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28 junio 2020

LAS MOMIAS VIVIENTES DE YAMAGATA (SOKUSHINBUTSU)

J.J.D.R.


Sentado frente al mundo, encajonado y bajo tierra, su mente se detuvo justo en la frontera que divide la realidad consciente de la luz que ilumina el subconsciente más abstracto y desconocido. Frente a sí mismo, no sabemos si llegó a reconocerse, pues la luz del infinito percibía con claridad sus pensamientos, pero su cuerpo físico, ése cascaron debilitado y carcomido que tenia delante, ahora solo era una fina capa de piel arrugada y cosida a sus huesos que nada tenía que ver con un cuerpo humano. Se había hecho enterrar con una fina caña de bambú que sostenía en su boca y cuando la luz del universo se abrió ante él con la lucidez de un dios viviente, exhaló por última vez el poco aire que le quedaba en los pulmones y se dejó llevar por la primera brisa de la mañana. Su cuerpo quedó allí, en aquel cajón de madera en la misma posición del loto en la que llevaba años, tan seco y arrugado, que los huesos afloraban entre los pliegues de su manto ritual como exequias de su plegaria infinita.


Foto www.estalte.com
Foto www.slate.com

Sobre la prefectura de Yamagata se dice que es la gran desconocida de Japón, su región más misteriosa y oculta, una de las más hermosas, mítica y espiritual; ya que en su seno geográfico se hallan la cumbres de tres de sus montañas sagradas, Haguro, Sassan y Yudono, en Dewa Sanzan, ruta de santidad y peregrinación desde tiempos remotos donde arcaicos senderos se pierden entre la espesa bruma y el silencio. Sobre las cumbres y valles de esta región de enorme belleza prosperó alrededor del siglo XII un ritual tan extraño como macabro dentro de la escuela budista Shingom, procedimiento por el cual los pocos monjes que decidían voluntariamente alcanzar la divina luz espiritual, se sometían a un proceso de momificación en vida denominado Sokushinbutsu, cuya traducción explica de forma tácita cual era su objetivo final “alcanzar la Budeidad en vida” o lo que es lo mismo, convertirse en un “Buda viviente”.


Foto www.travel.gaijinpot.com

Para lograr su objetivo los monjes se preparaban durante un largo periodo de ayuno y abstinencia hasta alcanzar la delgada línea que separa la vida de la muerte. No se hacían notar. No hablaban sobre ello. Y solían elegir los más recónditos y aislados rincones de valles o colinas para plegarse ante la oración profunda y mimetizarse con la propia naturaleza que les rodeaba, dedicándose al ascetismo más absoluto y a trabajar para el bien de la comunidad como objetivo prioritario, aunque durante su camino de dolor y transición hasta alcanzar el Tushita “Tierra Pura”, el sufrimiento fuese como el aire que entra en los pulmones y se adhiere a cada poro de la fina piel de estos monjes en busca de la redención de la especie humana a cambio del sufrimiento propio más absoluto. Para lograr el culmen final, la luz divina o Nirvana, el cuerpo físico no podía desaparecer, por lo tanto debía transformarse, cambiar, pasar de fase a través de la fe absoluta en la transcendencia divina y el fluir de las almas hasta alcanzar la momificación del cuerpo.


Templo de Yamadera Foto www.tohokuandtokyo.org

Lograr tan enorme sacrificio no era objetivo fácil. Y no todos los que se obstinaron en alcanzar el Sokushinbutsu lo lograron. Los monjes comenzaban con una estricta dieta consistente en semillas y frutos secos, nada de cereales ni granos, que duraba justo mil días. A esta dieta se la conocía como “mokujikigyo” cuya traducción es algo así como la disciplina de comer árboles, ya que ingerían también cortezas de árboles y las espinas de algunos pinos silvestres. Durante este primer periodo multiplicaban sus tareas de ayuda y trabajo en las comunidades realizando como norma general los trabajos más duros, así como el cuidado de enfermos o ancianos. Una vez finalizado el primer periodo, comenzaba otra etapa más dura consistente en pasar otros mil días de ayuno tan solo alimentándose de semillas. El cuerpo comenzaba a desecarse poco a poco. La estricta dieta hacía que la piel se pegase al hueso y la grasa y el agua desapareciera del cuerpo, evitando con ello la reproducción de bacterias que a la postre pudieran causar la putrefacción del cuerpo y con ello poner fin a su objetivo de alcanzar la momificación. Aquellos hombres debían de sufrir toda clase de dolores y continuos espasmos. A su extrema dieta solo sumaban la ingesta de un brebaje preparado con la corteza de un árbol “Urushi” capacitado con toxicidades químicas que provocaban vómitos constantes y que les ayudaba a expulsar líquidos y fluidos del cuerpo favoreciendo la desecación del mismo, y agua salinizada procedente del manantial sagrado del monte Yudono, cuyos niveles de arsénico son casi mortales y que bebían durante cien días. El sufrimiento debía de ser continuo, el dolor insoportable.

Foto www.actualidad.ort.com


A tres metros bajo tierra habían colocado una cámara de piedra rodeada y rellena de carbón. En aquella cámara era introducida la caja de pino donde el monje vestido con sus mejores galas tradicionales y en la posición de loto se encaminaba a su destino tan sólo acompañado de una pequeña caña de bambú para seguir respirando dentro de la caja y una sencilla y pequeña campanilla.


Foto www.random-times.com

Desde ése momento cada día se le preguntaba al monje si seguía con vida. El sonido de la campanilla servía de contestación y así hasta que un día quién preguntaba no obtenía respuesta. En ese momento se abría la cámara y tras quitar al moje su caña de bambú se cerraba de nuevo durante otros mil días. Al concluir este periodo decisivo se abría el féretro para comprobar si el monje había conseguido alcanzar el Nirvana. Si no era así y el cuerpo aparecía en descomposición se sacaba el cuerpo y se volvía a enterrar con todos los honores. Para aquellos que habían logrado momificar su cuerpo en vida, se les  trataba desde entonces como Budas vivientes y eran llevados a un lugar honorífico del templo para poder ser venerados como auténticos dioses benefactores. En la prefectura de Yamagata el éxito de los rituales Sokushinbutsu fue muy elevado y por ello en sus maravillosos templos se pueden visitar y contemplar un buen número de estos monjes momificados.


Foto www.digitalmx.net

Una tradición muy antigua y reverenciada cuenta como el moje Kukai, erudito, poeta, estudioso artista japonés y fundador de la escuela budista Shingon, a pesar de que según las fuentes habría muerto en el año 835; según una biografía hallada en el s. XI no fue así, sino que entró en un estado completo de meditación al que se conoce como nyujo y del que saldrá pasado cinco mil millones de años para guiar a un grupo determinado de elegidos hasta alcanzar el Nirvana. Mientras llega tan preciso momento, mencionado en esta biografía, el cuerpo del afamado y venerado monje se encuentra en un mausoleo conocido como Kobo Daishi Gobyo en el cementerio de Okunoim, justo en la cima y en lo profundo del monte Koya Okoyasan.


Foto www.penn.museum

Esta antigua tradición fue descubierta para occidente por un grupo de investigadores en 1960. En el transcurso de un viaje por la región de Yamagata se pidieron los permisos necesarios para realizar algunos estudios sobre varias momias que llamaron la atención de los científicos. Los datos reportados por dichos estudios reflejaron la increíble conservación de los órganos internos de los cuerpos y cómo la momificación de los mismos había comenzado antes de la propia muerte. En 1996 un coleccionista privado adquirió una estatua de un buda sedente cuya antigüedad dataron en más de 1000 años.


Foto www.ihistoriaarte.com

En unos trabajos realizados de restauración se descubrió que en el interior de dicha estatua se hallaba el cuerpo de un monje en posición de loto. Dicha estatua, que hoy de encuentra en el Museo de Historia Natural de Budapest, fue estudiada a fondo por un equipo de radiólogos en 2013, realizándose sobre ella distintos análisis de tomografía computerizada que revelaron tanto la piel como los músculos del difunto estaban en perfecto estado de conservación, no así los órganos internos que habían sido extraídos y remplazados por papel. Se calcula que el fallecimiento ocurrió alrededor del año 1100 d.C y que la identidad del monje podría ser la del maestro budista Liuquan.


Foto www.recreoviral.com

Con la llegada en 1868 de la restauración del emperador Meiji se prohibió tajantemente estos rituales ordenando que se parasen incluso aquellos que ya estaban en proceso. Pero lejos de ser determinante, son varios los monjes que incluso décadas después de este decreto imperial, murieron momificados tal y como les indicaba su arraigada creencia y su poderosa fe.


Foto www.facebook.com

Es difícil hacerse una idea de hasta qué punto la fe puede ser combustible inagotable para el ser humano y necesario en ocasiones para llevar a cabo hazañas del orden de lo increíble e inalcanzable. El poder de la mente, la sugestión infinita, el adentrarse en ése universo abstracto y paralelo que no entendemos pero cuya existencia es tan palpable como visible a ojos de aquellos que logran traspasar el umbral de lo racional, es también reflejo de las poderosas facultades que tiene el ser humano para alcanzar determinados objetivos. En estas líneas y de manera resumida, vemos como esa fe exacerbada llevada al extremo más infinito de su condición, fue el combustible utilizado por un reducido número de monjes asiáticos en su particular búsqueda del Nirvana, aunque para llegar a alcanzarlo tuvieran que convertirse en auténticas momias… aún con el corazón palpitando por la vida.

Aportes y datos:

National Geographic (Artículo de Carme Mayans)

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/monjes-que-se-automomificaron-vida_13641

Japón Secreto

https://japon-secreto.com/momias-de-japon-vivas-sokushinbutsu-monjes-budismo/

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Sokushinbutsu



 


 

 

 

 


31 mayo 2020

ROY CLEVELAND SULLIVAN (EL PARARRAYOS HUMANO)

J.J.D.R.


Muy a su pesar, Roy Cleveland Sullivan, pasó a la historia por ser la persona sobre la que más rayos eléctricos han caído y sobrevivió para poder contarlo. Está claro que este récord, el cual está reflejado en el famoso libro Guinness, no fue de grato recuerdo en vida para el desafortunado Roy, ya que tanto física como mentalmente, la fama de su infortunio fue una pesada carga con la que tuvo que lidiar durante toda su vida.


Foto www.espiegel.del

Nació en el Condado de Greene en Virginia un 7 de febrero de 1912. Desde muy joven comenzó a trabajar como guardabosques en el Parque Nacional de Shenandoah (Virginia), entre las montañas Blue Ridge, las colinas Riedmont y la vista diaria de la cumbre del Hawksbill con sus 4051 metros de altura. Sin duda un paraje de excepcional belleza. Pero su vida cambió para siempre en el año 1942 cuando fue alcanzado por un rayo mientras estaba en lo alto de la caseta de vigilancia del parque, la cual al ser de reciente construcción, no contaba aún con sistema de pararrayos. El rayo eléctrico le entró a través de la pierna derecha y salió por un pie dejándole un doloroso agujero como recuerdo. Aquel incidente fue un augurio de buena fortuna en aquel entonces,  ya que pocos son los afortunados que han logrado sobrevivir al impacto directo de un rayo y lograr contarlo.


Roy Cleveland Sullivan 

Antes de continuar con lo que aconteció a Roy Sullivan poco después, permitidme algún aporte técnico que seguro nos ayuda a entender mejor esta insólita historia. Según fuentes consultadas, sobre el planeta se desarrollan al día unas 40.000 tormentas eléctricas capaces de descargar más de un centenar de rayos por segundo, siendo la intensidad de cada uno de estos rayos de 20.000 amperios, unos 100 millones de voltios de potencia. Vamos, que un rayo te deja frito en un segundo. Eso sí, las posibilidades de que esto ocurra, son muy inferiores a que te pueda tocar la primitiva.


Foto www.insidenova.com

Ahora continuemos con Roy. Habían pasado 27 años desde el terrible acontecimiento vivido en la torre de vigilancia y aquel día de 1969 el guardabosque conducía su camioneta por un sendero del parque cuando se desató una tormenta. En cuestión de segundos el cielo comenzó a iluminarse y un rayo impactó contra un árbol y de rebote entró por la ventanilla del vehículo impactando sobre la cabeza de Roy Sullivan quemándole las cejas, chamuscándole el pelo y haciendo que la camioneta quedar apenas a unos metros de caer por un precipicio. Un año después, en julio 1970, volvió a ocurrir. En esta ocasión estaba en un espacio abierto y notó el cambio en el tiempo y cómo la tormenta comenzaba a tomar forma. Precavido, dado sus antecedentes, corrió a refugiarse en su camioneta. Pasado un tiempo, cuando creyó que ya la tormenta había pasado salió fuera del vehículo y en ése preciso momento un nuevo rayo le golpeó en un hombro causándole quemaduras. No podía ser casualidad. Algo había en su anatomía, en su físico, en todo él mismo, que atraía aquellos condenados rayos. Y un miedo terrible a la muerte que parecía acecharle comenzó a asediarle cada día.


Foto www.pressreader.com

El guardabosque, el hombre capaz de sobrevivir hasta en tres ocasiones al impacto de un rayo, ya era famoso en la región, aunque supongo que en días de tormenta nadie quería acompañarlo. Llegó el día 16 de abril de 1972 y un nuevo rayo le cayó encima cuando estaba tranquilamente en su oficina del parque. De nuevo su pelo quedó chamuscado, y desde aquel instante, siempre se acompañó de una cantimplora por si acaso. El 7 de agosto de 1973 otro rayo le alcanzó cuando conducía y la cantimplora le ayudó a apagar las llamas de su cabello y su pierna. De nuevo el 5 de junio 1976, fiel a su cita con la potencia eléctrica de la naturaleza, un rayo le golpeó el tobillo cuando trataba de huir de la tormenta corriendo campo a través. Su último impacto lo recibió el 25 de junio de 1977 mientras pescaba. En esta ocasión el rayo le entró por la cabeza, le atravesó cabeza y estómago y le salió por una pierna, causándole importantes daños y siendo hospitalizado por ello. Cuando salió del hospital su vida ya no sería nunca igual. Se volvió irascible y evitaba a la gente, pues sentía que le veían como un bicho raro.


Foto www.historydaily.org

El hombre que había sobrevivido al impacto directo de hasta siete rayos, en 1983 y como consecuencia de un desengaño sentimental, se descerrajó un disparo con su escopeta a la edad de 71 años. El qué o el por qué su cuerpo funcionaba como un imán para las tormentas eléctricas es un gran misterio. Y no fue el único.Y, aunque no en la medida y frecuencia en al que tuvo que medirse Roy Sullivan en vida, si me gustaría mencionar otros dos casos muy populares por lo insólito de las circunstancias que los acompañaron.


Foto www.mx.toluma.com

Cercano al más alto escalafón de este extraño pódium de impactos de rayos está el cubano Jorge Marquez, quien en un periodo de dos años recibió el impacto de hasta cinco rayos, todos ellos en un perímetro muy cerca de su vivienda. Por último, y no por ello menos impactante, nunca mejor dicho, está el afamado caso del Mayor Summerford, oficial del ejército inglés que recibió tres impactos directos, siendo el último el que le postró en cama dejándolo totalmente paralizado. Dos años después del desastroso incidente fallecería. Lo más curioso, y no menos terrible, fue que cuatro años después de haber fallecido, un rayo cayó sobre su lápida partiéndola por la mitad.


Aportes y Datos:

El tiempo

https://www.tiempo.com/noticias/ciencia/el-hombre-que-sobrevivio-a-siete-rayos.html

Wikipedia

https://www.tiempo.com/noticias/ciencia/el-hombre-que-sobrevivio-a-siete-rayos.html


 

 

 

 

 

 

 

 


17 mayo 2020

LA ISLA DE LAS MUÑECAS DE XOCHIMILCO

J.J.D.R.


Apenas a veinte kilómetros de Ciudad de México un laberinto de canales navegables se extiende alrededor de doscientos kilómetros cuadrados de espacio protegido natural; un oasis vegetal que fue y sigue siendo un rincón emblemático repleto de ancestrales tradiciones y colmado de leyendas e historias curiosas. Se llama Xochimilco y su halo de misterio cubre tanto su perímetro como las numerosas y pequeñas islas que salpican su acuífera extensión. En una de estas pequeñas islas, a hora y media del embarcadero de Cuemanco, vivió en total soledad durante veinticinco años Julián Santana Barrena, vecino del barrio de Asunción y propietario de una chinampa. Las Chinampas, que son Patrimonio Cultural por la UNESCO desde 1987, son balsas flotantes de caña cubiertas de tierra en donde desde tiempos muy antiguos se recolecta verdura, maíz y flores.

Foto www.revistaiman.es

La terrible historia que contó durante años Julián Santana tuvo como origen el islote perdido en lo profundo de la laguna de Teshuilo que albergaba su pequeña vivienda. La pesadilla del humilde Julián comenzó allá en la década de los años cincuenta cuando apareció el cuerpo de una niña que se había ahogado tras quedar atrapada entre los enormes lirios enmarañados de la orilla. Aquel traumático suceso recorrió como la pólvora la región, y el lamento profundo de dicha pérdida fue algo irreparable. Para Julián, la pesadilla no había hecho más que comenzar.


Foto www.laverdadnoticias.com

Poco tiempo después del desgraciado accidente Julián comenzó a sentir extraños sonidos cuya procedencia no supo definir pero que poco a poco fueron arrastrándole hacia una profunda angustia. Un día sí y otro también, aquellos desagradables lamentos, como gritos sofocados de una niña, le acompañaban durante casi toda la jornada, haciéndose aún más audibles cuando la noche hacia acto de presencia y los canales dormían arropados por un mudo manto de oscuridad. En ocasiones, según siempre testimonio del propio Julián, los lamentos surgían desde algún punto de la orilla de la isla. Cuando se acercaba a investigar, podía percibir la extraña sensación de que era observado entre las ramas de los árboles o incluso tras las ventanas de su propia vivienda. Un buen día, en el mismo lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida de la pequeña, encontró una muñeca flotando en el agua.

Foto www.supercuirioso.com


Aquel descubrimiento macabro Julián lo interpretó como un signo de advertencia y un reclamo por parte de la difunta de que utilizara aquella muñeca como símbolo y homenaje hacia su espíritu. De esta manera, quizás honrando su memoria a través de la muñeca desaparecieran los fenómenos extraños que a todas horas podía sentir y que parecían tenerle a él como único testigo y desafortunado protagonista.

Foto www.20minutos.es

Lamentablemente los fenómenos inexplicables no desaparecerían nunca. Pero para Julián, adornar la isla con muñecas le ayudó a conciliar el sueño y sentía que espantaba la presencia de aquellos espíritus molestos. Por ello, comenzó a recoger muñecas que la gente arrojaba a los canales. En poco tiempo el número de muñecas colgadas en las ramas de los árboles o alrededor de su casa fue en aumento y llamaron la atención de la gente, que se acercaban en sus trajineras y preguntaban el motivo de aquella extraña afición. Cuando el boca a boca puso en órbita las extrañas experiencias que Julián contaba tener a diario, tuvo como resultado el incremento de gente que se acercaba y le traía más muñecas cuyo final siempre era el mismo, terminar decorando algún punto del islote.


Foto www.mas-mexico.com.mx

Cerca de 1500 muñecas pueblan la isla. Muchas, la gran mayoría, están deformadas. Algunas muestran su vacío interior, están sucias o quemadas, podridas otras, y la mayoría tienen un color oscuro y macilento. Las que más llaman la atención son aquellas incompletas. Esas a las que les falta una pierna, un brazo o parte de la cabeza pero que a pesar de ello siguen manteniendo los ojos fijos en aquel que las observa con terrorífico desdén, empaladas en picas de madera, atadas o colgadas de cuerdas suspendidas entre los ramales de los árboles o desperdigadas por el suelo o los arbustos que rodean la isla. La colección de muñecas de Julián Santana se hizo popular en Xochimilco y en todo México. Muchos comenzaron a decir que fue él mismo quien inventó la historia de la niña para darse popularidad. Pero lo que vino a acontecer después dejó mucho por escribir y más tinta en el tintero.

Foto www.maspormas.com

Estaba Julián pescando en los canales cercanos a la isla un día del año 2001. No estaba solo, sino que le acompañaba su sobrino, quien fue quien narró lo que ése día sucedió de manera trágica. Cuenta el sobrino que su tío Julián le confesó en aquella jornada cómo desde hacía mucho tiempo una misteriosa sirena le llamaba desde las profundidades del canal. Le dijo que a todas horas, aquel ser extraño le pedía que se fuese con él y que más que una petición parecía una obligación. Cuenta el sobrino que se alejó durante un rato para controlar el ganado que había dejado pastando en un prado cercano, y cuando regresó, halló a su tío flotando el agua ahogado. La autopsia realizada al cuerpo de Julián dictaminó que falleció a causa de un infarto fulminante.


Foto www.horrorbox.ex

Coincidencia o no, leyenda urbana o misterioso infortunio, el caso es que Julián fue a ahogarse en el mismo lugar en el que años antes apareció muerta la pequeña niña, y el mismo sitio en el que fue a recoger la primera de sus muñecas, aquella que halló flotando en el agua.

Foto www.lasexta.com

Desde hace años la isla de las muñecas es un lugar que gusta de ser visitado por turistas y curiosos amantes de lo insólito. Incluso algunos les rinden culto o les llevan ofrendas y cambian sus vestidos. No todos los remeros de trajineras se atreven a acercarse al islote, pues para muchos los malos augurios y la superstición les mantiene alejados, pero siempre hay guías que aprovechan las mil y una posibilidades que ofrecen los rincones de Xochimilco para acercar a los atrevidos a pisar la isla de las muñecas como complemento a los parajes de extraordinaria belleza que son el primer reclamo de estos lares.

Foto www.ancient-origins.es

Lo más extraño y paradójico de este caso es que pese a haber fallecido los protagonistas de esta terrible historia, son muchos los visitantes que afirman sin reparos que han visto con sus propios ojos como las muñecas les han seguido con la mirada volteando sus cabezas, como movieron sus cuerpos con extraños escorzos mientras seguían colgadas de las ramas de los árboles a su paso, o como los gritos y lamentos, susurros abstractos y terroríficos que mortificaron en vida a Julián, son amplificados cuando el silencio nocturno llega a la isla haciendo tan notoria su presencia que no hay quien se atreva a quedarse en este pedazo de terruño sin que la sangre se hiele en un instante.


Aportes y Datos:

La Razón

https://www.larazon.es/historia/20200113/j72745usbrhn5cccgdnf6lee7q.html

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_las_mu%C3%B1ecas

La Vanguardia

https://www.lavanguardia.com/cribeo/cultura/20181207/47430967631/te-contamos-la-historia-de-la-inquietante-isla-de-las-munecas-en-mexico.html


 


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