuno y abstinencia hasta alcanzar la delgada línea que separa la vida de la muerte. No se hacían notar. No hablaban sobre ello. Y solían elegir los más recónditos y aislados rincones de valles o colinas para plegarse ante la oración profunda y mimetizarse con la propia naturaleza que les rodeaba, dedicándose al ascetismo más absoluto y a trabajar para el bien de la comunidad como objetivo prioritario, aunque durante su camino de dolor y transición hasta alcanzar el Tushita “Tierra Pura”, el sufrimiento fuese como el aire que entra en los pulmones y se adhiere a cada poro de la fina piel de estos monjes en busca de la redención de la especie humana a cambio del sufrimiento propio más absoluto. Para lograr el culmen final, la luz divina o Nirvana, el cuerpo físico no podía desaparecer, por lo tanto debía transformarse, cambiar, pasar de fase a través de la fe absoluta en la transcendencia divina y el fluir de las almas hasta alcanzar la momificación del cuerpo.


Templo de Yamadera Foto www.tohokuandtokyo.org

Lograr tan enorme sacrificio no era objetivo fácil. Y no todos los que se obstinaron en alcanzar el Sokushinbutsu lo lograron. Los monjes comenzaban con una estricta dieta consistente en semillas y frutos secos, nada de cereales ni granos, que duraba justo mil días. A esta dieta se la conocía como “mokujikigyo” cuya traducción es algo así como la disciplina de comer árboles, ya que ingerían también cortezas de árboles y las espinas de algunos pinos silvestres. Durante este primer periodo multiplicaban sus tareas de ayuda y trabajo en las comunidades realizando como norma general los trabajos más duros, así como el cuidado de enfermos o ancianos. Una vez finalizado el primer periodo, comenzaba otra etapa más dura consistente en pasar otros mil días de ayuno tan solo alimentándose de semillas. El cuerpo comenzaba a desecarse poco a poco. La estricta dieta hacía que la piel se pegase al hueso y la grasa y el agua desapareciera del cuerpo, evitando con ello la reproducción de bacterias que a la postre pudieran causar la putrefacción del cuerpo y con ello poner fin a su objetivo de alcanzar la momificación. Aquellos hombres debían de sufrir toda clase de dolores y continuos espasmos. A su extrema dieta solo sumaban la ingesta de un brebaje preparado con la corteza de un árbol “Urushi” capacitado con toxicidades químicas que provocaban vómitos constantes y que les ayudaba a expulsar líquidos y fluidos del cuerpo favoreciendo la desecación del mismo, y agua salinizada procedente del manantial sagrado del monte Yudono, cuyos niveles de arsénico son casi mortales y que bebían durante cien días. El sufrimiento debía de ser continuo, el dolor insoportable.

Foto www.actualidad.ort.com


A tres metros bajo tierra habían colocado una cámara de piedra rodeada y rellena de carbón. En aquella cámara era introducida la caja de pino donde el monje vestido con sus mejores galas tradicionales y en la posición de loto se encaminaba a su destino tan sólo acompañado de una pequeña caña de bambú para seguir respirando dentro de la caja y una sencilla y pequeña campanilla.


Foto www.random-times.com

Desde ése momento cada día se le preguntaba al monje si seguía con vida. El sonido de la campanilla servía de contestación y así hasta que un día quién preguntaba no obtenía respuesta. En ese momento se abría la cámara y tras quitar al moje su caña de bambú se cerraba de nuevo durante otros mil días. Al concluir este periodo decisivo se abría el féretro para comprobar si el monje había conseguido alcanzar el Nirvana. Si no era así y el cuerpo aparecía en descomposición se sacaba el cuerpo y se volvía a enterrar con todos los honores. Para aquellos que habían logrado momificar su cuerpo en vida, se les  trataba desde entonces como Budas vivientes y eran llevados a un lugar honorífico del templo para poder ser venerados como auténticos dioses benefactores. En la prefectura de Yamagata el éxito de los rituales Sokushinbutsu fue muy elevado y por ello en sus maravillosos templos se pueden visitar y contemplar un buen número de estos monjes momificados.


Foto www.digitalmx.net

Una tradición muy antigua y reverenciada cuenta como el moje Kukai, erudito, poeta, estudioso artista japonés y fundador de la escuela budista Shingon, a pesar de que según las fuentes habría muerto en el año 835; según una biografía hallada en el s. XI no fue así, sino que entró en un estado completo de meditación al que se conoce como nyujo y del que saldrá pasado cinco mil millones de años para guiar a un grupo determinado de elegidos hasta alcanzar el Nirvana. Mientras llega tan preciso momento, mencionado en esta biografía, el cuerpo del afamado y venerado monje se encuentra en un mausoleo conocido como Kobo Daishi Gobyo en el cementerio de Okunoim, justo en la cima y en lo profundo del monte Koya Okoyasan.


Foto www.penn.museum

Esta antigua tradición fue descubierta para occidente por un grupo de investigadores en 1960. En el transcurso de un viaje por la región de Yamagata se pidieron los permisos necesarios para realizar algunos estudios sobre varias momias que llamaron la atención de los científicos. Los datos reportados por dichos estudios reflejaron la increíble conservación de los órganos internos de los cuerpos y cómo la momificación de los mismos había comenzado antes de la propia muerte. En 1996 un coleccionista privado adquirió una estatua de un buda sedente cuya antigüedad dataron en más de 1000 años.


Foto www.ihistoriaarte.com

En unos trabajos realizados de restauración se descubrió que en el interior de dicha estatua se hallaba el cuerpo de un monje en posición de loto. Dicha estatua, que hoy de encuentra en el Museo de Historia Natural de Budapest, fue estudiada a fondo por un equipo de radiólogos en 2013, realizándose sobre ella distintos análisis de tomografía computerizada que revelaron tanto la piel como los músculos del difunto estaban en perfecto estado de conservación, no así los órganos internos que habían sido extraídos y remplazados por papel. Se calcula que el fallecimiento ocurrió alrededor del año 1100 d.C y que la identidad del monje podría ser la del maestro budista Liuquan.


Foto www.recreoviral.com

Con la llegada en 1868 de la restauración del emperador Meiji se prohibió tajantemente estos rituales ordenando que se parasen incluso aquellos que ya estaban en proceso. Pero lejos de ser determinante, son varios los monjes que incluso décadas después de este decreto imperial, murieron momificados tal y como les indicaba su arraigada creencia y su poderosa fe.


Foto www.facebook.com

Es difícil hacerse una idea de hasta qué punto la fe puede ser combustible inagotable para el ser humano y necesario en ocasiones para llevar a cabo hazañas del orden de lo increíble e inalcanzable. El poder de la mente, la sugestión infinita, el adentrarse en ése universo abstracto y paralelo que no entendemos pero cuya existencia es tan palpable como visible a ojos de aquellos que logran traspasar el umbral de lo racional, es también reflejo de las poderosas facultades que tiene el ser humano para alcanzar determinados objetivos. En estas líneas y de manera resumida, vemos como esa fe exacerbada llevada al extremo más infinito de su condición, fue el combustible utilizado por un reducido número de monjes asiáticos en su particular búsqueda del Nirvana, aunque para llegar a alcanzarlo tuvieran que convertirse en auténticas momias… aún con el corazón palpitando por la vida.

Aportes y datos:

National Geographic (Artículo de Carme Mayans)

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/monjes-que-se-automomificaron-vida_13641

Japón Secreto

https://japon-secreto.com/momias-de-japon-vivas-sokushinbutsu-monjes-budismo/

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Sokushinbutsu



 


 

 

 

 


07 junio 2020

CHARLES C. EBBETS (UN FOTÓGRAFO DE ALTURA)

J.J.D.R.


Hay escenas que tenemos grabadas en la memoria y por ello son consideradas icono de nuestra historia y memoria colectiva. En el caso de este humilde aporte histórico, me centraré en una fotografía que por su difusión y lo representativo de la escena que captó, se convirtió tiempo después en un emblema de la construcción de los grandes rascacielos que ocuparían el horizonte futuro de las enormes urbes mundiales. Y es que, seguramente, en cuanto alguien piense en los obreros que construyeron esas moles de hierro que hoy no dejan apenas ver el sol en lugares como Manhattan, les vendrá a la memoria un buen número de hombres comiendo tranquilamente sobre una estrecha viga de acero a cientos de metros de altura.  


Almuerzo en lo alto de un rascacielos Foto www.cadadiaunfotografo.com

Aquella mítica instantánea fue tomada por el fotógrafo Charle C. Ebbets desde la planta 69 del edificio GE de Rockefeller Center en construcción en aquel momento. La fotografía inmortalizó la tensa tranquilidad de los obreros que en su ardua labor diaria se enfrentaban a un trabajo que no les ofrecía ninguna seguridad, pero al que se aferraban como único sustento como sus muslos apretaban aquella maciza viga de acero, sin tambalearse lo más mínimo para evitar terminar como un tatuaje sobre el asfalto neoyorquino.


Descansando en las alturas

Charles Clyde Ebbets nació en Gadsden Alabama en 1905. Hijo de Samuel y Minnie Ebbet, con tan solo ocho años, se las arregló para cargar en la cuenta de sus padres el coste de una cámara de fotos de la que se había encaprichado. Capricho infantil o revelación de su afán por la fotografía, lo cierto es que su carrera como fotógrafo comenzó en los años veinte del pasado siglo y le condujo a obtener relevancia en los círculos periodísticos de la época. Comenzó trabajando en San Petersburgo, Florida, realizando trabajos esporádicos.


Foto www.redesdeseguridad.com

Pasado un lustro, trató de encaminar su vida profesional hacia otros ámbitos y logró hacer sus pinitos como actor, trabajó también como piloto, fue luchador y hasta cazador. Después fue el fotógrafo oficial del famoso boxeador Jack Dempsey. Trabajó también de manera independiente y como corresponsal en el Miami Daily News. En 1927 le ofrecieron realizar un documental sobre el trayecto Miami-Tampa patrocinado por la Essex Motor Company. Aquel trabajo le reportó grandes elogios y sus fotografías ocuparon portadas y espacios importantes de periódicos y revistas referentes como The New York Times, Popular Boating, Outdoor Life, Look Magazine, Miami Daily News o National Geographic entre otros.


Charles C. Ebbets Foto www.rubenbaron.es

Sin duda alguna el trabajo que más éxito reportó a Charles C. Ebbets fue el realizado en Manhattan sobre la construcción del conjunto de rascacielos Rockefeller Center. Fue asignado en 1932 como Director fotógrafo para desarrollo del Centro Rockefeller Center. La famosa instantánea fue tomada el día 20 de septiembre de 1932 desde la planta 69 de las 70 que tienen el edificio, pocos meses antes de su finalización. En la escena los protagonistas, como ya hemos contado, son once obreros que almuerzan sentados en una viga en las alturas. La fotografía es mundialmente conocida con el nombre “Lunchtime atop Skycraper”, cuya traducción es “Almuerzo en lo alto de un rascacielos”, y se publicó en el suplemento dominical The New York Herald Tribune el dos de octubre de 1932. Como curiosidad comentar que hasta el año 2003 la autoría de la fotografía no pudo ser confirmada. Durante muchos años se atribuyó a otros fotógrafos e incluso se citaba bajo autor anónimo. Pero después de muchos litigios y una ardua aventura de recopilación e investigación por parte de la hija de Charles y tras la compra por parte de Corbis del archivo documental que pertenecía a Bettman, se logró demostrar la autoría de la instantánea por parte de Charles C. Ebbets. Justo es que el mérito recaiga en aquel que lo merece.


Foto www.fiaf.net

Charles C. Ebbets falleció de cáncer el 14 de julio de 1978. A título póstumo recibió un honorífico homenaje en la Photo East Expo celebrada en 2003 en el Javits Center de New York.


Charles C. Ebbets en los Everglades

Es muy destacable el trabajo fotográfico que realizó sobre los indios Seminola de las regiones vírgenes de los Everglades. Fue considerado, después de muchos años conviviendo directamente con los nativos Seminolas miembro de la tribu, hasta el punto de ser merecedor de grabar en un documental el sagrado rito de la “danza del maíz verde”, siendo el primer blanco en estar presente. Esto ocurrió e 1938 y su trabajo obtuvo una gran repercusión y difusión nacional e internacional.


Mujeres Seminolas

Desde las alturas el sueño americano se diluye en la lejanía en una sombra oscura bajo las botas de los obreros.  A cierta altura, y cuando nada retiene de caer al vacío, más allá de la elástica condición física y una mente privilegiada o totalmente abstraída de emociones, los sueños se atan en corto y se dejan para el almuerzo, que es cuando realmente uno siente que está viviendo en las nubes.


Aportes y Datos:

Cada día un fotógrafo

http://www.cadadiaunfotografo.com/2010/04/charles-c-ebbets.html

Redes de Seguridad

https://www.redesdeseguridad.com/charles-c-ebbets-el-fotografo-de-los-rascacielos/

Wikipedia

https://en.wikipedia.org/wiki/Charles_Clyde_Ebbets

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Lunch_atop_a_Skyscraper

 

 


31 mayo 2020

ROY CLEVELAND SULLIVAN (EL PARARRAYOS HUMANO)

J.J.D.R.


Muy a su pesar, Roy Cleveland Sullivan, pasó a la historia por ser la persona sobre la que más rayos eléctricos han caído y sobrevivió para poder contarlo. Está claro que este récord, el cual está reflejado en el famoso libro Guinness, no fue de grato recuerdo en vida para el desafortunado Roy, ya que tanto física como mentalmente, la fama de su infortunio fue una pesada carga con la que tuvo que lidiar durante toda su vida.


Foto www.espiegel.del

Nació en el Condado de Greene en Virginia un 7 de febrero de 1912. Desde muy joven comenzó a trabajar como guardabosques en el Parque Nacional de Shenandoah (Virginia), entre las montañas Blue Ridge, las colinas Riedmont y la vista diaria de la cumbre del Hawksbill con sus 4051 metros de altura. Sin duda un paraje de excepcional belleza. Pero su vida cambió para siempre en el año 1942 cuando fue alcanzado por un rayo mientras estaba en lo alto de la caseta de vigilancia del parque, la cual al ser de reciente construcción, no contaba aún con sistema de pararrayos. El rayo eléctrico le entró a través de la pierna derecha y salió por un pie dejándole un doloroso agujero como recuerdo. Aquel incidente fue un augurio de buena fortuna en aquel entonces,  ya que pocos son los afortunados que han logrado sobrevivir al impacto directo de un rayo y lograr contarlo.


Roy Cleveland Sullivan 

Antes de continuar con lo que aconteció a Roy Sullivan poco después, permitidme algún aporte técnico que seguro nos ayuda a entender mejor esta insólita historia. Según fuentes consultadas, sobre el planeta se desarrollan al día unas 40.000 tormentas eléctricas capaces de descargar más de un centenar de rayos por segundo, siendo la intensidad de cada uno de estos rayos de 20.000 amperios, unos 100 millones de voltios de potencia. Vamos, que un rayo te deja frito en un segundo. Eso sí, las posibilidades de que esto ocurra, son muy inferiores a que te pueda tocar la primitiva.


Foto www.insidenova.com

Ahora continuemos con Roy. Habían pasado 27 años desde el terrible acontecimiento vivido en la torre de vigilancia y aquel día de 1969 el guardabosque conducía su camioneta por un sendero del parque cuando se desató una tormenta. En cuestión de segundos el cielo comenzó a iluminarse y un rayo impactó contra un árbol y de rebote entró por la ventanilla del vehículo impactando sobre la cabeza de Roy Sullivan quemándole las cejas, chamuscándole el pelo y haciendo que la camioneta quedar apenas a unos metros de caer por un precipicio. Un año después, en julio 1970, volvió a ocurrir. En esta ocasión estaba en un espacio abierto y notó el cambio en el tiempo y cómo la tormenta comenzaba a tomar forma. Precavido, dado sus antecedentes, corrió a refugiarse en su camioneta. Pasado un tiempo, cuando creyó que ya la tormenta había pasado salió fuera del vehículo y en ése preciso momento un nuevo rayo le golpeó en un hombro causándole quemaduras. No podía ser casualidad. Algo había en su anatomía, en su físico, en todo él mismo, que atraía aquellos condenados rayos. Y un miedo terrible a la muerte que parecía acecharle comenzó a asediarle cada día.


Foto www.pressreader.com

El guardabosque, el hombre capaz de sobrevivir hasta en tres ocasiones al impacto de un rayo, ya era famoso en la región, aunque supongo que en días de tormenta nadie quería acompañarlo. Llegó el día 16 de abril de 1972 y un nuevo rayo le cayó encima cuando estaba tranquilamente en su oficina del parque. De nuevo su pelo quedó chamuscado, y desde aquel instante, siempre se acompañó de una cantimplora por si acaso. El 7 de agosto de 1973 otro rayo le alcanzó cuando conducía y la cantimplora le ayudó a apagar las llamas de su cabello y su pierna. De nuevo el 5 de junio 1976, fiel a su cita con la potencia eléctrica de la naturaleza, un rayo le golpeó el tobillo cuando trataba de huir de la tormenta corriendo campo a través. Su último impacto lo recibió el 25 de junio de 1977 mientras pescaba. En esta ocasión el rayo le entró por la cabeza, le atravesó cabeza y estómago y le salió por una pierna, causándole importantes daños y siendo hospitalizado por ello. Cuando salió del hospital su vida ya no sería nunca igual. Se volvió irascible y evitaba a la gente, pues sentía que le veían como un bicho raro.


Foto www.historydaily.org

El hombre que había sobrevivido al impacto directo de hasta siete rayos, en 1983 y como consecuencia de un desengaño sentimental, se descerrajó un disparo con su escopeta a la edad de 71 años. El qué o el por qué su cuerpo funcionaba como un imán para las tormentas eléctricas es un gran misterio. Y no fue el único.Y, aunque no en la medida y frecuencia en al que tuvo que medirse Roy Sullivan en vida, si me gustaría mencionar otros dos casos muy populares por lo insólito de las circunstancias que los acompañaron.


Foto www.mx.toluma.com

Cercano al más alto escalafón de este extraño pódium de impactos de rayos está el cubano Jorge Marquez, quien en un periodo de dos años recibió el impacto de hasta cinco rayos, todos ellos en un perímetro muy cerca de su vivienda. Por último, y no por ello menos impactante, nunca mejor dicho, está el afamado caso del Mayor Summerford, oficial del ejército inglés que recibió tres impactos directos, siendo el último el que le postró en cama dejándolo totalmente paralizado. Dos años después del desastroso incidente fallecería. Lo más curioso, y no menos terrible, fue que cuatro años después de haber fallecido, un rayo cayó sobre su lápida partiéndola por la mitad.


Aportes y Datos:

El tiempo

https://www.tiempo.com/noticias/ciencia/el-hombre-que-sobrevivio-a-siete-rayos.html

Wikipedia

https://www.tiempo.com/noticias/ciencia/el-hombre-que-sobrevivio-a-siete-rayos.html


 

 

 

 

 

 

 

 


17 mayo 2020

LA ISLA DE LAS MUÑECAS DE XOCHIMILCO

J.J.D.R.


Apenas a veinte kilómetros de Ciudad de México un laberinto de canales navegables se extiende alrededor de doscientos kilómetros cuadrados de espacio protegido natural; un oasis vegetal que fue y sigue siendo un rincón emblemático repleto de ancestrales tradiciones y colmado de leyendas e historias curiosas. Se llama Xochimilco y su halo de misterio cubre tanto su perímetro como las numerosas y pequeñas islas que salpican su acuífera extensión. En una de estas pequeñas islas, a hora y media del embarcadero de Cuemanco, vivió en total soledad durante veinticinco años Julián Santana Barrena, vecino del barrio de Asunción y propietario de una chinampa. Las Chinampas, que son Patrimonio Cultural por la UNESCO desde 1987, son balsas flotantes de caña cubiertas de tierra en donde desde tiempos muy antiguos se recolecta verdura, maíz y flores.

Foto www.revistaiman.es

La terrible historia que contó durante años Julián Santana tuvo como origen el islote perdido en lo profundo de la laguna de Teshuilo que albergaba su pequeña vivienda. La pesadilla del humilde Julián comenzó allá en la década de los años cincuenta cuando apareció el cuerpo de una niña que se había ahogado tras quedar atrapada entre los enormes lirios enmarañados de la orilla. Aquel traumático suceso recorrió como la pólvora la región, y el lamento profundo de dicha pérdida fue algo irreparable. Para Julián, la pesadilla no había hecho más que comenzar.


Foto www.laverdadnoticias.com

Poco tiempo después del desgraciado accidente Julián comenzó a sentir extraños sonidos cuya procedencia no supo definir pero que poco a poco fueron arrastrándole hacia una profunda angustia. Un día sí y otro también, aquellos desagradables lamentos, como gritos sofocados de una niña, le acompañaban durante casi toda la jornada, haciéndose aún más audibles cuando la noche hacia acto de presencia y los canales dormían arropados por un mudo manto de oscuridad. En ocasiones, según siempre testimonio del propio Julián, los lamentos surgían desde algún punto de la orilla de la isla. Cuando se acercaba a investigar, podía percibir la extraña sensación de que era observado entre las ramas de los árboles o incluso tras las ventanas de su propia vivienda. Un buen día, en el mismo lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida de la pequeña, encontró una muñeca flotando en el agua.

Foto www.supercuirioso.com


Aquel descubrimiento macabro Julián lo interpretó como un signo de advertencia y un reclamo por parte de la difunta de que utilizara aquella muñeca como símbolo y homenaje hacia su espíritu. De esta manera, quizás honrando su memoria a través de la muñeca desaparecieran los fenómenos extraños que a todas horas podía sentir y que parecían tenerle a él como único testigo y desafortunado protagonista.

Foto www.20minutos.es

Lamentablemente los fenómenos inexplicables no desaparecerían nunca. Pero para Julián, adornar la isla con muñecas le ayudó a conciliar el sueño y sentía que espantaba la presencia de aquellos espíritus molestos. Por ello, comenzó a recoger muñecas que la gente arrojaba a los canales. En poco tiempo el número de muñecas colgadas en las ramas de los árboles o alrededor de su casa fue en aumento y llamaron la atención de la gente, que se acercaban en sus trajineras y preguntaban el motivo de aquella extraña afición. Cuando el boca a boca puso en órbita las extrañas experiencias que Julián contaba tener a diario, tuvo como resultado el incremento de gente que se acercaba y le traía más muñecas cuyo final siempre era el mismo, terminar decorando algún punto del islote.


Foto www.mas-mexico.com.mx

Cerca de 1500 muñecas pueblan la isla. Muchas, la gran mayoría, están deformadas. Algunas muestran su vacío interior, están sucias o quemadas, podridas otras, y la mayoría tienen un color oscuro y macilento. Las que más llaman la atención son aquellas incompletas. Esas a las que les falta una pierna, un brazo o parte de la cabeza pero que a pesar de ello siguen manteniendo los ojos fijos en aquel que las observa con terrorífico desdén, empaladas en picas de madera, atadas o colgadas de cuerdas suspendidas entre los ramales de los árboles o desperdigadas por el suelo o los arbustos que rodean la isla. La colección de muñecas de Julián Santana se hizo popular en Xochimilco y en todo México. Muchos comenzaron a decir que fue él mismo quien inventó la historia de la niña para darse popularidad. Pero lo que vino a acontecer después dejó mucho por escribir y más tinta en el tintero.

Foto www.maspormas.com

Estaba Julián pescando en los canales cercanos a la isla un día del año 2001. No estaba solo, sino que le acompañaba su sobrino, quien fue quien narró lo que ése día sucedió de manera trágica. Cuenta el sobrino que su tío Julián le confesó en aquella jornada cómo desde hacía mucho tiempo una misteriosa sirena le llamaba desde las profundidades del canal. Le dijo que a todas horas, aquel ser extraño le pedía que se fuese con él y que más que una petición parecía una obligación. Cuenta el sobrino que se alejó durante un rato para controlar el ganado que había dejado pastando en un prado cercano, y cuando regresó, halló a su tío flotando el agua ahogado. La autopsia realizada al cuerpo de Julián dictaminó que falleció a causa de un infarto fulminante.


Foto www.horrorbox.ex

Coincidencia o no, leyenda urbana o misterioso infortunio, el caso es que Julián fue a ahogarse en el mismo lugar en el que años antes apareció muerta la pequeña niña, y el mismo sitio en el que fue a recoger la primera de sus muñecas, aquella que halló flotando en el agua.

Foto www.lasexta.com

Desde hace años la isla de las muñecas es un lugar que gusta de ser visitado por turistas y curiosos amantes de lo insólito. Incluso algunos les rinden culto o les llevan ofrendas y cambian sus vestidos. No todos los remeros de trajineras se atreven a acercarse al islote, pues para muchos los malos augurios y la superstición les mantiene alejados, pero siempre hay guías que aprovechan las mil y una posibilidades que ofrecen los rincones de Xochimilco para acercar a los atrevidos a pisar la isla de las muñecas como complemento a los parajes de extraordinaria belleza que son el primer reclamo de estos lares.

Foto www.ancient-origins.es

Lo más extraño y paradójico de este caso es que pese a haber fallecido los protagonistas de esta terrible historia, son muchos los visitantes que afirman sin reparos que han visto con sus propios ojos como las muñecas les han seguido con la mirada volteando sus cabezas, como movieron sus cuerpos con extraños escorzos mientras seguían colgadas de las ramas de los árboles a su paso, o como los gritos y lamentos, susurros abstractos y terroríficos que mortificaron en vida a Julián, son amplificados cuando el silencio nocturno llega a la isla haciendo tan notoria su presencia que no hay quien se atreva a quedarse en este pedazo de terruño sin que la sangre se hiele en un instante.


Aportes y Datos:

La Razón

https://www.larazon.es/historia/20200113/j72745usbrhn5cccgdnf6lee7q.html

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_las_mu%C3%B1ecas

La Vanguardia

https://www.lavanguardia.com/cribeo/cultura/20181207/47430967631/te-contamos-la-historia-de-la-inquietante-isla-de-las-munecas-en-mexico.html


 


14 mayo 2020

LUCÍA ZÁRATE


J.J.D.R.

Nacieron tan pequeños, tan frágiles, que sus cuerpos podían acurrucarse entre los pliegues de la palma de una mano. Parecía imposible que pudieran sobrevivir. Nadie apostó por ellos. Son un caso perdido… decían. Y ni siquiera hubo una lejana suposición. Nadie se planteó la posibilidad, aunque fuera  remota, que del interior de tan diminutos cuerpos prendiese la llama del poder más absoluto, ése que todo lo puede, y fuera capaz de regar con su sabia primordial cada segundo, cada minuto, el día a día de aquellos cuerpos diminutos iluminando los ojos de Lucía y Manuel con el color del mundo… llenándolos de vida.

Lucía Zárate y Tomasa su madre, Foto www.maxdemx.com

Enanismo Primordial osteodisplásico microcefálico tipo II ó (MOPD II) si utilizamos su acrónimo; fue lo que le diagnosticaron a Lucía Zárate y a su hermano gemelo Manuel cuando un 2 de enero de 1864 nacieron con apenas 17 cm de longitud en un rancho de Lomas de San Rafael cerca de Barra de Chacalacas en Cempoala, Veracruz, en México. No fueron los primeros hijos de Fermín Zárate y su esposa Tomasa Licoma. Sus hermanos habían nacido y crecido con normalidad. Según se cuenta, Tomasa algo presentía, y presentía que algo no marchaba bien en aquel embarazo en el que apenas había síntomas de crecimiento. Cuando nacieron los gemelos, tan diminutos y frágiles, las esperanzas de que pudieran salir adelante fueron escasas. Sus cuerpos eran proporcionados, simétricos, sin deformidades. Poco más crecieron, sólo la nariz creció de forma normal. Y narran que Tomasa, los cargaba de un lado a otro de la finca en los bolsillos de su delantal de faena. Lucía y su gemelo Manuel crecieron al ritmo que marcó su especial aritmética natural hasta cumplir los 7 años de edad, momento en el que dejaron de crecer. No avanzaron mucho, quedándose en unos escasos 50 centímetros de longitud. De Lucía se sabe, por un estudio que posteriormente se publicaría 1894 en la revista Strand que al año de vida su cuerpo estaba totalmente desarrollado.

Foto es.wikipedia.org

Como era de esperar los gemelos se hicieron populares de inmediato. Todo el mundo quería conocer a los pequeños Zárate. Y de ser afamados y visitados por vecinos de las localidades cercanas al “rancho del niño”, pasaron a recorrer México tras ser presentados en sociedad por Teodoro Dehesa, quién a la postre sería Gobernador de Veracruz. Éste personaje se encargó de convencer a los padres y hacerles ver que detrás de aquella historia familiar podía haber un futuro negocio. La gente quería conocer a los gemelos. Por qué no sacar beneficio de ello. Desde aquel momento la vida de los pequeños Manuel y Lucía cambió para siempre.

Foto www.cuantarazon.com

En aquella primera etapa en el mundo del espectáculo como protagonistas de un miniaturizado teatro los gemelos fueron exhibidos por todo el país. Lucía gustaba de bailar y realizar acrobacias, lo que hacía que el público gozase con sus contorsiones y coreografías. A tanto llegó la afamada reputación de los gemelos que sus padres decidieron viajar a Estados Unidos lugar donde éste tipo de espectáculos estaban muy demandados por el público. Justo ése año de 1876 se conmemoraba el  centenario de la ciudad de Filadelfia y se celebraría una gran Exposición Universal de gran impacto social y cultural. No había mejor momento para darse a conocer. Es en éste periodo cuando fallece su hermano gemelo Manuel, hecho que sumirá en la tristeza a Lucía hasta sus últimos días.
El éxito de Lucía Zárate en Estados Unidos fue grandioso. Todos los agentes artísticos del momento, esos que buscaban incasablemente rarezas humanas en cada rincón del mundo para poder exhibirlas en los tan demandados espectáculos freakes, quedaron impresionados con la pequeña mexicana y se peleaban por ofrecerle el mejor contrato. Fermín y Tomasa dispusieron que fuera el Sr. Fran Uffner quien se encargase de buscar la mejor conveniencia para Lucía, y de inmediato llegó a un acuerdo con en el mejor circo del momento…el circo Barnum.

Foto www.wellcomecollection.org

Desde aquel momento Lucia Zárate se convertiría en una celebridad en la gran urbe y una estrella mediática para el espectáculo Barnum. Cuentan que la pequeña Lucía gustaba vestir con hermosos trajes y lucir bonitas joyas. Sus ganancias fueron suntuosas, pues llegó a ganar más de setecientos dólares semanales, una gran suma para la época. A cualquier rincón a donde se desplazara siempre iba acompañada por sus padres, algún hermano, un traductor y una ayudante que atendía cualquier capricho que tuviera que, por lo que se dice, no eran pocos. En el circo Barnum ya actuaba Francis Joseph Flynn bajo el seudónimo de General Mite. Nacido en Nueva York en 1864, padecía también enanismo y apenas superaba en 8 centímetros a Lucía. Juntos formaron pareja artística y, para dar mayor relevancia a sus diminutas longitudes, en mitad de su espectáculo que consistía en reproducir escenas de la vida cotidiana aparecía Chang, gigante chino de más de dos metro de altura que interactuaba con ellos de manera grotesca. Según se ha escrito, y en esto hay disparidad de argumentos dependiendo de la fuente consultada, Lucía Zárate y Francis Joseph se enamoraron y mantuvieron una relación sentimental, aunque a mi parecer esto no dejaría de ser más que otra fórmula sensacionalista de publicitar a la pareja como centro del espectáculo circense Barnum.

Foto www.aminoapps.com

Tras cuatro años de triunfo total en Estados Unidos, incluso The Washington Post la calificaría como la “Maravillosa enana mexicana”, Lucía y su séquito viajó a Europa siendo recibida por la nobleza, llegando a estar en presencia de la reina Victoria de Inglaterra y hasta por el Zar de Rusia. Su fama aumentaba y su diminuta apariencia se agrandaba en las portadas de revistas y folletines de la época. Después de su exitosa gira europea regreso a Estados Unidos y rompió su contrato con el circo Barnum en 1884. Desde aquel momento montaría su propia compañía y trabajaría de manera independiente. En el año 1890, cuando viajaba con destino a Nevada, su tren quedó aislado bajo un manto de nieve debido a un terrible temporal. Estuvieron aislados 15 días entre bajísimas temperaturas en las montañas heladas de Sierra Nevada. Lucía Zárate ó la “mexicana liliputiense” como era mundialmente conocida, moría de hipotermia el 28 de enero a la edad de 26 años.

Foto www.maxdemx.com

Con el pequeño féretro a cuestas los padres de Lucía se dirigieron de regreso a la frontera mexicana. Regresaban a su hogar, tras años de ausencia. Al llegar a dicha frontera, se toparon con el típico comandante de guardia que quería lucrarse de aquella situación. Se percató del pequeño ataúd y tras averiguar que se trataba de Lucía Zárate extorsionó a su padre. Mientras que éste negociaba una cantidad con aquel miserable, una multitud se arremolino junto al féretro de Lucia y consiguieron destaparlo quedando su pequeño cadáver expuesto ante la multitud. La pobre no dejó de ser observada ni obtuvo descanso ni después de muerta.

Foto www.es.historia.com

No hay una sola fotografía de Lucía Zárate sonriendo. Se quejaba de que la gente se le acercaba y algunos la pellizcaban para cerciorarse que realmente fuese humana. Dado el grado de ignorancia y estupidez de algunos, no me extraña que su vida,-al margen de que tuviera mayor fortuna que otros en su misma situación-, fuera un calvario. Nadie puede ser feliz cuando estás bajo una permanente lupa de asombro, lástima, miedo o incluso repulsión, y menos aún cuando es tu propia familia quien promociona y vende tu imagen, tu libertad y hasta tus propios sentimientos.

Aportes y Datos:
El País
Libro, El amor Terruño
Autor, Julio Platas Domínguez
El pensante
Wikipedia









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