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28 junio 2020

LAS MOMIAS VIVIENTES DE YAMAGATA (SOKUSHINBUTSU)

J.J.D.R.


Sentado frente al mundo, encajonado y bajo tierra, su mente se detuvo justo en la frontera que divide la realidad consciente de la luz que ilumina el subconsciente más abstracto y desconocido. Frente a sí mismo, no sabemos si llegó a reconocerse, pues la luz del infinito percibía con claridad sus pensamientos, pero su cuerpo físico, ése cascaron debilitado y carcomido que tenia delante, ahora solo era una fina capa de piel arrugada y cosida a sus huesos que nada tenía que ver con un cuerpo humano. Se había hecho enterrar con una fina caña de bambú que sostenía en su boca y cuando la luz del universo se abrió ante él con la lucidez de un dios viviente, exhaló por última vez el poco aire que le quedaba en los pulmones y se dejó llevar por la primera brisa de la mañana. Su cuerpo quedó allí, en aquel cajón de madera en la misma posición del loto en la que llevaba años, tan seco y arrugado, que los huesos afloraban entre los pliegues de su manto ritual como exequias de su plegaria infinita.


Foto www.estalte.com
Foto www.slate.com

Sobre la prefectura de Yamagata se dice que es la gran desconocida de Japón, su región más misteriosa y oculta, una de las más hermosas, mítica y espiritual; ya que en su seno geográfico se hallan la cumbres de tres de sus montañas sagradas, Haguro, Sassan y Yudono, en Dewa Sanzan, ruta de santidad y peregrinación desde tiempos remotos donde arcaicos senderos se pierden entre la espesa bruma y el silencio. Sobre las cumbres y valles de esta región de enorme belleza prosperó alrededor del siglo XII un ritual tan extraño como macabro dentro de la escuela budista Shingom, procedimiento por el cual los pocos monjes que decidían voluntariamente alcanzar la divina luz espiritual, se sometían a un proceso de momificación en vida denominado Sokushinbutsu, cuya traducción explica de forma tácita cual era su objetivo final “alcanzar la Budeidad en vida” o lo que es lo mismo, convertirse en un “Buda viviente”.


Foto www.travel.gaijinpot.com

Para lograr su objetivo los monjes se preparaban durante un largo periodo de ayuno y abstinencia hasta alcanzar la delgada línea que separa la vida de la muerte. No se hacían notar. No hablaban sobre ello. Y solían elegir los más recónditos y aislados rincones de valles o colinas para plegarse ante la oración profunda y mimetizarse con la propia naturaleza que les rodeaba, dedicándose al ascetismo más absoluto y a trabajar para el bien de la comunidad como objetivo prioritario, aunque durante su camino de dolor y transición hasta alcanzar el Tushita “Tierra Pura”, el sufrimiento fuese como el aire que entra en los pulmones y se adhiere a cada poro de la fina piel de estos monjes en busca de la redención de la especie humana a cambio del sufrimiento propio más absoluto. Para lograr el culmen final, la luz divina o Nirvana, el cuerpo físico no podía desaparecer, por lo tanto debía transformarse, cambiar, pasar de fase a través de la fe absoluta en la transcendencia divina y el fluir de las almas hasta alcanzar la momificación del cuerpo.


Templo de Yamadera Foto www.tohokuandtokyo.org

Lograr tan enorme sacrificio no era objetivo fácil. Y no todos los que se obstinaron en alcanzar el Sokushinbutsu lo lograron. Los monjes comenzaban con una estricta dieta consistente en semillas y frutos secos, nada de cereales ni granos, que duraba justo mil días. A esta dieta se la conocía como “mokujikigyo” cuya traducción es algo así como la disciplina de comer árboles, ya que ingerían también cortezas de árboles y las espinas de algunos pinos silvestres. Durante este primer periodo multiplicaban sus tareas de ayuda y trabajo en las comunidades realizando como norma general los trabajos más duros, así como el cuidado de enfermos o ancianos. Una vez finalizado el primer periodo, comenzaba otra etapa más dura consistente en pasar otros mil días de ayuno tan solo alimentándose de semillas. El cuerpo comenzaba a desecarse poco a poco. La estricta dieta hacía que la piel se pegase al hueso y la grasa y el agua desapareciera del cuerpo, evitando con ello la reproducción de bacterias que a la postre pudieran causar la putrefacción del cuerpo y con ello poner fin a su objetivo de alcanzar la momificación. Aquellos hombres debían de sufrir toda clase de dolores y continuos espasmos. A su extrema dieta solo sumaban la ingesta de un brebaje preparado con la corteza de un árbol “Urushi” capacitado con toxicidades químicas que provocaban vómitos constantes y que les ayudaba a expulsar líquidos y fluidos del cuerpo favoreciendo la desecación del mismo, y agua salinizada procedente del manantial sagrado del monte Yudono, cuyos niveles de arsénico son casi mortales y que bebían durante cien días. El sufrimiento debía de ser continuo, el dolor insoportable.

Foto www.actualidad.ort.com


A tres metros bajo tierra habían colocado una cámara de piedra rodeada y rellena de carbón. En aquella cámara era introducida la caja de pino donde el monje vestido con sus mejores galas tradicionales y en la posición de loto se encaminaba a su destino tan sólo acompañado de una pequeña caña de bambú para seguir respirando dentro de la caja y una sencilla y pequeña campanilla.


Foto www.random-times.com

Desde ése momento cada día se le preguntaba al monje si seguía con vida. El sonido de la campanilla servía de contestación y así hasta que un día quién preguntaba no obtenía respuesta. En ese momento se abría la cámara y tras quitar al moje su caña de bambú se cerraba de nuevo durante otros mil días. Al concluir este periodo decisivo se abría el féretro para comprobar si el monje había conseguido alcanzar el Nirvana. Si no era así y el cuerpo aparecía en descomposición se sacaba el cuerpo y se volvía a enterrar con todos los honores. Para aquellos que habían logrado momificar su cuerpo en vida, se les  trataba desde entonces como Budas vivientes y eran llevados a un lugar honorífico del templo para poder ser venerados como auténticos dioses benefactores. En la prefectura de Yamagata el éxito de los rituales Sokushinbutsu fue muy elevado y por ello en sus maravillosos templos se pueden visitar y contemplar un buen número de estos monjes momificados.


Foto www.digitalmx.net

Una tradición muy antigua y reverenciada cuenta como el moje Kukai, erudito, poeta, estudioso artista japonés y fundador de la escuela budista Shingon, a pesar de que según las fuentes habría muerto en el año 835; según una biografía hallada en el s. XI no fue así, sino que entró en un estado completo de meditación al que se conoce como nyujo y del que saldrá pasado cinco mil millones de años para guiar a un grupo determinado de elegidos hasta alcanzar el Nirvana. Mientras llega tan preciso momento, mencionado en esta biografía, el cuerpo del afamado y venerado monje se encuentra en un mausoleo conocido como Kobo Daishi Gobyo en el cementerio de Okunoim, justo en la cima y en lo profundo del monte Koya Okoyasan.


Foto www.penn.museum

Esta antigua tradición fue descubierta para occidente por un grupo de investigadores en 1960. En el transcurso de un viaje por la región de Yamagata se pidieron los permisos necesarios para realizar algunos estudios sobre varias momias que llamaron la atención de los científicos. Los datos reportados por dichos estudios reflejaron la increíble conservación de los órganos internos de los cuerpos y cómo la momificación de los mismos había comenzado antes de la propia muerte. En 1996 un coleccionista privado adquirió una estatua de un buda sedente cuya antigüedad dataron en más de 1000 años.


Foto www.ihistoriaarte.com

En unos trabajos realizados de restauración se descubrió que en el interior de dicha estatua se hallaba el cuerpo de un monje en posición de loto. Dicha estatua, que hoy de encuentra en el Museo de Historia Natural de Budapest, fue estudiada a fondo por un equipo de radiólogos en 2013, realizándose sobre ella distintos análisis de tomografía computerizada que revelaron tanto la piel como los músculos del difunto estaban en perfecto estado de conservación, no así los órganos internos que habían sido extraídos y remplazados por papel. Se calcula que el fallecimiento ocurrió alrededor del año 1100 d.C y que la identidad del monje podría ser la del maestro budista Liuquan.


Foto www.recreoviral.com

Con la llegada en 1868 de la restauración del emperador Meiji se prohibió tajantemente estos rituales ordenando que se parasen incluso aquellos que ya estaban en proceso. Pero lejos de ser determinante, son varios los monjes que incluso décadas después de este decreto imperial, murieron momificados tal y como les indicaba su arraigada creencia y su poderosa fe.


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Es difícil hacerse una idea de hasta qué punto la fe puede ser combustible inagotable para el ser humano y necesario en ocasiones para llevar a cabo hazañas del orden de lo increíble e inalcanzable. El poder de la mente, la sugestión infinita, el adentrarse en ése universo abstracto y paralelo que no entendemos pero cuya existencia es tan palpable como visible a ojos de aquellos que logran traspasar el umbral de lo racional, es también reflejo de las poderosas facultades que tiene el ser humano para alcanzar determinados objetivos. En estas líneas y de manera resumida, vemos como esa fe exacerbada llevada al extremo más infinito de su condición, fue el combustible utilizado por un reducido número de monjes asiáticos en su particular búsqueda del Nirvana, aunque para llegar a alcanzarlo tuvieran que convertirse en auténticas momias… aún con el corazón palpitando por la vida.

Aportes y datos:

National Geographic (Artículo de Carme Mayans)

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/monjes-que-se-automomificaron-vida_13641

Japón Secreto

https://japon-secreto.com/momias-de-japon-vivas-sokushinbutsu-monjes-budismo/

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Sokushinbutsu



 


 

 

 

 


19 junio 2020

EL PÁRAMO DE LAS TINAJAS


J.J.D.R.

Grises y enormes tinajas de piedra salpican el páramo de Xieng Kovang y surgen del terreno como sembradas por gigantes en una época ya perdida en el recuerdo infinito del tiempo. El silencio evoca ecos de misterio en la cordillera Annamita, principal cadena montañosa de Indochina y allí, en sus páramos del norte, la ciencia y los investigadores se toparon con un misterio de entre 1500 y 2000 años de antigüedad, justo el tiempo que se ha calculado tienen estos misteriosos recipientes.

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Hasta la fecha han sido descubiertas miles de estas extrañas vasijas repartidas por distintos lugares de Laos. Se han contabilizado más de 400 localizaciones distintas que se extienden por todo el país siendo el conocido como Páramo de las Tinajas el más popular de todos ellos por el gran número de vasijas halladas en esta ubicación concreta. En fechas recientes, concretamente en mayo del año 2019, cazadores que supuestamente rastreaban la pista de unos tigres, informaron de hasta 15 nuevos asentamientos arqueológicos y la presencia de numerosas vasijas, que por lo general parecen seguir un patrón previamente establecido por sus creadores.

es.wikipedia.org

Se han realizado numerosos estudios arqueológicos desde que la arqueóloga francesa Madeleine Colani las redescubriese para la gran mayoría del mundo en 1930. Desde aquella fecha los expertos están aún lejos de poder dilucidar el significado de estos extraños recipientes y sobre todo quienes los hicieron y con qué propósito.

www.reydekish.com

La mayoría de estas vasijas miden entre uno y tres metros de altura y pesan de una a seis toneladas. Un gran número de ellas están hechas de granito pero también las hay realizadas en arenisca y roca sedimentaria o un conglomerado de coral calcificado. Es curioso que una buena parte de estas vasijas aún conserve su tapa y, aquellas en las que no aparecen, el surco o marca de haberla tenido quedaron impresos, así como grabados cuyo significado se desconoce.

www.muyhistoria.es

Todo apunta a que la gran mayoría de las vasijas, sobre todo las más grandes y pesadas, fueron talladas en cantera y luego trasladadas hasta cada asentamiento, aunque se desconoce cómo lograron desplazarlas y qué pretendían con ello.
Variadas son las hipótesis planteadas. Quizás la que más se puede ajustar a una posible realidad histórica es la que indica que pudiera tratarse de elementos con algún significado ritual funerario, habiéndose hallado en algunas ubicaciones cercanas a estas vasijas o jarras restos humanos, algunos de los cuales aparecen calcinados.

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También se halló una construcción que parece ser una especie de horno rudimentario de piedra en una localización cercana a uno de estos grupos de vasijas lo que podría sugerir como apunta la arqueóloga francesa Colani, que fueran urnas en las que depositarían los restos humanos tras realizar la cremación.
 De igual manera, otra hipótesis basada en su característico alineamiento y extensión por todo el país, sugiere la posibilidad de que estas vasijas fueran utilizadas como reservas de agua para los viajeros que fuera de época de monzones se hallaran en ruta hacia el norte del país, concretamente hacia la India y se sirvieran de ellas para paliar le escasez del elemento esencial en época de sequía.

spanish.china.org.cn

Conflictos armados en el siglo XX como la guerra de Vietnam dejaron su inefable huella en todo Laos y en sus fronteras adyacentes. Como muestra de la miseria humana, aún son muchos los enclaves arqueológicos que conviven con el oxidado metal y la basura militar, y cientos de hoyos que dejaron las explosiones de bombas de racimo lanzadas por el ejército estadounidense aún son visibles, siendo recomendable no adentrarse fuera de los caminos delimitados para evitar tropezar con algún artefacto sin estallar. Este hecho es una de las razones por las que la UNESCO mantiene sus dudas respecto de añadir estos parajes en su lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad, hasta que cualquier resto de tan mísera época desaparezca por completo. Actualmente no todos los enclaves arqueológicos están abiertos al público.

www.acgdrone.com

Un manto de verde musgo y hojarasca recae sobre la base de las enormes vasijas. Como un enorme almacén de cerámica al aire libre, el páramo y la llanura laosiana esconde el significado ocultó entre sus ovoides paredes de piedra y bajo la bruma del tiempo, y a pesar de muchos intentos, la respuesta a innumerables incógnitas aún hoy día languidece en brazos del misterio.

Aportes y Datos:
Muy Historia
Europa Press
Wikipedia






07 mayo 2020

LAS MÉDULAS


J.J.D.R.

Sólo el paso del tiempo fue capaz de cerrar las heridas abiertas en un abrupto y escarpado rincón de la comarca del Bierzo. Ha sido necesario el paso de las estaciones durante siglos para ver como Gaia era capaz de rellenar los huecos dejados por el ser humano en su paisaje. Los árboles han crecido, y la vida salvaje se abre camino entre las vertientes y los barrancos de tierra roja que antaño fueron sumideros fluviales y lavaderos de oro, el metal más preciado por el ser humano y que en las Médulas tuvo una importancia capital para el imperio romano.

Foto www.viajes.nationalgeographic.com.es
Las Médulas están ubicadas en un paraje sobrecogedor de la comarca del Bierzo en la provincia de  León, rozando el valle del río Sil y al noroeste de los montes Aquilanos. Paradójicamente, la belleza paisajística de éste rincón castellanoleonés, es el resultado de una trágica transformación del terreno por parte del ser humano en época antigua, cuando el descubrimiento de metales preciosos como la plata y el oro en el corazón de sus montañas hizo que el imperio romano voltease hasta el último grano de piedra en búsqueda del codiciado metal aurífero.

OCTAVIO AUGUSTO
Algunos estudios aluden al origen etimológico del nombre de Médulas haciendo referencia a la costumbre de amontonar en grandes túmulos la paja recolectada por los lugareños en la región del Bierzo y que llaman meda, o “medar” de amontonar. Otros estudios indican sobre la posibilidad de que venga de la palabra “metalla” de metales, pero la que considero más adecuada, es aquella que reseña que los romanos denominaron a esta zona como Medulas en honor del Mons Medulius (Monte Medulio), lugar en el que se llevó a cavo la última batalla de las guerras cántabras y que originaría el final de la conquista en estas tierras por parte de los generales al mando de Augusto allá por el año 25 a.C.

Foto www.regiocantabrorum.es
Cuentan las crónicas que los romanos se percataron de que las tribus astures tenían en posesión grandes cantidades de joyas de oro y plata, y que gustaban presumir alardeando del magnífico detalle y la finura en sus trabajos de orfebrería. Una vez se fue avanzando en la conquista de los abruptos territorios de los astures, se fue ampliando la búsqueda de las zonas donde podrían hallarse los filones y yacimientos auríferos de la región. Fue cuestión de tiempo que tras derrotar a los últimos guerreros astures los romanos localizasen un importante yacimiento en una montaña conocida como Teleno, y delimitasen la zona y sus 2188 metros de altitud para proceder a la extracción del oro. Desde los comienzos de la extracción de oro en la mina de las Médulas, los ingenieros romanos se percataron del importante volumen que podrían obtener de aquella explotación y se dispusieron extraer su oro con un método denominado “Ruina Montium”, derrumbe de los montes, que viene a definir a la perfección lo que realizaron en la zona. El mecanismo en teoría es bastante sencillo, pero no en la práctica como ya veremos. Se despejaba la montaña y sus laderas de toda vegetación.

Foto www.infobierzo.com
Un enorme conglomerado de canales en pendiente fue construido alrededor de la montaña con el propósito de embalsar toda el agua posible en lo más elevado del terreno. En la parte más alta de la montaña se mantenía controlado el embalse mediante compuertas. Cuando la represa se abría, el agua discurría con toda su fuerza canal abajo hasta alcanzar los denominados lavaderos. En su precipitada caída, el agua desgarraba con su fuerza las laderas de la montaña desgajando poco a poco su silueta. En los enormes lavaderos se filtraba todo el material y se separaba el metal dorado y el agua volvía a discurrir hasta el río Sil por desagües bien delimitados.

Foto www.diariodelviajero.com
Como decía anteriormente, sobre el papel resulta fácil de proyectar, pero ejecutarlo, y más en las proporciones que aquí lo hicieron los romanos, fue una obra de ingeniería de proporciones titánicas, pues en las zonas que el terreno no hacía posible canalizar el agua en su superficie, había que excavar y sobre todo perforar porciones enormes de roca granítica, siendo lo más costoso económicamente de todo el proyecto. Todo el entramado de canales construidos llegó a sumar más de 300 kilómetros de longitud, con canales que median 1,28 metros de anchura y hasta 90 centímetros de profundidad. La explotación de la mina comenzó en época de Octavio Augusto, como ya anotamos anteriormente, alrededor del 26 a.C. Contamos con detalles escritos de la mano del historiador Plinio el viejo, quien fue administrador de la mina. Sobre la productividad de las Médulas, cifró en 20.000 libras anuales la cantidad de oro extraída. Traducido a kilogramos, la  cantidad nada desdeñable de 1.635.000 kg, aunque estudios modernos, llevados a cavo en relación con la cantidad de tierra removida, estiman que las cantidades recolectadas estarían por debajo de estos números. De igual manera, Plinio cuenta que trabajaron en la mina unos 60.000 obreros, mientras que actualmente esa cifra se estima entre los 10.000 y los 20.000 mil obreros, estudios referidos como ya he comentado en base al terreno removido, y que según cita el profesor y arqueólogo Antonio García Bellido se movieron cerca de los 500 millones de metros cúbicos.

Foto www.acaademiaplay.es
Durante más de un siglo las Médulas fueron el filón aurífero más productivo del imperio romano, siendo a  su vez, la mayor y más grande mina de oro a cielo abierto del mundo. Tratar de calcular los pingües beneficios que las Médulas otorgaron al imperio romano es tarea casi imposible. Más de un siglo de explotación sirvió para enriquecer las arcas de un imperio que devoraba lingotes de oro y plata en cantidades industriales.

Foto www.lanuevacronica.com
Cuando la explotación aurífera llegó a su fin en el siglo III d.C. el paisaje en la zona nada tenía que ver con el original. Pese a que los romanos plantaron un buen número de castaños para que la producción de madera y su fruto pudieran contribuir a la escasez de alimento en las aldeas cercanas, lo cierto es que lo que dejaron tras su marcha fue un terreno desolado que a hasta hoy día sigue en pleno proceso de regeneración. Fue tal la cantidad de tierra removida y trasladada, que el actual lago Carrucedo que está muy cerca de las Médulas, se creó por el cumulo de materia retirada de la montaña y que fue a depositarse al final del valle, siendo hoy en día un humedal de gran importancia ecológica. Toda la zona ha experimentado un cambio radical. La vida salvaje volvió a las Médulas. Corzos y jabalíes, junto con gatos monteses y más de un centenar de especie de aves, regresaron a estos terruños leoneses, haciendo que la vida en el horizonte de las Médulas cambiase radicalmente.

Castaños centenarios
Bajo el cielo del Bierzo las Médulas motea el paisaje con el contraste de lomas de tierra roja y vegetación de brillante verde. Llegado el atardecer o en la alborada, se acentúa el matiz de las tonalidades pardo rojizas, siendo una bella característica de este hermoso rincón leonés. Las Médulas, gracias a sus yacimientos arqueológicos, fue nombrado Bien de Interés Cultural en 1996, pasando a ser constituido como Monumento Natural en 2002 y Espacio Cultural en el año 2010. Pero sin duda su galardón honorífico de mayor relevancia fue el otorgado por la UNESCO en 1997, cuando fue inscrito en la lista de Patrimonio De la Humanidad, a pesar de la oposición de países como Alemania, Finlandia y Tailandia, quienes argumentaron en contra de esta nominación que las Médulas son el producto de la acción terrible del ser humano al destruir un espacio natural, y que con su nombramiento no se estaba dando ejemplo ecológico a las generaciones futuras. 

Foto www.hoteles.com
Son varias las rutas que circundan las Médulas con diferentes niveles y distancias. La mayor de ellas es conocida como Perimetral e inicia su recorrido en el lago Carrucedo hasta alcanzar los 14 kilómetros y medio de distancia. Lo que permite recorrer los puntos más importantes de la mina. Las valiñas, lago sumidos, los conventos y la ruta de los poblados son otras sendas que llevan a diferentes rincones de la Médulas. En todas estas rutas se puede apreciar el radical cambio medioambiental experimentado en este rincón del mundo. Robles por doquier y densos bosques de castaños centenarios-de hasta 600 años de antigüedad- son la seña de identidad de un espacio natural que, pese a haber sufrido un cambio brutal durante siglos, es un ejemplo de cómo Gaia modela la tierra, y donde el hombre es capaz de causar daño, la madre Tierra hace que la vida se abra camino de nuevo.

Foto www.nosgustaleon.com
Fue mi padre quien me habló hace años de este mágico lugar. En uno de sus numerosos viajes, tuvo la oportunidad de dejarse guiar por la curiosidad y adentrarse en este maravilloso espacio natural. Siempre me ha dicho que lo que más le impresionó cuando transitaba sólo por los caminos de roja tierra y quebrados senderos, fue el silencio que experimentó, que incluso en algún tramo llegó a causarle cierto recelo y algo de inquietud.


Foto www.lavanguardia.com
La luz de sol decadente que incide sobre paredes y piedra devuelve un tenue brillo nacarado que suaviza la escena. El sol comienza a dejarse caer sobre el horizonte y desde el mirador de Orellana el paisaje de las Médulas muestra en todo su conjunto la terrible herida abierta por el ser humano en la tierra, a la par que nos enseña la majestuosa respuesta de Gaia ante nuestra tremenda codicia y soberbia.

Aportes y Datos:
Patrimonio Castilla y León
La Vanguardia
Wikipedia






26 abril 2020

LA CUEVA DE LOS NADADORES Y DE LAS BESTIAS


J.J.D.R.
La meseta de Jilf al Kebir, gran barrera de maciza roca con una extensión similar a la de Puerto Rico, se eleva alrededor de trescientos metros sobre el suroeste egipcio muy cerca ya de la frontera con Libia. Es éste un lugar extraño. Antiguo y místico. Un rincón del mundo en donde aún hoy día los beduinos, esos grandes viajeros capaces de interpretar los vientos y las huellas de la arena, se alejan de ciertos “Wadis” o valle cuando el silencio es roto por los susurros y cánticos de los “Djinns”, espíritus o demonios del desierto que deambulan por estos parajes como centinelas de senderos hoy perdidos en el tiempo y la memoria.

Atardecer en el Sahara, Foto subida de la red
Así lo atestiguó el conde húngaro Ladislaus Eduard Almásy o como gustaba le llamasen Lászlo Ede, cuando tras media vida pasada entre las arenas del desierto africano describía las experiencias de los beduinos cerca de estos valles de silencio y que él mismo contó haber experimentado en alguna que otra ocasión. Lászlo, explorador insaciable, recorrió grandes superficies del Sáhara Oriental entre los desiertos de Libia, Sudán y Egipto y exploró territorios inexpugnables como espía al servicio del ejército Alemán.

Lászlo Ede en la cueva de los nadadores, Foto www. bradshowfundation.com
En una de sus muchas travesías se dio de bruces con un lugar mágico, un rincón inigualable, un paraje insólito que está considerado la “Capilla Sixtina del Sahara”, redescubriendo con su hallazgo en 1933 para la arqueología y el mundo, las magníficas pictografías de la Cueva de los Nadadores, descubrimiento que detallaría en su libro “Nadadores del desierto” publicado en 1939. Una cueva de los nadadores ubicada en medio de uno de estos valles de silencio alejada de rutas transitables por caravanas o sendas viajeras y en cuyos alrededores algunos cuentan se sigue escuchando el lamento o cántico de esos espíritus o “Djinns” que tanto respeto despierta entre los beduinos del desierto.

Foto www.cadenaser.com
La cueva de los nadadores perteneciente al periodo más reciente de nuestra última glaciación conserva en sus paredes y granítico domo, decenas, cientos de figuras neolíticas dispares que muestran un lugar muy distinto al que hoy podemos contemplar, estando en ellas representados animales como jirafas, antílopes, elefantes o avestruces, mezclados entre seres humanos que nadan de un lado a otro de la cueva como flotando, en una representación inequívoca de que esta zona desértica fue antaño un vergel repleto de vida.

Detalle nadadores, Foto subida de la red
Por doquier, manos de mujeres, hombres y niños, quedaron impresas en perfecto negativo en la piedra y se observan con nitidez haciendo sentir la presencia misma de sus antiguos creadores, aquellos cazadores - recolectores, que utilizaron la cueva como morada y centro neurálgico de su mundo ancestral, epicentro espiritual del clan, su camposanto y su cuna, y el lienzo en donde plasmar sus quehaceres, alegrías, miedos y ensoñaciones.

Foto www.nachoares.com
Estudios geomorfológicos realizados en 2007 por el egipcio Emau Ghoneim logró identificar una región al norte de la región de Darfur en Sudán de más de 30.000 kilómetros cuadrados bajo las arenas del desierto, y puso en contesto la importancia geográfica del entorno del Sahara en la época en la cual se asentaron los primeros humanos en la meseta de Jilf al Kebir.

Detalle grabado manos, Foto subida de la red
La cueva de los nadadores se hizo mundialmente famosa gracias a la novela de Michael Ondaatje el paciente inglés y su posterior y magnífica adaptación cinematográfica de 1996 dirigida por Anthony  Minghella y galardonada con 9 premios Òscar de la Academia de Cine Norteamericana. Ambas adaptaciones, tanto literaria como cinematográfica, refieren aspectos de la vida de Lázslo Ede. En concreto en la película aparecen imágenes en donde la cueva de los nadadores se muestra como punto referencial, aunque para el rodaje se utilizó una réplica exacta. La belleza de las imágenes de la cueva acrecentó la fama del recinto e hizo que sufriese la llegada masiva de turistas y curiosos con consecuencias devastadoras para el yacimiento debido a los desperfectos que ocasionaron vándalos inconscientes y desalmados llevándose fragmentos que contenían pinturas, otros que se dedicaron a realizar sus propios grafitis dentro de la cueva, los que dejaron sus basuras y algunos estúpidos que impregnaron las pinturas de las paredes con agua porque de esa manera obtenían mayor contraste a la hora de fotografiarlas. La estupidez humana no tiene límites, y no respeta ni tan siquiera los lugares donde por primera vez el palpito humano comenzó a latir, a tomar conciencia de su propio ser y su significado dentro de un clan o sociedad, y de todo ése conjunto dentro de nuestro mundo.


Foto es.wikipedia.org

En la misma meseta de Jilf al Kebir y dentro de la región de Gobernación de Nuevo Valle se halló otra maravilla rupestre comparable a Altamira, otro Lascaux, una cueva neolítica que es un enorme catálogo pictográfico que encierra enorme simbolismo al igual que mucho misterio.

Foto www.reydekish.com
La cueva de Las Bestias fue descubierta en el año 2002 por los arqueólogos Massimo y Jacopo Foggini y Ahmed Mestikawi. Con más de 5000 imágenes de gran detalle, esta caverna que está parcialmente al aire libre, es un auténtico tesoro para arqueólogos y paleontólogos. Tiene unas dimensiones de 17 metros en su interior y unos 3 metros de altura. Sobre todo destaca la magnífica preservación de los pigmentos utilizados que hace que las pinturas aún mantengan gran parte de su colorido original. Por todas partes se pueden observar seres humanos que parecen bailar y flotar o nadar rodeados en todo momento por extrañas bestias.

Foto www.clarin.com
Estos peculiares seres enormes, llamados “bestias”, fueron representados con forma de felinos, con una gran  cola larga y patas que terminan en pies humanos. Aunque lo que más llama la atención es que todas carecen de cabeza y aún algunas de estas representaciones parecen devorar o vomitar figuras humanas. El conjunto de esta cosmología de figuras extrañas se realizó en tonos rojos, amarillos y ocres, fundidos en negro junto a manos de diversos tamaños.

Foto www.ksta.de
Las más pequeñas de estas huellas, las cuales quisieron ser identificadas como de recién nacidos por su pequeño tamaño, han sido epicentro de diversos estudios, siendo de especial consideración el estudio realizado por la antropóloga Enmanueelle Honoré, quien planteó la posibilidad de que no fueran humanas. Tras realizar comparativas en primer lugar con ciertas especies de primates y monos, está convencida de que se trata de las huellas de las patas delanteras de algunos saurios como el lagarto monitor las que más se ajustan al patrón dejado en esta cueva. Aún es tema de debate, pero no deja de ser curioso, como lo es que en el techado de la cueva aparezcan pies gigantes grabados a más de tres metros de altura.  

Detalle cueva de las bestias Foto subida de la red
La ubicación de la cueva de las bestias es de complicada localización. No es tan popular como la de los nadadores y su conservación ha sido mucho mejor. Su protección es de suma importancia y para poder realizar una visita es necesario solicitar un permiso militar especial e ir acompañado de la policía.

Foto www.metro.co.uk
Lo que hoy es tierra yerma y árido horizonte, antaño fue valle fértil y vergel de vida. Aquello que el sol hoy quema y ennegrece fue plácida sombra y manantial de frescos atardeceres, refugio para nuestros antepasados, quienes bordaron la piedra de huellas y sombrearon las paredes de sus moradas con escenas de sus vidas,  dejándonos como presente, relieves y grabados como un legado que tratamos de descifrar para lograr entender quienes fueron y cómo vivieron estos misteriosos nadadores del neolítico y de nuestra historia humana.

Aportes y Datos:
Nacho Ares
Arqueologia en Red
El Rincón de Sele
Clarín
Wikipedia
Reydekish


09 diciembre 2019

ACANTILADOS DE BANDIAGARA


J.J.D.R.
Durante aproximadamente doscientos kilómetros el farallón rocoso de Bandiagara se extiende como una enorme herida abierta a cuchillo sobre la árida panza de tierra del sur de Malí, separando abruptamente las planicies altas del páramo y los fértiles llanos donde el mijo, principal sustento de las etnias que ocupan esta región africana, es capaz con sus altos y frondosos tallos de difuminar el cercano horizonte bajo el color pardo de su ardiente simiente.


Poblado Dogón, acantilado de Bandiagara, Foto www.economia3.com
Los enormes acantilados de Bandiagara son un fenómeno geológico de gran belleza. La fractura generada en la región de Mopti divide en dos mesetas el país dogón, quedando de un lado en su parte inferior los llanos de Séno-Gondo y en las zonas superiores las tierras altas de la meseta de Bandiagra, ambas cercanas al tránsito del río Níger sobre toda la planicie. El farallón de arenisca y roca en algunos puntos llega a tener desniveles de hasta quinientos metros siendo una barrera natural de difícil acceso, lo que no ha sido impedimento para que estos acantilados fuesen habitados desde tiempos inmemoriales por diversos grupos étnicos humanos. Hoy día son los dogón quienes desde las faldas del gran farallón, dominan sus continuas y constantes aldeas de adobe y paja que se extienden cerca de doscientos kilómetros adosadas a la fractura geológica del acantilado Bandiagara.


Foto www.vertierra.com
No siempre fueron los dogón los dominadores de estas abruptas tierras. Antes que ellos, aproximadamente tres milenios antes de Cristo, -según estudios realizados sobre el terreno- una etnia conocida como los Tellem fueron quienes poblaron inicialmente estos acantilados. Eso sí, no sabemos de dónde llegaron ni cual fue el motivo por el cual se asentaron en lugar tan abrupto e inaccesible. Entre huecos y oquedades, los Tellem edificaron sus moradas, las cuales quedaban suspendidas del suelo decenas e incluso centenares de metros. No es de extrañar que los dogón al llegar a los acantilados de Bandiagara y encontrarse con los Tellem, hablaran de ellos como seres voladores, pequeños hombrecillos rojos que podían volar. Estos Tellem, posiblemente una tribu pigmea, construyeron sus casas sobre el farallón de piedra, y debían de poseer grandes aptitudes físicas para sobrevivir a esas alturas. Es previsible que se instalaran allí para aislarse de depredadores y conflictos con otras tribus rivales. Vivir a esas alturas les sirvió durante muchos años como salvaguarda, hasta que los dogón llegaron a la zona en el s. XV d.C. huyendo de la expansión del islamismo en la región. Tras un periodo de convivencia con los Tellem – ésta cuestión no está muy clara-, estos últimos terminaron dejando sus hogares por voluntad propia o desaparecieron bajo el poder de la nueva tribu reinante debido a la diferencia cultural entre ambas etnias.


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Hoy día son más de trescientas las aldeas dogón repartidas a lo largo del acantilado del Bandiagara. Humildes aldeas fabricadas con adobe, caña y barro, y por lo general ubicadas en las zonas llanas adosadas a las abruptas paredes de la roca. Las aldeas dogón son una suerte de barriadas comunales que fluyen alrededor de los graneros y su “Teguna” o casa comunal, espacio en el cual se dirime los problemas sociales del día a día y se narran las tradiciones orales y los ritos culturales que conforman la cosmogonía ancestral de este singular pueblo africano.
Las antiguas edificaciones ubicadas en lo alto del farallón rocoso, aquellas que fueron en su día hogar de los Tellem, nunca fueron habitadas por los dogón, sino que fueron morada de sus difuntos a los cuales alzaban hasta lo alto de los graneros de barro utilizando para ello cuerdas trenzadas con madera del Baobab.


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Es muy llamativo observar el detalle utilizado en los grabados que aparecen en las enormes puertas y ventanas de las viviendas dogón. Existe una gran diferencia entre los graneros utilizados por mujeres y hombres, siendo el techado de ellas de forma rectangular y el de ellos en forma cónica. De igual manera, utilizan casas especiales donde la mujer tiene que aislarse cuando tienen el periodo, ya que para los dogón, la mujer en este tiempo es impura y no puede mezclarse con el resto de la tribu. Los dogón son una tribu en su mayoría animista, pero actualmente la islamización ha irrumpido con fuerza y entre sus aldeas siempre se puede encontrar una mezquita de barro donde ejercer el rito y la oración.


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No entraré a detallar la particularidad de las antiquísimas tradiciones dogón. Es muy posible que para tal efecto dedique en el futuro un pequeño monográfico, que seguro sólo servirá para reseñar lo más básico de esta misteriosa cultura ancestral. Sólo señalaré que fue el arqueólogo francés Marcel Griaule en la década de los años 30/40 del siglo XX quién, tras ganarse la confianza de este pueblo, dio a conocer al mundo los extraños rituales y las tradiciones orales de estos, los cuales afirmaban que fueron creados por unos extraños seres llegados desde la estrella Sirio cuya existencia conocían con detalle así como su compañera Sirio B- se trata de un sistema binario-, a pesar de que ésta última fuera hallada por los astrónomos con posterioridad. Mucho se ha escrito sobre los ritos y el origen de los dogón. Gracias a Griaule pudimos contemplar por vez primera la espectacularidad de los rituales de fertilidad y funerarios de esta tribu, brillantemente detallados en sus libros y documentales, en los que máscaras bellamente talladas y bailes entre zancos de hasta 5 metros de altura son protagonistas indiscutibles de un viaje a través del tiempo donde lo enigmático se hunde en lo más recóndito de la tierra cobriza.


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El tiempo parece detenido sobre los acantilados de Bandiagara. El color pardo y ocre lo inunda todo. Sólo de vez en cuando, alrededor de alguna incipiente brecha en las alturas o bajo la falda de un montículo de arena y roca, el verde de algunos túmulos de foresta se cuela en la escena monolítica. Desde 1989 estos parajes son patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Más allá de la indiscutible belleza del lugar, me llama poderosamente la atención la indiscutible capacidad del ser humano para sobrevivir, incluso en los lugares más recónditos e inaccesibles del planeta.

Aportes y Datos:
Guía del Trotamundos
https://www.guiadeltrotamundos.es/2015/09/25/los-acantilados-de-bandiagara/
Destino Infinito
https://destinoinfinito.com/escarpa-bandiagara/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_de_Bandiagara
Viaje al Patrimonio
https://viajealpatrimonio.com/listing/farallones-de-bandiagara-pais-de-los-dogones/




15 enero 2018

GÁRGOLAS Y QUIMERAS

J.J.D.R.
Altivas y grotescas, terroríficas a la par que desafiantes, las gárgolas observan el devenir del tiempo desde la cima de los templos más importantes de la fe cristiana. Desde los altos muros de catedrales, iglesias y renombrados centros populares, decenas de ojos vacíos y fauces abiertas dan la bienvenida a los cientos y miles de turistas, peregrinos, devotos y curiosos, que se acercan a los templos católicos de medio mundo.

Gárgola Lonja de La Seda de Valencia Foto Jorge Donato
Con gestos delirantes, retorcidos sus cuerpos, la piedra convertida en estigma se mofa de quien observa y, en algunos casos, incluso la obscenidad de los detalles con atributos sexuales deja patente que las gárgolas fueron un instrumento que dio rienda suelta a la imaginación de ciertos artistas que trasladaron leyendas y recuerdos populares a la gris y cenicienta piedra con el objetivo de mostrar la oscuridad latente y palpable que se cierne sobre los que escapan a la luz y por lo tanto a la fe.

Gárgola Catedral de Murcia Foto Jorge Donato
Serán muchos los que tal vez no se percaten ni siquiera de su existencia. Otros en cambio, guiarán sus ojos a las alturas y, posiblemente con cierta curiosidad se pregunten,… ¿Qué demonios –nunca mejor dicho- pinta un ser grotesco mitad humano mitad animal, en una catedral o en una iglesia?
Se puede decir con certeza que las gárgolas no son más que un instrumento arquitectónico cuyo principal valor constructivo es desaguar la lluvia de los tejados de los edificios. Quizás la pregunta acertada sería ¿Por qué utilizaron una iconografía tan radicalmente opuesta al espíritu eclesial principalmente en sus templos de mayor relevancia? Y es aquí donde, sobre todo en la edad media y principalmente gracias a la aparición del arte gótico, aparecieron las gárgolas como una amenaza, como una terrible advertencia para los infieles y descarriados y su escenografía en los templos fue un místico mecanismo para espantar y ahuyentar de los espacios sagrados los malos espíritus.

Gárgola Lonja de La Seda Valencia Foto Jorge Donato
En los aportes consultados, según Viollet-le-Duc, las primeras gárgolas aparecieron en la catedral de Laon (Francia) en el año 1220 y, tan sólo dos décadas después, ya cubrían la mayoría de los templos parisinos y franceses.

Gárgola Lonja de la Seda  de Valencia Foto Jorge Donato
Lo que no hay que obviar es que esta tradición es mucho más antigua. Ya egipcios, griegos y romanos utilizaron este recurso de desagüe sobre todo con apariencia animal o mitológica. Aunque como ya cité, la aparición de gárgolas en gran parte de templos, no fue más que la expresividad figurativa del arte gótico en pleno esplendor y el resultado en piedra de leyendas y creencias populares como ésta que hace referencia explícita sobre por qué fue tradición posterior el uso de estos elementos ornamentales en las fachadas, y dice así… “acostumbraba un horrendo dragón a sembrar de cadáveres de peregrinos y lugareños los caminos que discurrían por las campiñas y bosques anexos a la población francesa de Rouen.

Gárgola Lonja de Seda de Valencia Foto Jorge Donato
La misma leyenda, tan fantástica como antigua, cuenta cómo el arzobispo de la citada población se dispuso a terminar con tan grotesco ser y tras perseguirle durante un tiempo, logró quitarle la vida. La historia culmina con el intento desafortunado del arzobispo por quemar en la hoguera al maléfico dragón pero, si tenemos en cuenta que el ser mitológico poseía la facultad de lanzar llamaradas de fuego por su fiera garganta, no es de extrañar que ningún daño le provocasen las mismas llamas de la hoguera en las que acabó envuelto.

Gárgola Lonja de la Seda Valencia Foto Jorge Donato
Arrepentido del fallido intento y para terminar de una vez por todas con tan perturbador asunto, el clérigo ordenó decapitar al dragón y colgar su cabeza en una esquina de la catedral para que todo el mundo pudiera contemplarlo y temer con su sola visión arrimarse a la oscuridad que se suponía abrazaba para siempre a los descarriados y poco devotos de espíritu”

Gárgola Lonja de la Seda de Valencia Foto Jorge Donato
Es necesario señalar que no todas las llamativas figuras que aparecen en fachadas de los templos, por muy extrañas que sean, son gárgolas. Éste nombre sólo es atribuible a aquellas que desempeñan el papel fundamental de desagüe. El resto de figuras son denominadas quimeras, o bicha cuando se alude al arte arquitectónico plateresco.

Quimera, Lonja de la Seda Valencia Foto Jorge Donato
Estos, de igual manera, suelen representar animales fantásticos en todas sus formas y atributos y, en sus grotescas formas y posturas, reptan por muros y columnas sembrando el miedo con sus ojos inertes y vacíos.

Gárgola Lonja de la Seda Valencia Foto Jorge Donato
En la alborada, cuando el sol apenas comienza a despuntar sobre el horizonte, sus primeros rayos matutinos comienzan a iluminar la faz terrible de una gárgola pensativa.

Gárgola Notre Dame de París Foto es.aleteia.org
Quizás piense que el inframundo es más divertido que ésta quietud en piedra en la que vive adormecida. Pero sabe que su sola presencia, silenciosa bajo su manto de fría piedra, recrea perfectamente la oscuridad que subyace, incluso en los rincones donde se supone reina siempre la luz.

Aportes y Datos:
Ciencia histórica
http://www.cienciahistorica.com/2015/05/09/los-arquitectos-ponian-gargolas/
Blog de Dolores Herrero
http://doloresherrero.com/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%A1rgola_(mitolog%C3%ADa)







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