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28 junio 2020

LAS MOMIAS VIVIENTES DE YAMAGATA (SOKUSHINBUTSU)

J.J.D.R.


Sentado frente al mundo, encajonado y bajo tierra, su mente se detuvo justo en la frontera que divide la realidad consciente de la luz que ilumina el subconsciente más abstracto y desconocido. Frente a sí mismo, no sabemos si llegó a reconocerse, pues la luz del infinito percibía con claridad sus pensamientos, pero su cuerpo físico, ése cascaron debilitado y carcomido que tenia delante, ahora solo era una fina capa de piel arrugada y cosida a sus huesos que nada tenía que ver con un cuerpo humano. Se había hecho enterrar con una fina caña de bambú que sostenía en su boca y cuando la luz del universo se abrió ante él con la lucidez de un dios viviente, exhaló por última vez el poco aire que le quedaba en los pulmones y se dejó llevar por la primera brisa de la mañana. Su cuerpo quedó allí, en aquel cajón de madera en la misma posición del loto en la que llevaba años, tan seco y arrugado, que los huesos afloraban entre los pliegues de su manto ritual como exequias de su plegaria infinita.


Foto www.estalte.com
Foto www.slate.com

Sobre la prefectura de Yamagata se dice que es la gran desconocida de Japón, su región más misteriosa y oculta, una de las más hermosas, mítica y espiritual; ya que en su seno geográfico se hallan la cumbres de tres de sus montañas sagradas, Haguro, Sassan y Yudono, en Dewa Sanzan, ruta de santidad y peregrinación desde tiempos remotos donde arcaicos senderos se pierden entre la espesa bruma y el silencio. Sobre las cumbres y valles de esta región de enorme belleza prosperó alrededor del siglo XII un ritual tan extraño como macabro dentro de la escuela budista Shingom, procedimiento por el cual los pocos monjes que decidían voluntariamente alcanzar la divina luz espiritual, se sometían a un proceso de momificación en vida denominado Sokushinbutsu, cuya traducción explica de forma tácita cual era su objetivo final “alcanzar la Budeidad en vida” o lo que es lo mismo, convertirse en un “Buda viviente”.


Foto www.travel.gaijinpot.com

Para lograr su objetivo los monjes se preparaban durante un largo periodo de ayuno y abstinencia hasta alcanzar la delgada línea que separa la vida de la muerte. No se hacían notar. No hablaban sobre ello. Y solían elegir los más recónditos y aislados rincones de valles o colinas para plegarse ante la oración profunda y mimetizarse con la propia naturaleza que les rodeaba, dedicándose al ascetismo más absoluto y a trabajar para el bien de la comunidad como objetivo prioritario, aunque durante su camino de dolor y transición hasta alcanzar el Tushita “Tierra Pura”, el sufrimiento fuese como el aire que entra en los pulmones y se adhiere a cada poro de la fina piel de estos monjes en busca de la redención de la especie humana a cambio del sufrimiento propio más absoluto. Para lograr el culmen final, la luz divina o Nirvana, el cuerpo físico no podía desaparecer, por lo tanto debía transformarse, cambiar, pasar de fase a través de la fe absoluta en la transcendencia divina y el fluir de las almas hasta alcanzar la momificación del cuerpo.


Templo de Yamadera Foto www.tohokuandtokyo.org

Lograr tan enorme sacrificio no era objetivo fácil. Y no todos los que se obstinaron en alcanzar el Sokushinbutsu lo lograron. Los monjes comenzaban con una estricta dieta consistente en semillas y frutos secos, nada de cereales ni granos, que duraba justo mil días. A esta dieta se la conocía como “mokujikigyo” cuya traducción es algo así como la disciplina de comer árboles, ya que ingerían también cortezas de árboles y las espinas de algunos pinos silvestres. Durante este primer periodo multiplicaban sus tareas de ayuda y trabajo en las comunidades realizando como norma general los trabajos más duros, así como el cuidado de enfermos o ancianos. Una vez finalizado el primer periodo, comenzaba otra etapa más dura consistente en pasar otros mil días de ayuno tan solo alimentándose de semillas. El cuerpo comenzaba a desecarse poco a poco. La estricta dieta hacía que la piel se pegase al hueso y la grasa y el agua desapareciera del cuerpo, evitando con ello la reproducción de bacterias que a la postre pudieran causar la putrefacción del cuerpo y con ello poner fin a su objetivo de alcanzar la momificación. Aquellos hombres debían de sufrir toda clase de dolores y continuos espasmos. A su extrema dieta solo sumaban la ingesta de un brebaje preparado con la corteza de un árbol “Urushi” capacitado con toxicidades químicas que provocaban vómitos constantes y que les ayudaba a expulsar líquidos y fluidos del cuerpo favoreciendo la desecación del mismo, y agua salinizada procedente del manantial sagrado del monte Yudono, cuyos niveles de arsénico son casi mortales y que bebían durante cien días. El sufrimiento debía de ser continuo, el dolor insoportable.

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A tres metros bajo tierra habían colocado una cámara de piedra rodeada y rellena de carbón. En aquella cámara era introducida la caja de pino donde el monje vestido con sus mejores galas tradicionales y en la posición de loto se encaminaba a su destino tan sólo acompañado de una pequeña caña de bambú para seguir respirando dentro de la caja y una sencilla y pequeña campanilla.


Foto www.random-times.com

Desde ése momento cada día se le preguntaba al monje si seguía con vida. El sonido de la campanilla servía de contestación y así hasta que un día quién preguntaba no obtenía respuesta. En ese momento se abría la cámara y tras quitar al moje su caña de bambú se cerraba de nuevo durante otros mil días. Al concluir este periodo decisivo se abría el féretro para comprobar si el monje había conseguido alcanzar el Nirvana. Si no era así y el cuerpo aparecía en descomposición se sacaba el cuerpo y se volvía a enterrar con todos los honores. Para aquellos que habían logrado momificar su cuerpo en vida, se les  trataba desde entonces como Budas vivientes y eran llevados a un lugar honorífico del templo para poder ser venerados como auténticos dioses benefactores. En la prefectura de Yamagata el éxito de los rituales Sokushinbutsu fue muy elevado y por ello en sus maravillosos templos se pueden visitar y contemplar un buen número de estos monjes momificados.


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Una tradición muy antigua y reverenciada cuenta como el moje Kukai, erudito, poeta, estudioso artista japonés y fundador de la escuela budista Shingon, a pesar de que según las fuentes habría muerto en el año 835; según una biografía hallada en el s. XI no fue así, sino que entró en un estado completo de meditación al que se conoce como nyujo y del que saldrá pasado cinco mil millones de años para guiar a un grupo determinado de elegidos hasta alcanzar el Nirvana. Mientras llega tan preciso momento, mencionado en esta biografía, el cuerpo del afamado y venerado monje se encuentra en un mausoleo conocido como Kobo Daishi Gobyo en el cementerio de Okunoim, justo en la cima y en lo profundo del monte Koya Okoyasan.


Foto www.penn.museum

Esta antigua tradición fue descubierta para occidente por un grupo de investigadores en 1960. En el transcurso de un viaje por la región de Yamagata se pidieron los permisos necesarios para realizar algunos estudios sobre varias momias que llamaron la atención de los científicos. Los datos reportados por dichos estudios reflejaron la increíble conservación de los órganos internos de los cuerpos y cómo la momificación de los mismos había comenzado antes de la propia muerte. En 1996 un coleccionista privado adquirió una estatua de un buda sedente cuya antigüedad dataron en más de 1000 años.


Foto www.ihistoriaarte.com

En unos trabajos realizados de restauración se descubrió que en el interior de dicha estatua se hallaba el cuerpo de un monje en posición de loto. Dicha estatua, que hoy de encuentra en el Museo de Historia Natural de Budapest, fue estudiada a fondo por un equipo de radiólogos en 2013, realizándose sobre ella distintos análisis de tomografía computerizada que revelaron tanto la piel como los músculos del difunto estaban en perfecto estado de conservación, no así los órganos internos que habían sido extraídos y remplazados por papel. Se calcula que el fallecimiento ocurrió alrededor del año 1100 d.C y que la identidad del monje podría ser la del maestro budista Liuquan.


Foto www.recreoviral.com

Con la llegada en 1868 de la restauración del emperador Meiji se prohibió tajantemente estos rituales ordenando que se parasen incluso aquellos que ya estaban en proceso. Pero lejos de ser determinante, son varios los monjes que incluso décadas después de este decreto imperial, murieron momificados tal y como les indicaba su arraigada creencia y su poderosa fe.


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Es difícil hacerse una idea de hasta qué punto la fe puede ser combustible inagotable para el ser humano y necesario en ocasiones para llevar a cabo hazañas del orden de lo increíble e inalcanzable. El poder de la mente, la sugestión infinita, el adentrarse en ése universo abstracto y paralelo que no entendemos pero cuya existencia es tan palpable como visible a ojos de aquellos que logran traspasar el umbral de lo racional, es también reflejo de las poderosas facultades que tiene el ser humano para alcanzar determinados objetivos. En estas líneas y de manera resumida, vemos como esa fe exacerbada llevada al extremo más infinito de su condición, fue el combustible utilizado por un reducido número de monjes asiáticos en su particular búsqueda del Nirvana, aunque para llegar a alcanzarlo tuvieran que convertirse en auténticas momias… aún con el corazón palpitando por la vida.

Aportes y datos:

National Geographic (Artículo de Carme Mayans)

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/monjes-que-se-automomificaron-vida_13641

Japón Secreto

https://japon-secreto.com/momias-de-japon-vivas-sokushinbutsu-monjes-budismo/

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Sokushinbutsu



 


 

 

 

 


19 junio 2020

EL PÁRAMO DE LAS TINAJAS


J.J.D.R.

Grises y enormes tinajas de piedra salpican el páramo de Xieng Kovang y surgen del terreno como sembradas por gigantes en una época ya perdida en el recuerdo infinito del tiempo. El silencio evoca ecos de misterio en la cordillera Annamita, principal cadena montañosa de Indochina y allí, en sus páramos del norte, la ciencia y los investigadores se toparon con un misterio de entre 1500 y 2000 años de antigüedad, justo el tiempo que se ha calculado tienen estos misteriosos recipientes.

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Hasta la fecha han sido descubiertas miles de estas extrañas vasijas repartidas por distintos lugares de Laos. Se han contabilizado más de 400 localizaciones distintas que se extienden por todo el país siendo el conocido como Páramo de las Tinajas el más popular de todos ellos por el gran número de vasijas halladas en esta ubicación concreta. En fechas recientes, concretamente en mayo del año 2019, cazadores que supuestamente rastreaban la pista de unos tigres, informaron de hasta 15 nuevos asentamientos arqueológicos y la presencia de numerosas vasijas, que por lo general parecen seguir un patrón previamente establecido por sus creadores.

es.wikipedia.org

Se han realizado numerosos estudios arqueológicos desde que la arqueóloga francesa Madeleine Colani las redescubriese para la gran mayoría del mundo en 1930. Desde aquella fecha los expertos están aún lejos de poder dilucidar el significado de estos extraños recipientes y sobre todo quienes los hicieron y con qué propósito.

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La mayoría de estas vasijas miden entre uno y tres metros de altura y pesan de una a seis toneladas. Un gran número de ellas están hechas de granito pero también las hay realizadas en arenisca y roca sedimentaria o un conglomerado de coral calcificado. Es curioso que una buena parte de estas vasijas aún conserve su tapa y, aquellas en las que no aparecen, el surco o marca de haberla tenido quedaron impresos, así como grabados cuyo significado se desconoce.

www.muyhistoria.es

Todo apunta a que la gran mayoría de las vasijas, sobre todo las más grandes y pesadas, fueron talladas en cantera y luego trasladadas hasta cada asentamiento, aunque se desconoce cómo lograron desplazarlas y qué pretendían con ello.
Variadas son las hipótesis planteadas. Quizás la que más se puede ajustar a una posible realidad histórica es la que indica que pudiera tratarse de elementos con algún significado ritual funerario, habiéndose hallado en algunas ubicaciones cercanas a estas vasijas o jarras restos humanos, algunos de los cuales aparecen calcinados.

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También se halló una construcción que parece ser una especie de horno rudimentario de piedra en una localización cercana a uno de estos grupos de vasijas lo que podría sugerir como apunta la arqueóloga francesa Colani, que fueran urnas en las que depositarían los restos humanos tras realizar la cremación.
 De igual manera, otra hipótesis basada en su característico alineamiento y extensión por todo el país, sugiere la posibilidad de que estas vasijas fueran utilizadas como reservas de agua para los viajeros que fuera de época de monzones se hallaran en ruta hacia el norte del país, concretamente hacia la India y se sirvieran de ellas para paliar le escasez del elemento esencial en época de sequía.

spanish.china.org.cn

Conflictos armados en el siglo XX como la guerra de Vietnam dejaron su inefable huella en todo Laos y en sus fronteras adyacentes. Como muestra de la miseria humana, aún son muchos los enclaves arqueológicos que conviven con el oxidado metal y la basura militar, y cientos de hoyos que dejaron las explosiones de bombas de racimo lanzadas por el ejército estadounidense aún son visibles, siendo recomendable no adentrarse fuera de los caminos delimitados para evitar tropezar con algún artefacto sin estallar. Este hecho es una de las razones por las que la UNESCO mantiene sus dudas respecto de añadir estos parajes en su lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad, hasta que cualquier resto de tan mísera época desaparezca por completo. Actualmente no todos los enclaves arqueológicos están abiertos al público.

www.acgdrone.com

Un manto de verde musgo y hojarasca recae sobre la base de las enormes vasijas. Como un enorme almacén de cerámica al aire libre, el páramo y la llanura laosiana esconde el significado ocultó entre sus ovoides paredes de piedra y bajo la bruma del tiempo, y a pesar de muchos intentos, la respuesta a innumerables incógnitas aún hoy día languidece en brazos del misterio.

Aportes y Datos:
Muy Historia
Europa Press
Wikipedia






09 diciembre 2019

ACANTILADOS DE BANDIAGARA


J.J.D.R.
Durante aproximadamente doscientos kilómetros el farallón rocoso de Bandiagara se extiende como una enorme herida abierta a cuchillo sobre la árida panza de tierra del sur de Malí, separando abruptamente las planicies altas del páramo y los fértiles llanos donde el mijo, principal sustento de las etnias que ocupan esta región africana, es capaz con sus altos y frondosos tallos de difuminar el cercano horizonte bajo el color pardo de su ardiente simiente.


Poblado Dogón, acantilado de Bandiagara, Foto www.economia3.com
Los enormes acantilados de Bandiagara son un fenómeno geológico de gran belleza. La fractura generada en la región de Mopti divide en dos mesetas el país dogón, quedando de un lado en su parte inferior los llanos de Séno-Gondo y en las zonas superiores las tierras altas de la meseta de Bandiagra, ambas cercanas al tránsito del río Níger sobre toda la planicie. El farallón de arenisca y roca en algunos puntos llega a tener desniveles de hasta quinientos metros siendo una barrera natural de difícil acceso, lo que no ha sido impedimento para que estos acantilados fuesen habitados desde tiempos inmemoriales por diversos grupos étnicos humanos. Hoy día son los dogón quienes desde las faldas del gran farallón, dominan sus continuas y constantes aldeas de adobe y paja que se extienden cerca de doscientos kilómetros adosadas a la fractura geológica del acantilado Bandiagara.


Foto www.vertierra.com
No siempre fueron los dogón los dominadores de estas abruptas tierras. Antes que ellos, aproximadamente tres milenios antes de Cristo, -según estudios realizados sobre el terreno- una etnia conocida como los Tellem fueron quienes poblaron inicialmente estos acantilados. Eso sí, no sabemos de dónde llegaron ni cual fue el motivo por el cual se asentaron en lugar tan abrupto e inaccesible. Entre huecos y oquedades, los Tellem edificaron sus moradas, las cuales quedaban suspendidas del suelo decenas e incluso centenares de metros. No es de extrañar que los dogón al llegar a los acantilados de Bandiagara y encontrarse con los Tellem, hablaran de ellos como seres voladores, pequeños hombrecillos rojos que podían volar. Estos Tellem, posiblemente una tribu pigmea, construyeron sus casas sobre el farallón de piedra, y debían de poseer grandes aptitudes físicas para sobrevivir a esas alturas. Es previsible que se instalaran allí para aislarse de depredadores y conflictos con otras tribus rivales. Vivir a esas alturas les sirvió durante muchos años como salvaguarda, hasta que los dogón llegaron a la zona en el s. XV d.C. huyendo de la expansión del islamismo en la región. Tras un periodo de convivencia con los Tellem – ésta cuestión no está muy clara-, estos últimos terminaron dejando sus hogares por voluntad propia o desaparecieron bajo el poder de la nueva tribu reinante debido a la diferencia cultural entre ambas etnias.


Foto www.masterfile.com
Hoy día son más de trescientas las aldeas dogón repartidas a lo largo del acantilado del Bandiagara. Humildes aldeas fabricadas con adobe, caña y barro, y por lo general ubicadas en las zonas llanas adosadas a las abruptas paredes de la roca. Las aldeas dogón son una suerte de barriadas comunales que fluyen alrededor de los graneros y su “Teguna” o casa comunal, espacio en el cual se dirime los problemas sociales del día a día y se narran las tradiciones orales y los ritos culturales que conforman la cosmogonía ancestral de este singular pueblo africano.
Las antiguas edificaciones ubicadas en lo alto del farallón rocoso, aquellas que fueron en su día hogar de los Tellem, nunca fueron habitadas por los dogón, sino que fueron morada de sus difuntos a los cuales alzaban hasta lo alto de los graneros de barro utilizando para ello cuerdas trenzadas con madera del Baobab.


Foto www.guiadeltrotamundos.es
Es muy llamativo observar el detalle utilizado en los grabados que aparecen en las enormes puertas y ventanas de las viviendas dogón. Existe una gran diferencia entre los graneros utilizados por mujeres y hombres, siendo el techado de ellas de forma rectangular y el de ellos en forma cónica. De igual manera, utilizan casas especiales donde la mujer tiene que aislarse cuando tienen el periodo, ya que para los dogón, la mujer en este tiempo es impura y no puede mezclarse con el resto de la tribu. Los dogón son una tribu en su mayoría animista, pero actualmente la islamización ha irrumpido con fuerza y entre sus aldeas siempre se puede encontrar una mezquita de barro donde ejercer el rito y la oración.


Foto www.destinoinfinito.com
No entraré a detallar la particularidad de las antiquísimas tradiciones dogón. Es muy posible que para tal efecto dedique en el futuro un pequeño monográfico, que seguro sólo servirá para reseñar lo más básico de esta misteriosa cultura ancestral. Sólo señalaré que fue el arqueólogo francés Marcel Griaule en la década de los años 30/40 del siglo XX quién, tras ganarse la confianza de este pueblo, dio a conocer al mundo los extraños rituales y las tradiciones orales de estos, los cuales afirmaban que fueron creados por unos extraños seres llegados desde la estrella Sirio cuya existencia conocían con detalle así como su compañera Sirio B- se trata de un sistema binario-, a pesar de que ésta última fuera hallada por los astrónomos con posterioridad. Mucho se ha escrito sobre los ritos y el origen de los dogón. Gracias a Griaule pudimos contemplar por vez primera la espectacularidad de los rituales de fertilidad y funerarios de esta tribu, brillantemente detallados en sus libros y documentales, en los que máscaras bellamente talladas y bailes entre zancos de hasta 5 metros de altura son protagonistas indiscutibles de un viaje a través del tiempo donde lo enigmático se hunde en lo más recóndito de la tierra cobriza.


Foto www.arquehistoria.com
El tiempo parece detenido sobre los acantilados de Bandiagara. El color pardo y ocre lo inunda todo. Sólo de vez en cuando, alrededor de alguna incipiente brecha en las alturas o bajo la falda de un montículo de arena y roca, el verde de algunos túmulos de foresta se cuela en la escena monolítica. Desde 1989 estos parajes son patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Más allá de la indiscutible belleza del lugar, me llama poderosamente la atención la indiscutible capacidad del ser humano para sobrevivir, incluso en los lugares más recónditos e inaccesibles del planeta.

Aportes y Datos:
Guía del Trotamundos
https://www.guiadeltrotamundos.es/2015/09/25/los-acantilados-de-bandiagara/
Destino Infinito
https://destinoinfinito.com/escarpa-bandiagara/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_de_Bandiagara
Viaje al Patrimonio
https://viajealpatrimonio.com/listing/farallones-de-bandiagara-pais-de-los-dogones/




21 abril 2017

PERCIVAL HARRISON FAWCETT (LA CIUDAD PERDIDA DE Z)

J.J.D.R.
Hablar de aventura y exploración suele ser atrayente. ¿Quién no ha deseado, aunque sea por un momento, verse convertido en un intrépido aventurero? descubrir un gran tesoro o una civilización perdida legendaria, aunque ésta se encuentre oculta por una selva tan profunda que adentrarse en ella pueda significar enfrentarse a innumerables peligros. Si en una conversación, salen a la luz palabras como exploración y aventura, es posible que nos venga a la cabeza la icónica imagen de un señor con sombrero de ala ancha y chaqueta de cuero marrón que porta en su mano izquierda un látigo y en la diestra empuña una pistola. Supongo que Harrison Ford será recordado siempre como ése gran aventurero buscador de reliquias que todos quisimos ser de pequeño. Pues bien, hubo un Indiana Jones real, de carne y hueso. Un genial aventurero y explorador inglés que se pasó media vida buscando una legendaria ciudad perdida en las entrañas del Amazonas. Su nombre, Percival Harrison Fawcett y, aunque muchos aspectos de su biografía puedan parecer sacados de una película de ficción, su vida real fue una constante aventura, un colmado de épica y ambición por explorar lo desconocido, no exento de miedos, tragedia y desconcierto; ingredientes que sirvieron tras su desaparición como caldo de cultivo para acrecentar la leyenda que pesa sobre su figura incluso hoy día después de tanto tiempo transcurrido.

CORONEL PERCIVAL HARRISON FAWCETT
Percival Harrison Fawcett nació en Torquay (Inglaterra), concretamente en el condado de Devon en la costa de Torbay, el 18 de agosto de 1867. Desde su más tierna infancia el joven Fawcett creció rodeado de señales que recibía de su entorno más cercano que fueron dibujando su temprana pasión por los viajes y la aventura. Su padre, Edward B. Fawcett, había nació en la India y allí ejerció su carrera militar siendo un destacado miembro de la Royal Geographical Society. La posición acomodada de sus progenitores  y el círculo social y cultural que amenizaba las jornadas con largas charlas en el salón en su casa, sumado a la gran cantidad de libros que sus padres almacenaban, permitió al pequeño Percival escuchar atentamente conversaciones en las que vi ajeros y exploradores ingleses narraban sus experiencias en lejanos países de exóticas costumbres, creciendo en su mente la idea de emular a esos exploradores que aparecían en los libros que devoraba con pasión.

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Fue un buen estudiante y se graduó en Newton Abbot Proprietary College. Su educación fue muy estricta, donde el cariño de sus padres brilló por su ausencia, moldeándose con los años una personalidad introvertida que le confirió una estampa de seriedad que siempre mantuvo intacta a ojos de los que menos le conocían. Con 19 años, tal y como su padre deseaba, se graduó como cadete en Woolwich, siendo destinado en 1880 con 19 años a la guarnición de Trincomalee al noroeste de Sri Lanka como miembro de la Artillería Real Británica, por aquella época el puerto más importante del país asiático. Sin duda éste fue el comienzo de su nueva vida. La oportunidad de viajar, de conocer nuevas culturas y exóticos lugares, le abrieron de par en par las puertas hacia un sendero que no dudó en recorrer desde aquel momento. Incluso sentimentalmente, ya que en su nuevo destino conoció a Nina Agnes Paterson, con quién contraería matrimonio en 1901 y con la que tuvo tres hijos, Jack, Brian y Ruth, a quienes trató a pesar de sus largas ausencias, de dar todo el cariño y el afecto que él nunca obtuvo de sus padres.

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Su carrera militar estuvo ligada a la cartografía de terreno. Su capacidad para aprender lenguas diversas así como su pasión por viajar y conocer otras culturas, sirvió para que le destinaran a la que sería su primera expedición a tierras sudamericanas en 1906. Tenía por entonces 36 años y sus trabajos cartográficos en las fronteras de Brasil, Perú y Bolivia, serian a la postre todo un referente para el estudio geográfico de estas regiones apenas exploradas. Aquella experiencia marcó su vida. Quedó impresionado por las grandes selvas, las altas cordilleras, sus enormes pantanales, los grandes y navegables ríos que se adentraban en la jungla…pero sobre todo, cayó rendido ante la misteriosa atracción que sentía por las numerosas culturas que vivían en esas remotas tierras y, más aún, sobre aquellas otras que aún resistían perdidas en el útero de la selva más profunda de la Tierra.

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Hasta siete expediciones realizó Fawcett en los años siguientes 1906/1924. Se convirtió en un auténtico experto en lidiar con las etnias indígenas de la selva Madre de Dios, con los cuales terminó entablando cierta amistad y a los que trató siempre con cordialidad, repartiendo presentes a cambio de información sobre lugares que deseaba explorar y conocimientos sobre su lengua y costumbres.

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Siempre tuvo claro que su formación militar y su oficio como topógrafo, fueron la herramienta perfecta para poder dedicarse a su gran afición, la búsqueda de lugares impactantes en la naturaleza. Como fruto de sus expediciones, se enamoró de un pequeño paraíso en la Meseta de Caparú, hoy día dentro del Parque Nacional Noel Kempff entre Brasil y Bolivia, y cuyas cataratas llevan su nombre para la perpetuidad. Uno de sus grandes amigos fue Arthur Conan Doyle, y Fawcett hubo de ser tan incisivo y explicito a la hora de narrar a su amigo escritor el lugar de sus sueños, que el mítico Conan Doyle lo utilizó como escenario de su gran obra “El mundo perdido”. El inicio de la gran guerra puso freno a sus exploraciones. Fue destinado al frente en Flandes al mando de una brigada de artillería.

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Finalizada la guerra regresó a Brasil, ya como coronel, enfrascándose de lleno en el estudio de la Amazonía, su biodiversidad, historia, arqueología y todo legajo o papel que hiciera alguna mención sobre las costumbres y leyendas de los pueblos amazónicos. Durante este nuevo período de su vida, mientras estudiaba a fondo textos y libros, no dejó nunca de perderse en las entrañas de la selva durante largos lapsos de tiempo, experimentando en primera persona la sensación de cuán pequeño e insignificante es el ser humano ante la inmensidad de la naturaleza salvaje.

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Un buen día se topó de bruces con una historia impactante. Le narraron la fascinante experiencia vivida por Francisco Raposo, militar portugués que en 1743 describió el hallazgo en lo más profundo de la selva del Mato Grosso de una ciudad perdida y hasta la fecha totalmente desconocida. Fawcett no tardó en dar con el manuscrito que narraba con detalle la aventura de Raposo y lo que descubrió marcó el resto de su vida. En la Biblioteca de Río de Janeiro, en la división (Manuscritos) y serie (Obras raras), había un texto en portugués de diez páginas bajo el título “Relación histórica de una oculta y gran población, antiquísima, sin moradores, que se descubrió en el año 1743”copia integral manuscrita por el Canónigo Januário da Cunha Barbosa.

MANUSCRITO 512 
El manuscrito era una crónica detallada del descubrimiento de una gran ciudad perdida en medio de la selva. La ciudad descrita por Raposo, quien la encontró por fortuna cuando buscaba unas minas de plata, se entraba bajo tres arcos de gran altura. Dicha ciudad estaba repleta de grandes avenidas y casas de cuidadosa construcción. En medio de la ciudad encontraron una gran plaza y, en medio de esta, una columna de piedra negra de gran tamaño junto a una escultura de un hombre cuya mano izquierda se posaba sobre su costado izquierdo y su brazo derecho extendido apuntaba hacia el norte.

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En cada esquina de la plaza había una gran lanza similar a la usada por los romanos y destacaba sobre el resto una enorme edificación resplandeciente que parecía ser la morada de algún gran señor. Por todos lados se podían observar columnas con grabados extraños que no pudieron descifrar, y durante días enteros anduvieron perdidos entre los muros y calles de esta ciudad desconocida y olvidada. Ni que decir tiene que Fawcett quedó prendido ante esta historia, volcándose en la búsqueda de toda la información que pudiera recabar sobre la aventura vivida por Raposo en la desconocida ciudad perdida a la que Fawcett bautizó como “Ciudad Z”, en cuya existencia nunca dejaría de creer hasta el final de sus días.


En el año 1925 tras conseguir dinero de parte de un grupo financiero londinense conocido como The Glove (el guante) emprende la búsqueda de la Ciudad perdida de Z en compañía de su hijo mayor Jack y Raleigh Rimell, el mejor amigo de Jack. Ha sido mucho lo que se ha especulado sobre este asunto. Me refiero a la decisión de embarcar en tan arriesgada expedición a su hijo mayor, pero sobre todo al amigo de este, ya que el joven Raleigh demostraría en poco tiempo no estar a la altura de las expectativas del coronel Fawcett, avezado y experimentado explorador. Es posible que la noticia de que otros grupos expedicionarios saldrían inmediatamente en busca de la ciudad perdida hiciera que tomara la decisión de adelantar sus planes y contar finalmente con su hijo y su amigo.

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Sabedor de la dificultad que entrañaba tan arriesgada expedición, pidió expresamente que si no tenían noticias de ellos en un tiempo estimado, no mandasen a nadie tras su búsqueda, ya que si él no lograba regresar, nadie lo conseguiría y todos morirían en el intento.


La expedición partió el 20 de abril de 1925 desde la localidad de Cuiabá, acompañados por dos arrieros brasileños, dos caballos, ocho mulas y dos perros. Entre sus provisiones, cuidadosamente administradas y escogidas por Fawcett, había todo tipo de conservas, leche en polvo, un sextante, bengalas, un cronómetro y varios tipos de armas. Durante todo el trayecto el coronel fue relatando en su diario los pormenores de cada jornada. El último mensaje sobre su situación, está fechado el 29 de mayo de 1925. En una carta dirigida a su esposa y que llegó a través de un mensajero indígena, cuenta que están los tres solos y que se adentran en territorio inexplorado desde que cruzaron el Alto Xingú, uno de los afluentes sudoriental del río Amazonas. Nada en esta misiva denotaba que las cosas fueran mal. Por el contrario, entre líneas se mostraba entusiasmado y optimista. Nunca más se supo de ellos.


Desde entonces hasta nuestros días, la expedición emprendida por Fawcett y lo que les ocurrió, es todo un misterio. Su recomendación de no enviar a nadie en su búsqueda cayó en saco roto, habiéndose contabilizado la cifra de cerca de cien personas desaparecidas de entre todas las expediciones que han seguido los pasos de Fawcett. Más que simples palabras, fueron severas premoniciones.
El primer intento de dar con Fawcett es de 1927 a cargo del estadounidense George Miller Dyott, quien dijo tener pruebas de que Fawcett murió a manos de los indios Aloique pero sin aportar evidencias de ello. Otra expedición en 1951 llevada a cabo por los hermanos Vilas- Boas (conservacionistas/indigenistas amazónicos) logran entablar diálogo con los Kalapalo, quienes a través de su jefe Sarari, confirman que fueron ellos quienes mataron al coronel Fawcett, pero hacen prometer a Villas Boas que no contarán nada para evitar represalias de los hombres blancos.

VILAS BOAS JUNTO A MIEMBROS KALAPALO Foto www.fawcettadventure.com
Según la versión de Sarari, fue un gran agravio para su pueblo que Fawcett, tras disparar un pato, no quisiera compartir con ellos la pieza, algo intrínseco en su arraigo cultural y comunal. Para más señas, le mostraron unos huesos que dijeron pertenecer al coronel y se los llevaron. En un principio parecía que el caso de la desaparición de Faceta había sido desentrañado. Pero en 1965 y a petición del hijo menor de Fawcett y de su viuda, convencidos de que los restos hallados no eran del coronel realizaron nuevos exámenes incluyendo piezas dentales que la viuda conservaba de su esposo, pudiéndose determinar con precisión que la dentadura no encajaba en los restos encontrados y por lo tanto no pertenecía a Fawcett.

ORLANDO VILAS BOAS JUNTO A LOS SUPUESTOS RESTOS DE FAWCETT
Foto www.historiasdelahistoria.com

En fechas más recientes, concretamente en el año 1996, una numerosa expedición quedó a merced de la tribu Kalapalo cuando buscaba alguna señal del paso de Fawcett por sus territorios. Solo cuando accedieron a marcharse dejándo todo el material que llevaban consiguieron salir con vida de una situación tremendamente complicada. Dos años más tarde, una nueva expedición llevada a cabo por Benedict Allen se adentró en territorio Kalapalo, con la intención de grabar una entrevista con uno de los miembros más ancianos de la tribu. La entrevista, que fue grabada para la BBC, consiguió el testimonio de un anciano llamado Vajuvi que afirmó que los huesos encontrados por Vilas-Boas no pertenecían a Fawcett.

Foto www.express.co.uk
La última de las expediciones llevadas a cabo a las regiones donde se piensa que Fawcett pudo desaparecer estuvo a cargo del periodista The New Yorke David Grann quien, dejándose arrastrar por los textos de Fawcett, encaminó sus pasos hacía territorio Kalapalo tras nuevas posibles pistas. En el año 2005, tras muchas dificultades y numerosos pormenores, consiguió que varios miembros de esta tribu le contasen lo que las tradiciones de su pueblo sabían sobre Fawcett. Según esta última versión, el coronel fue el primer blanco en contactar con ellos, dejándoles una honda huella. Tras compartir varios días, emprendió de nuevo su viaje a tierras del este, pudiendo ser contempladas las hogueras que encendían durante algunas jornadas. Los Kalapalo se desentienden de lo acontecido después con la expedición de Fawcett, convencidos de que murieron en manos de tribus muy violentas cuyos territorios se encuentran justo en la dirección que Fawcett tomó tras su marcha.


Que si Fawcett terminó encontrando la ciudad de Z y allí murió. Que si el intrépido coronel, arto de vagar por la selva, se topó con una tribu no beligerante de la que terminó siendo rey. Que si murió, que si no...La verdad es que nada sabemos sobre qué final tenía reservado el destino para Fawcett, su hijo y Raleigh Rimell. La leyenda de Fawcett se pierde en la bruma misteriosa de la selva. Una selva capaz de ocultar la insignificante traza de una huella humana, como de hacer desaparecer por completo una gran ciudad bajo su manto perpetuo de salvaje floresta.


El afán del ser humano por desbrozar lo ignoto y explorar los confines del mundo, incluso llegando al límite de su propia conciencia y capacidad, es algo innato en nuestra especie desde el principio de nuestros orígenes. Son muchos, hombres y mujeres, los que a pesar de las adversidades y en muchos casos a riesgo de perder todo lo que poseían, sintieron la necesidad de buscar, de hallar, de atravesar a ciegas regiones inhóspitas y salvajes con el propósito de dar alcance a un reclamo consciente de su propia mente que, como una herida que no cicatrizará tras incrustarse en sus vidas hasta no poner remedio , les obligó a magnificar sus cualidades a fin de alcanzar el enigma que se escondía tras unos sueños que la mayoría tildaban de falsos mitos, leyendas, o simples locuras. Algunos lo consiguieron y nos legaron su experiencia y conocimientos para el futuro. Otros, como en el caso de Fawcett nos dejaron su luz, esa luz que desprenden los seres humanos incapaces de resistirse a la tentación de andar el camino que separa los sueños de la realidad, iluminando senderos que quizás, algún día, nos muestren las huellas de un pasado humano tan remoto que ni siquiera somos capaces de imaginar.

Aportes y Datos:
Bibliografía
La Ciudad perdida de Z (David Grann)
La maldición de los exploradores (Lorenzo Fernández Bueno)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Percy_Fawcett
Monografías
http://www.monografias.com/trabajos96/percy-harrison-fawcett-y-su-delirante-universo-esoterico/percy-harrison-fawcett-y-su-delirante-universo-esoterico.shtml













08 marzo 2017

CANDELABRO DE PARACAS

J.J.D.R.
Tridente de misterio, su porte erguido sobre la falda de una loma que mira el océano, muestra su incierto origen tamizado bajo la arena del tiempo. ¿Faro de antiguos navegantes? ¿Calendario astronómico? ¿Símbolo ritual o religioso? Poco o nada sabemos sobre el significado del gigantesco candelabro de Paracas. Geoglifo tatuado hace siglos sobre la tierra parda de la península de Paracas, es hoy día un símbolo antiguo de carácter incierto que deja perplejo a cualquiera que se adentra en la búsqueda de su significado.

CANDELABRO DE PARACAS Foto www.planetaymisterios.blogspot.com
Perú es el país del misterio. Pocos lugares son capaces de aglutinar entre sus fronteras tantos y tan fabulosos enigmas como los que alberga este rincón del continente americano. La lista es amplia, tanto, que el simple hecho de citarlos brevemente supondría alargarme demasiado en este artículo. Por ello, me centraré en el candelabro de Paracas, pues seguro que para muchos sea menos conocido que las afamadas líneas de Nazca, la ciudad de Machu Pichu, la puerta del sol y de la luna o Puma Puncu en Tiahuanaco.

Foto www.arqueologiadelperu.com
El geoglifo está ubicado en la costa norte peninsular de Paracas- de ahí su nombre- en el departamento de Ica en la provincia y bahía de Pisco. Sobre una loma de arena fina, visible incluso a 20 kilómetros de distancia mar adentro- si el tiempo es claro y despejado-, un tridente o candelabro aparece delineado sobre la falda de una pequeña colina. La altura que alcanza el poste principal es de 183 m., y las columnas laterales 60 m., con una anchura de 3,20 m. y una profundidad que lo hace visible que varía entre 1m.y 1,20 m. No se han hallado restos cerámicos, mortuorios, o de cualquier carácter arqueológico que haya permitido datar este geoglifo de manera fiable, pero prácticamente la mayoría de fuentes consultadas coindicen en añadirle unos 2500 años de antigüedad. De quienes fueron sus creadores y el motivo que les movió a realizar tan particular dibujo sobre la tierra nada se sabe, y solo encontramos conjeturas e hipótesis- algunas descabelladas y sin lógica alguna- que demuestran lo complejo que resulta descifrar ciertos símbolos que, como en un extraño crucigrama o código fuente, nos muestra señales irreconocibles alrededor de la piel de Gaia.

Foto www.misteriosconxana.blogspot.com
Quizá una de las características más llamativas de este espectacular geoglifo de Paracas sea su propia creación sobre la arena. Según los estudios realizados sobre las líneas del tridente y dependiendo de la zona excavada, a una profundidad de entre los 10 y 15 cm., desaparece la arena acumulada por los vientos constantes que peinan la región y sale a la luz una capa perfectamente apelmazada, como una costra blanco amarillenta muy pulida y cristalina. Se conoce bien el origen natural de estas formaciones sedimentarias muy comunes en la región, pero es muy desconcertante averiguar que muchos siglos atrás, incluso milenios, alguien, ya sean los antiguos moradores de estas tierras, sus descendientes, o alguna cultura desconocida hasta la fecha, fuese capaz de crear este geoglifo con esta capacidad de detalle, sobre todo teniendo en cuenta que, desposeído de la arena que hoy día cubre la mayor parte del candelabro, la patina cristalina de salitre refulgiría sobre la loma como un autentico faro siendo visible desde una enorme distancia mar adentro y también desde las alturas.

Foto www.bohicruz.com
Hasta la fecha no se han encontrado escritos que mencionen el candelabro, lo que ayudaría a la hora de poder realizar una estimación más detallada de su antigüedad. Ni que decir tiene que son cientos las teorías que tratan de dirimir sobre el incierto origen del candelabro de Paracas. Al ser muy numerosas no entraré a detallarlas, dejando que sea el lector el que, si el gusanillo de la curiosidad ronda su mente, busque entre las decenas o cientos de posibilidades existentes, que le conducirán de la mano de piratas hacia sus tesoros, puertas estelares, aeropuertos interdimensionales y rocambolescos diagramas que tratan de unir el tridente de Paracas con las líneas de Nazca, aunque esté demostrado que el candelabro no señala la pampa nazqueña, como ya estudió a fondo y detalló en uno de sus libros el investigador J.J. Benítez.

Foto www.peruroutes.com
Por destacar alguna, y dado que la cultura Paracas dominó la región durante un largo periodo de tiempo legándonos valiosos testimonios de su ingenio, es muy probable que se trate de algún símbolo astronómico de carácter ritual, ya que no podemos obviar que tanto los Paracas como la mayoría de culturas antiguas, tenían un elevadísimo conocimiento astronómico.  En este sentido, y tras una ardua investigación llevada a cabo por el polifacético ingeniero egipcio Robert Bauval, el candelabro de Paracas estaría indicando mediante cada uno de sus brazos la situación estelar de la constelación de Orión, como ya refutó, muy a pesar de los arqueólogos oficialistas, que ocurría con las pirámides de la meseta de Guiza en Egipto. Por ello, es muy probable que su origen y utilidad fuese señalizar la costa a los antiguos navegantes peruanos, pues también hay estudios muy serios que identifican el candelabro con la Cruz del Sur o Cruz de los navegantes, la cual estaría señalando el polo austral a los antiguos marinos que navegaban por el mar paraqueño.

Foto www.explorandes.com
Hoy día el candelabro de Paracas es un lugar de gran atractivo turístico catalogado como Patrimonio cultural del Perú. Muchos tours que se dirigen a las islas Ballestas se aproximan cerca de la costa para que los turistas puedan apreciar el gran candelabro reposando sobre la colina de blanca arena, el cual parece sostener sobre sus rectilíneos brazos un último haz luminiscente que lucha por no apagarse hasta que desvelemos el origen y el enigma que encierra su milenaria presencia.

Aportes y Datos:
Blog de Pedro María Fernández
http://pedromariafernandez.blogspot.com.es/2011/12/el-candelabro-de-paracas.html
Ivox
Bruno Cardeñosa (Pasajes de la historia)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Candelabro_de_Paracas
Ecured
http://pedromariafernandez.blogspot.com.es/2011/12/el-candelabro-de-paracas.html








31 enero 2017

MONTÍCULO DE LA SERPIENTE

J.J.D.R.
Durante cientos de metros la silueta de una enorme serpiente emerge de la tierra. Desde distintas perspectivas visuales parece reptar lentamente y abrazar la loma sobre la que se yergue con sutil delicadeza. Sobre su alargado y pardo lomo viperino, deshabitado hoy día de su ancestral dogma y rito, sigue oculto el enigmático sentido de su transcendencia primitiva, e ignoramos su origen ignoto, tal vez enredado entre su herético camuflaje y su bífida lengua, o quizá perdido en un último aliento desvanecido en las manos de quienes siglos atrás y a través de la piedra dieron vida a su reptiliana figura.

MONTÍCULO DE LA SERPIENTE Foto www.historiayleyendas.com
En el condado de Adams en Ohio (EE.UU.), ubicado muy próximo a la ribera del arroyo de Bush Creek,  se encuentra El Montículo de la Serpiente (Serpent Mound) el mayor montículo efigie hallado hasta la fecha en todo el mundo con unas dimensiones de 405 metros de largo, 6 de ancho y 1,2 metros de altura. Éste montículo en concreto fue descubierto en el año 1846 por los arqueólogos Edwin H. Davis y Ephraim G. Squier cuya mención aparece publicada en su libro “Monumentos antiguos del valle del Misisipi”.

Foto www.esascosas.com
Si bien es cierto que estos monumentos rituales son muy característicos de esta región en concreto, ninguno es comparable en belleza e impacto visual con el montículo de la serpiente. Las discrepancias sobre el origen y significado de este montículo son un frente abierto de discusión entre arqueólogos, etnólogos y antropólogos, quienes apasionadamente tratan de poner nombre y apellidos a los autores materiales así como identificar el significado empírico de estos míticos monumentos.


Para la gran mayoría, fue la antigua y primigenia cultura Adena los encargados de realizar estas figuras y dejar su legado cultural recogido posteriormente por sus descendientes. No se han descubierto restos humanos en las excavaciones realizadas, y los estudios más relevantes indican que el montículo no fue construido como un lugar para albergar ritos funerarios, más es muy posible que su construcción tuviese mucho que ver con un centro astronómico, ya que se ha descubierto que la cabeza de la serpiente está alineada con la puesta del sol en el solsticio de de verano y la cola apunta la salida del sol en el solsticio de invierno.

Foto www.afanporsaber.com
Los restos de la cultura Adena quedaron dispersos a lo largo y ancho del centro y sureste de EE.UU. Adena fue un grupo cultural precolombino que ocupó grandes áreas territoriales y destacó por construir numerosos y minuciosos montículos de arena y piedra que aún hoy día continúan emitiendo su original mensaje… letanías y cánticos ancestrales que siguen siendo un secreto tejido en piedra.

RECONSTRUCCIÓN CULTURA ADENA Foto www.archeolog-home.com
Adena es conocida como la cultura de los montículos. Miles de estos curiosos restos arqueológicos son la huella pétrea de sus andanzas, de sus creencias, también de la gloria alcanzada, así como de sus fracasos, miedos y temores. Tan sólo en Ohio, se calcula que existen más de diez mil de estos curiosos montículos, aunque no todos fueron erigidos por los Adena. Otros pueblos, como los Poverty Point dejaron a lo largo del Misisipi huellas que datan del 1500 a.C., fecha que nos da una idea de la profundidad etnológica de estos grupos amerindios en tierras de Norteamérica. Grupos culturales posteriores en el tiempo como los ya mencionados Adena, Hopewwell o Fuerte Antiguo (Fort ancient) fueron los encargados de colonizar el horizonte salvaje norteamericano dejándonos como presente el recuerdo de sus tradiciones en numeroso yacimientos de gran interés histórico.

Foto www.landscapeonline.com
La silueta de la gran serpiente se viste con el reluciente verde del musgo primaveral. Es apabullante contemplar la delicadeza de las espirales perfectas que enroscan su cola. El montículo fue construido en piedra, arcilla y tierra. Primero se realizó el contorno completo con piedras para después cubrir con arcilla y tierra hasta redondear perfiles y dar consistencia a toda la silueta, la cual termina en unas fauces abiertas que parecen devorar a una figura oviforme muy enigmática. La serpiente perdió dos apéndices situados en los laterales a modo de cuernos, muy propios de la iconografía de las antiguas culturas precolombinas.

Foto www.lasclavesdelmisterio.blogpot.com
Actualmente la conservación y difusión de todo lo concerniente al montículo de la serpiente está bajo la autoridad y dirección de la Sociedad Histórica de Ohio.


Ritual y liturgia se manifiestan con todo su esplendor en este lugar del mundo. Los antiguos pueblos americanos, grandes conocedores del planisferio astronómico y perfectos anfitriones en tierra hostil y salvaje, dejaron la huella de su paso por nuestro mundo grabado en piedra, cuya llave o clave oculta, de ser interpretada correctamente, puede llevarnos a descifrar un saber místico perdido en aras del tiempo.

Aportes y Datos:
Sobre Leyendas
http://sobreleyendas.com/2009/05/07/el-gran-monticulo-de-la-serpiente/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_adena
https://es.wikipedia.org/wiki/Serpent_Mound




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