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09 diciembre 2019

ACANTILADOS DE BANDIAGARA


J.J.D.R.
Durante aproximadamente doscientos kilómetros el farallón rocoso de Bandiagara se extiende como una enorme herida abierta a cuchillo sobre la árida panza de tierra del sur de Malí, separando abruptamente las planicies altas del páramo y los fértiles llanos donde el mijo, principal sustento de las etnias que ocupan esta región africana, es capaz con sus altos y frondosos tallos de difuminar el cercano horizonte bajo el color pardo de su ardiente simiente.


Poblado Dogón, acantilado de Bandiagara, Foto www.economia3.com
Los enormes acantilados de Bandiagara son un fenómeno geológico de gran belleza. La fractura generada en la región de Mopti divide en dos mesetas el país dogón, quedando de un lado en su parte inferior los llanos de Séno-Gondo y en las zonas superiores las tierras altas de la meseta de Bandiagra, ambas cercanas al tránsito del río Níger sobre toda la planicie. El farallón de arenisca y roca en algunos puntos llega a tener desniveles de hasta quinientos metros siendo una barrera natural de difícil acceso, lo que no ha sido impedimento para que estos acantilados fuesen habitados desde tiempos inmemoriales por diversos grupos étnicos humanos. Hoy día son los dogón quienes desde las faldas del gran farallón, dominan sus continuas y constantes aldeas de adobe y paja que se extienden cerca de doscientos kilómetros adosadas a la fractura geológica del acantilado Bandiagara.


Foto www.vertierra.com
No siempre fueron los dogón los dominadores de estas abruptas tierras. Antes que ellos, aproximadamente tres milenios antes de Cristo, -según estudios realizados sobre el terreno- una etnia conocida como los Tellem fueron quienes poblaron inicialmente estos acantilados. Eso sí, no sabemos de dónde llegaron ni cual fue el motivo por el cual se asentaron en lugar tan abrupto e inaccesible. Entre huecos y oquedades, los Tellem edificaron sus moradas, las cuales quedaban suspendidas del suelo decenas e incluso centenares de metros. No es de extrañar que los dogón al llegar a los acantilados de Bandiagara y encontrarse con los Tellem, hablaran de ellos como seres voladores, pequeños hombrecillos rojos que podían volar. Estos Tellem, posiblemente una tribu pigmea, construyeron sus casas sobre el farallón de piedra, y debían de poseer grandes aptitudes físicas para sobrevivir a esas alturas. Es previsible que se instalaran allí para aislarse de depredadores y conflictos con otras tribus rivales. Vivir a esas alturas les sirvió durante muchos años como salvaguarda, hasta que los dogón llegaron a la zona en el s. XV d.C. huyendo de la expansión del islamismo en la región. Tras un periodo de convivencia con los Tellem – ésta cuestión no está muy clara-, estos últimos terminaron dejando sus hogares por voluntad propia o desaparecieron bajo el poder de la nueva tribu reinante debido a la diferencia cultural entre ambas etnias.


Foto www.masterfile.com
Hoy día son más de trescientas las aldeas dogón repartidas a lo largo del acantilado del Bandiagara. Humildes aldeas fabricadas con adobe, caña y barro, y por lo general ubicadas en las zonas llanas adosadas a las abruptas paredes de la roca. Las aldeas dogón son una suerte de barriadas comunales que fluyen alrededor de los graneros y su “Teguna” o casa comunal, espacio en el cual se dirime los problemas sociales del día a día y se narran las tradiciones orales y los ritos culturales que conforman la cosmogonía ancestral de este singular pueblo africano.
Las antiguas edificaciones ubicadas en lo alto del farallón rocoso, aquellas que fueron en su día hogar de los Tellem, nunca fueron habitadas por los dogón, sino que fueron morada de sus difuntos a los cuales alzaban hasta lo alto de los graneros de barro utilizando para ello cuerdas trenzadas con madera del Baobab.


Foto www.guiadeltrotamundos.es
Es muy llamativo observar el detalle utilizado en los grabados que aparecen en las enormes puertas y ventanas de las viviendas dogón. Existe una gran diferencia entre los graneros utilizados por mujeres y hombres, siendo el techado de ellas de forma rectangular y el de ellos en forma cónica. De igual manera, utilizan casas especiales donde la mujer tiene que aislarse cuando tienen el periodo, ya que para los dogón, la mujer en este tiempo es impura y no puede mezclarse con el resto de la tribu. Los dogón son una tribu en su mayoría animista, pero actualmente la islamización ha irrumpido con fuerza y entre sus aldeas siempre se puede encontrar una mezquita de barro donde ejercer el rito y la oración.


Foto www.destinoinfinito.com
No entraré a detallar la particularidad de las antiquísimas tradiciones dogón. Es muy posible que para tal efecto dedique en el futuro un pequeño monográfico, que seguro sólo servirá para reseñar lo más básico de esta misteriosa cultura ancestral. Sólo señalaré que fue el arqueólogo francés Marcel Griaule en la década de los años 30/40 del siglo XX quién, tras ganarse la confianza de este pueblo, dio a conocer al mundo los extraños rituales y las tradiciones orales de estos, los cuales afirmaban que fueron creados por unos extraños seres llegados desde la estrella Sirio cuya existencia conocían con detalle así como su compañera Sirio B- se trata de un sistema binario-, a pesar de que ésta última fuera hallada por los astrónomos con posterioridad. Mucho se ha escrito sobre los ritos y el origen de los dogón. Gracias a Griaule pudimos contemplar por vez primera la espectacularidad de los rituales de fertilidad y funerarios de esta tribu, brillantemente detallados en sus libros y documentales, en los que máscaras bellamente talladas y bailes entre zancos de hasta 5 metros de altura son protagonistas indiscutibles de un viaje a través del tiempo donde lo enigmático se hunde en lo más recóndito de la tierra cobriza.


Foto www.arquehistoria.com
El tiempo parece detenido sobre los acantilados de Bandiagara. El color pardo y ocre lo inunda todo. Sólo de vez en cuando, alrededor de alguna incipiente brecha en las alturas o bajo la falda de un montículo de arena y roca, el verde de algunos túmulos de foresta se cuela en la escena monolítica. Desde 1989 estos parajes son patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Más allá de la indiscutible belleza del lugar, me llama poderosamente la atención la indiscutible capacidad del ser humano para sobrevivir, incluso en los lugares más recónditos e inaccesibles del planeta.

Aportes y Datos:
Guía del Trotamundos
https://www.guiadeltrotamundos.es/2015/09/25/los-acantilados-de-bandiagara/
Destino Infinito
https://destinoinfinito.com/escarpa-bandiagara/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_de_Bandiagara
Viaje al Patrimonio
https://viajealpatrimonio.com/listing/farallones-de-bandiagara-pais-de-los-dogones/




25 septiembre 2018

CERRO AUTANA

J.J.D.R.
Tras milenios de quebrantos naturales la caliza parió un verso de agrietada silueta. Un poema aislado y perdido por Gaia de majestuosidad insultante, Cerro Autana es el árbol arcaico, árbol de la vida que nutrió la tierra Piaroa y amamantó con sus dádivas la despensa del Amazona. Cuenta la leyenda que Wahari creó a los Piaroa y para alimentarlos cortó el tronco infinito de Euwabey- árbol sagrado de los frutos del mundo en dialecto Piaroa-, que soportaba sobre sus ramas los frutos del universo. Tan alto e inabarcable era éste árbol que terminó colapsando y derramando sobre la tierra su preciado tesoro dando la vida eterna al creciente horizonte amazónico.

Representación mítica Foto www.imgrum.pw
Los Piaroa, agradecidos por el divino don otorgado por Gaia, le rinden culto aún hoy día y su árbol eterno y sagrado tamizado en piedra constituye la frontera enigmática y misteriosa que rige la idiosincrasia del pueblo el cual, prohíbe a sus congéneres dañar o profanar su suelo. Cerro Autana, coloso milenario que ejerce de vigía sobre la meseta de Tepuys venezolanos, es la parte del tronco que quedó en pie tras ser cortado mostrándose como un centinela del tiempo, como un vigía celoso de cada sendero, loma, árbol, río o valle viviente en su frontera natural y salvaje.

CERRO AUTANA Foto www.leohoulding.com
Cerro Autana es una formación geológica de cuarzo arenisca que se formó en el precambico inferior y en su conjunto forma parte de la extraordinaria geología de Tepuys primarios de Roraima. Está ubicado a unos cien kilómetros de Puerto Ayacucho en el estado venezolano de Amazonas, en la parte occidental del escudo de Guayana al norte del continente sudamericano.

Foto www.steemit.com
Se eleva dentro de la Reserva forestal de Sinapo en la cuenca media del río Ayacucho entre los ríos Cuau y el Autana, afluentes ambos del río Orinoco en su parte este geográfica, concretamente en la localidad de Autana, uno de los siete municipios que conforman el estado venezolano de Amazonas y cuya capital es Isla Ratón.

Foto www.narukitane.com
La base de Cerro Autana es estrecha, como un pedestal desajustado, que mantiene en pie una mole de piedra cuyas paredes verticales oscuras y agrietadas se perfilan como agujas dolientes sobre el firmamento inmediato. Autana forma parte del escudo que conforma la meseta de Tepuys o macizo Guayanés. Tan majestuoso como su primo Roraima, aunque posiblemente menos afamado, el “árbol sagrado de los frutos del mundo” de los Piaroa tiñe con su enigmática alfombra de verde foresta la meseta venezolana.

Foto yabanara.blogspot.com
Las nubes tamizan la medianía de su cumbre y, sobre su lomo de parda turba, sobresalen las grandes hojas amarillentas y rosáceas de las enormes bromelias secundadas por el color ocre de los numerosos y lechosos arbustos que motean por doquier la guarida del cerro. Desde los 1250 metros de su cumbre, el silencio y el propio tiempo sucumben ante la hipnosis paralizante que acaricia con su leve brisa cada uno de los sentidos.

Foto www.guiaviajesvirtuales.com
Cerro Autana se distingue en dos partes bien diferenciadas. La primera y más sobresaliente es conocida como la Torre o monolito Norte. El resto o porción Sur, es la parte más longitudinal y la cual concede cuerpo al conjunto geológico natural. De gran relevancia es la cueva que se encuentra a 150 metros por debajo de la cima y cuya bocana de entrada se desliza cercana a un farallón vertical cuya caída libre es de 800 metros de altura.

PIAROA
Esta magnífica cueva es un tesoro único en el mundo al estar compuesta en su totalidad por roca madre de cuarcita roja, una de las más duras del mundo. Es más, en su interior, los espeleólogos descubrieron un nuevo mineral compuesto de nitrato, cloro, potasio y aluminio al que llamaron “sveita”- acrónimo de Sociedad Venezolana de Espeleología, y del latín ita (piedra)-, sólo encontrado hasta la fecha en esta ubicación específica. La cueva tiene una longitud de 400 metros y una altura aproximada de 40 metros y se estima que puede ser de las más antiguas del mundo ya que su formación se vincula a la propia formación del Cerro en época precámbica.

Cuevas del Autana Foto www.audyespeleo.cz
Cerro Autana es Monumento Natural desde 1978, así como partes adyacentes del río Autana y el lago Leopoldo. De regio porte, con sus enormes paredes verticales y el clima benigno que caracteriza la zona, hacen de Autana un lugar excepcional para la práctica del alpinismo y deportes extremos como el salto base. Para los menos arriesgados, la geografía de la zona y la abundante presencia de senderos serpenteados por ríos y abundante vegetación, es un reclamo para los que aman perderse horas caminando y apreciando la fauna y flora nativas, con la oportunidad de asesoramiento que brindan las numerosas asociaciones de agroturismo disponibles en la región.

Foto twgram.me
El Cerro sagrado de los Piaroa sucumbe ante la caída de la noche. El tocón sagrado oscurece, y con él, con el paso de la noche y el pulular del tiempo, la faz de la Amazonía sonríe y con ella los Piaroa, quienes se complacen de ser los herederos ancestrales de éste universo de matices y colores que se adhieren a la piel monolítica de éste vigía de ancestral silueta y pose enigmática.

Aportes y Datos:
Venezuelatuya
https://www.venezuelatuya.com/guayana/cerro_tepuy_autana.htm
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Cerro_Autana
Autana org
http://www.autana.org/DESTINOS/VENEZUELA/Autana.html
OAS.ORG
http://www.oas.org/dsd/AAPAD2/Docs/Estado%20de%20Conservacion%20Monumento%20Natural%20Cerro%20Autana.pdf









31 enero 2017

MONTÍCULO DE LA SERPIENTE

J.J.D.R.
Durante cientos de metros la silueta de una enorme serpiente emerge de la tierra. Desde distintas perspectivas visuales parece reptar lentamente y abrazar la loma sobre la que se yergue con sutil delicadeza. Sobre su alargado y pardo lomo viperino, deshabitado hoy día de su ancestral dogma y rito, sigue oculto el enigmático sentido de su transcendencia primitiva, e ignoramos su origen ignoto, tal vez enredado entre su herético camuflaje y su bífida lengua, o quizá perdido en un último aliento desvanecido en las manos de quienes siglos atrás y a través de la piedra dieron vida a su reptiliana figura.

MONTÍCULO DE LA SERPIENTE Foto www.historiayleyendas.com
En el condado de Adams en Ohio (EE.UU.), ubicado muy próximo a la ribera del arroyo de Bush Creek,  se encuentra El Montículo de la Serpiente (Serpent Mound) el mayor montículo efigie hallado hasta la fecha en todo el mundo con unas dimensiones de 405 metros de largo, 6 de ancho y 1,2 metros de altura. Éste montículo en concreto fue descubierto en el año 1846 por los arqueólogos Edwin H. Davis y Ephraim G. Squier cuya mención aparece publicada en su libro “Monumentos antiguos del valle del Misisipi”.

Foto www.esascosas.com
Si bien es cierto que estos monumentos rituales son muy característicos de esta región en concreto, ninguno es comparable en belleza e impacto visual con el montículo de la serpiente. Las discrepancias sobre el origen y significado de este montículo son un frente abierto de discusión entre arqueólogos, etnólogos y antropólogos, quienes apasionadamente tratan de poner nombre y apellidos a los autores materiales así como identificar el significado empírico de estos míticos monumentos.


Para la gran mayoría, fue la antigua y primigenia cultura Adena los encargados de realizar estas figuras y dejar su legado cultural recogido posteriormente por sus descendientes. No se han descubierto restos humanos en las excavaciones realizadas, y los estudios más relevantes indican que el montículo no fue construido como un lugar para albergar ritos funerarios, más es muy posible que su construcción tuviese mucho que ver con un centro astronómico, ya que se ha descubierto que la cabeza de la serpiente está alineada con la puesta del sol en el solsticio de de verano y la cola apunta la salida del sol en el solsticio de invierno.

Foto www.afanporsaber.com
Los restos de la cultura Adena quedaron dispersos a lo largo y ancho del centro y sureste de EE.UU. Adena fue un grupo cultural precolombino que ocupó grandes áreas territoriales y destacó por construir numerosos y minuciosos montículos de arena y piedra que aún hoy día continúan emitiendo su original mensaje… letanías y cánticos ancestrales que siguen siendo un secreto tejido en piedra.

RECONSTRUCCIÓN CULTURA ADENA Foto www.archeolog-home.com
Adena es conocida como la cultura de los montículos. Miles de estos curiosos restos arqueológicos son la huella pétrea de sus andanzas, de sus creencias, también de la gloria alcanzada, así como de sus fracasos, miedos y temores. Tan sólo en Ohio, se calcula que existen más de diez mil de estos curiosos montículos, aunque no todos fueron erigidos por los Adena. Otros pueblos, como los Poverty Point dejaron a lo largo del Misisipi huellas que datan del 1500 a.C., fecha que nos da una idea de la profundidad etnológica de estos grupos amerindios en tierras de Norteamérica. Grupos culturales posteriores en el tiempo como los ya mencionados Adena, Hopewwell o Fuerte Antiguo (Fort ancient) fueron los encargados de colonizar el horizonte salvaje norteamericano dejándonos como presente el recuerdo de sus tradiciones en numeroso yacimientos de gran interés histórico.

Foto www.landscapeonline.com
La silueta de la gran serpiente se viste con el reluciente verde del musgo primaveral. Es apabullante contemplar la delicadeza de las espirales perfectas que enroscan su cola. El montículo fue construido en piedra, arcilla y tierra. Primero se realizó el contorno completo con piedras para después cubrir con arcilla y tierra hasta redondear perfiles y dar consistencia a toda la silueta, la cual termina en unas fauces abiertas que parecen devorar a una figura oviforme muy enigmática. La serpiente perdió dos apéndices situados en los laterales a modo de cuernos, muy propios de la iconografía de las antiguas culturas precolombinas.

Foto www.lasclavesdelmisterio.blogpot.com
Actualmente la conservación y difusión de todo lo concerniente al montículo de la serpiente está bajo la autoridad y dirección de la Sociedad Histórica de Ohio.


Ritual y liturgia se manifiestan con todo su esplendor en este lugar del mundo. Los antiguos pueblos americanos, grandes conocedores del planisferio astronómico y perfectos anfitriones en tierra hostil y salvaje, dejaron la huella de su paso por nuestro mundo grabado en piedra, cuya llave o clave oculta, de ser interpretada correctamente, puede llevarnos a descifrar un saber místico perdido en aras del tiempo.

Aportes y Datos:
Sobre Leyendas
http://sobreleyendas.com/2009/05/07/el-gran-monticulo-de-la-serpiente/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_adena
https://es.wikipedia.org/wiki/Serpent_Mound




06 diciembre 2016

LOS GEOGLIFOS DE ATACAMA

J.J.D.R.
A vista de pájaro, mientras se sobrevuela la aridez de una tierra permanentemente castigada por un sol inclemente, se hacen más visibles y enigmáticos los geoglifos de Atacama; trazos de un lenguaje antiguo y hasta ahora indescifrable tatuado sobre la piel de Gaia.

GEOGLIFOS DE ATACAMA Foto www.Emol.com
Por un lado, sellando el límite que separa la última niebla que se pierde entre las nubes, se encuentra la majestuosa cordillera andina. Del otro frente, apabullante e inmenso, se abre como un rugido impenetrable el océano pacífico, alfombra bordada en olas y espuma.  Ambos ecosistemas, fronteras naturales, abrazan en su seno interno el desierto más árido e inhóspito de la Tierra. Parece imposible asimilar que en este lugar jamás ser humano hubiera dejado su huella. Es difícil pensar que bajo el yugo de un sol inmisericorde que, día a día siembra sobre la tierra una sombra de negra condena, tiempo atrás, éste mundo de piedra quemada, fuera testigo y guía de los pasos de nómadas viajeros recorriendo sendas ignotas en las cuales dejaron escrito símbolos indescifrable de un ritual desaparecido en el tiempo.

Foto www.avitours.cl
Al menos durante 500 kilómetros desde el sur del Perú al norte de Chile, aparecen sobre sierras, valles y lomas escondidas, cientos, miles de figuras enigmáticas que decoran el desértico suelo. Desde los 10 hasta los 300 metros, se pueden apreciar figuras enigmáticas y siluetas abstractas de procedencia y significado desconcertantes. Para los estudiosos en la materia, los rasgos implícitos detallan que son signos de algún tipo de ritual o expresión gráfica, como marcas o hitos suspendidos en el tiempo, registro de la dificultad que padecían las caravanas de viajeros nómadas en sus travesías por estos recónditos territorios. Al menos, así lo cree el máximo experto en la materia el arqueólogo chileno Gonzalo Pimentel.

GEOGLIFOS DE CERROS PINTADOS Foto www.Scielo.cl
Los geoglifos fueron realizados de dos maneras distintas. Una de las técnicas utilizadas fue dibujar sobre el suelo la figura en cuestión y sacar las piedras superficiales más oscuras dejando como base la arena más blanquecina. Otros fueron realizados por superposición, formando un relieve por amontonamiento de piedras. Sobre el origen de estos extraños signos rupestres, se estima que fueron realizados por pueblos andinos como los atacameños, tarapaqueños, aimaras y algunos grupos quechua. La mayoría de ellos fueron realizados en un período conocido como desarrollo regional 900-1450 d C. Pero es importante señalar que una buena parte de estos geoglifos pertenecen a una edad mucho más tardía, rutas ancestrales conocida por cazadores y recolectores del periodo Arcaico Tardío unos 1300 años a C.

Foto www.panoramio.com
Una de las particularidades más destacada y misteriosa de estas manifestaciones de arte prehistórico es que sólo desde el aire adquieren toda su plenitud y significado. Cuando se sobrevuela la región es posible contemplar con claridad muchas de las figuras y seres que fueron grabados en tierra y como un símil de las eternas planicies de Nazca, la pregunta obligada es la siguiente ¿Por qué razón crear figuras sólo visibles completamente desde las alturas? ¿Qué necesidad tenían de que tales manifestaciones “artísticas o rituales” fueran observadas desde lo más alto, sabiendo como sabemos hasta hoy día, que carecían de conocimientos aeronáuticos y no podrían ver su obra en toda su conjunto? ¿Quizá estas figuras enigmáticas eran señales para sus dioses? ¿Cabe la posibilidad, como ocurre en otros puntos similares del planeta, que estos geoglifos sean algún tipo de manifiesto de estos pueblos primitivos por contactar con esos dioses ancestrales procedentes del firmamento? 

GIGANTE DE TARAPUCÁ Foto www.periodistadigital.com
Posiblemente son preguntas que nunca encontrarán respuesta. Pero lo que es sumamente llamativo a la par que asombroso, es comprobar que muchas culturas antiguas, separadas por miles de kilómetros y que nunca tuvieron contacto entre ellas, llegado un momento en su historia, decidieron realizar o esculpir sobre el terreno extrañas marcas o señales que mostraban aspectos de su mundo y que hoy siguen planteándonos más dudas que esclarecimiento sobre qué pretendían decir o mostrar, sobre todo teniendo en cuenta que a pie y  sobre el terreno muchas de ellas pasarían inadvertidas como simples líneas sin sentido y sólo desde el aire adquieren todo su significado.


Al grupo o conjunto de estas extrañas composiciones se las conoce como paneles, y aparecen por doquier sobre lomas, cerros y valles. Entre los muchos conjuntos de gran interés arqueológico destaca especialmente el denominado Gigante de Tarapacá. Está ubicado en el Cerro Unita a unos 84 km al noreste de ikique, y unos 15 km de la pequeña localidad de Huasa, comuna de Huara perteneciente a la provincia de Tamarugal. Las dimensiones del gigante de Atacama rondan los 86 metros de altura, silueta que domina por completo el grisáceo cerro, como un centinela perdido en el tiempo. La arqueología atribuye la figura del gigante a la representación de una deidad o chamán andino conocido como Tunupa- Tarapacá el cual, según describen las leyendas y tradiciones andinas, realizó un viaje desde el lago Titicaca hasta el océano pacífico realizando milagros entre los habitantes del desierto.

Foto www.esascosas.com
Según los últimos estudios realizados se estima que hay unos 5.000 geoglifos en un área aproximada de 150.000 km cuadrados, realizados en un lapso de tiempo estimado entre el 600 a C y el 1500 d C. Las zonas en las que se concentran mayor número de geoglifos son el Cerro Unita, Cerro Pintado y Azapa. Las figuras representan llamas, serpientes, aves, dibujos y formas geométricas, siluetas de seres humanos, y seres tanto zoomorfos como antropomorfos.

Foto www.sipse.com
La atigrada, estéril y quemada tierra, se cubre con un manto de líneas inconexas que salpica el desierto de símbolos tan enigmáticos como bellos. La piel de Gaia quedó marcada en un tiempo antiguo y perdido en la memoria colectiva de nuestro mundo; siendo estas señales un dialogo abierto entre el pasado y el futuro, un laberinto de especulaciones y teorías que esperan ser confirmadas y que terminen por desvelar la impronta de su significado oculto entre los pliegues de la cenicienta piedra.

Aportes y Datos:
Pueblos Originarios
http://pueblosoriginarios.com/sur/andina/atacama/geoglifos.html
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Gigante_de_Atacama
ABC
http://www.abc.es/cultura/20141226/abci-misterio-desierto-atacama-201412261712.html




23 agosto 2015

LOS SHUAR (JÍBAROS)

J.J.D.R
El antiguo y espléndido imperio Inca fue incapaz de doblegar el espíritu de los Shuar. Pueblo guerrero e indomable, defendieron sus territorios de los ejércitos Incaicos con sangre y violencia. Durante mucho tiempo, las confrontaciones fueron cruentas y terribles, logrando expulsar de sus territorios a los Incas en el año 1490.

Foto www.flacsoandes.edu.ec
Años después llegaron los conquistadores Españoles. Y enseguida comprendieron porqué ni la fuerza de los guerreros Incas ni otras tribus de las regiones cercanas habían sido capaces de doblegar a tan indómitos y aguerridos hombres.

Foto www.elmercurio.com.ec
Las incursiones Españolas desde 1549 fueron repelidas una y otra vez por los aborígenes. Cuando algún español caía en manos de los guerreros Shuar, eran decapitados y realizaban un ritual llamado “Tzantza” que terminaba con la cabeza reducida del infeliz abatido. Al contemplar estas costumbres, los españoles les llamaron Jíbaros (salvajes).

Foto www.sabercurioso.com
Fue en el año 1599 cuando finalmente expulsaron a los españoles de sus territorios, habiendo quedado zonas como Morona Santiago y Chinchipe, sin ser conquistadas por los extranjeros, debido al terrible ardor guerrero que mostraron los jíbaros de la zona.
La fórmula que utilizaban los jíbaros para reducir las cabezas, se mantuvo en secreto hasta hace poco tiempo.


Cuando lo jíbaros entraban en contienda contra sus enemigos, una vez acabada la refriega, para poseer la fuerza y agradar a los espíritus de la guerra, el jefe vencedor cortaba la cabeza del jefe vencido. El resto del grupo pasaba a formar parte de los vencedores, sin mostrar por parte de ningún bando rencor, ira o deseos de venganza.
después se procedía a preparar la Tzantza.
Primero se realiza un corte desde la nuca al cuello para, acto seguido, tirar de la piel hasta desprenderla del cráneo, desechando el cerebro, los ojos y las partes blandas, así como los huesos.

Foto www.id-portodoelmundo.blogspot.com
La piel se introduce en agua hirviendo, se le añade un caldo de liana y otras hojas que evitan que el cabello se desprenda. Aproximadamente durante 15 minutos la piel está sumergida. Si el tiempo es mayor, corre el riesgo de pudrirse. Al sacarla del agua, la piel ya tiene la mitad de su tamaño original. Es el momento de ponerla a secar. Una vez seca, se rasca la piel por dentro para quitar los restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción, frotándola con aceite de carapa justo después. 

Foto www.ecuatorianoenvivo.com
Es en éste momento cuando se procede a coser el corte inicial. También los ojos y la boca se cierran como si fuera una bolsa. Se le añade una piedra o arena caliente. Se cuelga sobre el humo del fuego para desecarla, dándole forma al cuero con una piedra caliente. Es ahora cuando la cabeza acaba reduciéndose. Después se retira la arena o la piedra y se tiñe de negro toda la piel.


CABEZAS REDUCIDAS Foto www.commons.wikimedia.org
Los Shuar, término que significa gente o persona, son el pueblo amazónico más numeroso, cuyos territorios se encuentran en una amplia zona de Ecuador y Perú. Actualmente la cifra de individuos de ésta comunidad se estima en unos 80.000.
A pesar de que las zonas de influencia de éste pueblo no está bien definida, en Ecuador se extienden por las regiones del río Pastaza, Upano, Zamora y Morona Santiago, ubicándose en Perú en el norte de sus regiones amazónicas.


A partir del año 1930, con la llegada de los misioneros Salesianos, se unificaron los asentamientos repartidos por diferentes regiones. Esto provocó que en 1964 se estableciera la Federación Shuar. Pero muchos otros grupos decidieron desplazarse hasta zonas selváticas y aisladas.

Foto www.pueblosoriginarios.com
Los Shuar basan su economía de la producción de los productos que cultivan; yuca, camote, maíz, palma de chonta y plátano. La caza y la pesca, junto a la recolección de frutos e insectos, aportan a la comunidad lo necesario para la sustentación. Entre las comidas predilectas de los Shuar, está la carne asada de mono y la carne de jabalí. Y uno de sus postres más especiales y suculentos son las hormigas asadas. La chicha es un brebaje con un altísimo grado de alcohol que se bebe asiduamente.

Foto www.gsp.edu.ec
El mundo ritual de los Shuar es extenso en cuanto a dioses de su panteón espiritual. Pueblo animista, veneran valles, ríos, cascadas, y en sí toda la selva, la cual creen habitada de espíritus que viven en ella. Así mismo, cada acontecimiento de la vida, la creación del universo, la creación del mundo, la vida, la muerte y las enfermedades, tiene su propio ser espiritual. El bien fluye a través de Etsa, el mal lo hace con Iwia, la fuerza la encarna Shakaim, el agua Tsunki, así cómo, de la felicidad, se encarga Nunkui.

Foto www.pinstopin.com
Al fallecer, su espíritu (Arútam) pasará a otro ser, ya sea un hijo o un nieto, y el proceso se repetirá de forma indefinida. La persona encargada de canalizar todas las influencias espirituales es el chamán o Uwishin, líder político y mediador entre lo divino y lo mortal.
Los hombres se encargan de la caza y la protección del pueblo, dejando a las mujeres las labores de cultivo y las propias del hogar. Las viviendas son de forma elíptica- suelo de tierra, paredes con tablillas de chonta y el techo de hojas de palma-, con dos zonas diferenciadas, Ekent, un área familiar para las mujeres y niños pequeños, y Tankamash, destinada a los hijos varones y las visitas.

Foto www.vistazo.com
La vestimenta típica del Shuar es, en el varón, una falda llamada Itip hecha de algodón y pintada con tintes de colores, mientras que la mujer usa una túnica amarrada al hombro y atada a la cintura con un cordón.

Foto www.utegabriela.blogspot.com
Hoy día son muy reducidos los grupos jíbaros que aún viven en aislamiento. Es cierto que los que siguen residiendo en las profundidades de la selva, mantienen sus costumbres ancestrales. Sus territorios se extienden por zonas prácticamente inaccesibles dónde, por ahora, la civilización y su poderosa ola de destrucción no ha llegado. Sus cabañas de madera y cade, cobija a indómitos guerreros que se niegan a aceptar un solo modelo de vida y, a la espera de intrusos en sus territorios, las hogueras prenden encendidas para seguir ahumando la Tzantza.

Foto www.hispacuarela.es


Actualmente, el gran pueblo Shuar, está seriamente amenazado por las grandes compañías petrolíferas. La aparición de reservas de petróleo en sus territorios desde 1970, les está conduciendo lentamente al desastre. Sus zonas de caza y pesca se han reducido considerablemente y la contaminación de sus recursos naturales está mermando su población.
La sangre del pueblo Shuar está siendo contaminada progresivamente con cadmio y plomo que las empresas petroleras vierten en sus ríos impunemente, contaminando su medio natural de vida y diezmando sus recursos naturales.
Hoy día la maldición de los jíbaros no son pueblos belicosos con hambre de expansión y conquista. La gran amenaza que recae sobre la estirpe de éste gran pueblo amazónico, es el capitalismo corrupto, el egoísmo absurdo del ser humano unido a un progreso mal entendido, en el cual, la vida de seres humanos que decidieron un día no caminar bajo su influencia, sufren los pesares y la maldición de ver como su mundo ancestral cae derrotado sin poder hacer nada al respecto.


Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero 

20 agosto 2015

TRIBU KOROWAI

J.J.D.R.
En las profundidades de la selva inhóspita del sureste de Papua Nueva Guinea, los Korowai vigilan el terreno desde la altura que les proporcionan sus casas construidas en los árboles. También conocidos como Kolufo, constituyen la única etnia conocida de carácter arborícola.
Los korowai son temibles y temerosos. Temibles por sus costumbres alimenticias, las cuales incluyen en su menú la carne humana, y temerosos de sí mismos, pues huyen de la oscuridad, momento en el que los Khakahua, brujos con forma humana, llegan para matar y comerse a sus congéneres.

VIVIENDAS KOROWAI Foto www.forojovenes.com
Según cálculos aproximados, los individuos pertenecientes a la tribu de los Korowai, rondarían los 4000 individuos. Ajenos al mundo exterior, viven en territorios aislados completamente del resto de humanos y, tan sólo la tribu Kombai, ejerce de vecino incómodo.
Celosos de su intimidad, recelan de los extranjeros, a los cuales no dudan en abatir si se sienten en peligro. Fueron los misioneros en la década de los años 70 los que contactaron por vez primera con los indígenas y supieron de su ferocidad y su gusto por la carne humana. Para los Korowai los hombres de raza blanca son Laleo “fantasmas demonios” y al parecer dejamos de ser hace tiempo apetecible carne en sus cenas familiares. Hoy día, se sabe que algunos grupos aún no han tenido contacto con seres de raza blanca.

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Sus comunidades, repartidas por grandes territorios, no exceden de los 10 a 12 individuos. Son de estatura pequeña, ágiles y fibrosos escaladores, que construyen sus viviendas en las copas de gruesos árboles dónde se sienten protegidos de los animales de la selva y también de sus peores enemigos los Khakahua, brujos con forma humana, hombres de tribus rivales que acechan de noche y matan a sus familiares.

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La construcción de sus casas, a pesar de la fragilidad que pueda apreciarse, es muy consistente, tanto es así, que ante fuertes monzones y temporales frecuentes en la selva, perduran abrazadas al cuerpo del árbol. Se han encontrado casas a una altura de 35 metros. Usan troncos gruesos como pilares y ramas anudadas por lianas que, al secarse, endurecen los nudos y sujeciones. En el centro de la cabaña tienen un hogar que permanece encendido. Varias cuerdas soterradas sujetan la estructura donde prende el fuego. En caso de que las llamas prendan la cabaña, tiran de la cuerda para dejar caer el fuego a través de un agujero en el suelo de la choza, alejando el peligro al instante.

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La base de la vivienda no suele superar los 5x8 metros, y las paredes no superan el metro y medio, hechas con tallos de hojas y palmas de árboles. El acceso a las viviendas es mediante lianas, que en las partes más bajas se asemejan a escaleras.
La seguridad preocupa mucho a los Kor0wai. Sus estructuras están diseñadas con múltiples ramblas y utensilios que les avisan ante la llegada de algún intruso.
En las casas de mayor tamaño las mujeres y los niños permanecen en estancias separadas. Los hombres Korowai gustan de reunirse por las noches y entablar largas conversaciones al calor de la hoguera. Estas veladas nocturnas están vedadas a las mujeres, siendo para ellas un auténtico tabú.

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Nunca abandonan sus cabañas de noche. Sienten pánico a la oscuridad. En lo alto de sus inalcanzables casas, se sienten protegidos y a salvo del mundo que les rodea.
La piel del cuerpo del jefe tribal está sembrada de marcas infringidas a fuego. Para el líder del grupo, es de suma importancia rendir tributo con tales marcas en su piel, al aspecto que presenta la piel del cocodrilo, animal sagrado para ellos. Les gusta la carne de serpiente y las larvas de insectos.


En ocasiones abaten a lanzazos algún enemigo tribal o cazan sus fantasmas demonios como ellos los llaman. Del sujeto muerto se lo comen todo, asando la carne envuelta en hojas de banano sobre un improvisado horno hecho con piedras calientes. Sólo desechan las uñas, los huesos y el pene del desdichado infortunado.
Los Korowai viven aún en la edad de piedra. Es cierto que, algunas incursiones de extranjeros, han logrado establecer breves contactos con ellos, pero aún permanecen ajenos al progreso y aislados del mundo. La luz eléctrica, el agua corriente, los coches, las carreteras, forman parte de un lenguaje ininteligible para ellos, siendo su mundo la selva, junto a los árboles, sus ritos y sus costumbres y el entorno arcaico y ancestral que les rodea.
La ropa es un absurdo complemento. Su desnudez es la desnudez de sus complejos y lo único que tapan, celosamente, es la intimidad de sus vidas y sus hogares.

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En las selvas inhóspitas e intransitables de Papua Nueva Guinea, el pueblo de los hombre árbol, la tribu de los cazadores de demonios fantasmas, la etnia comedora de carne humana Korowai; pervive a pesar del progreso ocupando el lugar que la historia de su pueblo les dejó como legado, con la única esperanza de que les dejen vivir, de la única manera que conocen y desean conocer, allá en las copas de sus amados árboles.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero

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