25 mayo 2021

EL BONSÁI YAMAKI

 

J.J.D.R.

Aconteció en el año 2001. Las enormes estancias ajardinadas del Bonsái & Penjing del National Arboretum de Washington cobijaba un homenaje muy especial. Las espaciosas salas estaban llenas de bonsáis que lucían sus floraciones y detallados escorzos imitando diferentes posturas que cualquier especie salvaje adoptaría en la naturaleza. Había espigados abetos, gruesos y viejos olmos y abedules, enorme secuoyas y diminutos cerezos que, pese a su pequeño tamaño, mostraban frutos diminutos plenos de color y brillo. Olía a flores y tierra húmeda y podía sentirse la paciencia y el cuidado de sus cuidadores en cada hoja de cada rama de cada pequeño árbol. La sala principal, lugar de descanso del bonsái homenajeado, era amplia y luminosa y en su centro, sobre un estrado entablado de madera previamente acordonado por unas gruesas sogas rojas, un gran tiesto rectangular de cerámica soportaba toda la sustancia y la vida de un ser vivo excepcional.


Foto usatoday.com


Los hermanos Shigeru y Akira Yamaki, seguidos de una pequeña comitiva formada por cuidadores del centro, algún periodista especializado y miembros destacados del museo, se acercaron hasta encontrarse a pocos metros del árbol. Los dos hermanos contemplaron en silencio aquel grueso y agrietado tronco con una íntima reverencia en la mirada. Apenas unos pasos les separaban de la gran maceta sobre la cual estaba depositado el viejo bonsái, pero en el aire, entre los otros árboles miniatura que posaban orgullosos sus cuidadas siluetas y el brillo del sustrato que les mantenía verticales; sobre la tierra y las flores, junto a los frutos y bajo las semillas de aquella gran estancia, se podía percibir el aura especial que irradiaban sus ramas fuertes y horizontales las cuales soportaban hermosas y redondeadas copas verdes como paraguas al viento en una suave tarde de verano. Aquel ser vivo excepcional respiraba un tiempo que parecía no pertenecerle y anclado a la vida en su pequeño terruño, mostraba toda su energía y plenitud pese al paso de los siglos y las muchas vicisitudes vividas. Ambos hermanos se miraron y una tímida sonrisa acudió a sus rostros. Se inclinaron ante aquel hermoso bonsái mostrando el mayor de los respetos en una reverencia plena, y fue entonces, sólo entonces, cuando ante los demás asistentes comenzaron a narrar la historia de aquel hermoso pino blanco japonés que tenían delante y que ellos sobradamente conocían de primera mano.


Hermanos Yamaki Foto japonandmore.com


Aquel bonsái, originario de la isla de Miyajima,  había pertenecido a la familia Yamaki durante muchas generaciones ya que fue plantado alrededor de 1625. El cultivo del bonsái es más que una tradición para los japoneses, pese a que su origen es chino y se remonta al 700 a.C. su arte se atribuye a monjes taoístas que se especializaron en la técnica de miniaturizar especies arbóreas a las que ellos llaman Painjing. Una vez que los japoneses adoptaron en sus costumbres y tradiciones este noble y erudito arte, le cambiaron el nombre por el de Bonsái.


Foto ecodiario.eleconomista.com


El viejo pino blanco japonés de apenas 60 centímetros de altura y casi 400 años de edad, muestra el paso de los siglos a través de las grietas y heridas cicatrizadas de su abultado y rechoncho tronco, el cual tapiza vistiendo su cuerpo con sedoso y húmedo musgo verde.


Foto redorbit.com


No es el bonsái más antiguo que existe. Tampoco, aunque a mí me parezca de una belleza sublime, es el más hermoso, ni es el más pequeño. Seguramente sería uno más de los miles que hay en el mundo y que son dignos de contemplar por el detalle de su poda, sus raíces aéreas, el diminuto fruto que germina en sus ramas, el escorzo natural en su tronco o el color y brillo de sus hojas. Pero aquel pino blanco japonés estaba en aquella estancia por ser un auténtico superviviente, por haber tenido la desdicha a la par que fortuna de ser testigo mudo de una de las jornadas más trágicas de la humanidad. Desdicha por sentir entre sus ramas y raíces el estallido el día 6 de junio de 1945 de la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, y fortuna por haber sobrevivido y seguir añadiendo anillos a su tronco vital.


Maestro Masaru Yamaki Foto todobonsai.blogspot.com


Masaru Yamaki, abuelo de los dos jóvenes, era un maestro y experto en el cultivo del bonsái. En su casa de Hiroshima, apenas a 3 kilómetros del lugar donde cayó la atómica bomba, tenía un vivero con numerosos ejemplares de diferentes especies entre los cuales destacaba por su antigüedad este pino blanco de cuyo cuidado se habían encargado hasta cinco generaciones de Yamaki. Aquella trágica mañana, la historia de una ciudad, la de un país y de la humanidad entera, cayó en un vacío inhóspito y terrible. La oscuridad y el silencio tiñeron de espanto aquel trágico día de 1945. La tierra ardió en Hiroshima y el eco de una sintonía siniestra de dolor y sinrazón humana recorrió la ciudad japonesa con su aliento de fuego y muerte dejando su huella infernal en cada losa del pavimento nipón matando a más de 140.000 personas.


Foto smithsonianmag.com


Pero la muerte decidió salvaguardar la vida de la familia Yamaki y también la de sus bonsáis que, protegidos tras un muro de piedra, lograron escapar de ser devorados por el fuego y terminar convertidos en ceniza. Años más tarde, concretamente en 1973 y con motivo del bicentenario de la independencia de los EE.UU., Masaru Yamaki como miembro de la Asociación japonesa del Bonsái, decidió donar este ejemplar junto a otras 53 especies más al Bonsái & Peinjing del National Arboretum de Washington sin realizar una sola mención sobre la increíble historia que guardaba en sus entrañas aquel pino blanco japonés. Sólo años más tarde, concretamente en 2001 y con objeto del 70 aniversario del lanzamiento de las bombas atómicas, trascendió la noticia y llegó a oídos de Kathleen Emerson Dell -su actual cuidadora- al salir a la luz de los archivos históricos del bombardeo una fotografía en la que aparece el majestuoso pino blanco junto a su maestro Yamaki.


Foto japonandmore.com


Y del por qué de aquel gesto por parte del maestro Masaru, del por qué entre los cientos de países que hubieran estado encantados de tener éste bonsái en su colección decidió cederlo, regalarlo, desprenderse de una parte de la historia de su familia y de su tierra y entregarlo precisamente al país que tanto daño les causó; sobre aquel detalle sin parangón relataron sus nietos a la comitiva del museo, dejando patente que la intención de su abuelo fue la de sellar con un gesto muy particular y personal de imperecedera pureza y honor cicatrices que sólo la paz que se respira al contemplar un ejemplar de bonsái es capaz de curar.


Foto elperromorao.com


Una vez más los dos hermanos declinaron sus cuerpos en actitud de respeto y por un segundo sintieron que una leve brisa penetró en la estancia y las pequeñas hojas de las copas aéreas que como paraguas cubrían el tronco se mecieron despacio, como si la esencia del pino blanco en su cautivo arrobo reconociera a los que son de su estirpe.


Aportes y datos:

Mistral Bonsái

https://www.mistralbonsai.com/bonsai-superviviente-hiroshima/

BBC

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150805_fotos_objetos_sobrevivientes_hiroshima_ch

Semana 

https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/el-bonsai-que-sobrevivio-al-bombardeo-en-hiroshima/510901/

National Geographic

https://www.nationalgeographic.com/science/article/1508050-japanese-bonsai-survived-hiroshima-bombing


14 mayo 2021

KALAVANTIN DURG (SUBIDA AL CIELO)

 

J.J.D.R.

Poco o nada sabemos acerca de cuándo y quién construyó la pequeña fortaleza que protege el perímetro del templo que se alza sobre el solitario monolito natural conocido como Kalavantin. Poco o nada conocemos sobre sus constructores; y tratando de pensar en aquellos que horadaron con paciencia y esfuerzo la roca y tallaron sobre su piel los escalones que ascienden sin descanso hasta la cumbre del pétreo pináculo natural, a mi mente sólo acuden escenas de penuria, desaliento, frío, dolor, y la huella indeleble del esfuerzo en sus enjutos rostros.


Foto visittobengal.com

Los Ghats occidentales son una extensa cadena montañosa que cubre buena parte de la India desde su zona oeste de Decán hasta el extremo sur del país, allá por el distrito de Nilgiric, lugar en donde muere el macizo montañoso. Cerca de Bombay, en el distrito de Raigad de Maharashtra, se eleva imponente el cono rocoso de Kalavantin Durg o “subida al cielo” como se lo conoce popularmente. Es un monolito de 686 metros de altura rodeado de un paraje exuberante de verde foresta. En su cima están los restos de una fortaleza antigua rodeando un pequeño templo. Subir es una auténtica aventura no apta para turistas aprensivos ni para senderistas con vértigo. 


Foto Quora.com

La datación de los restos del pequeño templo en honor de la Diosa Ganesa (uno de los más importantes del Panteón Hind representado con cuerpo humano y cabeza de elefante, patrón de las artes y las ciencias), indica que fue construido alrededor del año 500 a.C. -época en la que Buda caminaba por los senderos de este nuestro mundo y nuestra historia-, posiblemente por orden de la reina Kalavantin de ahí el nombre que recibe el montículo aunque no se han hallado registros que corroboran este dato. El templo está rodeado por una muralla de granito de la cual aún se conservan algunos trazos de su perímetro. La fortaleza estuvo bajo el dominio de diversos gobiernos a lo largo de la historia. 


Foto prabalgad.com


Los registros señalan que durante los siglos XIV y XV pertenecía al dominio del sultanato islámico del imperio Bahmani, bajo el nombre de Muranjan, cuya protección en el año 1418 corría a cargo del sultanato de Ahmadnager. Posteriormente llegaría el dominio Mogol sobre la región. Fue rebautizado como Prabagdad por parte del Maharajá Chhatrapati Shivaji al derrotar a Kesar Singh sardar Mogol.


Foto zedget.net


Uno de los hechos históricos más relevantes ocurridos en la cima de éste pináculo rocoso sucedió en 1657 cuando las mujeres de los defensores de la fortaleza, tras ser estos vencidos por el ejército de Chhatrapati Shivaji, decidieron inmolarse colectivamente en un ritual conocido por su pueblo como jauhar antes de caer en manos del enemigo y verse deshonradas.


Foto swadesi.com


No apto para todos los aficionados al senderismo, el recorrido comienza en la aldea de Thakurwadi y en unas tres horas de recorrido se llega hasta la cima del pináculo rocoso. Está considerado como una de las rutas senderistas más atractivas del país pero también de las más peligrosas y sólo recomendada para experimentados senderistas, ya que en los últimos años varios accidentes con final trágico advierten de la peligrosidad de una ascensión donde la seguridad en el recorrido brilla por su ausencia. Y es que para subir hasta la cima de Kalavantin durg hay que recorrer 700 escalones tallados en la roca.


    Foto hindustantimes.com


En todo el trayecto no hay ninguna medida de seguridad como cuerdas o pasamanos donde agarrarse. La lluvia hace acto de presencia con mucha regularidad en la región y la humedad adherida a los escalones de piedra es un constante peligro, sobre todo cuando se desciende desde la cima con tramos de pendiente que alcanzan los 60 grados. A medio camino, en una pequeña explanada abierta en la montaña, se ubica un campamento base para los senderistas. Desde allí ya las vistas son sorprendentes, pero no comparables al horizonte verde y sosegado de las siluetas que componen los Ghats occidentales que se muestran altivas desde la cima.


Foto abc.es


Una enorme atalaya de granito se eleva sobre el bosque como un gigante dormido. Pequeñas figuras ascienden y bajan precavidas por su viejo lomo de piedra y en su cima un pequeño rincón fortificado, como si fuera un nido de águila mecido por la suave brisa y bañado por la sutil niebla matutina, guarda sus antiguos secretos, las leyendas, los mitos y los rezos de dioses del cielo cuyo susurro parece oírse a través del viento que acaricia el bosque indiano.


Aportes y Datos:

ABC

https://www.abc.es/viajar/destinos/asia/abci-kalavantin-durg-escaleras-mas-peligrosas-mundo-201903100220_noticia.html

Guía Viajesa

https://www.guiaviajesa.com/el-kalavantin-durg-una-majestuosa-fortaleza-llena-de-misterio-en-india/

Wikipedia

https://en.wikipedia.org/wiki/Kalavantin_Durg

Ecured

https://www.ecured.cu/Kalavantin_Durg


 

 

 

 

 

 

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