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07 junio 2020

CHARLES C. EBBETS (UN FOTÓGRAFO DE ALTURA)

J.J.D.R.


Hay escenas que tenemos grabadas en la memoria y por ello son consideradas icono de nuestra historia y memoria colectiva. En el caso de este humilde aporte histórico, me centraré en una fotografía que por su difusión y lo representativo de la escena que captó, se convirtió tiempo después en un emblema de la construcción de los grandes rascacielos que ocuparían el horizonte futuro de las enormes urbes mundiales. Y es que, seguramente, en cuanto alguien piense en los obreros que construyeron esas moles de hierro que hoy no dejan apenas ver el sol en lugares como Manhattan, les vendrá a la memoria un buen número de hombres comiendo tranquilamente sobre una estrecha viga de acero a cientos de metros de altura.  


Almuerzo en lo alto de un rascacielos Foto www.cadadiaunfotografo.com

Aquella mítica instantánea fue tomada por el fotógrafo Charle C. Ebbets desde la planta 69 del edificio GE de Rockefeller Center en construcción en aquel momento. La fotografía inmortalizó la tensa tranquilidad de los obreros que en su ardua labor diaria se enfrentaban a un trabajo que no les ofrecía ninguna seguridad, pero al que se aferraban como único sustento como sus muslos apretaban aquella maciza viga de acero, sin tambalearse lo más mínimo para evitar terminar como un tatuaje sobre el asfalto neoyorquino.


Descansando en las alturas

Charles Clyde Ebbets nació en Gadsden Alabama en 1905. Hijo de Samuel y Minnie Ebbet, con tan solo ocho años, se las arregló para cargar en la cuenta de sus padres el coste de una cámara de fotos de la que se había encaprichado. Capricho infantil o revelación de su afán por la fotografía, lo cierto es que su carrera como fotógrafo comenzó en los años veinte del pasado siglo y le condujo a obtener relevancia en los círculos periodísticos de la época. Comenzó trabajando en San Petersburgo, Florida, realizando trabajos esporádicos.


Foto www.redesdeseguridad.com

Pasado un lustro, trató de encaminar su vida profesional hacia otros ámbitos y logró hacer sus pinitos como actor, trabajó también como piloto, fue luchador y hasta cazador. Después fue el fotógrafo oficial del famoso boxeador Jack Dempsey. Trabajó también de manera independiente y como corresponsal en el Miami Daily News. En 1927 le ofrecieron realizar un documental sobre el trayecto Miami-Tampa patrocinado por la Essex Motor Company. Aquel trabajo le reportó grandes elogios y sus fotografías ocuparon portadas y espacios importantes de periódicos y revistas referentes como The New York Times, Popular Boating, Outdoor Life, Look Magazine, Miami Daily News o National Geographic entre otros.


Charles C. Ebbets Foto www.rubenbaron.es

Sin duda alguna el trabajo que más éxito reportó a Charles C. Ebbets fue el realizado en Manhattan sobre la construcción del conjunto de rascacielos Rockefeller Center. Fue asignado en 1932 como Director fotógrafo para desarrollo del Centro Rockefeller Center. La famosa instantánea fue tomada el día 20 de septiembre de 1932 desde la planta 69 de las 70 que tienen el edificio, pocos meses antes de su finalización. En la escena los protagonistas, como ya hemos contado, son once obreros que almuerzan sentados en una viga en las alturas. La fotografía es mundialmente conocida con el nombre “Lunchtime atop Skycraper”, cuya traducción es “Almuerzo en lo alto de un rascacielos”, y se publicó en el suplemento dominical The New York Herald Tribune el dos de octubre de 1932. Como curiosidad comentar que hasta el año 2003 la autoría de la fotografía no pudo ser confirmada. Durante muchos años se atribuyó a otros fotógrafos e incluso se citaba bajo autor anónimo. Pero después de muchos litigios y una ardua aventura de recopilación e investigación por parte de la hija de Charles y tras la compra por parte de Corbis del archivo documental que pertenecía a Bettman, se logró demostrar la autoría de la instantánea por parte de Charles C. Ebbets. Justo es que el mérito recaiga en aquel que lo merece.


Foto www.fiaf.net

Charles C. Ebbets falleció de cáncer el 14 de julio de 1978. A título póstumo recibió un honorífico homenaje en la Photo East Expo celebrada en 2003 en el Javits Center de New York.


Charles C. Ebbets en los Everglades

Es muy destacable el trabajo fotográfico que realizó sobre los indios Seminola de las regiones vírgenes de los Everglades. Fue considerado, después de muchos años conviviendo directamente con los nativos Seminolas miembro de la tribu, hasta el punto de ser merecedor de grabar en un documental el sagrado rito de la “danza del maíz verde”, siendo el primer blanco en estar presente. Esto ocurrió e 1938 y su trabajo obtuvo una gran repercusión y difusión nacional e internacional.


Mujeres Seminolas

Desde las alturas el sueño americano se diluye en la lejanía en una sombra oscura bajo las botas de los obreros.  A cierta altura, y cuando nada retiene de caer al vacío, más allá de la elástica condición física y una mente privilegiada o totalmente abstraída de emociones, los sueños se atan en corto y se dejan para el almuerzo, que es cuando realmente uno siente que está viviendo en las nubes.


Aportes y Datos:

Cada día un fotógrafo

http://www.cadadiaunfotografo.com/2010/04/charles-c-ebbets.html

Redes de Seguridad

https://www.redesdeseguridad.com/charles-c-ebbets-el-fotografo-de-los-rascacielos/

Wikipedia

https://en.wikipedia.org/wiki/Charles_Clyde_Ebbets

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Lunch_atop_a_Skyscraper

 

 


29 abril 2020

SEBASTIAO SALGADO


J.J.D.R.

Presto ante el gesto. Siempre nítida su mirada insurgente ante el hastío y el odio, la paranoia el desasosiego o la jarana. Ante el devenir del día y el ocaso del mundo, la agonía o el éxtasis sobrevuela su horizonte más cercano. El eco del silencio que hiere la locura humana parpadea al ritmo de su obturador. El perdón y la ira, la turbulenta calma. La luz que se esconde tras la sombra del alba. Un instante congelado en el espacio y el tiempo. Un haz de luz necesario para grabar una historia en una milésima de segundo. Caleidoscopio de escenas en su escala de grises perfilando dioramas profundos a través de su diafragma. En su universo de lo cotidiano y lo real no cabe la duda y sólo el horizonte del momento actual, enfocado y encuadrado en un suspiro, es acta, es legado y regalo para el futuro. Su fotografía es alma. Sus luces y esfumados en negro son eternos, son vida e instantes, pálpitos mecánicos que insuflan energía dentro del corazón de una Leica, visiones y sueños de Sebastiao Salgado; para mí… el mejor fotógrafo del mundo.

Foto www.espiral21.com
Sebastiao Salgado nació un 8 de febrero de 1944 en el municipio de Aimores en el estado brasileño de Minas Gerais. Su infancia fue un paseo entre la naturaleza más turgente, de linde en linde, de tramo a recodo entre las demarcaciones de las fincas de su progenitor. Siempre estuvo rodeado de vida salvaje y el dominio de la verde foresta entre lomas frondosas y frutales marcó a fuego su amor futuro por la vida animal y el medio ambiente. Junto a su familia se trasladó a Sau Paulo, ciudad en la que vivió entre 1963 a 1967 y donde se graduaría en económicas en la universidad de dicha ciudad, doctorándose después en la materia. Enseguida Europa fue su siguiente destino. Primero aterrizó en París y la ciudad de la luz vio como Sebastiao se iniciaba en su carrera profesional. Al poco tiempo viajó a Londres y comenzó a trabajar como economista para la Organización Internacional del café, viajando en numerosas ocasiones a África para realizar distintos trabajos bajo el paraguas del Banco Mundial. Durante estos viajes, siempre llevó en su equipaje una cámara de fotos. Siempre tuvo predilección por la fotografía, y los escenarios que regalaba a la vista el continente africano fueron un idílico escaparate para disfrutar de su afición por la fotografía.

Foto www.hipertextual.com
De regreso en Europa, allá por el año 1973, tomó una decisión de esas que cambian una vida por completo. Se dedicaría a la fotografía, y de manera autodidacta comenzó a trabajar como frelance y comenzó a vender sus primeros trabajos a la agencia Gamma en el año 1975 para quien  trabajó viajando por Europa, Latinoamérica y de nuevo el continente africano, captando con su fiel Leica el paso de mil situaciones y otros tantos personajes captados por el enfoque manual de su estimada y metálica compañera de viajes.

Foto www.aparagon.org
En los años venideros comenzará a trabajar sobre varios proyectos personales a los que dedicará buena parte de su vida, siendo uno de los primeros el que realizó en 1977 sobre los indios y campesinos latinoamericanos. Dos años después en 1979 comenzó a trabajar para la compañía Magnum, agencia en la que estaría quince años, periodo que servirá para sentar las bases de un trabajo descomunal en el que Sebastiao Salgado hallaría reconocimiento como uno de los grandes fotorreporteros del panorama mundial.

Foto vixfoto.com
Destacaron sus fotografías tomadas durante 18 meses documentando la hambruna en África y el Sahel como colaborador para la ONG Médicos sin Fronteras, trabajo que publicó en Francia bajo el título de” L´Homme en Detresse” -hombre en apuros-,  y  “Sahel el fin del camino” en su edición española.

Foto www.hoyesarte.com
Durante décadas publicará intensos y emotivos trabajos como son “La mano del hombre” 1993, “Trabajadores” 1996, “Terra” 1997, “Otras Américas” y “Serra Pelada” en 1999, “Éxodo” en 2000, “Génesis” 2013, y “Gold” en 2020. Entre los galardones que ha recibido destacan el Príncipe de Asturias otorgado en 1998, premio W. Eugene Smith de fotografía humanitaria, el Word Press Photo en 1985, o el prestigioso premio Internacional de la Fundación Hasselblad en 1989. También fue nombrado Caballero de la Legión de Honor de Francia y es Premio de la Sociedad Geográfica Española por su aporte documental y social  y su espíritu viajero, además de embajador de UNICEF y miembro honorario de la Academia de las Artes y las Ciencias de Estados Unidos.

Sebastiao Salgado Foto www.elpais.com
Sebastiao Salgado a viajado alrededor del mundo por más de cien países tras las huellas que el ser humano está dejando en éste nuestro planeta, espoleado por la curiosidad que le corroe como una droga y domina toda su trayectoria profesional y personal. Su esposa Lélia Wanick y su hijo Juliano participan activamente en sus proyectos.

Foto www.limerency.com
Lélia diseña sus libros y publicaciones y Juliano, junto con Win Wenden, dirigió en 2014 la “Sal de la Tierra” uno de los proyectos más ambiciosos de Salgado, documental que narra el trabajo del fotógrafo a través de su mirada por cuatro continentes. El documental fue galardonado con el Premio César,  premiado en Cannes y nominado al Oscar en el capítulo de documental de larga duración. Pero seguramente, años antes,  fue con su trabajo sobre la mina de Serra Pelada cuando consiguió mayor transcendencia y popularidad.  Serra Pelada, ubicada en el estado de Pará, llegó a ser la mayor mina de oro a cielo abierto del planeta.

Mina de oro de Sierra Pelada
Los garimpeiros, llegados de todos los rincones del país, hoyaron la tierra en búsqueda del tan ansiado oro, horadando la piedra y el lodo centímetro a centímetro, apelmazando aquel agujero con las lágrimas, el sudor, el dolor y el sufrimiento de hasta 50.000 almas soñadoras. En Serra Pelada en el año 1983 según cifras oficiales se llegó a extraer 15 toneladas de oro. La profundidad de la mina llegó hasta los 200 metros y otros 200 alcanzó su diámetro. Todo aquel enorme cráter en la tierra fue realizado a mano, por hombres que subían estrechas escaleras transportando más de 40 kilos a sus espaldas.

Foto www.revistaojosrojos.com
Todo aquel esfuerzo, fue realizado por hombres de toda condición y no sólo por individuos humildes o desarraigados. El que pudo consiguió arrendar dos o tres metros de tierra, y ése fue el suelo que explotó. La fortuna dictaminaría quién sería recompensado con el codiciado mineral dorado. Durante más de un mes Sebastiao estuvo en aquel inmenso cráter dando cuenta de aquella epopeya de trágicas jornadas de esfuerzo agotador. Durante interminables jornadas, Salgado inmortalizó con paciencia y sabiduría cada gesto, cada movimiento, las disputas entre hombres, los torsos sudorosos, los rostros demacrados y mucho rictus indomable. Aquel enorme trabajo fue reconocido internacionalmente.

Foto www.telemadrid.es
Pero también con él le llegó la crítica. Algunos artículos y en especial una dura crítica de la afamada periodista Susan Sontang, enfatizaba sobre la prevalencia en el trabajo de Salgado sobre la búsqueda de la belleza a través de la miseria humana. La contundente respuesta de Salgado es contundente, “¡Y una mierda, yo soy del tercer mundo!”. Si hay una etiqueta que gusta de agenciar a su trabajo es la de honestidad y verdad. No desea ser calificado en ningún campo concreto dentro de su mundo profesional, tan sólo ha tratado toda su vida de transmitir la verdad captada por su cámara, sin ambages, sin tapujos ni cortapisas.


En la década de los noventa heredó unos terrenos familiares en Minas Gerais su tierra natal. Al regresar durante una temporada junto a su familia, pudo comprobar el frustrante deterioro del terruño heredado, el mismo que antaño fue fértil y lleno de vida. Y una nueva idea, un nuevo proyecto, se pudo en marcha en su mente y poco después en la práctica. Reconstruir, resucitar, renacer aquel terruño y devolverle la vida tal y como fue en su génesis confeccionado por Gaia. En aquellos días nació en la hacienda Bulcao el instituto Terra, con más de cuatro millones de semillas de plantas autóctonas y especies nativas, reforestando un bosque subtropical Atlántico. Hoy en día el Instituto Terra es un espacio de conocimiento, un bellísimo escenario en el cual es posible sentir el latido de la vida y el suspiro de Gaia a través de sus aulas culturales, ecológicas y ambientales.

Lélia Wanick junto a su esposo Sebastiao Salgado
Una ventana al mundo por la cual observar y aprender cómo es posible renovar espacios naturales y entregarlos límpidos de belleza a nuestra madre tierra. Con este proyecto se ha logrado recuperar en apenas una década hasta 270 especies de árboles autóctonos, y Terra es hoy día un microcosmos en el cual se desarrollan trabajos de investigación y estudios de preservación ecológica.

Foto www.ceutaldia.com
Sebastiao Salgado continúa trabajando en grandes proyectos documentales y entre sus manos, esas que manejan con tanta destreza una cámara de fotos, está el dejar terminado un total de 30 reportajes sobre 13 tribus de la Amazonía.

Foto www.20minutos.es
Un proyecto ambicioso y de larga duración, que una vez esté concluido, será un fiel reflejo del entorno y vida de estas tribus en pleno corazón del Amazonas. Mientras tanto, ciudades de todo el mundo, acogen con entusiasmo sus exposiciones para deleite de los amantes de la fotografía.

"Génesis" Exposición de Lugo (Galicia, España) Foto tomada por Jorge Donato.
En cada escena siempre el blanco y el negro, la verdad del momento, la esencia del instante. Porque hay verdad en sus imágenes, como luz hay en las pupilas de sus personajes, y entre contrastes imposibles y profundidades de campo elementales, sobresale de manera natural Sebastiao Salgado exprimiendo su Leica y brillando por su arte.

Aportes y Datos:
El País (Entrevista de Manuel Morales)
Club de Fotografía
Wikipedia








19 octubre 2018

TAKANORI AIBA (EL ARTE DE LO DIMINUTO)

J.J.D.R.
Lo diminuto se torna esbelto y el detalle de lo pequeño, que emerge de las enanas siluetas que aparecen como en un ensueño liliputiense, hacen que la mente del espectador que visualiza los dioramas de Takanori Aiba vuele a mundos mágicos en dónde la naturaleza viva de un bonsái se torna eje fundamental sobre el cual crecen los sueños creativos de la artista.

Foto www.soulface.com
La imaginación, el talento, y sobre todo mucha paciencia son elementos básicos que argumentan las sensacionales creaciones miniaturistas de Takanori Aiba, artista e ilustradora independiente nacida en Yokohama (Japón) en 1953 que tras una larga trayectoria dedicada a la ilustración de laberintos en diversos medios gráficos creó en 1981 su propia empresa Graphics and Designing. A partir de 2003 comienza a darse a conocer con sus obras tridimensionales, consiguiendo en el año 2010 exponer individualmente sus trabajos en la Galería Kakiden de Tokio.

Foto www.pinterest.com
Sus trabajos, que finalizan tras muchos meses de constancia y grandes dosis de paciencia, recrean idílicos lugares en los que naturaleza y sociedad están íntimamente ligadas y proyectan escenarios idílicos. Para ello, el uso del bonsái en sus trabajos es básico, siendo toda una experta en el arte y la filosofía que nace y crece junto a estos hermosos seres vivos en miniatura.

DETALLE
Alrededor de los bonsáis, escenarios y figuras se mezclan enredándose entre las ramas y hojas, siendo el tronco del árbol el eje comunicador y vinculante entre lo vivo y lo meramente artificial.

Foto www.tokiogooidea.com
Son muchos los materiales que utiliza para sus creaciones; arcilla de piedra, plásticos, cloruro de polivinilo, hoja de chapa, papel artesanal, pinturas acrílicas, tinciones de madera, resinas especiales, alambres o cauchos entre otros muchos. El tiempo de desempeño de sus trabajos suele ser de 8 meses a un año y medio. Entre sus obras más llamativas se encuentran Bonsái-B, Hotel de Michelin, The rock Island, Torre de paquetes de helados o el Faro- A.

Foto www.vacioesformaformaesvacio.blogspot.com

Para aquellos que, como es mi caso, hemos disfrutado contemplando la belleza de un bonsái y sabemos de la dificultad, paciencia y esmero que es necesaria para su desarrollo, contemplar cómo alrededor de su frágil a la vez que robusto tronco emergen figuras y escenarios tan creativos, no puedo más que visualizarlo bajo la apasionante mirada contemplativa de lo diminuto y lo frágil. Por ello, Takanori Aiba ha entrado, desde que tropecé con sus obras creativas curioseando por la red, en un lugar predilecto de mis archivos en los que guardo bajo el paraguas del asombro a numerosos artistas y divulgadores de sueños.

Aportes y Datos:
Web
http://www.tokyogoodidea.com/
Entrevista 
https://mymodernmet.com/takanori-aiba-bansai-sculpture/

09 octubre 2018

ROBERT BATEMAN

J.J.D.R.
Surge del lienzo un instante detenido en el tiempo. La delicada consistencia del trayecto dibujado por el pincel recorre la piel de lino trazando la singularidad de un robusto y apacible bisonte, el cual, entre la neblina de la alborada se adorna con la niebla dejando atrapada su inmortal alma y su peso como especie en el blanco lienzo. A Robert Bateman, tras finalizar su obra, lo imagino visualizando el instante, sobrecogiéndose con la potencia del animal, sintiendo en cada trazo de su mano la energía que conecta los verdes pastos con las pezuñas traveseras del enorme bóvido y mimetizando su mundo con el lienzo hasta el punto de sentir el cálido y húmedo vaho del bisonte dispersarse por cada centímetro del cuadro.

Foto www.gallery601.com
Robert Bateman nació el 24 de mayo de 1930 en Toronto (Canadá), y desde muy temprano, la curiosidad – ése gen maravilloso que el ser humano posee desde que nace y que algunos consiguen cuidar y dominar con maestría durante toda su existencia-, le llevo a salir a descubrir el mundo natural que le rodeaba, cayendo ensimismado con el dorado atardecer, con las corrientes fluviales que bramaban agitadas al chocar contra las rocas; con el aleteo de las aves, las cuales identificaba con maestría comenzando a delinear sus gráciles cuerpos en sus cuadernos de campo.

Foto www.robertbateman.ca
Se licenció en geografía en la universidad de Toronto, y pasó dieciocho años como docente en una escuela de secundaria, hasta que en 1976, dejó su vida académica para dedicarse por completo a la pintura. A partir de ése momento, los viajes alrededor del mundo junto a su esposa Birgit, en busca de mágicos entornos naturales, generarán en su mundo interior una base de datos e imágenes que serán reflejadas posteriormente en sus obras de arte.

Robert Bateman Foto www.artcountrycanada.com
Sus obras comienzan a ser reconocidas a partir de la década de los setenta, cubriendo las paredes de colecciones privadas y públicas, como la que le llevó a exponer en el Smithsonian de Washington D.C., o ser galardonado con el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement, y ser distinguido como Oficial de la Orden de Canadá, distinción ésta considerada la más importante en el orden civil de su país.


Durante años compaginó la pintura con la creación literaria, ilustrando obras didácticas que también alcanzaron gran reconocimiento como son “El arte de Robert Bateman”, “El mundo de Robert Bateman”, “Robert Bateman: un artista en la naturaleza”, “Safari” cuyas páginas narran relatos vividos de primera mano por el propio autor, o “Pensando como una montaña”, recopilatorio de sus impresiones y reflexiones sobre los diferentes entornos naturales visitados.


Durante su trayectoria profesional, Bateman ha sido y es considerado como un exponente de gran importancia en la divulgación de materias proteccionistas, siendo miembro de varias organizaciones conservacionistas. Como ejemplo de ello, la Sociedad Audabon de Canadá, incluyó a Bateman como una de las personas más importantes en la defensa del medio ambiente del siglo XX. 


En el año 2000, el artista crea “Conozca “un programa medioambiental que le hará aún más reconocible y, lo más importante, su mensaje de protección y conocimiento del medio natural será escuchado por un mayor número de personas en el mundo. Posteriormente, en las delimitaciones del Parque Harley, fundará el centro educativo Robert Bateman, en donde la esencia de sus experiencias y su carácter didáctico potenciará la iniciativa de futuros conservacionistas naturales.

Foto www.batemancentr.org
Sin alcanzar el detalle exhaustivo del que hace gala el hiperrealismo, estilo al que me sumo como gran admirador, el impresionismo realista que emerge del pincel de Robert Bateman me sugiere en cada trazo una aventura ecológica y un viaje al hogar de cientos de especies animales dispuestas a dejar que entremos en su mundo a través de sus pupilas. Es sobre todo el ambiente de la escena en sus cuadros lo que torna su obra de gran valor medioambiental. La niebla matutina, el rocío en la alborada, el musgo de la roca y la piedra quebrada. Bosques, desiertos, montañas, ríos y mares, la biodiversidad de nuestro mundo quedó anclada en cada escena pintada por Bateman a quién hemos de agradecer y homenajear por dejarnos un pedazo de nuestro mundo congelado para la eternidad en sus lienzos de lino o cáñamo.

Aportes y Datos:
Web del autor
http://robertbateman.ca/









15 enero 2018

GÁRGOLAS Y QUIMERAS

J.J.D.R.
Altivas y grotescas, terroríficas a la par que desafiantes, las gárgolas observan el devenir del tiempo desde la cima de los templos más importantes de la fe cristiana. Desde los altos muros de catedrales, iglesias y renombrados centros populares, decenas de ojos vacíos y fauces abiertas dan la bienvenida a los cientos y miles de turistas, peregrinos, devotos y curiosos, que se acercan a los templos católicos de medio mundo.

Gárgola Lonja de La Seda de Valencia Foto Jorge Donato
Con gestos delirantes, retorcidos sus cuerpos, la piedra convertida en estigma se mofa de quien observa y, en algunos casos, incluso la obscenidad de los detalles con atributos sexuales deja patente que las gárgolas fueron un instrumento que dio rienda suelta a la imaginación de ciertos artistas que trasladaron leyendas y recuerdos populares a la gris y cenicienta piedra con el objetivo de mostrar la oscuridad latente y palpable que se cierne sobre los que escapan a la luz y por lo tanto a la fe.

Gárgola Catedral de Murcia Foto Jorge Donato
Serán muchos los que tal vez no se percaten ni siquiera de su existencia. Otros en cambio, guiarán sus ojos a las alturas y, posiblemente con cierta curiosidad se pregunten,… ¿Qué demonios –nunca mejor dicho- pinta un ser grotesco mitad humano mitad animal, en una catedral o en una iglesia?
Se puede decir con certeza que las gárgolas no son más que un instrumento arquitectónico cuyo principal valor constructivo es desaguar la lluvia de los tejados de los edificios. Quizás la pregunta acertada sería ¿Por qué utilizaron una iconografía tan radicalmente opuesta al espíritu eclesial principalmente en sus templos de mayor relevancia? Y es aquí donde, sobre todo en la edad media y principalmente gracias a la aparición del arte gótico, aparecieron las gárgolas como una amenaza, como una terrible advertencia para los infieles y descarriados y su escenografía en los templos fue un místico mecanismo para espantar y ahuyentar de los espacios sagrados los malos espíritus.

Gárgola Lonja de La Seda Valencia Foto Jorge Donato
En los aportes consultados, según Viollet-le-Duc, las primeras gárgolas aparecieron en la catedral de Laon (Francia) en el año 1220 y, tan sólo dos décadas después, ya cubrían la mayoría de los templos parisinos y franceses.

Gárgola Lonja de la Seda  de Valencia Foto Jorge Donato
Lo que no hay que obviar es que esta tradición es mucho más antigua. Ya egipcios, griegos y romanos utilizaron este recurso de desagüe sobre todo con apariencia animal o mitológica. Aunque como ya cité, la aparición de gárgolas en gran parte de templos, no fue más que la expresividad figurativa del arte gótico en pleno esplendor y el resultado en piedra de leyendas y creencias populares como ésta que hace referencia explícita sobre por qué fue tradición posterior el uso de estos elementos ornamentales en las fachadas, y dice así… “acostumbraba un horrendo dragón a sembrar de cadáveres de peregrinos y lugareños los caminos que discurrían por las campiñas y bosques anexos a la población francesa de Rouen.

Gárgola Lonja de Seda de Valencia Foto Jorge Donato
La misma leyenda, tan fantástica como antigua, cuenta cómo el arzobispo de la citada población se dispuso a terminar con tan grotesco ser y tras perseguirle durante un tiempo, logró quitarle la vida. La historia culmina con el intento desafortunado del arzobispo por quemar en la hoguera al maléfico dragón pero, si tenemos en cuenta que el ser mitológico poseía la facultad de lanzar llamaradas de fuego por su fiera garganta, no es de extrañar que ningún daño le provocasen las mismas llamas de la hoguera en las que acabó envuelto.

Gárgola Lonja de la Seda Valencia Foto Jorge Donato
Arrepentido del fallido intento y para terminar de una vez por todas con tan perturbador asunto, el clérigo ordenó decapitar al dragón y colgar su cabeza en una esquina de la catedral para que todo el mundo pudiera contemplarlo y temer con su sola visión arrimarse a la oscuridad que se suponía abrazaba para siempre a los descarriados y poco devotos de espíritu”

Gárgola Lonja de la Seda de Valencia Foto Jorge Donato
Es necesario señalar que no todas las llamativas figuras que aparecen en fachadas de los templos, por muy extrañas que sean, son gárgolas. Éste nombre sólo es atribuible a aquellas que desempeñan el papel fundamental de desagüe. El resto de figuras son denominadas quimeras, o bicha cuando se alude al arte arquitectónico plateresco.

Quimera, Lonja de la Seda Valencia Foto Jorge Donato
Estos, de igual manera, suelen representar animales fantásticos en todas sus formas y atributos y, en sus grotescas formas y posturas, reptan por muros y columnas sembrando el miedo con sus ojos inertes y vacíos.

Gárgola Lonja de la Seda Valencia Foto Jorge Donato
En la alborada, cuando el sol apenas comienza a despuntar sobre el horizonte, sus primeros rayos matutinos comienzan a iluminar la faz terrible de una gárgola pensativa.

Gárgola Notre Dame de París Foto es.aleteia.org
Quizás piense que el inframundo es más divertido que ésta quietud en piedra en la que vive adormecida. Pero sabe que su sola presencia, silenciosa bajo su manto de fría piedra, recrea perfectamente la oscuridad que subyace, incluso en los rincones donde se supone reina siempre la luz.

Aportes y Datos:
Ciencia histórica
http://www.cienciahistorica.com/2015/05/09/los-arquitectos-ponian-gargolas/
Blog de Dolores Herrero
http://doloresherrero.com/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%A1rgola_(mitolog%C3%ADa)







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