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19 junio 2020

EL PÁRAMO DE LAS TINAJAS


J.J.D.R.

Grises y enormes tinajas de piedra salpican el páramo de Xieng Kovang y surgen del terreno como sembradas por gigantes en una época ya perdida en el recuerdo infinito del tiempo. El silencio evoca ecos de misterio en la cordillera Annamita, principal cadena montañosa de Indochina y allí, en sus páramos del norte, la ciencia y los investigadores se toparon con un misterio de entre 1500 y 2000 años de antigüedad, justo el tiempo que se ha calculado tienen estos misteriosos recipientes.

Foto www.muyhistoria.es

Hasta la fecha han sido descubiertas miles de estas extrañas vasijas repartidas por distintos lugares de Laos. Se han contabilizado más de 400 localizaciones distintas que se extienden por todo el país siendo el conocido como Páramo de las Tinajas el más popular de todos ellos por el gran número de vasijas halladas en esta ubicación concreta. En fechas recientes, concretamente en mayo del año 2019, cazadores que supuestamente rastreaban la pista de unos tigres, informaron de hasta 15 nuevos asentamientos arqueológicos y la presencia de numerosas vasijas, que por lo general parecen seguir un patrón previamente establecido por sus creadores.

es.wikipedia.org

Se han realizado numerosos estudios arqueológicos desde que la arqueóloga francesa Madeleine Colani las redescubriese para la gran mayoría del mundo en 1930. Desde aquella fecha los expertos están aún lejos de poder dilucidar el significado de estos extraños recipientes y sobre todo quienes los hicieron y con qué propósito.

www.reydekish.com

La mayoría de estas vasijas miden entre uno y tres metros de altura y pesan de una a seis toneladas. Un gran número de ellas están hechas de granito pero también las hay realizadas en arenisca y roca sedimentaria o un conglomerado de coral calcificado. Es curioso que una buena parte de estas vasijas aún conserve su tapa y, aquellas en las que no aparecen, el surco o marca de haberla tenido quedaron impresos, así como grabados cuyo significado se desconoce.

www.muyhistoria.es

Todo apunta a que la gran mayoría de las vasijas, sobre todo las más grandes y pesadas, fueron talladas en cantera y luego trasladadas hasta cada asentamiento, aunque se desconoce cómo lograron desplazarlas y qué pretendían con ello.
Variadas son las hipótesis planteadas. Quizás la que más se puede ajustar a una posible realidad histórica es la que indica que pudiera tratarse de elementos con algún significado ritual funerario, habiéndose hallado en algunas ubicaciones cercanas a estas vasijas o jarras restos humanos, algunos de los cuales aparecen calcinados.

www.travelingeast.com

También se halló una construcción que parece ser una especie de horno rudimentario de piedra en una localización cercana a uno de estos grupos de vasijas lo que podría sugerir como apunta la arqueóloga francesa Colani, que fueran urnas en las que depositarían los restos humanos tras realizar la cremación.
 De igual manera, otra hipótesis basada en su característico alineamiento y extensión por todo el país, sugiere la posibilidad de que estas vasijas fueran utilizadas como reservas de agua para los viajeros que fuera de época de monzones se hallaran en ruta hacia el norte del país, concretamente hacia la India y se sirvieran de ellas para paliar le escasez del elemento esencial en época de sequía.

spanish.china.org.cn

Conflictos armados en el siglo XX como la guerra de Vietnam dejaron su inefable huella en todo Laos y en sus fronteras adyacentes. Como muestra de la miseria humana, aún son muchos los enclaves arqueológicos que conviven con el oxidado metal y la basura militar, y cientos de hoyos que dejaron las explosiones de bombas de racimo lanzadas por el ejército estadounidense aún son visibles, siendo recomendable no adentrarse fuera de los caminos delimitados para evitar tropezar con algún artefacto sin estallar. Este hecho es una de las razones por las que la UNESCO mantiene sus dudas respecto de añadir estos parajes en su lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad, hasta que cualquier resto de tan mísera época desaparezca por completo. Actualmente no todos los enclaves arqueológicos están abiertos al público.

www.acgdrone.com

Un manto de verde musgo y hojarasca recae sobre la base de las enormes vasijas. Como un enorme almacén de cerámica al aire libre, el páramo y la llanura laosiana esconde el significado ocultó entre sus ovoides paredes de piedra y bajo la bruma del tiempo, y a pesar de muchos intentos, la respuesta a innumerables incógnitas aún hoy día languidece en brazos del misterio.

Aportes y Datos:
Muy Historia
Europa Press
Wikipedia






17 mayo 2020

LA ISLA DE LAS MUÑECAS DE XOCHIMILCO

J.J.D.R.


Apenas a veinte kilómetros de Ciudad de México un laberinto de canales navegables se extiende alrededor de doscientos kilómetros cuadrados de espacio protegido natural; un oasis vegetal que fue y sigue siendo un rincón emblemático repleto de ancestrales tradiciones y colmado de leyendas e historias curiosas. Se llama Xochimilco y su halo de misterio cubre tanto su perímetro como las numerosas y pequeñas islas que salpican su acuífera extensión. En una de estas pequeñas islas, a hora y media del embarcadero de Cuemanco, vivió en total soledad durante veinticinco años Julián Santana Barrena, vecino del barrio de Asunción y propietario de una chinampa. Las Chinampas, que son Patrimonio Cultural por la UNESCO desde 1987, son balsas flotantes de caña cubiertas de tierra en donde desde tiempos muy antiguos se recolecta verdura, maíz y flores.

Foto www.revistaiman.es

La terrible historia que contó durante años Julián Santana tuvo como origen el islote perdido en lo profundo de la laguna de Teshuilo que albergaba su pequeña vivienda. La pesadilla del humilde Julián comenzó allá en la década de los años cincuenta cuando apareció el cuerpo de una niña que se había ahogado tras quedar atrapada entre los enormes lirios enmarañados de la orilla. Aquel traumático suceso recorrió como la pólvora la región, y el lamento profundo de dicha pérdida fue algo irreparable. Para Julián, la pesadilla no había hecho más que comenzar.


Foto www.laverdadnoticias.com

Poco tiempo después del desgraciado accidente Julián comenzó a sentir extraños sonidos cuya procedencia no supo definir pero que poco a poco fueron arrastrándole hacia una profunda angustia. Un día sí y otro también, aquellos desagradables lamentos, como gritos sofocados de una niña, le acompañaban durante casi toda la jornada, haciéndose aún más audibles cuando la noche hacia acto de presencia y los canales dormían arropados por un mudo manto de oscuridad. En ocasiones, según siempre testimonio del propio Julián, los lamentos surgían desde algún punto de la orilla de la isla. Cuando se acercaba a investigar, podía percibir la extraña sensación de que era observado entre las ramas de los árboles o incluso tras las ventanas de su propia vivienda. Un buen día, en el mismo lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida de la pequeña, encontró una muñeca flotando en el agua.

Foto www.supercuirioso.com


Aquel descubrimiento macabro Julián lo interpretó como un signo de advertencia y un reclamo por parte de la difunta de que utilizara aquella muñeca como símbolo y homenaje hacia su espíritu. De esta manera, quizás honrando su memoria a través de la muñeca desaparecieran los fenómenos extraños que a todas horas podía sentir y que parecían tenerle a él como único testigo y desafortunado protagonista.

Foto www.20minutos.es

Lamentablemente los fenómenos inexplicables no desaparecerían nunca. Pero para Julián, adornar la isla con muñecas le ayudó a conciliar el sueño y sentía que espantaba la presencia de aquellos espíritus molestos. Por ello, comenzó a recoger muñecas que la gente arrojaba a los canales. En poco tiempo el número de muñecas colgadas en las ramas de los árboles o alrededor de su casa fue en aumento y llamaron la atención de la gente, que se acercaban en sus trajineras y preguntaban el motivo de aquella extraña afición. Cuando el boca a boca puso en órbita las extrañas experiencias que Julián contaba tener a diario, tuvo como resultado el incremento de gente que se acercaba y le traía más muñecas cuyo final siempre era el mismo, terminar decorando algún punto del islote.


Foto www.mas-mexico.com.mx

Cerca de 1500 muñecas pueblan la isla. Muchas, la gran mayoría, están deformadas. Algunas muestran su vacío interior, están sucias o quemadas, podridas otras, y la mayoría tienen un color oscuro y macilento. Las que más llaman la atención son aquellas incompletas. Esas a las que les falta una pierna, un brazo o parte de la cabeza pero que a pesar de ello siguen manteniendo los ojos fijos en aquel que las observa con terrorífico desdén, empaladas en picas de madera, atadas o colgadas de cuerdas suspendidas entre los ramales de los árboles o desperdigadas por el suelo o los arbustos que rodean la isla. La colección de muñecas de Julián Santana se hizo popular en Xochimilco y en todo México. Muchos comenzaron a decir que fue él mismo quien inventó la historia de la niña para darse popularidad. Pero lo que vino a acontecer después dejó mucho por escribir y más tinta en el tintero.

Foto www.maspormas.com

Estaba Julián pescando en los canales cercanos a la isla un día del año 2001. No estaba solo, sino que le acompañaba su sobrino, quien fue quien narró lo que ése día sucedió de manera trágica. Cuenta el sobrino que su tío Julián le confesó en aquella jornada cómo desde hacía mucho tiempo una misteriosa sirena le llamaba desde las profundidades del canal. Le dijo que a todas horas, aquel ser extraño le pedía que se fuese con él y que más que una petición parecía una obligación. Cuenta el sobrino que se alejó durante un rato para controlar el ganado que había dejado pastando en un prado cercano, y cuando regresó, halló a su tío flotando el agua ahogado. La autopsia realizada al cuerpo de Julián dictaminó que falleció a causa de un infarto fulminante.


Foto www.horrorbox.ex

Coincidencia o no, leyenda urbana o misterioso infortunio, el caso es que Julián fue a ahogarse en el mismo lugar en el que años antes apareció muerta la pequeña niña, y el mismo sitio en el que fue a recoger la primera de sus muñecas, aquella que halló flotando en el agua.

Foto www.lasexta.com

Desde hace años la isla de las muñecas es un lugar que gusta de ser visitado por turistas y curiosos amantes de lo insólito. Incluso algunos les rinden culto o les llevan ofrendas y cambian sus vestidos. No todos los remeros de trajineras se atreven a acercarse al islote, pues para muchos los malos augurios y la superstición les mantiene alejados, pero siempre hay guías que aprovechan las mil y una posibilidades que ofrecen los rincones de Xochimilco para acercar a los atrevidos a pisar la isla de las muñecas como complemento a los parajes de extraordinaria belleza que son el primer reclamo de estos lares.

Foto www.ancient-origins.es

Lo más extraño y paradójico de este caso es que pese a haber fallecido los protagonistas de esta terrible historia, son muchos los visitantes que afirman sin reparos que han visto con sus propios ojos como las muñecas les han seguido con la mirada volteando sus cabezas, como movieron sus cuerpos con extraños escorzos mientras seguían colgadas de las ramas de los árboles a su paso, o como los gritos y lamentos, susurros abstractos y terroríficos que mortificaron en vida a Julián, son amplificados cuando el silencio nocturno llega a la isla haciendo tan notoria su presencia que no hay quien se atreva a quedarse en este pedazo de terruño sin que la sangre se hiele en un instante.


Aportes y Datos:

La Razón

https://www.larazon.es/historia/20200113/j72745usbrhn5cccgdnf6lee7q.html

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_las_mu%C3%B1ecas

La Vanguardia

https://www.lavanguardia.com/cribeo/cultura/20181207/47430967631/te-contamos-la-historia-de-la-inquietante-isla-de-las-munecas-en-mexico.html


 


26 abril 2020

LA CUEVA DE LOS NADADORES Y DE LAS BESTIAS


J.J.D.R.
La meseta de Jilf al Kebir, gran barrera de maciza roca con una extensión similar a la de Puerto Rico, se eleva alrededor de trescientos metros sobre el suroeste egipcio muy cerca ya de la frontera con Libia. Es éste un lugar extraño. Antiguo y místico. Un rincón del mundo en donde aún hoy día los beduinos, esos grandes viajeros capaces de interpretar los vientos y las huellas de la arena, se alejan de ciertos “Wadis” o valle cuando el silencio es roto por los susurros y cánticos de los “Djinns”, espíritus o demonios del desierto que deambulan por estos parajes como centinelas de senderos hoy perdidos en el tiempo y la memoria.

Atardecer en el Sahara, Foto subida de la red
Así lo atestiguó el conde húngaro Ladislaus Eduard Almásy o como gustaba le llamasen Lászlo Ede, cuando tras media vida pasada entre las arenas del desierto africano describía las experiencias de los beduinos cerca de estos valles de silencio y que él mismo contó haber experimentado en alguna que otra ocasión. Lászlo, explorador insaciable, recorrió grandes superficies del Sáhara Oriental entre los desiertos de Libia, Sudán y Egipto y exploró territorios inexpugnables como espía al servicio del ejército Alemán.

Lászlo Ede en la cueva de los nadadores, Foto www. bradshowfundation.com
En una de sus muchas travesías se dio de bruces con un lugar mágico, un rincón inigualable, un paraje insólito que está considerado la “Capilla Sixtina del Sahara”, redescubriendo con su hallazgo en 1933 para la arqueología y el mundo, las magníficas pictografías de la Cueva de los Nadadores, descubrimiento que detallaría en su libro “Nadadores del desierto” publicado en 1939. Una cueva de los nadadores ubicada en medio de uno de estos valles de silencio alejada de rutas transitables por caravanas o sendas viajeras y en cuyos alrededores algunos cuentan se sigue escuchando el lamento o cántico de esos espíritus o “Djinns” que tanto respeto despierta entre los beduinos del desierto.

Foto www.cadenaser.com
La cueva de los nadadores perteneciente al periodo más reciente de nuestra última glaciación conserva en sus paredes y granítico domo, decenas, cientos de figuras neolíticas dispares que muestran un lugar muy distinto al que hoy podemos contemplar, estando en ellas representados animales como jirafas, antílopes, elefantes o avestruces, mezclados entre seres humanos que nadan de un lado a otro de la cueva como flotando, en una representación inequívoca de que esta zona desértica fue antaño un vergel repleto de vida.

Detalle nadadores, Foto subida de la red
Por doquier, manos de mujeres, hombres y niños, quedaron impresas en perfecto negativo en la piedra y se observan con nitidez haciendo sentir la presencia misma de sus antiguos creadores, aquellos cazadores - recolectores, que utilizaron la cueva como morada y centro neurálgico de su mundo ancestral, epicentro espiritual del clan, su camposanto y su cuna, y el lienzo en donde plasmar sus quehaceres, alegrías, miedos y ensoñaciones.

Foto www.nachoares.com
Estudios geomorfológicos realizados en 2007 por el egipcio Emau Ghoneim logró identificar una región al norte de la región de Darfur en Sudán de más de 30.000 kilómetros cuadrados bajo las arenas del desierto, y puso en contesto la importancia geográfica del entorno del Sahara en la época en la cual se asentaron los primeros humanos en la meseta de Jilf al Kebir.

Detalle grabado manos, Foto subida de la red
La cueva de los nadadores se hizo mundialmente famosa gracias a la novela de Michael Ondaatje el paciente inglés y su posterior y magnífica adaptación cinematográfica de 1996 dirigida por Anthony  Minghella y galardonada con 9 premios Òscar de la Academia de Cine Norteamericana. Ambas adaptaciones, tanto literaria como cinematográfica, refieren aspectos de la vida de Lázslo Ede. En concreto en la película aparecen imágenes en donde la cueva de los nadadores se muestra como punto referencial, aunque para el rodaje se utilizó una réplica exacta. La belleza de las imágenes de la cueva acrecentó la fama del recinto e hizo que sufriese la llegada masiva de turistas y curiosos con consecuencias devastadoras para el yacimiento debido a los desperfectos que ocasionaron vándalos inconscientes y desalmados llevándose fragmentos que contenían pinturas, otros que se dedicaron a realizar sus propios grafitis dentro de la cueva, los que dejaron sus basuras y algunos estúpidos que impregnaron las pinturas de las paredes con agua porque de esa manera obtenían mayor contraste a la hora de fotografiarlas. La estupidez humana no tiene límites, y no respeta ni tan siquiera los lugares donde por primera vez el palpito humano comenzó a latir, a tomar conciencia de su propio ser y su significado dentro de un clan o sociedad, y de todo ése conjunto dentro de nuestro mundo.


Foto es.wikipedia.org

En la misma meseta de Jilf al Kebir y dentro de la región de Gobernación de Nuevo Valle se halló otra maravilla rupestre comparable a Altamira, otro Lascaux, una cueva neolítica que es un enorme catálogo pictográfico que encierra enorme simbolismo al igual que mucho misterio.

Foto www.reydekish.com
La cueva de Las Bestias fue descubierta en el año 2002 por los arqueólogos Massimo y Jacopo Foggini y Ahmed Mestikawi. Con más de 5000 imágenes de gran detalle, esta caverna que está parcialmente al aire libre, es un auténtico tesoro para arqueólogos y paleontólogos. Tiene unas dimensiones de 17 metros en su interior y unos 3 metros de altura. Sobre todo destaca la magnífica preservación de los pigmentos utilizados que hace que las pinturas aún mantengan gran parte de su colorido original. Por todas partes se pueden observar seres humanos que parecen bailar y flotar o nadar rodeados en todo momento por extrañas bestias.

Foto www.clarin.com
Estos peculiares seres enormes, llamados “bestias”, fueron representados con forma de felinos, con una gran  cola larga y patas que terminan en pies humanos. Aunque lo que más llama la atención es que todas carecen de cabeza y aún algunas de estas representaciones parecen devorar o vomitar figuras humanas. El conjunto de esta cosmología de figuras extrañas se realizó en tonos rojos, amarillos y ocres, fundidos en negro junto a manos de diversos tamaños.

Foto www.ksta.de
Las más pequeñas de estas huellas, las cuales quisieron ser identificadas como de recién nacidos por su pequeño tamaño, han sido epicentro de diversos estudios, siendo de especial consideración el estudio realizado por la antropóloga Enmanueelle Honoré, quien planteó la posibilidad de que no fueran humanas. Tras realizar comparativas en primer lugar con ciertas especies de primates y monos, está convencida de que se trata de las huellas de las patas delanteras de algunos saurios como el lagarto monitor las que más se ajustan al patrón dejado en esta cueva. Aún es tema de debate, pero no deja de ser curioso, como lo es que en el techado de la cueva aparezcan pies gigantes grabados a más de tres metros de altura.  

Detalle cueva de las bestias Foto subida de la red
La ubicación de la cueva de las bestias es de complicada localización. No es tan popular como la de los nadadores y su conservación ha sido mucho mejor. Su protección es de suma importancia y para poder realizar una visita es necesario solicitar un permiso militar especial e ir acompañado de la policía.

Foto www.metro.co.uk
Lo que hoy es tierra yerma y árido horizonte, antaño fue valle fértil y vergel de vida. Aquello que el sol hoy quema y ennegrece fue plácida sombra y manantial de frescos atardeceres, refugio para nuestros antepasados, quienes bordaron la piedra de huellas y sombrearon las paredes de sus moradas con escenas de sus vidas,  dejándonos como presente, relieves y grabados como un legado que tratamos de descifrar para lograr entender quienes fueron y cómo vivieron estos misteriosos nadadores del neolítico y de nuestra historia humana.

Aportes y Datos:
Nacho Ares
Arqueologia en Red
El Rincón de Sele
Clarín
Wikipedia
Reydekish


21 abril 2017

PERCIVAL HARRISON FAWCETT (LA CIUDAD PERDIDA DE Z)

J.J.D.R.
Hablar de aventura y exploración suele ser atrayente. ¿Quién no ha deseado, aunque sea por un momento, verse convertido en un intrépido aventurero? descubrir un gran tesoro o una civilización perdida legendaria, aunque ésta se encuentre oculta por una selva tan profunda que adentrarse en ella pueda significar enfrentarse a innumerables peligros. Si en una conversación, salen a la luz palabras como exploración y aventura, es posible que nos venga a la cabeza la icónica imagen de un señor con sombrero de ala ancha y chaqueta de cuero marrón que porta en su mano izquierda un látigo y en la diestra empuña una pistola. Supongo que Harrison Ford será recordado siempre como ése gran aventurero buscador de reliquias que todos quisimos ser de pequeño. Pues bien, hubo un Indiana Jones real, de carne y hueso. Un genial aventurero y explorador inglés que se pasó media vida buscando una legendaria ciudad perdida en las entrañas del Amazonas. Su nombre, Percival Harrison Fawcett y, aunque muchos aspectos de su biografía puedan parecer sacados de una película de ficción, su vida real fue una constante aventura, un colmado de épica y ambición por explorar lo desconocido, no exento de miedos, tragedia y desconcierto; ingredientes que sirvieron tras su desaparición como caldo de cultivo para acrecentar la leyenda que pesa sobre su figura incluso hoy día después de tanto tiempo transcurrido.

CORONEL PERCIVAL HARRISON FAWCETT
Percival Harrison Fawcett nació en Torquay (Inglaterra), concretamente en el condado de Devon en la costa de Torbay, el 18 de agosto de 1867. Desde su más tierna infancia el joven Fawcett creció rodeado de señales que recibía de su entorno más cercano que fueron dibujando su temprana pasión por los viajes y la aventura. Su padre, Edward B. Fawcett, había nació en la India y allí ejerció su carrera militar siendo un destacado miembro de la Royal Geographical Society. La posición acomodada de sus progenitores  y el círculo social y cultural que amenizaba las jornadas con largas charlas en el salón en su casa, sumado a la gran cantidad de libros que sus padres almacenaban, permitió al pequeño Percival escuchar atentamente conversaciones en las que vi ajeros y exploradores ingleses narraban sus experiencias en lejanos países de exóticas costumbres, creciendo en su mente la idea de emular a esos exploradores que aparecían en los libros que devoraba con pasión.

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Fue un buen estudiante y se graduó en Newton Abbot Proprietary College. Su educación fue muy estricta, donde el cariño de sus padres brilló por su ausencia, moldeándose con los años una personalidad introvertida que le confirió una estampa de seriedad que siempre mantuvo intacta a ojos de los que menos le conocían. Con 19 años, tal y como su padre deseaba, se graduó como cadete en Woolwich, siendo destinado en 1880 con 19 años a la guarnición de Trincomalee al noroeste de Sri Lanka como miembro de la Artillería Real Británica, por aquella época el puerto más importante del país asiático. Sin duda éste fue el comienzo de su nueva vida. La oportunidad de viajar, de conocer nuevas culturas y exóticos lugares, le abrieron de par en par las puertas hacia un sendero que no dudó en recorrer desde aquel momento. Incluso sentimentalmente, ya que en su nuevo destino conoció a Nina Agnes Paterson, con quién contraería matrimonio en 1901 y con la que tuvo tres hijos, Jack, Brian y Ruth, a quienes trató a pesar de sus largas ausencias, de dar todo el cariño y el afecto que él nunca obtuvo de sus padres.

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Su carrera militar estuvo ligada a la cartografía de terreno. Su capacidad para aprender lenguas diversas así como su pasión por viajar y conocer otras culturas, sirvió para que le destinaran a la que sería su primera expedición a tierras sudamericanas en 1906. Tenía por entonces 36 años y sus trabajos cartográficos en las fronteras de Brasil, Perú y Bolivia, serian a la postre todo un referente para el estudio geográfico de estas regiones apenas exploradas. Aquella experiencia marcó su vida. Quedó impresionado por las grandes selvas, las altas cordilleras, sus enormes pantanales, los grandes y navegables ríos que se adentraban en la jungla…pero sobre todo, cayó rendido ante la misteriosa atracción que sentía por las numerosas culturas que vivían en esas remotas tierras y, más aún, sobre aquellas otras que aún resistían perdidas en el útero de la selva más profunda de la Tierra.

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Hasta siete expediciones realizó Fawcett en los años siguientes 1906/1924. Se convirtió en un auténtico experto en lidiar con las etnias indígenas de la selva Madre de Dios, con los cuales terminó entablando cierta amistad y a los que trató siempre con cordialidad, repartiendo presentes a cambio de información sobre lugares que deseaba explorar y conocimientos sobre su lengua y costumbres.

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Siempre tuvo claro que su formación militar y su oficio como topógrafo, fueron la herramienta perfecta para poder dedicarse a su gran afición, la búsqueda de lugares impactantes en la naturaleza. Como fruto de sus expediciones, se enamoró de un pequeño paraíso en la Meseta de Caparú, hoy día dentro del Parque Nacional Noel Kempff entre Brasil y Bolivia, y cuyas cataratas llevan su nombre para la perpetuidad. Uno de sus grandes amigos fue Arthur Conan Doyle, y Fawcett hubo de ser tan incisivo y explicito a la hora de narrar a su amigo escritor el lugar de sus sueños, que el mítico Conan Doyle lo utilizó como escenario de su gran obra “El mundo perdido”. El inicio de la gran guerra puso freno a sus exploraciones. Fue destinado al frente en Flandes al mando de una brigada de artillería.

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Finalizada la guerra regresó a Brasil, ya como coronel, enfrascándose de lleno en el estudio de la Amazonía, su biodiversidad, historia, arqueología y todo legajo o papel que hiciera alguna mención sobre las costumbres y leyendas de los pueblos amazónicos. Durante este nuevo período de su vida, mientras estudiaba a fondo textos y libros, no dejó nunca de perderse en las entrañas de la selva durante largos lapsos de tiempo, experimentando en primera persona la sensación de cuán pequeño e insignificante es el ser humano ante la inmensidad de la naturaleza salvaje.

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Un buen día se topó de bruces con una historia impactante. Le narraron la fascinante experiencia vivida por Francisco Raposo, militar portugués que en 1743 describió el hallazgo en lo más profundo de la selva del Mato Grosso de una ciudad perdida y hasta la fecha totalmente desconocida. Fawcett no tardó en dar con el manuscrito que narraba con detalle la aventura de Raposo y lo que descubrió marcó el resto de su vida. En la Biblioteca de Río de Janeiro, en la división (Manuscritos) y serie (Obras raras), había un texto en portugués de diez páginas bajo el título “Relación histórica de una oculta y gran población, antiquísima, sin moradores, que se descubrió en el año 1743”copia integral manuscrita por el Canónigo Januário da Cunha Barbosa.

MANUSCRITO 512 
El manuscrito era una crónica detallada del descubrimiento de una gran ciudad perdida en medio de la selva. La ciudad descrita por Raposo, quien la encontró por fortuna cuando buscaba unas minas de plata, se entraba bajo tres arcos de gran altura. Dicha ciudad estaba repleta de grandes avenidas y casas de cuidadosa construcción. En medio de la ciudad encontraron una gran plaza y, en medio de esta, una columna de piedra negra de gran tamaño junto a una escultura de un hombre cuya mano izquierda se posaba sobre su costado izquierdo y su brazo derecho extendido apuntaba hacia el norte.

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En cada esquina de la plaza había una gran lanza similar a la usada por los romanos y destacaba sobre el resto una enorme edificación resplandeciente que parecía ser la morada de algún gran señor. Por todos lados se podían observar columnas con grabados extraños que no pudieron descifrar, y durante días enteros anduvieron perdidos entre los muros y calles de esta ciudad desconocida y olvidada. Ni que decir tiene que Fawcett quedó prendido ante esta historia, volcándose en la búsqueda de toda la información que pudiera recabar sobre la aventura vivida por Raposo en la desconocida ciudad perdida a la que Fawcett bautizó como “Ciudad Z”, en cuya existencia nunca dejaría de creer hasta el final de sus días.


En el año 1925 tras conseguir dinero de parte de un grupo financiero londinense conocido como The Glove (el guante) emprende la búsqueda de la Ciudad perdida de Z en compañía de su hijo mayor Jack y Raleigh Rimell, el mejor amigo de Jack. Ha sido mucho lo que se ha especulado sobre este asunto. Me refiero a la decisión de embarcar en tan arriesgada expedición a su hijo mayor, pero sobre todo al amigo de este, ya que el joven Raleigh demostraría en poco tiempo no estar a la altura de las expectativas del coronel Fawcett, avezado y experimentado explorador. Es posible que la noticia de que otros grupos expedicionarios saldrían inmediatamente en busca de la ciudad perdida hiciera que tomara la decisión de adelantar sus planes y contar finalmente con su hijo y su amigo.

Foto www.allposter.com
Sabedor de la dificultad que entrañaba tan arriesgada expedición, pidió expresamente que si no tenían noticias de ellos en un tiempo estimado, no mandasen a nadie tras su búsqueda, ya que si él no lograba regresar, nadie lo conseguiría y todos morirían en el intento.


La expedición partió el 20 de abril de 1925 desde la localidad de Cuiabá, acompañados por dos arrieros brasileños, dos caballos, ocho mulas y dos perros. Entre sus provisiones, cuidadosamente administradas y escogidas por Fawcett, había todo tipo de conservas, leche en polvo, un sextante, bengalas, un cronómetro y varios tipos de armas. Durante todo el trayecto el coronel fue relatando en su diario los pormenores de cada jornada. El último mensaje sobre su situación, está fechado el 29 de mayo de 1925. En una carta dirigida a su esposa y que llegó a través de un mensajero indígena, cuenta que están los tres solos y que se adentran en territorio inexplorado desde que cruzaron el Alto Xingú, uno de los afluentes sudoriental del río Amazonas. Nada en esta misiva denotaba que las cosas fueran mal. Por el contrario, entre líneas se mostraba entusiasmado y optimista. Nunca más se supo de ellos.


Desde entonces hasta nuestros días, la expedición emprendida por Fawcett y lo que les ocurrió, es todo un misterio. Su recomendación de no enviar a nadie en su búsqueda cayó en saco roto, habiéndose contabilizado la cifra de cerca de cien personas desaparecidas de entre todas las expediciones que han seguido los pasos de Fawcett. Más que simples palabras, fueron severas premoniciones.
El primer intento de dar con Fawcett es de 1927 a cargo del estadounidense George Miller Dyott, quien dijo tener pruebas de que Fawcett murió a manos de los indios Aloique pero sin aportar evidencias de ello. Otra expedición en 1951 llevada a cabo por los hermanos Vilas- Boas (conservacionistas/indigenistas amazónicos) logran entablar diálogo con los Kalapalo, quienes a través de su jefe Sarari, confirman que fueron ellos quienes mataron al coronel Fawcett, pero hacen prometer a Villas Boas que no contarán nada para evitar represalias de los hombres blancos.

VILAS BOAS JUNTO A MIEMBROS KALAPALO Foto www.fawcettadventure.com
Según la versión de Sarari, fue un gran agravio para su pueblo que Fawcett, tras disparar un pato, no quisiera compartir con ellos la pieza, algo intrínseco en su arraigo cultural y comunal. Para más señas, le mostraron unos huesos que dijeron pertenecer al coronel y se los llevaron. En un principio parecía que el caso de la desaparición de Faceta había sido desentrañado. Pero en 1965 y a petición del hijo menor de Fawcett y de su viuda, convencidos de que los restos hallados no eran del coronel realizaron nuevos exámenes incluyendo piezas dentales que la viuda conservaba de su esposo, pudiéndose determinar con precisión que la dentadura no encajaba en los restos encontrados y por lo tanto no pertenecía a Fawcett.

ORLANDO VILAS BOAS JUNTO A LOS SUPUESTOS RESTOS DE FAWCETT
Foto www.historiasdelahistoria.com

En fechas más recientes, concretamente en el año 1996, una numerosa expedición quedó a merced de la tribu Kalapalo cuando buscaba alguna señal del paso de Fawcett por sus territorios. Solo cuando accedieron a marcharse dejándo todo el material que llevaban consiguieron salir con vida de una situación tremendamente complicada. Dos años más tarde, una nueva expedición llevada a cabo por Benedict Allen se adentró en territorio Kalapalo, con la intención de grabar una entrevista con uno de los miembros más ancianos de la tribu. La entrevista, que fue grabada para la BBC, consiguió el testimonio de un anciano llamado Vajuvi que afirmó que los huesos encontrados por Vilas-Boas no pertenecían a Fawcett.

Foto www.express.co.uk
La última de las expediciones llevadas a cabo a las regiones donde se piensa que Fawcett pudo desaparecer estuvo a cargo del periodista The New Yorke David Grann quien, dejándose arrastrar por los textos de Fawcett, encaminó sus pasos hacía territorio Kalapalo tras nuevas posibles pistas. En el año 2005, tras muchas dificultades y numerosos pormenores, consiguió que varios miembros de esta tribu le contasen lo que las tradiciones de su pueblo sabían sobre Fawcett. Según esta última versión, el coronel fue el primer blanco en contactar con ellos, dejándoles una honda huella. Tras compartir varios días, emprendió de nuevo su viaje a tierras del este, pudiendo ser contempladas las hogueras que encendían durante algunas jornadas. Los Kalapalo se desentienden de lo acontecido después con la expedición de Fawcett, convencidos de que murieron en manos de tribus muy violentas cuyos territorios se encuentran justo en la dirección que Fawcett tomó tras su marcha.


Que si Fawcett terminó encontrando la ciudad de Z y allí murió. Que si el intrépido coronel, arto de vagar por la selva, se topó con una tribu no beligerante de la que terminó siendo rey. Que si murió, que si no...La verdad es que nada sabemos sobre qué final tenía reservado el destino para Fawcett, su hijo y Raleigh Rimell. La leyenda de Fawcett se pierde en la bruma misteriosa de la selva. Una selva capaz de ocultar la insignificante traza de una huella humana, como de hacer desaparecer por completo una gran ciudad bajo su manto perpetuo de salvaje floresta.


El afán del ser humano por desbrozar lo ignoto y explorar los confines del mundo, incluso llegando al límite de su propia conciencia y capacidad, es algo innato en nuestra especie desde el principio de nuestros orígenes. Son muchos, hombres y mujeres, los que a pesar de las adversidades y en muchos casos a riesgo de perder todo lo que poseían, sintieron la necesidad de buscar, de hallar, de atravesar a ciegas regiones inhóspitas y salvajes con el propósito de dar alcance a un reclamo consciente de su propia mente que, como una herida que no cicatrizará tras incrustarse en sus vidas hasta no poner remedio , les obligó a magnificar sus cualidades a fin de alcanzar el enigma que se escondía tras unos sueños que la mayoría tildaban de falsos mitos, leyendas, o simples locuras. Algunos lo consiguieron y nos legaron su experiencia y conocimientos para el futuro. Otros, como en el caso de Fawcett nos dejaron su luz, esa luz que desprenden los seres humanos incapaces de resistirse a la tentación de andar el camino que separa los sueños de la realidad, iluminando senderos que quizás, algún día, nos muestren las huellas de un pasado humano tan remoto que ni siquiera somos capaces de imaginar.

Aportes y Datos:
Bibliografía
La Ciudad perdida de Z (David Grann)
La maldición de los exploradores (Lorenzo Fernández Bueno)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Percy_Fawcett
Monografías
http://www.monografias.com/trabajos96/percy-harrison-fawcett-y-su-delirante-universo-esoterico/percy-harrison-fawcett-y-su-delirante-universo-esoterico.shtml













08 marzo 2017

CANDELABRO DE PARACAS

J.J.D.R.
Tridente de misterio, su porte erguido sobre la falda de una loma que mira el océano, muestra su incierto origen tamizado bajo la arena del tiempo. ¿Faro de antiguos navegantes? ¿Calendario astronómico? ¿Símbolo ritual o religioso? Poco o nada sabemos sobre el significado del gigantesco candelabro de Paracas. Geoglifo tatuado hace siglos sobre la tierra parda de la península de Paracas, es hoy día un símbolo antiguo de carácter incierto que deja perplejo a cualquiera que se adentra en la búsqueda de su significado.

CANDELABRO DE PARACAS Foto www.planetaymisterios.blogspot.com
Perú es el país del misterio. Pocos lugares son capaces de aglutinar entre sus fronteras tantos y tan fabulosos enigmas como los que alberga este rincón del continente americano. La lista es amplia, tanto, que el simple hecho de citarlos brevemente supondría alargarme demasiado en este artículo. Por ello, me centraré en el candelabro de Paracas, pues seguro que para muchos sea menos conocido que las afamadas líneas de Nazca, la ciudad de Machu Pichu, la puerta del sol y de la luna o Puma Puncu en Tiahuanaco.

Foto www.arqueologiadelperu.com
El geoglifo está ubicado en la costa norte peninsular de Paracas- de ahí su nombre- en el departamento de Ica en la provincia y bahía de Pisco. Sobre una loma de arena fina, visible incluso a 20 kilómetros de distancia mar adentro- si el tiempo es claro y despejado-, un tridente o candelabro aparece delineado sobre la falda de una pequeña colina. La altura que alcanza el poste principal es de 183 m., y las columnas laterales 60 m., con una anchura de 3,20 m. y una profundidad que lo hace visible que varía entre 1m.y 1,20 m. No se han hallado restos cerámicos, mortuorios, o de cualquier carácter arqueológico que haya permitido datar este geoglifo de manera fiable, pero prácticamente la mayoría de fuentes consultadas coindicen en añadirle unos 2500 años de antigüedad. De quienes fueron sus creadores y el motivo que les movió a realizar tan particular dibujo sobre la tierra nada se sabe, y solo encontramos conjeturas e hipótesis- algunas descabelladas y sin lógica alguna- que demuestran lo complejo que resulta descifrar ciertos símbolos que, como en un extraño crucigrama o código fuente, nos muestra señales irreconocibles alrededor de la piel de Gaia.

Foto www.misteriosconxana.blogspot.com
Quizá una de las características más llamativas de este espectacular geoglifo de Paracas sea su propia creación sobre la arena. Según los estudios realizados sobre las líneas del tridente y dependiendo de la zona excavada, a una profundidad de entre los 10 y 15 cm., desaparece la arena acumulada por los vientos constantes que peinan la región y sale a la luz una capa perfectamente apelmazada, como una costra blanco amarillenta muy pulida y cristalina. Se conoce bien el origen natural de estas formaciones sedimentarias muy comunes en la región, pero es muy desconcertante averiguar que muchos siglos atrás, incluso milenios, alguien, ya sean los antiguos moradores de estas tierras, sus descendientes, o alguna cultura desconocida hasta la fecha, fuese capaz de crear este geoglifo con esta capacidad de detalle, sobre todo teniendo en cuenta que, desposeído de la arena que hoy día cubre la mayor parte del candelabro, la patina cristalina de salitre refulgiría sobre la loma como un autentico faro siendo visible desde una enorme distancia mar adentro y también desde las alturas.

Foto www.bohicruz.com
Hasta la fecha no se han encontrado escritos que mencionen el candelabro, lo que ayudaría a la hora de poder realizar una estimación más detallada de su antigüedad. Ni que decir tiene que son cientos las teorías que tratan de dirimir sobre el incierto origen del candelabro de Paracas. Al ser muy numerosas no entraré a detallarlas, dejando que sea el lector el que, si el gusanillo de la curiosidad ronda su mente, busque entre las decenas o cientos de posibilidades existentes, que le conducirán de la mano de piratas hacia sus tesoros, puertas estelares, aeropuertos interdimensionales y rocambolescos diagramas que tratan de unir el tridente de Paracas con las líneas de Nazca, aunque esté demostrado que el candelabro no señala la pampa nazqueña, como ya estudió a fondo y detalló en uno de sus libros el investigador J.J. Benítez.

Foto www.peruroutes.com
Por destacar alguna, y dado que la cultura Paracas dominó la región durante un largo periodo de tiempo legándonos valiosos testimonios de su ingenio, es muy probable que se trate de algún símbolo astronómico de carácter ritual, ya que no podemos obviar que tanto los Paracas como la mayoría de culturas antiguas, tenían un elevadísimo conocimiento astronómico.  En este sentido, y tras una ardua investigación llevada a cabo por el polifacético ingeniero egipcio Robert Bauval, el candelabro de Paracas estaría indicando mediante cada uno de sus brazos la situación estelar de la constelación de Orión, como ya refutó, muy a pesar de los arqueólogos oficialistas, que ocurría con las pirámides de la meseta de Guiza en Egipto. Por ello, es muy probable que su origen y utilidad fuese señalizar la costa a los antiguos navegantes peruanos, pues también hay estudios muy serios que identifican el candelabro con la Cruz del Sur o Cruz de los navegantes, la cual estaría señalando el polo austral a los antiguos marinos que navegaban por el mar paraqueño.

Foto www.explorandes.com
Hoy día el candelabro de Paracas es un lugar de gran atractivo turístico catalogado como Patrimonio cultural del Perú. Muchos tours que se dirigen a las islas Ballestas se aproximan cerca de la costa para que los turistas puedan apreciar el gran candelabro reposando sobre la colina de blanca arena, el cual parece sostener sobre sus rectilíneos brazos un último haz luminiscente que lucha por no apagarse hasta que desvelemos el origen y el enigma que encierra su milenaria presencia.

Aportes y Datos:
Blog de Pedro María Fernández
http://pedromariafernandez.blogspot.com.es/2011/12/el-candelabro-de-paracas.html
Ivox
Bruno Cardeñosa (Pasajes de la historia)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Candelabro_de_Paracas
Ecured
http://pedromariafernandez.blogspot.com.es/2011/12/el-candelabro-de-paracas.html








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