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27 julio 2020

LA MONA DE TIJUANA


 J.J.D.R.

Entre accidentados barrancos y difusas colinas, recargadas con la pose estropeada de construcciones revestidas de retazos, una enorme silueta de apretadas curvas alza su vista al cielo señalando con su dedo el firmamento e indicando su ubicación exacta, reclamando su lugar en aquel conglomerado de fachadas de mil formas y colores que bien podrían formar parte de una enorme partida de Tetris.

Foto www.mexicodesconocido.com.mx

Colonia aeropuerto es un popular y humilde barrio de Tijuana (México), alzada sobre una accidentada geografía de lomas discontinuas y estrechos barrancos popular hoy día gracias la escultura de una mujer desnuda que domina el paisaje desde sus 18 metros de altura y 18 toneladas. Conocida como la Mona de Tijuana o la mujer blanca, esta escultura fue creada por el pintor y escultor tiajuanense Armando Muñoz García en 1989 como proyecto personal con el que quiso conmemorar el primer siglo de la fundación de su ciudad natal.

Foto www.sobrefotos.com

Como participante en un taller de escultura cada miembro presentó un trabajo para conmemorar el centenario de la ciudad. Armando presentó su idea a los miembros del grupo pero ni sus compañeros ni los profesores vieron en aquella idea posibilidades, tampoco las autoridades locales a las que presentó su escultura, y cuya idea de ubicación fue inicialmente el centro neurálgico de la ciudad. Sin ayuda promocional y aún menos económica Armando no se desanimó y, bajo el convencimiento de que su idea era brillante, se puso manos a la obra. Con su propio capital y aprovechando la parte posterior de su propia finca comenzó su construcción.

Foto www.debate.com.mx

En un principio la Mona de Tijuana tenía proyectado una altura de doce 12 metros, pero una vez fue convenciéndose de que su proyecto era viable, se aventuró a darle más vida creciendo hasta sus actuales 18 metros de altura. La escultura está realizada en un 95 por ciento de cemento. El otro tanto por ciento es fibra de vidrio y dio forma al brazo derecho y la cabeza. La Mona de Tijuana es una enorme y voluptuosa joven de dieciocho metros de altura que guarda un curioso secreto interior. Los límites de su silueta, esos que perfilan lo sensualidad de unas curvas prominentes, están vacios, y su hueco interior son las paredes de un apartamento al que no le falta detalle. De hecho, la escultura, está comunica por la parte trasera a la propia vivienda de su creador. Por cierto, como detalle destacar que la inspiración sobre la joven le vino a través del recuerdo de una antigua novia. A pesar del rechazo recibido para poder promocionar su trabajo, Armando Muñoz finalizó su obra y la denominó Tijuana III Milenio, siendo este el tributo del artista autodidacta a la ciudad que le vio nacer.

Foto www.likealocalguide.com

Durante los primeros cinco años el artista vivió en el interior de la escultura. La vivienda interior está constituida por cuatro niveles que corresponden a cada parte del cuerpo de la dama. En la zona más elevada se encuentra un pequeño despacho justo en la cabeza de la joven. Pocos metros por debajo hay un dormitorio con salida al balcón, allá donde la dama blanca luce sus senos. En la parte del estómago, como no podría ser de otra manera está la cocina y son los glúteos la parte elegida para ubicar el aseo.

Foto www.tijuanapress.com

La Mona de Tijuana se convirtió enseguida en un emblema de la ciudad y gente de mil lugares que pasan por la ciudad no se marchan si no han visitado la famosa escultura de Armando Muñoz. Para la conmemoración de los 25 años de su construcción una plataforma de fotógrafas, artistas y cineastas, quisieron rendirle un bonito homenaje. Eligieron el día 19 de octubre, fecha muy especial que conmemora el día contra el cáncer de mama, para vestir con un hermoso traje rosa la esbelta escultura de la mona, para lo que se necesitaron más de 50 metros de tela. Aquel día también se aprovecharon las instancias interiores como sala de exposiciones artísticas. Poco después un grupo de once artistas urbanos conocidos como Interzona solicitaron permiso a Armando para utilizar la escultura como lienzo, y este aceptó con la condición de que después volviesen a dejarla con su inmaculado blanco original. La Mona de Tijuana se transformó durante días en un enorme grafiti de color, inmortalizado y difundido como emblema de Tijuana por medio mundo.
La escultura de Armando está bastante deteriorada, y busca financiación para su restauración. Tal es así que en alguna ocasión María Gracia, antigua novia y precisamente la mujer en la que está inspirada la escultura, ha comentado “dame una ducha y péiname el pelo”.

Foto masdemx.com

Tijuana III Milenio era sólo una pieza del grupo que conformaba el proyecto original del artista quien decía “Dame suficiente armadura y una antorcha de oxiacetileno y alinearé la frontera con gigantes amazonas desnudas”. De hecho Armando Muñoz también construyó en Colonia Marbella cerca de Puerto nuevo en la localidad de Rosarito, La Sirena, escultura de cinco niveles de altura en la que también vivió durante quince años. En el segundo nivel abrió un restaurante durante dos periodos 2008 hasta 2012 y de 2012 hasta 2015. El salón restaurante contaba con capacidad para 35 comensales y espacios en distintos niveles para cocina y aseos.

La Sirena Foto www.kpbs.org

Armando Muñoz es el artífice de un icono, de un emblema para la ciudad de Tijuana pese a no contar con el apoyo de nadie. Su Mona o Dama blanca es la representación tiajuanense de arte popular, imaginativo y autosuficiente, curiosa morada y espacio abierto al arte y la cultura, el sueño de un artista enamorado de gigantes amazonas.

Aportes y Datos:
Más de MX
México desconocido
Entrevista de Delfino Rodriguez  a Armando Muñoz (Estudio Jueves-Mixcloud)






09 diciembre 2019

ACANTILADOS DE BANDIAGARA


J.J.D.R.
Durante aproximadamente doscientos kilómetros el farallón rocoso de Bandiagara se extiende como una enorme herida abierta a cuchillo sobre la árida panza de tierra del sur de Malí, separando abruptamente las planicies altas del páramo y los fértiles llanos donde el mijo, principal sustento de las etnias que ocupan esta región africana, es capaz con sus altos y frondosos tallos de difuminar el cercano horizonte bajo el color pardo de su ardiente simiente.


Poblado Dogón, acantilado de Bandiagara, Foto www.economia3.com
Los enormes acantilados de Bandiagara son un fenómeno geológico de gran belleza. La fractura generada en la región de Mopti divide en dos mesetas el país dogón, quedando de un lado en su parte inferior los llanos de Séno-Gondo y en las zonas superiores las tierras altas de la meseta de Bandiagra, ambas cercanas al tránsito del río Níger sobre toda la planicie. El farallón de arenisca y roca en algunos puntos llega a tener desniveles de hasta quinientos metros siendo una barrera natural de difícil acceso, lo que no ha sido impedimento para que estos acantilados fuesen habitados desde tiempos inmemoriales por diversos grupos étnicos humanos. Hoy día son los dogón quienes desde las faldas del gran farallón, dominan sus continuas y constantes aldeas de adobe y paja que se extienden cerca de doscientos kilómetros adosadas a la fractura geológica del acantilado Bandiagara.


Foto www.vertierra.com
No siempre fueron los dogón los dominadores de estas abruptas tierras. Antes que ellos, aproximadamente tres milenios antes de Cristo, -según estudios realizados sobre el terreno- una etnia conocida como los Tellem fueron quienes poblaron inicialmente estos acantilados. Eso sí, no sabemos de dónde llegaron ni cual fue el motivo por el cual se asentaron en lugar tan abrupto e inaccesible. Entre huecos y oquedades, los Tellem edificaron sus moradas, las cuales quedaban suspendidas del suelo decenas e incluso centenares de metros. No es de extrañar que los dogón al llegar a los acantilados de Bandiagara y encontrarse con los Tellem, hablaran de ellos como seres voladores, pequeños hombrecillos rojos que podían volar. Estos Tellem, posiblemente una tribu pigmea, construyeron sus casas sobre el farallón de piedra, y debían de poseer grandes aptitudes físicas para sobrevivir a esas alturas. Es previsible que se instalaran allí para aislarse de depredadores y conflictos con otras tribus rivales. Vivir a esas alturas les sirvió durante muchos años como salvaguarda, hasta que los dogón llegaron a la zona en el s. XV d.C. huyendo de la expansión del islamismo en la región. Tras un periodo de convivencia con los Tellem – ésta cuestión no está muy clara-, estos últimos terminaron dejando sus hogares por voluntad propia o desaparecieron bajo el poder de la nueva tribu reinante debido a la diferencia cultural entre ambas etnias.


Foto www.masterfile.com
Hoy día son más de trescientas las aldeas dogón repartidas a lo largo del acantilado del Bandiagara. Humildes aldeas fabricadas con adobe, caña y barro, y por lo general ubicadas en las zonas llanas adosadas a las abruptas paredes de la roca. Las aldeas dogón son una suerte de barriadas comunales que fluyen alrededor de los graneros y su “Teguna” o casa comunal, espacio en el cual se dirime los problemas sociales del día a día y se narran las tradiciones orales y los ritos culturales que conforman la cosmogonía ancestral de este singular pueblo africano.
Las antiguas edificaciones ubicadas en lo alto del farallón rocoso, aquellas que fueron en su día hogar de los Tellem, nunca fueron habitadas por los dogón, sino que fueron morada de sus difuntos a los cuales alzaban hasta lo alto de los graneros de barro utilizando para ello cuerdas trenzadas con madera del Baobab.


Foto www.guiadeltrotamundos.es
Es muy llamativo observar el detalle utilizado en los grabados que aparecen en las enormes puertas y ventanas de las viviendas dogón. Existe una gran diferencia entre los graneros utilizados por mujeres y hombres, siendo el techado de ellas de forma rectangular y el de ellos en forma cónica. De igual manera, utilizan casas especiales donde la mujer tiene que aislarse cuando tienen el periodo, ya que para los dogón, la mujer en este tiempo es impura y no puede mezclarse con el resto de la tribu. Los dogón son una tribu en su mayoría animista, pero actualmente la islamización ha irrumpido con fuerza y entre sus aldeas siempre se puede encontrar una mezquita de barro donde ejercer el rito y la oración.


Foto www.destinoinfinito.com
No entraré a detallar la particularidad de las antiquísimas tradiciones dogón. Es muy posible que para tal efecto dedique en el futuro un pequeño monográfico, que seguro sólo servirá para reseñar lo más básico de esta misteriosa cultura ancestral. Sólo señalaré que fue el arqueólogo francés Marcel Griaule en la década de los años 30/40 del siglo XX quién, tras ganarse la confianza de este pueblo, dio a conocer al mundo los extraños rituales y las tradiciones orales de estos, los cuales afirmaban que fueron creados por unos extraños seres llegados desde la estrella Sirio cuya existencia conocían con detalle así como su compañera Sirio B- se trata de un sistema binario-, a pesar de que ésta última fuera hallada por los astrónomos con posterioridad. Mucho se ha escrito sobre los ritos y el origen de los dogón. Gracias a Griaule pudimos contemplar por vez primera la espectacularidad de los rituales de fertilidad y funerarios de esta tribu, brillantemente detallados en sus libros y documentales, en los que máscaras bellamente talladas y bailes entre zancos de hasta 5 metros de altura son protagonistas indiscutibles de un viaje a través del tiempo donde lo enigmático se hunde en lo más recóndito de la tierra cobriza.


Foto www.arquehistoria.com
El tiempo parece detenido sobre los acantilados de Bandiagara. El color pardo y ocre lo inunda todo. Sólo de vez en cuando, alrededor de alguna incipiente brecha en las alturas o bajo la falda de un montículo de arena y roca, el verde de algunos túmulos de foresta se cuela en la escena monolítica. Desde 1989 estos parajes son patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Más allá de la indiscutible belleza del lugar, me llama poderosamente la atención la indiscutible capacidad del ser humano para sobrevivir, incluso en los lugares más recónditos e inaccesibles del planeta.

Aportes y Datos:
Guía del Trotamundos
https://www.guiadeltrotamundos.es/2015/09/25/los-acantilados-de-bandiagara/
Destino Infinito
https://destinoinfinito.com/escarpa-bandiagara/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_de_Bandiagara
Viaje al Patrimonio
https://viajealpatrimonio.com/listing/farallones-de-bandiagara-pais-de-los-dogones/




11 agosto 2016

MESA VERDE (LA CUNA DE LOS ANASAZI)

J.J.D.R.
Seguros y cobijados entre los grisáceos pliegues que les proporcionaba las rocas, al abrigo del viento, la nieve, y el sofocante calor del intenso verano, los Anasazi construyeron sus moradas en el ombligo de la montaña sobre enormes desfiladeros desde donde podían contemplar gran parte de su vasto territorio y sentirse a salvo de sus enemigos y más cerca de las estrellas que les alumbraban en las frías noches. En sus grandes urbes de adobe y piedra vivieron durante centurias en gran número, hasta que un buen día, aún se desconocen los motivos, decidieron abandonar sus hogares y desaparecer dejándonos como recuerdo de su paso ubicaciones tan impresionantes como Mesa Verde.

MESA VERDE Foto www.wallpaperfolder.com

El parque Nacional de Mesa Verde, instituido el 29 de junio de 1906, ocupa una superficie de 210,93 kilómetros cuadrados del estado de Colorado (sudoeste de EE.UU), ejerciendo de instrumento divisorio entre los estados norteamericanos de Utah, Arizona y Nuevo México cuya división física es apreciable desde las cotas más elevadas del parque que superan los 2612 metros de altitud. Durante más de setecientos años los indios Pueblo estuvieron asentados en estas áridas tierras, periodo comprendido aproximadamente entre el 600 y el 1300 d. C, dejando sobre las planicies y sobre todo entre los riscos pétreos cerca de 4000 enclaves arqueológicos de gran valor histórico y científico.

Foto www.mesaverdefundation.org
Francisco Vázquez de Coronado fue el primer español en recorrer la región cuando buscaba la mítica ciudad de Cíbola. Más tarde, los españoles volvieron en la década de 1760-1770 buscando nuevas rutas que les sirvieran para llegar de Santa fe (nuevo México) hasta California. Los primeros pobladores de los extensos valles de Mesa Verde, los Anasazi, hacía siglos que habían desaparecido, así como una multitud de etnias o grupos conocidos como indios Pueblo que abandonaron la zona por motivos que aún se desconocen. Los españoles fueron los que llamaron al lugar como hoy día se conoce debido a sus verdes valles salpicados de esbeltos pinos y enebros de piel partida y agrietada.

RECREACIÓN ARTÍSTICA Foto www.jeffposey.net
El prospector de tierras John Moss fue uno de los primeros en establecer la ubicación de edificaciones muy antiguas en la base del parque en el año 1873. Un año después, guió al fotógrafo Willian Henry Jackson a la zona para realizar las primeras instantáneas del asentamiento arqueológico. El primer informe (Hayden Survey) sobre las curiosas edificaciones de Mesa Verde lo redactó en 1876 el geólogo Willian H. Holmes después de acompañar un año antes a Jackson en una visita a la región.

PETROGLIFOS, ESPIRALES ANASAZI
Poco tiempo después, cuando la zona comenzó a sentir la presencia de colonos en busca de nuevos territorios, también sintió la devastadora ignorancia de quienes sin miramientos expoliaron muchos restos arqueológicos de gran valor o simplemente los destrozaron haciéndolos desaparecer para siempre. Estaba claro que la supervivencia de la zona arqueológica de Mesa Verde habría de llegar cuando se alzasen voces autorizadas y capaces de parar las acometidas de los colonos en la región.


Paradójicamente, una de las primeras personas en captar la atención y pelear por la conservación del lugar fue un antiguo colono y huáquero llamado Richard Wetheriel convirtiéndose en el primer guía oficial de la región. En el año 1891 sería Gustaf Nordensköld quien redactaría el primer estudio profundo sobre los asentamientos indígenas, a la par que Virginia McClung inició el capítulo burocrático para que la zona fuese en un futuro nombrada Parque Nacional, aportando el trabajo fotográfico y documental de Frederick H. Chapin publicado en The Land of the Cliffelweder en 1892 el cual constituía todo un dossier de pruebas relevantes que subrayaban la importancia de los restos allí presentes y los que podían ser rescatados del olvido y se encontraban enterrados bajo tierra. Finalmente se logró la protección de la zona como Parque Nacional el 29 de junio de 1906, momento en el que se selló, bajo la pluma del respeto y la conservación, el final de un periodo cargado de daños irreemplazables para la historia.

Foto www.diariodelviajero.com
Mediada la tarde el cielo se transforma en una alfombra de fuego que derrama olas hirvientes de lava sobre los roquedales, cubriendo el valle con una segunda piel tapizada de matices cálidos y brillantes. Y es llegado el ocaso, cuando las primeras estrellas comienzan a destellar en el firmamento, el momento en el que Mesa Verde se convierte en ágora de espíritus en donde hasta la suave brisa trae cánticos rituales antiguos que se pierden entre los verdes arbustos y los Kivas de barro.


Los antiguos Anasazi adoraban a dioses invisibles a los que llamaban Kachinas. Muy poco se conoce sobre los Anasazi, nombre que significa “antiguo enemigo” y así fueron nombrados por los indios navajos. De ellos sabemos que fueron grandes constructores, que edificaron enormes ciudades de piedra de hasta cinco pisos de altura como es el caso de Pueblo bonito.

Foto www.revistadearte.com.ar
Estas construcciones fueron levantadas a enorme altura adosadas a la montaña, emulando nidos gigantes de águila, siendo todo un misterio el por qué de ubicación tan inaccesible y cómo consiguieron arreglárselas utilizando básicas herramientas de piedra y madera.



Durante su largo periodo de asentamiento en la región, pasaron de ser nómadas cazadores recolectores a sedentarios agricultores, expertos en el cultivo de maíz, alubias, tabaco, calabaza y la recolección de yuca, siendo capaces de crear un complejo sistema de irrigación para sus cosechas. Sus urbes fueron extensas zonas habitadas. Sus primeros asentamientos estuvieron ubicados en las verdes planicies, enormes ciudades que albergaron hasta 30.000 personas como es el caso de Cañón del Chaco. Casas de adobe y techumbres de paja y madera.

Foto www.estadosunidos.pordescubrir.com
Todas sus construcciones fueron ubicadas con gran conocimiento del entorno, ya que apenas se encuentra una que no esté debidamente resguardada de las acometidas del viento, el calor sofocante del verano y frío y la nieve. Incluso cuando decidieron posteriormente aislarse en lo abrupto de las escarpadas montañas y fortificar sus casas se rodearon de todo aquello que les era imprescindible, incluyendo sus ritos sagrados, para los que sus “Kiva”-sala circular bajo el suelo al que se accedía por unas escaleras- se convertía en su lugar más sagrado, en donde aparte de llevar a cabo sus ritos ancestrales, se debatía sobre los problemas de la tribu.

Foto www.fhotographiyc.nationalgeographic.com
Nada dejaron escrito. Sus huellas están impresas en la piedra en forma de geoglifos, muy abundantes en cada rincón de Mesa Verde, con imágenes de animales y rituales de caza, así como espirales que según algunos estudios podrían ser una especie de calendario solar.
¿Quiénes fueron los Anasazi? ¿Qué motivo les llevó a dejar las fértiles planicies y alzar sus poblados en la montaña?


 ¿Escapaban de algún peligro inminente y su única salida fue fortificarse en el interior de la montaña? ¿Se protegieron de un brusco cambio climático? ¿Cómo se las arreglaron para construir tan extensos poblados en lugares tan inaccesibles utilizando material tan básico? ¿Por qué, después de tanto empeño, los abandonaron sin más? Lo cierto es que aún hay mucho que desvelar sobre este primigenio pueblo norteamericano, cuya semilla sería el fruto de multitud de etnias que posteriormente poblaron las praderas norteamericanas y que siempre tuvieron presente el magnífico legado dejado por los Anasazi.


Mesa Verde está incluida en la lista de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 1978. Actualmente son visitables los asentamientos de Spruce Tree House, Balcony House y Cliff Place siendo este último el más grande con un total de 220 habitaciones y hasta 23 Kivas.

Foto www.allposters.com
Se cuenta que recorrer los senderos que rodean el parque es como caminar por una época y un mundo perdido, haciendo que uno sienta que se adentra en lo más profundo de las raíces de Norteamérica.

Aportes y Datos:
Página oficial
https://www.nps.gov/meve/espanol/index.htm
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_Mesa_Verde
https://es.wikipedia.org/wiki/Anasazi
usatourist.com
http://www.usatourist.com/espanol/destinations/colorado/nationalparks/mesaverde/mesa-verde-main.html


















05 agosto 2015

DERINKUYU (CIUDAD SUBTERRÁNEA)

J.J.D.R.
Cuando derribó el muro de su vivienda el hombre quedó desconcertado. De repente se encontró una habitación vacía y oscura inesperadamente adosada a la estructura de su casa. Asombrado e incrédulo se adentró en aquella nueva habitación e inspeccionó la estancia. Era una habitación de mediano tamaño cuyos muros evidenciaban una gran antigüedad. Para mayor asombro y desconcierto, notó que el aire era fresco y no estaba estancado como cabría suponer de un lugar cerrado. Aquello le animó a seguir golpeando las paredes. Al tercer mazazo sobre la débil roca, uno de los muros cayó de inmediato al suelo con gran estrépito, levantando una gran polvareda y dejando al descubierto otra habitación de iguales dimensiones que la primera.

CIUDAD SUBTERRÁNEA DE DERINKUYU Foto www.cappadociatourkey.net
Muro tras muro, habitación tras habitación, bajo las horadadas rocas volcánicas del antaño suelo otomano, aquel hombre, sin saberlo, acababa de abrir de par en par las puertas de la hermosa ciudad subterránea de “Derinkuyu”.
En un descenso frenético fueron apareciendo túneles, enormes salas comunitarias, depósitos de agua, canales de ventilación, sistemas de alarma y puestos de seguridad a lo largo de una enorme ciudad excavada bajo tierra. Lo que comenzó siendo la simple reforma de una casa, se transformó inmediatamente en uno de los principales descubrimientos de la legendaria región de Capadocia.
Derinkuyu se encuentra en Capadocia en Anatolia central (Turquía), y forma parte de las provincias de Aksaray, Nigde y Neusehir. Es un territorio lleno de magia y exultante belleza cuyos paisajes y monumentos esculpidos por la naturaleza durante milenios convergen en campos y valles haciendo creer realmente al visitante que se encuentra en un planeta distinto a la tierra.

Foto www.fotokritic.com
En el año 1963 tras la reforma de una vivienda, arqueólogos y antropólogos, quedaron maravillados por el descubrimiento de una enorme ciudad subterránea de infinito valor histórico y cultural. Inmediatamente comenzaron las excavaciones y el desarrollo de las investigaciones arqueológicas para determinar quienes construyeron la ciudad y el porqué de su ubicación bajo tierra.
Actualmente se han excavado 20 niveles en Derinkuyu, de los cuales 8 son los que pueden ser visitados, quedando el resto restringido para arqueólogos e investigadores.
El filósofo e historiador griego Jenofonte citó en su escrito “Anabasis de Jenofonte” (subida de expedición al interior, expedición de Ciro el joven), la existencia de ciudades subterráneas en Capadocia, dónde describía cómo familias enteras vivían allí con los requisitos imprescindibles para subsistir.
Hasta la fecha, reconociendo la fiabilidad del legado escrito de Jenofonte, se han descubierto 36 ciudades subterráneas en la región de Capadocia, siendo Derinkuyu la de mayor extensión y la mejor conservada.

Foto www.commons.wikipedia.org
Los arqueólogos han excavado hasta llegar a los 40 metros de profundidad pero según las prospecciones realizadas, creen firmemente que la ciudad se extiende hasta los 80 metros bajo tierra. El primer nivel descubierto se ha datado en el 1400 a.C. posiblemente excavado por el pueblo que dominó la región desde 3500 al 1200 a.C., los Hititas.
Después llegarían los frigios y 500 años después los persas hasta que la ciudad fue tomada por Alejandro Magno en el 333 a.C. La región estuvo dominada por los Romanos y posteriormente perteneció al imperio Bizantino, pasando a ser ocupada por los primeros cristianos en el siglo II y III. De hecho, Pablo de Tarso, (popularmente conocido como san Pablo), viajó a Capadocia en los años 44 y 58. Los cristianos de los siglos VI y VII llegaron a excavar, acondicionar y decorar, cerca de 600 iglesias que están repartidas por toda la región, de las cuales muchas se conservan en muy buen estado.

Foto www.en.wikipedia.org
 Ante tan notable historia de grandes pueblos conquistadores, no es de extrañar que la región de Capadocia esté considerado elemento esencial en la historia antigua.
Adentrarse en Derinkuyu es introducirse en un mundo antiguo y maravilloso. Parece increíble la habilidad de la que hicieron gala sus constructores, al no faltar detalle alguno, en un lugar que está excavado bajo tierra y que dispone de todas las comodidades imaginables para la época. En distintos niveles hay establos, comedores, iglesias con hasta tres metros de altura, cocinas que mantienen aún el hollín dejado por el fuego, prensas de vino y aceite, bodegas, tiendas de alimentación, escuelas, habitaciones familiares, zonas comunes y hasta una taberna. Se han encontrado 52 pozos de ventilación repartidos por diferentes niveles imprescindibles para el abastecimiento de aire que funcionaban como una auténtica red de aire acondicionado. Los ingenieros que se han acercado al estudio de la infraestructura de Derinkuyu, han quedado anonadados frente a tamaño ingenio de construcción.

Foto www.elorigendelhombre.com
Ninguna de las viviendas de la ciudad se comunica con otra siendo todas independientes. En los lugares estratégicos se han hallado profundos pozos de agua que sirvieron para la manutención del pueblo. Un dato muy importante es la estimación que han hecho sobre la cantidad de gente que pudo vivir en Derinkuyu. La ciudad estaba preparada para acoger a unas 3000 personas, aunque se cree que en situaciones de crisis debidas a conflictos o intentos de invasión podía albergar a cerca de 50.000 almas.
Cuando el enemigo acechaba a las puertas de la ciudad subterránea, los habitantes de Derinkuyu, se afanaban en bloquear mediante enormes piedras circulares de 50 centímetros de grosor y un peso de 500 kilos, las zonas que querían proteger. Lo hacían desde dentro quedándose totalmente aislados en el interior de las zonas previstas durante el tiempo que fuese necesario. Las artimañas de los conquistadores para hacerlos salir eran muchas y variadas, como envenenar los pozos de agua.

Foto www.pacal.de
En un mundo subterráneo, la oscuridad fue disipada mediante lámparas de aceite que, colocadas debidamente por toda la ciudad, iluminaba la vida de los pobladores de Derinkuyu.
Las ciudades subterráneas de Capadocia fueron construidas obedeciendo a las necesidades de sus habitantes de protegerse de las continuas invasiones. Lógicamente cave preguntarse el porqué eligieron hacerlo bajo tierra y de manera tan laboriosa, y no en la superficie y utilizando las mismas técnicas como hubiese sido más común. Aquí hay varias teorías, de las cuales, hay una clara diferencia entre lo que los arqueólogos suponen y lo que opina otro grupo de investigadores, que de forma más atrevida aunque no menos brillante, presuponen fueron las circunstancias de tal decisión.
Capadocia es una región volcánica en la que el terreno muestra unas características muy particulares. La piedra volcánica, mezcla de ceniza y barro creada tras las erupciones volcánicas, es maleable y especialmente fácil de excavar. Por eso los arqueólogos piensan que para los constructores antiguos les fue más cómodo construir la ciudad hacia el interior de la tierra que no en el exterior, sumando además el factor de seguridad frente al invasor que he mencionado anteriormente. 
¿Qué cómo lo hicieron? Los arqueólogos creen que excavaron túneles de ventilación hasta alcanzar los 75 o 80 metros de profundidad. Una vez terminado este primer paso, lateralmente a los túneles de ventilación se construyeron lo que serian las calles de la ciudad. Después seguían perforando la tierra hasta encontrar los pozos de agua esenciales para sobrevivir. A partir de aquí se levantaba el resto de estancias hasta completar el núcleo principal de la ciudad.

Foto www.pinterest.com
Una ciudad subterránea de las características de Derinkuyu, ¿No habría creado enormes montañas de escombros producto de la excavación?
Para éstas cuestiones los expertos piensan que se actuó de la siguiente forma; cuando los pozos de ventilación estuvieron perforados, y también se hubo localizado el agua, se utilizó los canales de ventilación para sacar los escombros que después fueron esparcidos por el terreno o tal vez fueron arrojados a los ríos y terminaron diseminados con el transcurrir del tiempo.
Para otros investigadores las ciudades subterráneas de Capadocia esconden realidades muy diferentes y no menos sugerentes para los amantes del misterio. Sus teorías, alejadas de la ortodoxia, se basan en la aparición en las zonas más antiguas de la ciudad, de zonas mucho más elevadas y acondicionadas para gente de mayor altura y envergadura que, tras ser ocupadas por sus posteriores habitantes, fueron adaptadas para la vida de personas mucho más bajas.


Entre éstos investigadores se encuentran afamados escritores como Ghahan Hancock, Rand-Ath, Colin Wilson o Andew Collins, quienes hablan de una antigua civilización, anterior a Mesopotamia y Egipto y completamente desarrollada, que desapareció tras la gran glaciación ocurrida hace 11.000 o 12.000 años y que produjo un gran diluvio mundial, recogido por las tradiciones orales y escritas de casi todos los pueblos de la tierra. Andew Collins, refiriéndose especialmente a Derinkuyu, argumenta que hacia el 9 milenio a.c. Turquía sufrió una breve era glacial que perduró durante 500 años. Los habitantes de la región, mucho más corpulentos que nosotros, cavaron las ciudades de Capadocia para huir del frío, resguardándose bajo tierra a temperaturas que oscilan entre los 10 y 12 grados. También reflejan en sus investigaciones, la coincidencia de que fuese precisamente en ésta zona dónde nació el mito de Shambalah, reino subterráneo que abarcaría todo el continente Asiático.


El misterio siempre ronda los grandes descubrimientos arqueológicos. El desconocimiento de los hechos ocurridos tanto tiempo atrás, da lugar a todo tipo de elucubraciones. Es la magia de la ensoñación.
Sin lugar a dudas Capadocia es un lugar místico y decorado con monumentos naturales, recordatorio de un mundo de ficción lleno de magia. Un ejemplo son “las chimeneas de las hadas” que salpican la región. Son formaciones geológicas únicas en el mundo. Pilares cónicos de roca volcánica que por la erosión del viento y el agua, las partes más bajas han sido desgastadas quedando el basalto, mucho más duro, aislado en lo alto de los pilares como graciosos gorros decorativos. Algunas de estas “chimeneas de las hadas” fueron habitadas durante muchos años y hasta cuentan con habitaciones, ventanas y escaleras talladas con enorme detalle en su interior que llegan a ser de cinco plantas. Actualmente algunas funcionan como alberge para los turistas que visitan la zona durante todo el año. Capadocia está en la lista de la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

CHIMENEAS DE HADAS Foto www.nationalgeographic.com
Un simple vistazo sirve para enamorarse del paisaje de Capadocia. El valle de Zelve, el museo al aire libre que forma Göreme, con sus iglesias tan bellamente conservadas, y las ciudades subterráneas de Derinkuyu y Kaymakly, por nombrar las dos más conocidas, hacen que Turquía cuente con uno de los lugares más extraordinarios del planeta.
Derinkuyu sigue asombrando hoy día a antropólogos y arqueólogos. La habilidad de la que hicieron gala sus constructores, deja patente excelsos conocimientos de ingeniería y perfección en el desarrollo del trabajo. La ciudad quedó a resguardo de invasores y los que lograron adentrarse en sus laberínticos túneles, terminaron desistiendo al quedar aislados gracias a sus métodos defensivos.

Foto www.grupanya.com
Bajo la tierra volcánica de Capadocia, en Anatolia central, la luz penetra hoy día por los túneles de la gran ciudad de Derinkuyu. La oscuridad que reinó en el hueco socavado de la tierra y guió los pasos de sus moradores durante milenios, fue vencida por el mazo de un hombre que sin quererlo, derribó un muro que separaba dos mundos paralelos, dos épocas lejanas, y sin embargo abrazadas desde siempre.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero



23 octubre 2014

CEMENTERIO MONUMENTAL DE STAGLIENO

J.J.D.R.
Enormes árboles sombrean los caminos del camposanto. Alguna que otra rama desplomada a causa del peso, descansa sobre el frío y lapidario mármol haciendo que se deslicen sus amarillentas hojas hasta caer al suelo. Una otoñal alfombra de húmedas hojas conforma un estrecho camino solitario flanqueado a ambos lados por esbeltas figuras que bajo la mudez de sus gargantas de piedra y sus alados y armoniosos cuerpos, parecen narrar las penas, alegrías, sueños y deseos de aquellos difuntos a los que custodian en el cementerio de Staglieno.

EL ÁNGEL DE MONTEVERDE, CEMENTERIO DE STAGLIENO 
El monumental cementerio de Staglieno fue construido sobre una colina en las inmediaciones del valle de Valbisagno en la ciudad de Génova (Italia). Se inauguró el día 1 de enero de 1851 por decreto del rey Carlo Alberto, quien determino seguir las pautas indicadas en el edicto napoleónico de Sant-Cloud de 1804 que exigía, para evitar problemas de salud, los enterramientos dentro de los muros de las ciudades. Fue construido por Giobanni Battista Resaco, quien heredó la tarea tras la muerte del arquitecto genovés Carlo Barabino, conjugando ambas ideas arquitectónicas en un lugar abierto, espacioso de estilo neoclásico.

Foto www.girovagandogenova.com
Un siglo después de su inauguración, un amplio abanico de estilos artísticos ha dejado su huella en el cementerio, desde el realismo o el simbolismo, hasta otros más modernos como el Liberty, el Art Deco o el hiperrealismo. El cementerio de Staglieno es hoy día todo un referente en arquitectura y escultura funeraria, habiéndose convertido en un enorme museo de arte al aire libre en el cual afamados artistas han impregnando cada rincón del camposanto con la impronta del más sublime arte escultórico.

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La naturaleza también ha deseado contribuir a embellecer esta última morada eterna, acolchando lápidas con faldones de tallos verdes y tejiendo cortinas de musgo en muros y paredes. En conjunto, atados de pies y manos por el capataz del tiempo, el silencio emerge como una melodía cargada de irresistible inquietud y nostalgia.

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El de Staglieno es uno de los cementerios más grandes de Europa alcanzando una extensión que sobrepasa el kilómetro cuadrado de superficie. Espacio éste que, sin duda, a nadie puede dejar indiferente, cuando atrás se dejan prejuicios, miedos y simbolismos, y se camina abierto a dejarse apabullar por la fuerza, el sentimiento, la ilusión o la esperanza que desprenden la mayoría de las esculturas que aguardan ser contempladas.


Son muchos los escultores que dejaron su huella artística en este bello cementerio. Artistas como Giulio Monteverde y su obra el “Ángel de Monteverde o Ángel de la resurrección”, Leonardo Bistolfi, Edoardo Alfieri, Augusto Ribalta y sus tumbas de “Ray Charles, Pallavicini”, Giovanni Isola y su “tumba de Rolla”, Onorato Toso, o la última obra de Demetrio Paernio “la tumba de Lavarello”.

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Bajo la proyectada sombra de cada escultura creada por estos ilustres artistas, descansan afamados personajes del mundo artístico como Fabrizio André, cantautor italiano, Nino Bixio, militar, político y patriótico personaje clave italiano en el Risorgimiento; el periodista y activista defensor de la unificación italiana Giuseppe Mazzini, la esposa de Oscar Wilde Constance Lloyd, Farruccio Parsi, quien fue primer ministro italiano en 1945, o el actor de teatro, cine y televisión Gilberto Govi.


La importancia artística del camposanto genovés, lo ha llevado a formar parte de una organización sin ánimo de lucro (ASCE) que congrega a 150 cementerios europeos y cuya tarea es tratar de fomentar la importancia artística que poseen estos espacios, así como su importancia como patrimonio humano y cultural. 

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En el año 2000 el ayuntamiento genovés creó el proyecto Staglieno, en el cual múltiples artistas aúnan esfuerzos en la conservación y restauración del patrimonio del cementerio. Desde el pasado año 2010 Stagleino forma parte de una ruta ideada por el consejo Europeo que trata de reseñar aquellos cementerios que por su importancia cultural han de ser conservados y promover su divulgación.

ÁNGEL DE MONTEVERDE
El cementerio de Staglieno brindó a los escultores la oportunidad de expresar en clave artística las más íntimas miradas hacia el más allá, ése último adiós al ser querido, una mano que quedó tendida entre dos mundos y que se distancian y separan pero que nunca dejan de tener un vínculo eterno y desconocido, donde el recuerdo imagina formas y siluetas y el mármol y la piedra logran unir tras una mirada el deseo del reencuentro infinito. La oportunidad fue aprovechada con creces y, hoy día, la morada silenciosa donde miles de almas descansan en un sueño eterno, se adorna con la sublime compañía de hermosas obras de arte.

Aportes y Datos:
Visit Genoa
http://www.visitgenoa.it/sites/default/files/Cementerio%20Monumental%20de%20Staglieno_0.pdf
Wikipedia
http://en.wikipedia.org/wiki/Monumental_Cemetery_of_Staglieno
Staglieno
http://en.wikipedia.org/wiki/Monumental_Cemetery_of_Staglieno
Senderos italianos
http://senderositalianos.blogspot.com.es/2014/02/cementerio-monumental-staglieno.html







15 octubre 2014

LOS CRÁNEOS DE PARACAS

J.J.D.R.
En la península de Paracas, entre los ríos Ica y Pisco (actual departamento de Ica, Perú), la cultura de los Paracas se extendió desde el norte del río Cañete hasta Yauca en el sur, estableciendo Ica como centro neurálgico de su extenso territorio.
Su procedencia, aún hoy día incierta pese a los estudios realizados, se concretó entre el 500 a.c. y el 200 d.c., abarcando dos periodos definidos arqueológicamente; el primero denominado “Paracas cavernas”, en el cual los enterramientos se realizaban en posición fetal y en forma de “copa invertida o caverna”, y el segundo “Paracas necrópolis”, cuyos enterramientos pasaron a ser más complejos y sofisticados.
Fue en el año 1925 cuando el médico y arqueólogo peruano Julio César Tello descubría en Cerro Colorado los primeros restos de la cultura Paracas.

CRÁNEO DE LA CULTURA PARACAS 
Desde aquel instante, el esplendor y la riqueza de una de las culturas madre del Perú, no ha dejado de iluminar y maravillar a historiadores y arqueólogos de todo el mundo.
Bajo la árida y reseca tierra, fueron desenterrados 429 fardos funerarios que aparecieron rodeados de ricos y espléndidos telares, múltiples instrumentos de caza, cerámicas, alimentos, y numerosos animales que acompañaron al otro mundo a sus difuntos dueños.
Tras más de una década de estudios, el doctor Tello y posteriormente Toribio Mejía Xesspe - discípulo de Tello y descubridor de la necrópolis Paracas-, definieron los fundamentos básicos de una cultura que desarrolló conocimientos extraordinarios en anatomía tales como la práctica de trepanaciones curativas entre sus congéneres y la deformación de sus cráneos.
La seña característica y principal de la cultura Paracas fue precisamente la deformación de sus cráneos. Desde muy temprana edad, normalmente antes de los tres años aprovechando la flexibilidad de los huesos, las comadronas y las propias madres, colocaban tablillas de madera en los cráneos de los pequeños y las ataban con ligaduras o vendas durante un largo periodo de tiempo.


A medida que el individuo crecía, el cráneo se veía modificado en su aspecto, llegando en edad adulta a ostentar formas alargadas o de pera.
Según historiadores y arqueólogos, la práctica de deformar cráneos fue algo habitual en muchas culturas de América como de otros lugares tan distantes como el antiguo Egipto. Para los investigadores el fundamento de dicho uso y costumbre radicaba en la posición social del grupo, aunque a medida que el periodo Paracas avanzó, ésta definición social debió desaparecer ya que se han encontrado deformaciones tanto en individuos de clase alta como en los de escalafón social más bajo. También se cree que podía tratarse de una medida estética o una señal de religiosidad. Se han catalogado varios tipos de cráneos según su fisonomía. Cabeza cónica, cráneo tipo J, tipo M, y premoderno, siendo éste el más antiguo de todos.


Para las trepanaciones utilizaban cuchillos de obsidiana, cucharillas labradas en dientes de cachalote, algodón, paños y vendas. La mayoría de estos utensilios han sido hallados en las necrópolis funerarias.
Como anestésico seguramente utilizaban la coca o un brebaje típico de la zona conocido como chicha. Gracias a restos de cráneos encontrados, en los que se aprecia regeneración del tejido, se ha podido atestiguar que hubo individuos que sobrevivieron a tan drástica operación. En multitud de cráneos trepanados, se aprecia la incrustación de placas de oro u otro metal que utilizaban para cerrar el hueso seccionado. Las trepanaciones se realizaban para paliar dolores extremos de cabeza, coágulos aparecidos tras algún accidente o por golpes recibidos en las batallas. También se trepanaba el cerebro para ahuyentar malos espíritus y, en ocasiones, también en ritos chamánicos.


La técnica de deformación craneal era habitual en algunas culturas antiguas.
Civilizaciones que nunca supieron las unas de las otras, utilizaron las mismas técnicas para deformar los cráneos, seguramente intentando emular el aspecto de sus dioses.
¿Cómo es posible que culturas de lugares tan lejanos entre sí usaran técnicas similares en sus ritos? ¿Quiénes eran sus dioses?
¿Cómo técnicas tan complejas como una trepanación craneal fue practicada por culturas tan dispares como la egipcia y los Paracas del Perú?
¿Quizás sus antiguos dioses, ésos a los que quisieron imitar, tenían el aspecto que hoy muestran los cráneos de Paracas?
¿Qué fue lo que les movió e incitó a transformar su fisonomía tan drásticamente?
Cualquiera que se pare a contemplar los curiosos y enigmáticos cráneos de Paracas, puede sentir cómo infinidad de preguntas que aún hoy día no tienen respuesta, suelen acudir libremente a una mente abierta y sin ningún tipo de prejuicio.


Las vitrinas de los museos arqueológicos peruanos de Lima e Ica, y otros tantos del territorio sudamericano, muestran al visitante los misteriosos cráneos de la cultura Paracas, que suelen dejar al visitante con la boca abierta.

Aportes y Datos:
Fotos museo regional de ica
Paracas.com
http://www.paracas.com/cultura-paracas/paracas-cavernas/
Museo regional de ica
http://www.am-sur.com/am-sur/peru/Ica/museo-regional-de-Ica/ESP/03-02-cultura-Paracas-craneos-deformados-operaciones.html
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Deformaci%C3%B3n_craneal_artificial

CENTINELA DEL SENDERO (Texto de mi anterior Blog)








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