24 octubre 2021

SALTADORES DEL NIÁGARA

 

J.J.D.R.

Y sin más preámbulos, aquel tonel de madera comenzó a navegar sin control llevado por la fuerza irrefrenable de la torrentera fluvial menándose como una cáscara de nuez, como una pequeña hoja, chocando con las rocas y agitándose como una enorme coctelera hasta que el horizonte prematuro de una línea que en principio parecía alejada, pero que en cuestión de minutos se percibió como el final del mundo conocido, fue el comienzo del apocalipsis terrenal cuya frontera en lo más alto de la cima se proyectaba a través de un gigantesco y terrorífico salto al vacío en brazos de una de las más espectaculares e indomables cataratas del mundo. El caudal del Niágara de volatilizaba bajo espesas nubes de espuma al caer desde más de cincuenta metros de altura. Y aquel tonel de madera, aquella pequeña y simple estructura, se desplomó al vacío y dejó de verse durante un buen rato. Los muchos curiosos que desde distintos lugares vieron con asombro como reflotaba, quedaron sorprendidos al comprobar que no había terminado hecho pedazos. Y la admiración inicial de aquel público entregado a tan curiosa visión se tornó en júbilo cuando varios hombres que se acercaron en una pequeña barca, tras abrir el tonel, pudieron comprobar como de su interior salía una mujer con evidentes signos de mareo pero totalmente indemne a pesar de haber realizado uno de los más sorprendentes y peligrosos viajes fluviales conocidos.


CATARATAS DEL NIÁGARA Foto howlanders.com


La historia de Annie Edson Taylor fue la de una mujer dispuesta a todo por conseguir dinero y fama. Nació en 1838 en la localidad de Auburin, Nueva York y ejerció como profesora de danza y música por diferentes estados tras el fallecimiento de su marido en la guerra de secesión. Llevada por la necesidad y cansada de viajar sin encontrar un trabajo estable, se estableció en Bay City, lugar en el llevaría a cabo una de las hazañas más curiosas de la historia.



ANNIE EDSON TAYLOR  Foto niagarapoetry.ca


En su cabeza comenzó a germinar la idea de diseñar un objeto con el cual lanzarse desde lo alto de las cataratas del Niágara. Pero os preguntaréis ¿de dónde sacó tan loca idea? En aquella época, los rápidos del Niágara se habían convertido en un auténtico circo mediático en el que cada poco tiempo algún intrépido anunciaba una gesta diferente. El afamado funambulista Jean Francois Gravelot apodado El gran Blondin, fue el primero en cruzar las cataratas del Niágara a través de una cuerda floja. Fue todo un hito. Y lógicamente tenía que ser pronto superado. Así sucedió por medio de el también funambulista Gran Farini, pero como la gesta no podía ser igual éste lo hizo con los ojos vendados. No contento, en aquel paseo por la cuerda floja, lo realizó con una mujer subida a su espalda y se llevó una hornilla y a medio camino se puso a cocinar una tortilla. Llevó su espectáculo por medio mundo, hasta que un trágico día, cruzando la plaza de toros de la Habana, la mujer que llevaba a sus espaldas cayó falleciendo en el acto. Hay cosas que tarde o temprano sabemos cómo acaban.


EL GRAN BLONDIN Foto veodigital.blogspot.com


Cruzar las cataratas se convirtió en poco tiempo en algo habitual, se cruzaba a pie, en bicicleta e incluso en carretilla, y los periódicos de la época hacían crónicas apasionadas sobre estos acontecimientos que encantaban al público. En 1883 el capitán Mathew Webb se ahogó tratando de cruzar los rápidos del río cuando buscaba llevarse los 2000 dólares que había como premio para quien lo lograse. Nadie más lo intentó. El primer barril en surcar los rápidos del Niágara fue el construido por Carlisle Gahan, quien se dedicaba precisamente a la construcción de estos toneles en Filadelfia y que consiguió cruzar los rápidos de Great George y salir ileso. Un paso más allá fue dado por Billy Kendall al cruzar los rápidos tan sólo provisto de un salvavidas. Dentro de su barril, George Harleltt y Sadie Allen, no dudaron en formar pareja y lograr con éxito cruzar los rápidos de Whirlpool. Poco después, en su bajada hacia las cataratas, Martha Wagenfuhrer quedó atrapada entre unas rocas y esto le impidió haber logrado ser la primera en lanzarse al vacío por las cataratas.


 MARTHA WAGENFUHRE Foto exhibits.library.brocku.ca

Así que Annie Taylor, enterada de todas estas proezas, se fijó como prioridad lograr a toda costa ser la primera mujer en conseguir el reto y lo haría dentro de un barril. Para ello necesitaba ayuda. Conoció a un agente teatral llamado Frank M. Russell, quien se convirtió en su representante y se encargaría de promocionar la hazaña que Annie se había marcado como objetivo. Si ya de por sí, cruzar o tratar de navegar los rápidos era una gesta increíble, lanzarse en un barril desde lo más alto de las cataratas era una auténtica locura, y pocos fueron los que estuvieron dispuestos a aportar recursos o dar su apoyo a lo que consideraban un suicidio anunciado. Annie hizo oídos sordos y así también su agente, el cual pretendía sacar tajada de esta historia saliese bien o saliese mal. Se construyó un barril de 4,5 pies de alto y 3 de diámetro compuesto de madera de roble y reforzado con acero, acolchando debidamente su interior.


DE CAMINO A LAS CATARATAS Foto datosatutiplen.wordpress.com

Una gran mejora que permitiría estabilizar el barril fue la colocación de un yunque a modo de lastre de 200 libras de peso. Una vez estuvo todo listo, a las cuatro y media de la tarde de un 24 de octubre de 1901, justo el día de su cumpleaños, Annie Taylor y su gato se metieron dentro del barril que fue arrastrado por una pequeña embarcación durante un par de kilómetros hasta ser colocado frente al torrente de agua que a pocos metros se despeñaba en un abismo de bruma y espuma. La tapa del barril se apuntaló y comenzó su travesía. Una gran multitud se agolpó en los alrededores viendo el espectáculo. El barril desapareció de la vista y poco después era rescatado por una barca. Annie salió ilesa junto a su gato y los periódicos no tardaron en poner nombre a su nueva heroína…“La reina de la niebla”.


TRAS EL SALTO Foto infoniagara.com


Los periódicos de la época en seguida se hicieron eco de tan rocambolesca historia regalando a Annie la fama que tanto anhelaba.  Había conseguido erigirse en la primera persona en lanzarse por las turbulentas aguas del Niágara y lo que era aún más importante, podía contarlo. Eso sí, en una de sus primeras entrevistas, dejó un claro mensaje para aquellos que quisieran seguir sus pasos al contestar “Así fuera con mi último aliento, advertiría a cualquiera no realizar la hazaña. Preferiría pararme a boca de cañón, sabiendo que volaría en pedazos, que hacer otro viaje a las cataratas”.


EN LOS PERIÓDICOS Foto wednesdayswomwn.com


Tras lograr su proeza viajó junto a su agente por distintos estados contando su historia. Ganó dinero y se hizo popular. Hasta que un buen día su agente desapareció y se llevó todo su dinero y también su barril. Durante mucho tiempo utilizó los últimos recursos de los que disponía para dar con el estafador. Su barril fue localizado en Chicago, pero nada más se supo de su agente. Con su barril a cuestas viajó de pueblo en pueblo subsistiendo desde entonces con las pocas monedas que ganaba contando su historia y haciéndose alguna fotografía con algún turista.


Foto discover.hubpages.com

El hambre y la miseria hicieron que llegase incluso a plantearse saltar de nuevo. Su vida, que fue en sí misma una aventura llevada al extremo, finalizó el 29 de abril de 1921 a la edad de 82 años. Los últimos años de Annie estuvieron rodeados de miseria y absoluta pobreza. Falleció en la enfermería del condado de Niágara en Lockport, Nueva York, y su cuerpo descansa desde entonces en el cementerio de Oakwood en su sección de acróbatas.

Aquellas cataratas parecían desprender un extraño influjo sobre mujeres y hombres. Y cada año, bien por alcanzar la fama o por conseguir alguna suma considerable de dinero, fueron muchos los que siguieron los pasos de Annie Taylor y se lanzaron por las cataratas a través de diversos medios. Aquellas premonitorias palabras de Annie tras su salto no calaron lo suficiente en la memoria colectiva. No pretendo extenderme en realizar un recorrido por lo numeroso casos de saltadores que vinieron después, pues haría que este artículo se extendiera en demasía. Pero creo necesario, al menos, citar alguno de ellos por la relevancia que tuvieron.


BOBBY LEACH Foto specialty co.


Uno de estos casos fue el de Charles Setphens quien, lamentablemente, tuvo el triste honor de ser el primer fallecido en el intento. Padre de once hijos, no quiso escuchar a los muchos que le aconsejaron que cesase en su empeño. Se metió en su barril y se despeñó por las cataratas tras atarse previamente un yunque a sus piernas. Tan sólo se pudo rescatar uno de sus brazos. En 1930 fallecía George Strathakis. Su barril quedó atrapado en un remolino y murió asfixiado. Su cuerpo fue rescatado 22 horas después. El de jean Lussier fue un caso curioso. Construyó una enorme bola de goma con la que logró descender las cataratas. Su gesta le proporcionó mucho dinero, pues vendió su esfera por trozos y cuando se le agotaron, compraba en la ferretería goma y seguía vendiéndola como original.


BARRIL DE SATATHAKIS Foto blog.mailasail.com


Toda una generación, la de los Hill, tuvieron su capítulo en la historia de las cataratas. En 1930, Red Hill, de profesión taxista, construyó un enorme tubo como improvisado navío al que colocó una quilla fabricada con un raíl de ferrocarril. Su viaje fue todo un éxito. Al día siguiente continuó trabajando en su taxi como si lo del día anterior hubiera sido una excursión de fin de semana. Con el tiempo se haría famoso, ya que fue héroe espontáneo en numerosas ocasiones al salvar la vida de varias personas que se ahogaban en el río. Pero aquí terminó su fortuna. Tanto su hijo William como su nieto Lloyd, fallecerían en sus intentos.


Foto manuelmorales.com


Un caso insólito fue el protagonizado por Roger Woodward. Con tan sólo siete años cayó accidentalmente por las cataratas y fue sacado del agua sin un rasguño. Desde hace muchos años, está prohibido realizar cualquier intento de acercarse fuera de los límites establecidos hasta las cataratas bajo pena de considerable sanción y correspondiente multa. Pero a pesar de ello, se ha seguido saltando. En 1985 David Munday lo intentó en numerosas ocasiones, pero la policía consiguió detenerlo. No obstante, tanto en 1985 como posteriormente en 1993 alcanzó el éxito y es la persona que más veces lo ha logrado. 


WILLIAM RED HILL Foto manuelmorales.com

Hasta hace relativamente poco la gesta de Annie sigue siendo un reto a batir para mucha gente. Y aunque los medios para alcanzar el éxito fueron renovándose durante años, algunos intentos modernos tenían grabados desde su inicio el cartel de fracaso mortal. Así ocurrió un 5 de junio de 1990 con el joven de 28 años Jessie Sharp, quien tras pasar el día con unos amigos, trató de convencerles de que era posible saltar las cataratas en Kayak. Aunque trataron de evitarlo, el joven, sin casco ni protección alguna y convencido de que sus capacidades le salvaría, se lanzó sin más. Su cuerpo nunca fue encontrado. 


Foto redbull.com


Por último quiero citar otro caso que me llamó mucho la atención. Ocurrió en 1995 y su protagonista, Robert Queracker, quien contaba con 39 años de edad, aceleró todo lo que pudo su moto de agua y se lanzó al vacío con la esperanza de que tras soltar la moto se abriera el paracaídas que llevaba sobre su espalda. El salvavidas no se abrió y fracasó en su intento de ser el primero en realizar este salto. Su cuerpo, tremenda paradoja, fue sacado del agua por un barco de turistas.


Foto es.gizmondo.com


Creo que tratar de analizar cuáles son los motivos que lleva al ser humano a exponer su propia vida, su integridad física y mental sin una necesidad extrema vital como puede ser un peligro inminente, es una ardua tarea que no dejaría conclusiones absolutas. Desde siempre el ser humano ha sentido la necesidad de traspasar cualquier límite conocido, la necesidad de dejar su huella allá donde otros no han llegado, subir mas alto, bucear lo más profundo, incluso alcanzar y transitar los senderos estelares fuera de nuestro propio planeta tan sólo por el hecho de sentirse realizado, de lograr un objetivo complejo e inalcanzable. Podría haber lanzado la pregunta, aunque creo que el número de respuestas sería equiparable  al caudal de agua de una catarata. ¿Por qué lo hacemos? Se podría sintetizar en algo tan resumido como fue la contestación de George Mallory cuando le preguntaron sobre su intención de ascender el Everest respondiendo lacónico, “porque está ahí”.


Foto nationalpost.com


Pero no siempre es tan fácil resumir lo que podemos entender como un acto a priori tan ilógico como imprudente. Me viene a la cabeza la imagen de Franz Riechelt alzado sobre la barandilla de la torre Eiffel segundos antes de lanzarse al vacío envuelto en una especie de tienda de campaña que diseñó para que le sirviese de paracaídas. Su fallecimiento, presenciado en directo por una gran multitud de personas, es otro claro ejemplo de los límites que el ser humano es capaz de cruzar por alcanzar metas imposibles. Como aquí se ha resumido, en Canadá como en París, o como en otros muchos lugares a lo largo de la historia, el hombre se lanzó y seguirá lanzándose - recordemos a Félix Baumgartner- tras la búsqueda de lo imposible dispuesto a pagar por conseguirlo, si fuera necesario, hasta con su propia vida.


Aportes y Datos:

Blog de Manuel Morales

https://manuelmoramorales.com/curiosidades/annie-edson-taylor-la-mujer-que-salto-sobre-las-cataratas-del-niagara/

Fogonazos

http://www.fogonazos.es/2007/06/los-locos-del-nigara.html

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Annie_Edson_Taylor

ABC

https://www.abc.es/deportes/vela/abci-saltando-las-cataratas-del-niagara-en-un-barril-201303171141_noticia.html


 

 

 


19 comentarios:

  1. Las cataratas del Niagara simepre han sido muy bellas. Y la fente hace cosas muy alocadas . Te mando un beso, genial entrada

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  2. Que bien documentado texto y que mujer tan valiente al arrojarse en en barril con su gato, no entiendo porque jugar con la muerte de esa manera pero respeto el pensar de cada quien, sus motivos tendrán. Saludos amigo.

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  3. ¡Qué locura me parece todo esto, Jorge! yo ni por todo el oro del mundo arriesgaría mi vida en algo que sé que es una verdadera estupidez. Yo creo que la gente lo hace por ver alzado su propio ego. No le encuentro otra explicación. Muy interesante este artículo con fotografías, en el que nos informas algo que yo ignoraba hasta hoy. Muchas gracias. Saludos y buen inicio de semana.

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  4. La historia nos cuentan grandes hazañas, como las que cuentas tu en tu reportaje. Hay que tener coraje y valentía para emprender acciones así.

    Que tengas una buena semana.

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  5. Ansias de fama? miseria extrema? Desesperación por salir de la rutina? o simple estupidez? creo que una irracional mezcla de todo. Muy interesante tu post y muy bien documentado, como ya es costumbre. Un abrazo

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  6. Buen reportaje amigo mío, la vida esta llena de hazañas. Para meterse en un barril con su gato y lanzarse por las cataratas de Niagara se debe tener mucho valor.
    Un abrazo y buena semana Jorge.
    (Aprovecho para comentarte que no me llamo Manuel soy JUan)

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  7. Muy buena investigación, Jorge, con muy interesante pormenorizada información. Gran historia la de esta temeraria mujer, Annie Edson Taylor, como también la de quienes la vienen siguiendo en su gesta hasta el día de hoy. Estoy seguro que Annie y cualquiera de ellos merecería una película… Qué los impulsaba a intentarlo, me pregunto. Buscaban sus 15 minutos de fama o sencillamente estaban un poco locos? Qué extraño fuego sagrado les hacía soñar que podían quebrar el límite… Por lo demás, te comento que también me sorprendió esta publicación porque para el mes próximo la tengo programada para aparecer en mi sección gatuna luego de que encontré su foto (la misma con la que vos ilustrás tu reseña del caso) y un breve artículo de Wikipedia que se queda corto al lado de tu investigación. Chapeau entonces, amigo.

    Abrazo siempre agradecido.

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  8. Algo de locura habrá en cada uno de los que se atreven a tanto, pero lo cierto es que el ser humano es de retos; en cualquiera de las actividades hay algo de atrevimiento o tal vez de necesidad.

    Un abrazo.

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  9. Estimado amigo: De nuevo vuelvo a leer tus interesantes y apasionantes entradas, siempre es un placer hacerlo.
    Pero lo cierto es que no quisiera verme en la piel de ninguno de esos locos saltadores, y digo locos pues, a mi entender, muy cuerdos no deben estar.
    Muy poderosos motivos tendrían que tener para exponer su vida de esa manera, hay veces que la mente humana no va al compás de un razonamiento lógico y... ¡Qué pánico! A mí me entraría claustrofobia si me encerrasen dentro de un barril, ya no quiero ni imaginarme el lanzamiento.
    He presenciado el lanzamiento de niños desde el puente de D. Manuel en Oporto, los turistas les daban dinero y ellos se pasaban gran parte de la tarde lanzándose al río.
    En Santander también he visto el monumento en bronce a los raqueros, eran niños marginados que subsistían gracias a las monedas que les tiraban los turistas al mar, eran expertos buceadores.
    Ahora, al leerte, me quedo con el nombre de Annie Taylor, no soy quien para criticar a nadie, cada persona es un mundo y merecen respeto.
    Cariños.
    Kasioles

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  10. Hola Jorge!
    Ya desde niño me llamaban la atención. La verdad que desconocía la historia de Annie Edson, me ha parecido absolutamente fascinante, me he pasado un buen rato leyendo este post. También me han impresionado los sucesos mas recientes.
    Un abrazo!

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  11. He quedado sin aliento solo de leer estas historias. Primero, felicitarte por lo bien y ameno que escribes, por tu trabajo en la recopilación de datos sobre lugares, hechos, como estes...que me resultan casi incomprensibles por ese afán del ser humano de querer superar retos, unas veces de forma ociosa y otras, gracias a ell@s para lograr cosas que nunca se hubieran logrado si alguien no estuviera dispuesto/a a arriesgar su vida.
    Un placer leerte, Donato.
    Que sigas trayéndonos cosas interesantes. Tevlo agradecemos!
    Un abrazo

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  12. Las fotos son bonitas pero esas proezas de los intrépidos que se lanzan al vacío por tener fama o no se qué, jugándose la vida. Siempre hay gente loca. Un buen reportaje como siempre Jorge. Un abrazo.

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  13. É por isso que se diz que a miséria muito má conselheira e o fascínio da fama também...
    São toneladas de água...
    Um bom fim de semana, amigo jorge.
    ~~~~

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    Respuestas
    1. Jorge, experimenta visitar o meu 'blog A Vivenciar'...
      Uma semana muito agradável e feliz. Abraço.
      ~~~~~

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  14. Querido Jorge
    Un aplauso nuevamente
    sos
    eres
    un genio

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  15. Qué miedo da pensar en saltar dentro de un barril.
    Las xataratas, preciosas, la gente, luy loca.

    Besazo y feliz miércoles.

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  16. Me imagino como es, el ángel que a vos te cuida...
    .tiene nombre de mujer
    Tienen alma y tiene vida

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  17. Gran artículo, que me he leído de principio a fin, y que a pesar de lo interesante del tema y de tan amena narrativa, siéndote sincero, no lo he disfrutado, porque padezco de vértigo de altura, y claustrofobia a los espacios cerrados, y me temo, que esta noche voy a tener pesadillas viéndome metido en un barril y cayendo desde esa catarata o desde la giralda...
    Felicidades por tu magnífico trabajo y por lo bien que documentas todo lo que cuentas.
    Algo tendrá que ver en estos casos, la tan manida frase del "sueño americano" de conseguir fama y dinero a costa de lo que sea y como sea, además de estar también un poco chalado.
    Un fuerte abrazo, amigo Jorge.

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