09 diciembre 2019

ACANTILADOS DE BANDIAGARA


J.J.D.R.
Durante aproximadamente doscientos kilómetros el farallón rocoso de Bandiagara se extiende como una enorme herida abierta a cuchillo sobre la árida panza de tierra del sur de Malí, separando abruptamente las planicies altas del páramo y los fértiles llanos donde el mijo, principal sustento de las etnias que ocupan esta región africana, es capaz con sus altos y frondosos tallos de difuminar el cercano horizonte bajo el color pardo de su ardiente simiente.


Poblado Dogón, acantilado de Bandiagara, Foto www.economia3.com
Los enormes acantilados de Bandiagara son un fenómeno geológico de gran belleza. La fractura generada en la región de Mopti divide en dos mesetas el país dogón, quedando de un lado en su parte inferior los llanos de Séno-Gondo y en las zonas superiores las tierras altas de la meseta de Bandiagra, ambas cercanas al tránsito del río Níger sobre toda la planicie. El farallón de arenisca y roca en algunos puntos llega a tener desniveles de hasta quinientos metros siendo una barrera natural de difícil acceso, lo que no ha sido impedimento para que estos acantilados fuesen habitados desde tiempos inmemoriales por diversos grupos étnicos humanos. Hoy día son los dogón quienes desde las faldas del gran farallón, dominan sus continuas y constantes aldeas de adobe y paja que se extienden cerca de doscientos kilómetros adosadas a la fractura geológica del acantilado Bandiagara.


Foto www.vertierra.com
No siempre fueron los dogón los dominadores de estas abruptas tierras. Antes que ellos, aproximadamente tres milenios antes de Cristo, -según estudios realizados sobre el terreno- una etnia conocida como los Tellem fueron quienes poblaron inicialmente estos acantilados. Eso sí, no sabemos de dónde llegaron ni cual fue el motivo por el cual se asentaron en lugar tan abrupto e inaccesible. Entre huecos y oquedades, los Tellem edificaron sus moradas, las cuales quedaban suspendidas del suelo decenas e incluso centenares de metros. No es de extrañar que los dogón al llegar a los acantilados de Bandiagara y encontrarse con los Tellem, hablaran de ellos como seres voladores, pequeños hombrecillos rojos que podían volar. Estos Tellem, posiblemente una tribu pigmea, construyeron sus casas sobre el farallón de piedra, y debían de poseer grandes aptitudes físicas para sobrevivir a esas alturas. Es previsible que se instalaran allí para aislarse de depredadores y conflictos con otras tribus rivales. Vivir a esas alturas les sirvió durante muchos años como salvaguarda, hasta que los dogón llegaron a la zona en el s. XV d.C. huyendo de la expansión del islamismo en la región. Tras un periodo de convivencia con los Tellem – ésta cuestión no está muy clara-, estos últimos terminaron dejando sus hogares por voluntad propia o desaparecieron bajo el poder de la nueva tribu reinante debido a la diferencia cultural entre ambas etnias.


Foto www.masterfile.com
Hoy día son más de trescientas las aldeas dogón repartidas a lo largo del acantilado del Bandiagara. Humildes aldeas fabricadas con adobe, caña y barro, y por lo general ubicadas en las zonas llanas adosadas a las abruptas paredes de la roca. Las aldeas dogón son una suerte de barriadas comunales que fluyen alrededor de los graneros y su “Teguna” o casa comunal, espacio en el cual se dirime los problemas sociales del día a día y se narran las tradiciones orales y los ritos culturales que conforman la cosmogonía ancestral de este singular pueblo africano.
Las antiguas edificaciones ubicadas en lo alto del farallón rocoso, aquellas que fueron en su día hogar de los Tellem, nunca fueron habitadas por los dogón, sino que fueron morada de sus difuntos a los cuales alzaban hasta lo alto de los graneros de barro utilizando para ello cuerdas trenzadas con madera del Baobab.


Foto www.guiadeltrotamundos.es
Es muy llamativo observar el detalle utilizado en los grabados que aparecen en las enormes puertas y ventanas de las viviendas dogón. Existe una gran diferencia entre los graneros utilizados por mujeres y hombres, siendo el techado de ellas de forma rectangular y el de ellos en forma cónica. De igual manera, utilizan casas especiales donde la mujer tiene que aislarse cuando tienen el periodo, ya que para los dogón, la mujer en este tiempo es impura y no puede mezclarse con el resto de la tribu. Los dogón son una tribu en su mayoría animista, pero actualmente la islamización ha irrumpido con fuerza y entre sus aldeas siempre se puede encontrar una mezquita de barro donde ejercer el rito y la oración.


Foto www.destinoinfinito.com
No entraré a detallar la particularidad de las antiquísimas tradiciones dogón. Es muy posible que para tal efecto dedique en el futuro un pequeño monográfico, que seguro sólo servirá para reseñar lo más básico de esta misteriosa cultura ancestral. Sólo señalaré que fue el arqueólogo francés Marcel Griaule en la década de los años 30/40 del siglo XX quién, tras ganarse la confianza de este pueblo, dio a conocer al mundo los extraños rituales y las tradiciones orales de estos, los cuales afirmaban que fueron creados por unos extraños seres llegados desde la estrella Sirio cuya existencia conocían con detalle así como su compañera Sirio B- se trata de un sistema binario-, a pesar de que ésta última fuera hallada por los astrónomos con posterioridad. Mucho se ha escrito sobre los ritos y el origen de los dogón. Gracias a Griaule pudimos contemplar por vez primera la espectacularidad de los rituales de fertilidad y funerarios de esta tribu, brillantemente detallados en sus libros y documentales, en los que máscaras bellamente talladas y bailes entre zancos de hasta 5 metros de altura son protagonistas indiscutibles de un viaje a través del tiempo donde lo enigmático se hunde en lo más recóndito de la tierra cobriza.


Foto www.arquehistoria.com
El tiempo parece detenido sobre los acantilados de Bandiagara. El color pardo y ocre lo inunda todo. Sólo de vez en cuando, alrededor de alguna incipiente brecha en las alturas o bajo la falda de un montículo de arena y roca, el verde de algunos túmulos de foresta se cuela en la escena monolítica. Desde 1989 estos parajes son patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Más allá de la indiscutible belleza del lugar, me llama poderosamente la atención la indiscutible capacidad del ser humano para sobrevivir, incluso en los lugares más recónditos e inaccesibles del planeta.

Aportes y Datos:
Guía del Trotamundos
https://www.guiadeltrotamundos.es/2015/09/25/los-acantilados-de-bandiagara/
Destino Infinito
https://destinoinfinito.com/escarpa-bandiagara/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_de_Bandiagara
Viaje al Patrimonio
https://viajealpatrimonio.com/listing/farallones-de-bandiagara-pais-de-los-dogones/




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