15 noviembre 2014

LOS ZOÉ (EL PUEBLO DE LA FELICIDAD)

J.J.D.R.
Aislados del mundo, resguardados bajo la inmensidad de una selva repleta de misterio y vida, la tribu Zoé es el ejemplo perfecto del significado de la palabra felicidad.
Ocultos y alejados de un progreso que pone en riesgo su cultura y ancestral mundo, los Zoé siguen pisando con sus pies descalzos territorios amazónicos intransitables para profanos y recorriendo los mismos senderos que tiempo atrás transitaron sus antiguos ancestros.
La felicidad fluye entre los miembros de la tribu sin rencores. El odio, el egoísmo o el rencor, son términos desconocidos que se alejan mucho de su concepto cultural y social.

MIEMBROS DE LA TRIBU ZOÉ
Es un pueblo mágico, soñador y bello por dentro, que ha conseguido sobrevivir en un entorno hostil gracias a priorizar el colectivo por encima del propio individuo.
Sus territorios se extienden por las regiones montañosas del noroeste del estado de Pará en la amazonía Brasileña, entre los márgenes de los ríos Cuminapanema y Erepecuru. Más detalles no son convenientes y, aunque han sido contactados en varias ocasiones, desean seguir perteneciendo a la selva pese a que cada día les sea más difícil huir de las explotaciones sin control que ejercen las grandes compañías en territorios limítrofes a los suyos.


Rodeados del verde atemporal de la selva, entre acordes animistas y el ingente rugido del Amazonas, los Zoé despiertan con los primeros rayos de sol.
Sus viviendas son grandes y amplias casas de madera con tejados hechos de paja y grandes hojas. Las familias conviven juntas sin problemas durmiendo en hamacas hechas con fibras de nueces que las mujeres se encargan de tejer cuidadosamente.
Fuera del recinto techado el pueblo disfruta de la vida al aire libre cocinando en pequeños fuegos mientras los niños gozan del aprendizaje a través del juego.
Son cazadores recolectores. Parte de su dieta se basa en el cultivo de yuca, plátano, urucum (semilla también conocido como achiote) y patatas dulces. Para la pesca utilizan arpones y el Timbo- veneno tóxico que vierten en el agua y mata el oxígeno de los peces- que recogen cuando salen a la superficie. El carácter pacífico y amigable de los Zoé no ha de confundir su gran capacidad para la caza, campo éste en el cual se manejan magistralmente. Suelen cazar solos, excepto en épocas concretas de abundancia de especies como el mono gordo, el pécari o los zopilotes, periodos en los que ejercer la cacería en grupo suele ser más productiva.

Foto de Fiona Watson www.survival.com
Sus arcos son pequeños pero no así su destreza con ellos. Pueden ensartar un animal a decenas de metros incluso cuando éstos se esconden en las copas de los árboles y apenas son visibles desde el suelo.
Ciertos exploradores y misioneros en sus incursiones a través de las selvas amazónicas, extendieron la leyenda de que los nativos de ciertas zonas comían niños. Cuando se contempla el cuerpo despellejado de un pequeño mono listo para ser cocinado, el parecido con un pequeño bebé no deja de ser sorprendente; siendo éste motivo para pensar que muchos mitos antropófagos de tribus amazónicas fueron causa de ambiguas interpretaciones sin base ni fundamento.


Una pieza de madera, el “Poturu”, es el rasgo que diferencia a los Zoé de cualquier otra tribu. Desde muy temprana edad, entre los 7 y 9 años, a los jóvenes Zoé se les hace una incisión en el labio inferior por donde se le introduce una pequeña pieza de madera que se irá incrementando en tamaño a medida que vaya creciendo. Para los Zoé es de suma importancia llevar el poturu. Tanto las mujeres como los varones no visten prendas ninguna que cubra sus cuerpos. Pero la falta del poturu en su boca es considerado la mayor desnudez sintiéndose feos sin éste distintivo tan característico que miman y cuidan como algo sagrado lavándolo diariamente y puliendo con fina arena para que aparezca reluciente.
El poturu es el único objeto que los Zoé se llevan al otro mundo cuando mueren.
La sociedad está marcada por la empatía colectiva. No tienen líderes, y si bien se escucha con deleite los consejos de los más ancianos, las decisiones se toman siempre en conjunto siendo partícipes todos los individuos ya sean hombres o mujeres.
No entienden el concepto de infidelidad, siendo la poligamia una practica habitual.
Las mujeres Zoé suelen convivir con varios hombres y viceversa. No existen tabú en cuanto al sexo, que interpretan de una forma totalmente libre y sin prejuicios de ninguna clase. Hasta el aprendizaje en este campo lo cuidan al mínimo detalle. Los jóvenes Zoé suelen casarse en su primer matrimonio con parejas de mucha más edad, siendo estos los encargados del aprendizaje sexual de los jóvenes. No es raro encontrarse parejas conformadas por jovencitos muchachos cuya mujer es una veterana de avanzada edad.
Este periodo de adaptación es fundamental en sus vidas. Aprenden todo lo relacionado con las artes amatorias además de adquirir la educación y la experiencia de los mayores.
Transcurrido un tiempo, cuando la madurez les ha llegado, vuelven a elegir pareja normalmente de edad similar.

Foto Fiona Watson www.survival.com
Las mujeres gustan de adornar sus cabellos con una diadema característica hecha con algodón y el plumón blanco de ciertas aves como el zopilote (una especie de buitre), que también utilizan para engalanar flechas y arcos.
El achiote – pasta roja que extraen del urucum- les sirve para pintar sus cuerpos desnudos y darles un aspecto rojizo que les sirve de camuflaje en la espesa selva.
Los Zoé son un pueblo afable cuya sencillez y humildad no tiene límites. No entienden el significado de la palabra castigo y cuando algún miembro se siente malhumorado por algo, se marcha voluntariamente del poblado hasta que recapacita y la alegría vuelve a iluminar su rostro. Cuando regresa, los miembros de la tribu lo reciben con algarabía, mostrándole su cariño con abrazos y caricias. Una curiosa costumbre que tienen para estos casos es tumbar al miembro del grupo en el suelo y comenzar a hacerle cosquillas haciéndole reír hasta casi provocarle el llanto para que, según dicen, con la vuelta del buen humor también regresará la cordura.
Les gusta tocar y acariciar, sentirse unidos mediante el tacto de la piel, reconfortarse con abrazos y caricias, consiguiendo trasmitir todo lo que sienten hacia el prójimo en cada instante. La magia del pueblo Zoé reside en el magnetismo que trasmiten en cada una de sus amplias sonrisas.


El Seh´py es la más grande ceremonia colectiva para el pueblo Zoé. Este ritual de bailes y cánticos que perdura hasta el amanecer, suele conmemorar desde la primera menstruación de las jovencitas hasta la primera pieza cobrada en cacería por un joven varón. Los hombres beben de un brebaje fermentado de cierto tubérculo que les hace vomitar hasta pulgar sus estómagos por completo.
Los Zoé han tenido malas experiencias con los extranjeros que llegaron hasta sus tierras por vez primera en 1982. Los primeros en contactar con ellos fueron los misioneros evangelistas Misión Nuevas Tribus de Brasil, quienes llegaron a instalarse en sus territorios. Las enfermedades que les fueron trasmitidas, sarampión y gripe, les  provocaron grandes daños y diezmaron considerablemente su población.
Pero la gran amenaza que puede llegar a extinguir a este magnífico pueblo son las grandes industrias. Las empresas madereras, de minería, las encargadas de la explotación de  nueces, el cultivo de soja, así como las acciones incontroladas de algunos misioneros, están acabando con el pueblo Zoé.


Ellos, ajenos al mundo cruel que se ciñe cada vez más a sus fronteras, reciben con júbilo aquellas gentes extrañas y feas que se adentran en sus ancestrales territorios.
Los Zoé sólo piden que les dejen acuñar los conocimientos del mundo que les rodea, pero igualmente les dejen vivir tranquilos en su selva como lo han hecho siempre; libres, gozosos y felices, sin que nadie les oprima con la intención de expulsarlos de sus territorios.
Por primera vez en el año 2011 un grupo nativo Zoé viajó a la capital Brasileña (Brasilia) para demandar a las autoridades proyectos de educación, así como un programa eficiente de protección de sus territorios. Actualmente el pueblo Zoé mantiene una tasa demográfica estable. El riesgo de ser aniquilados y pulverizados por la rueda deshumanizada del progreso sigue latente.


El cauce del río Cuninapanema silva cuando pasa por encima de las rocas desgastadas de su lecho acuífero. Por el sendero antiguo que transcurre paralelo al río, los Zoé caminan altivos con sus cuerpos desnudos acariciando la naturaleza. Un cordón umbilical estrecho, débil e invisible, mantiene unido a los Zoé con la selva que los vio nacer. Cuidar ése apéndice vivo y mágico es parte de la conciencia de todos. Si ése vínculo que une a los Zoé con su madre selva se rompe, desaparecerán, igual que tantas otras tribus antes que ellos. Sólo espero que la sonrisa del pueblo Zoé perdure por siempre en la selva, y que bajo ningún concepto se deteriore el ecosistema del que son parte fundamental en la amazonía brasileña.

Aportes y Datos:
Centinela del Sendero (Texto de mi anterior blog)
Survival
http://www.survival.es/indigenas/zoe
Documental:
Amazonía, Última llamada, Canal Plus 
(Luis Miguel Domínguez)

























24 comentarios:

  1. Con ellos ocurre como con los niños que nos empeñamos en educarlos a nuestra imagen y semajanza. Saltos y brincos

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    1. Es muy cierto, y muy triste además, pues en cuanto a convivir y saber adaptarse a su medio de vida, nos llevan siglos de ventaja. No necesitan que les enseñemos nada, más bien que les dejemos vivir en paz.
      Un abrazo.

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  2. Salvo el "poturu" -cosa que me parece sumamente incómoda y desagradable jejeje- por lo demás, parecen ser un ejemplo de armonía y convivencia, tanto entre ellos como en relación a la Naturaleza. ¿sabremos nosotros, mundo "civilizado", comprenderlos y respetarlos?
    Muy interesante artículo.
    =)

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    1. Es cierto que ha de incomodo llevar ese pedazo de madera de tal guisa, pero ya se han acostumbrado y sin el se ven desnudos, qué distintos son a nuestros ojos...pero que felices son con tan poco.
      Estoy convencido de que si nos acercamos a ellos terminarán desapareciendo. Sólo entiendo la necesidad de saber de ellos para proteger su entrono y a ellos mismos, pero seré feliz si no llegamos a comprender jamás su mundo, pues será un signo de que siguen estando aislados de nuestra sociedad.
      Un abrazo amiga.

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  3. Creo que como dices lo mejor es no decir el sitio exacto en que se encuentran ya que eso pondria mas en riesgo su continuidad como pueblo en libertad, que ya van quedando muy pocos que caigan ante la acomentida de las grandes industrias que hacen un bien al mundo deforestando los bosques en busca de pasta.
    Este pueblo lo conozco creo que alguna vez han hablado de ellos en la tele si no me equivoco y se merecen como los demas pueblos todo nuestro respeto, jejeje a lo mejor les da envidia a los Barcenas y compañia y se queiren ir a vivir alli jajajaj mejor que no se pedarían sin los poturus.
    Buen documento el que nos dejas hoy querido.
    unos abrazotesssssssssssss

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    1. Mejor que su lugar de vida permanezca en el anonimato para preservar su mundo. Hay un documental maravilloso de Luis Miguel Domínguez de canal plus muy bueno, y que utilicé como fuente para escribir el artículo.
      Un abrazo amigo.

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  4. Jorge preciosa historia nos dejas que nos sirve de lección al llamado mundo civilizado, y cuanto tenemos que aprender de ellos, pero les acechan múltiples peligros como esas multinacionales que quieren desangrar las selvas del amazonas, o quemarlas con toda la riqueza que guarda dentro.

    Ojalá nos pareciéramos un poco a ellos.

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    1. Estoy convencido de que nos podrían dar mil lecciones sobre la vida, sobre todo del respeto necesario para conseguir que una sociedad funcione, cosa que nosotros hace mucho que perdimos.
      Un abrazo amigo.

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  5. Hermosa lección de vida la que estos pueblos sin contaminar nos dan ... como el bebe recién nacido puro y sin maldad
    gracias por la entrega Jorge es preciosa .. y me has traído el recuerdo de un ser que adoro ... por que de ellos tb conoce
    un abrazo

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    1. Muy cierto amiga, una bella lección de vida es la que nos trasmite ver a este pueblo, sosegado y feliz, caminando por la vida sin rencores y con el alma abierta a la vida. Me alegra que te gustase y que con ello recordases buenos momentos.
      Un abrazo.

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  6. Hola Jorge, yo también espero que a pesar de tener al "enemigo" tan cerca se les respete y sigan con su vida como lo han echo siempre, magnifico este pueblo Zoé y todo lo que nos cuentas de ellos, ojala sigan con esa inocencia y esa alegría que les caracteriza, ellos si que nos dan una buena lección de convivencia de la cual nosotros los "civilizados" deberíamos aprender y mucho, lo que si siempre están por medio los curas o misioneros de las narices, cuanto mal no harán estas gentes, como tu dices mejor que no se sepa mucho de su ubicación y así mejor para ellos.
    Gracias amigo que como siempre nos enseñas algo nuevo para nosotros, magnifico trabajo el que haces:)

    Besos.

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    1. Espero que la ruina que conlleva el modernismo no destroce su mundo. Son demasiados pueblos los que aún desean seguir viviendo sin límites en sus tierras y caminando descalzos por los senderos de sus antepasados sin tener contacto con nadie del exterior. Está en su mundo, la selva es su vida, si llegan y la destruyen ellos mueren.
      Un abrazo amiga.

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  7. Espero que la civilización no llene de nubes la belleza de su cielo y la inocencia de sus miradas, ni sus cristalinas sonrisas como el agua que fluye en sus ríos.

    Una bellísima entrada, en la que se respira la verdadera libertad con la que nace el hombre.

    Gracias, querido Jorge por tus entregas.

    Abrazos muchos y linda semana

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    1. Ojalá tus deseos se hicieran realidad. Aunque me temo que vale más un puñado de dólares que mil siglos de aprendizaje y supervivencia de un pueblo. Es triste pensar que halla gente capaz de anteponer los intereses económicos a la vida humana.
      Así somos de malvados.
      Abrazos amiga.

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  8. MI querido hay algunos pueblos indígenas, que hasta hace muy poco estaban ajenos a la civilización y que con su forma de vivir ha sabido ser felices, por que todo gira alrededor de esa comunicación con la madre naturaleza, que les ofrece todo lo que necesitan.
    Besos

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    1. Así llevan viviendo desde siempre, y aunque muchos puedan pensar que son pueblos salvajes, están ciegos ante lo que significa sobrevivir con los medios rudimentarios y básicos hasta nuestra fecha sin necesidad de coger nada ajeno, sólo aceptando y dosificando lo que hay a su alrededor en plena simbiosis con su medio.
      Para mí, este pueblo, como otros tantos, son un elogio infinito a la vida.
      Un abrazo amiga.

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  9. Esto demuestra con qué poco el hombre puede construir una sociedad feliz. Pero también se demuestra, lo fácil que nos resulta destruirla. Esperemos saber respetar el hábitat natural de estas tribus cuyo único pecado es el de saber ser felices.

    Un abrazo.

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    1. Creo que así fuimos hace milenios, cuando nos unía un cordón umbilical invisible con la madre naturaleza y sabíamos respetarla y coger sólo aquello que necesitábamos. Supongo que al ser más numerosos y expandirnos, llegó el egoísmo y la obsesión por poseer lo que otros tenían.
      Espero que ellos puedan seguir viviendo a su manera, sin la necesidad de tener que depender de si una bolsa invisible baja o sube o si el precio del negro material llamado petróleo se dispara o se descalabra. Creo que siento envidia de ellos, a pesar de que cualquiera de nosotros no duraríamos ni un año a su lado.
      Un abrazo amigo.

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  10. Jorge, después de tu respuesta a Luismi poco tengo que decir, coincido plenamente, ojalá logren conservar su libertad.
    Un abrazo afectuoso

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    1. Eso espero amiga, por ellos, por su mundo sin contaminar con tanto egocentrismo y tanta locura humana.
      Un fuerte abrazo.

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  11. Malos augurios para este pueblo querido Jorge.
    Si se les ha respetado minimamente hasta ahora es porque aún no consideran beneficioso nada de lo que tienen, pero pronto esas explotadoras industrias se encargaran de extinguir hasta la ultima hoja de ese paraiso habitado por ellos.
    Ojalá esté equivocado, nada me gustaría más. Pero mi fé en el ser humano (mal llamado civilizado) es cada vez menor y se que nada detiene su avaricia aunque suponga su propia destrucción que se niegan a ver cada día más cerca.
    Repito que ojalá me equivoque pero tanta felicidad no creo que puedan consentirla las multinacionales encargadas de exterminar cualquier ápice de humanidad y cordura.
    Abrazos fuertes amigo ojalá (de nuevo) esté en un error.

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    1. Muy cierto amigo, yo tampoco confío mucho en un porvenir feliz para ellos-desgraciadamente- y seguro que no tardarán en diezmar sus recursos a base de talas indiscriminadas y contaminación de sus aguas. Es una pena que...pero el la pura verdad.
      Un fuerte abrazo.

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  12. Con llevar a cabo la palabra respeto, bastaría. Pero ya sabemos todos que para algunos "poderosos" esa palabra no existe.
    Un fuerte abrazo amigo.

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    1. No existe amiga, claro que no, el respeto es algo que para muchos les suena a cuento chino y es algo con lo que no se negocia ni se gana dinero.
      Un abrazo.

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