05 agosto 2015

DERINKUYU (CIUDAD SUBTERRÁNEA)

J.J.D.R.
Cuando derribó el muro de su vivienda el hombre quedó desconcertado. De repente se encontró una habitación vacía y oscura inesperadamente adosada a la estructura de su casa. Asombrado e incrédulo se adentró en aquella nueva habitación e inspeccionó la estancia. Era una habitación de mediano tamaño cuyos muros evidenciaban una gran antigüedad. Para mayor asombro y desconcierto, notó que el aire era fresco y no estaba estancado como cabría suponer de un lugar cerrado. Aquello le animó a seguir golpeando las paredes. Al tercer mazazo sobre la débil roca, uno de los muros cayó de inmediato al suelo con gran estrépito, levantando una gran polvareda y dejando al descubierto otra habitación de iguales dimensiones que la primera.

CIUDAD SUBTERRÁNEA DE DERINKUYU Foto www.cappadociatourkey.net
Muro tras muro, habitación tras habitación, bajo las horadadas rocas volcánicas del antaño suelo otomano, aquel hombre, sin saberlo, acababa de abrir de par en par las puertas de la hermosa ciudad subterránea de “Derinkuyu”.
En un descenso frenético fueron apareciendo túneles, enormes salas comunitarias, depósitos de agua, canales de ventilación, sistemas de alarma y puestos de seguridad a lo largo de una enorme ciudad excavada bajo tierra. Lo que comenzó siendo la simple reforma de una casa, se transformó inmediatamente en uno de los principales descubrimientos de la legendaria región de Capadocia.
Derinkuyu se encuentra en Capadocia en Anatolia central (Turquía), y forma parte de las provincias de Aksaray, Nigde y Neusehir. Es un territorio lleno de magia y exultante belleza cuyos paisajes y monumentos esculpidos por la naturaleza durante milenios convergen en campos y valles haciendo creer realmente al visitante que se encuentra en un planeta distinto a la tierra.

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En el año 1963 tras la reforma de una vivienda, arqueólogos y antropólogos, quedaron maravillados por el descubrimiento de una enorme ciudad subterránea de infinito valor histórico y cultural. Inmediatamente comenzaron las excavaciones y el desarrollo de las investigaciones arqueológicas para determinar quienes construyeron la ciudad y el porqué de su ubicación bajo tierra.
Actualmente se han excavado 20 niveles en Derinkuyu, de los cuales 8 son los que pueden ser visitados, quedando el resto restringido para arqueólogos e investigadores.
El filósofo e historiador griego Jenofonte citó en su escrito “Anabasis de Jenofonte” (subida de expedición al interior, expedición de Ciro el joven), la existencia de ciudades subterráneas en Capadocia, dónde describía cómo familias enteras vivían allí con los requisitos imprescindibles para subsistir.
Hasta la fecha, reconociendo la fiabilidad del legado escrito de Jenofonte, se han descubierto 36 ciudades subterráneas en la región de Capadocia, siendo Derinkuyu la de mayor extensión y la mejor conservada.

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Los arqueólogos han excavado hasta llegar a los 40 metros de profundidad pero según las prospecciones realizadas, creen firmemente que la ciudad se extiende hasta los 80 metros bajo tierra. El primer nivel descubierto se ha datado en el 1400 a.C. posiblemente excavado por el pueblo que dominó la región desde 3500 al 1200 a.C., los Hititas.
Después llegarían los frigios y 500 años después los persas hasta que la ciudad fue tomada por Alejandro Magno en el 333 a.C. La región estuvo dominada por los Romanos y posteriormente perteneció al imperio Bizantino, pasando a ser ocupada por los primeros cristianos en el siglo II y III. De hecho, Pablo de Tarso, (popularmente conocido como san Pablo), viajó a Capadocia en los años 44 y 58. Los cristianos de los siglos VI y VII llegaron a excavar, acondicionar y decorar, cerca de 600 iglesias que están repartidas por toda la región, de las cuales muchas se conservan en muy buen estado.

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 Ante tan notable historia de grandes pueblos conquistadores, no es de extrañar que la región de Capadocia esté considerado elemento esencial en la historia antigua.
Adentrarse en Derinkuyu es introducirse en un mundo antiguo y maravilloso. Parece increíble la habilidad de la que hicieron gala sus constructores, al no faltar detalle alguno, en un lugar que está excavado bajo tierra y que dispone de todas las comodidades imaginables para la época. En distintos niveles hay establos, comedores, iglesias con hasta tres metros de altura, cocinas que mantienen aún el hollín dejado por el fuego, prensas de vino y aceite, bodegas, tiendas de alimentación, escuelas, habitaciones familiares, zonas comunes y hasta una taberna. Se han encontrado 52 pozos de ventilación repartidos por diferentes niveles imprescindibles para el abastecimiento de aire que funcionaban como una auténtica red de aire acondicionado. Los ingenieros que se han acercado al estudio de la infraestructura de Derinkuyu, han quedado anonadados frente a tamaño ingenio de construcción.

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Ninguna de las viviendas de la ciudad se comunica con otra siendo todas independientes. En los lugares estratégicos se han hallado profundos pozos de agua que sirvieron para la manutención del pueblo. Un dato muy importante es la estimación que han hecho sobre la cantidad de gente que pudo vivir en Derinkuyu. La ciudad estaba preparada para acoger a unas 3000 personas, aunque se cree que en situaciones de crisis debidas a conflictos o intentos de invasión podía albergar a cerca de 50.000 almas.
Cuando el enemigo acechaba a las puertas de la ciudad subterránea, los habitantes de Derinkuyu, se afanaban en bloquear mediante enormes piedras circulares de 50 centímetros de grosor y un peso de 500 kilos, las zonas que querían proteger. Lo hacían desde dentro quedándose totalmente aislados en el interior de las zonas previstas durante el tiempo que fuese necesario. Las artimañas de los conquistadores para hacerlos salir eran muchas y variadas, como envenenar los pozos de agua.

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En un mundo subterráneo, la oscuridad fue disipada mediante lámparas de aceite que, colocadas debidamente por toda la ciudad, iluminaba la vida de los pobladores de Derinkuyu.
Las ciudades subterráneas de Capadocia fueron construidas obedeciendo a las necesidades de sus habitantes de protegerse de las continuas invasiones. Lógicamente cave preguntarse el porqué eligieron hacerlo bajo tierra y de manera tan laboriosa, y no en la superficie y utilizando las mismas técnicas como hubiese sido más común. Aquí hay varias teorías, de las cuales, hay una clara diferencia entre lo que los arqueólogos suponen y lo que opina otro grupo de investigadores, que de forma más atrevida aunque no menos brillante, presuponen fueron las circunstancias de tal decisión.
Capadocia es una región volcánica en la que el terreno muestra unas características muy particulares. La piedra volcánica, mezcla de ceniza y barro creada tras las erupciones volcánicas, es maleable y especialmente fácil de excavar. Por eso los arqueólogos piensan que para los constructores antiguos les fue más cómodo construir la ciudad hacia el interior de la tierra que no en el exterior, sumando además el factor de seguridad frente al invasor que he mencionado anteriormente. 
¿Qué cómo lo hicieron? Los arqueólogos creen que excavaron túneles de ventilación hasta alcanzar los 75 o 80 metros de profundidad. Una vez terminado este primer paso, lateralmente a los túneles de ventilación se construyeron lo que serian las calles de la ciudad. Después seguían perforando la tierra hasta encontrar los pozos de agua esenciales para sobrevivir. A partir de aquí se levantaba el resto de estancias hasta completar el núcleo principal de la ciudad.

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Una ciudad subterránea de las características de Derinkuyu, ¿No habría creado enormes montañas de escombros producto de la excavación?
Para éstas cuestiones los expertos piensan que se actuó de la siguiente forma; cuando los pozos de ventilación estuvieron perforados, y también se hubo localizado el agua, se utilizó los canales de ventilación para sacar los escombros que después fueron esparcidos por el terreno o tal vez fueron arrojados a los ríos y terminaron diseminados con el transcurrir del tiempo.
Para otros investigadores las ciudades subterráneas de Capadocia esconden realidades muy diferentes y no menos sugerentes para los amantes del misterio. Sus teorías, alejadas de la ortodoxia, se basan en la aparición en las zonas más antiguas de la ciudad, de zonas mucho más elevadas y acondicionadas para gente de mayor altura y envergadura que, tras ser ocupadas por sus posteriores habitantes, fueron adaptadas para la vida de personas mucho más bajas.


Entre éstos investigadores se encuentran afamados escritores como Ghahan Hancock, Rand-Ath, Colin Wilson o Andew Collins, quienes hablan de una antigua civilización, anterior a Mesopotamia y Egipto y completamente desarrollada, que desapareció tras la gran glaciación ocurrida hace 11.000 o 12.000 años y que produjo un gran diluvio mundial, recogido por las tradiciones orales y escritas de casi todos los pueblos de la tierra. Andew Collins, refiriéndose especialmente a Derinkuyu, argumenta que hacia el 9 milenio a.c. Turquía sufrió una breve era glacial que perduró durante 500 años. Los habitantes de la región, mucho más corpulentos que nosotros, cavaron las ciudades de Capadocia para huir del frío, resguardándose bajo tierra a temperaturas que oscilan entre los 10 y 12 grados. También reflejan en sus investigaciones, la coincidencia de que fuese precisamente en ésta zona dónde nació el mito de Shambalah, reino subterráneo que abarcaría todo el continente Asiático.


El misterio siempre ronda los grandes descubrimientos arqueológicos. El desconocimiento de los hechos ocurridos tanto tiempo atrás, da lugar a todo tipo de elucubraciones. Es la magia de la ensoñación.
Sin lugar a dudas Capadocia es un lugar místico y decorado con monumentos naturales, recordatorio de un mundo de ficción lleno de magia. Un ejemplo son “las chimeneas de las hadas” que salpican la región. Son formaciones geológicas únicas en el mundo. Pilares cónicos de roca volcánica que por la erosión del viento y el agua, las partes más bajas han sido desgastadas quedando el basalto, mucho más duro, aislado en lo alto de los pilares como graciosos gorros decorativos. Algunas de estas “chimeneas de las hadas” fueron habitadas durante muchos años y hasta cuentan con habitaciones, ventanas y escaleras talladas con enorme detalle en su interior que llegan a ser de cinco plantas. Actualmente algunas funcionan como alberge para los turistas que visitan la zona durante todo el año. Capadocia está en la lista de la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

CHIMENEAS DE HADAS Foto www.nationalgeographic.com
Un simple vistazo sirve para enamorarse del paisaje de Capadocia. El valle de Zelve, el museo al aire libre que forma Göreme, con sus iglesias tan bellamente conservadas, y las ciudades subterráneas de Derinkuyu y Kaymakly, por nombrar las dos más conocidas, hacen que Turquía cuente con uno de los lugares más extraordinarios del planeta.
Derinkuyu sigue asombrando hoy día a antropólogos y arqueólogos. La habilidad de la que hicieron gala sus constructores, deja patente excelsos conocimientos de ingeniería y perfección en el desarrollo del trabajo. La ciudad quedó a resguardo de invasores y los que lograron adentrarse en sus laberínticos túneles, terminaron desistiendo al quedar aislados gracias a sus métodos defensivos.

Foto www.grupanya.com
Bajo la tierra volcánica de Capadocia, en Anatolia central, la luz penetra hoy día por los túneles de la gran ciudad de Derinkuyu. La oscuridad que reinó en el hueco socavado de la tierra y guió los pasos de sus moradores durante milenios, fue vencida por el mazo de un hombre que sin quererlo, derribó un muro que separaba dos mundos paralelos, dos épocas lejanas, y sin embargo abrazadas desde siempre.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero



2 comentarios:

  1. Admirable!... un sitio que merece conocerse. Gracias por este artículo.
    Saludos

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  2. Cuántas civilizaciones maravillosas habrán existido y quedan por descubrir...
    Desde luego estoy viajando desde el sillón gracias!

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