24 octubre 2021

SALTADORES DEL NIÁGARA

 

J.J.D.R.

Y sin más preámbulos, aquel tonel de madera comenzó a navegar sin control llevado por la fuerza irrefrenable de la torrentera fluvial menándose como una cáscara de nuez, como una pequeña hoja, chocando con las rocas y agitándose como una enorme coctelera hasta que el horizonte prematuro de una línea que en principio parecía alejada, pero que en cuestión de minutos se percibió como el final del mundo conocido, fue el comienzo del apocalipsis terrenal cuya frontera en lo más alto de la cima se proyectaba a través de un gigantesco y terrorífico salto al vacío en brazos de una de las más espectaculares e indomables cataratas del mundo. El caudal del Niágara de volatilizaba bajo espesas nubes de espuma al caer desde más de cincuenta metros de altura. Y aquel tonel de madera, aquella pequeña y simple estructura, se desplomó al vacío y dejó de verse durante un buen rato. Los muchos curiosos que desde distintos lugares vieron con asombro como reflotaba, quedaron sorprendidos al comprobar que no había terminado hecho pedazos. Y la admiración inicial de aquel público entregado a tan curiosa visión se tornó en júbilo cuando varios hombres que se acercaron en una pequeña barca, tras abrir el tonel, pudieron comprobar como de su interior salía una mujer con evidentes signos de mareo pero totalmente indemne a pesar de haber realizado uno de los más sorprendentes y peligrosos viajes fluviales conocidos.


CATARATAS DEL NIÁGARA Foto howlanders.com


La historia de Annie Edson Taylor fue la de una mujer dispuesta a todo por conseguir dinero y fama. Nació en 1838 en la localidad de Auburin, Nueva York y ejerció como profesora de danza y música por diferentes estados tras el fallecimiento de su marido en la guerra de secesión. Llevada por la necesidad y cansada de viajar sin encontrar un trabajo estable, se estableció en Bay City, lugar en el llevaría a cabo una de las hazañas más curiosas de la historia.



ANNIE EDSON TAYLOR  Foto niagarapoetry.ca


En su cabeza comenzó a germinar la idea de diseñar un objeto con el cual lanzarse desde lo alto de las cataratas del Niágara. Pero os preguntaréis ¿de dónde sacó tan loca idea? En aquella época, los rápidos del Niágara se habían convertido en un auténtico circo mediático en el que cada poco tiempo algún intrépido anunciaba una gesta diferente. El afamado funambulista Jean Francois Gravelot apodado El gran Blondin, fue el primero en cruzar las cataratas del Niágara a través de una cuerda floja. Fue todo un hito. Y lógicamente tenía que ser pronto superado. Así sucedió por medio de el también funambulista Gran Farini, pero como la gesta no podía ser igual éste lo hizo con los ojos vendados. No contento, en aquel paseo por la cuerda floja, lo realizó con una mujer subida a su espalda y se llevó una hornilla y a medio camino se puso a cocinar una tortilla. Llevó su espectáculo por medio mundo, hasta que un trágico día, cruzando la plaza de toros de la Habana, la mujer que llevaba a sus espaldas cayó falleciendo en el acto. Hay cosas que tarde o temprano sabemos cómo acaban.


EL GRAN BLONDIN Foto veodigital.blogspot.com


Cruzar las cataratas se convirtió en poco tiempo en algo habitual, se cruzaba a pie, en bicicleta e incluso en carretilla, y los periódicos de la época hacían crónicas apasionadas sobre estos acontecimientos que encantaban al público. En 1883 el capitán Mathew Webb se ahogó tratando de cruzar los rápidos del río cuando buscaba llevarse los 2000 dólares que había como premio para quien lo lograse. Nadie más lo intentó. El primer barril en surcar los rápidos del Niágara fue el construido por Carlisle Gahan, quien se dedicaba precisamente a la construcción de estos toneles en Filadelfia y que consiguió cruzar los rápidos de Great George y salir ileso. Un paso más allá fue dado por Billy Kendall al cruzar los rápidos tan sólo provisto de un salvavidas. Dentro de su barril, George Harleltt y Sadie Allen, no dudaron en formar pareja y lograr con éxito cruzar los rápidos de Whirlpool. Poco después, en su bajada hacia las cataratas, Martha Wagenfuhrer quedó atrapada entre unas rocas y esto le impidió haber logrado ser la primera en lanzarse al vacío por las cataratas.


 MARTHA WAGENFUHRE Foto exhibits.library.brocku.ca

Así que Annie Taylor, enterada de todas estas proezas, se fijó como prioridad lograr a toda costa ser la primera mujer en conseguir el reto y lo haría dentro de un barril. Para ello necesitaba ayuda. Conoció a un agente teatral llamado Frank M. Russell, quien se convirtió en su representante y se encargaría de promocionar la hazaña que Annie se había marcado como objetivo. Si ya de por sí, cruzar o tratar de navegar los rápidos era una gesta increíble, lanzarse en un barril desde lo más alto de las cataratas era una auténtica locura, y pocos fueron los que estuvieron dispuestos a aportar recursos o dar su apoyo a lo que consideraban un suicidio anunciado. Annie hizo oídos sordos y así también su agente, el cual pretendía sacar tajada de esta historia saliese bien o saliese mal. Se construyó un barril de 4,5 pies de alto y 3 de diámetro compuesto de madera de roble y reforzado con acero, acolchando debidamente su interior.


DE CAMINO A LAS CATARATAS Foto datosatutiplen.wordpress.com

Una gran mejora que permitiría estabilizar el barril fue la colocación de un yunque a modo de lastre de 200 libras de peso. Una vez estuvo todo listo, a las cuatro y media de la tarde de un 24 de octubre de 1901, justo el día de su cumpleaños, Annie Taylor y su gato se metieron dentro del barril que fue arrastrado por una pequeña embarcación durante un par de kilómetros hasta ser colocado frente al torrente de agua que a pocos metros se despeñaba en un abismo de bruma y espuma. La tapa del barril se apuntaló y comenzó su travesía. Una gran multitud se agolpó en los alrededores viendo el espectáculo. El barril desapareció de la vista y poco después era rescatado por una barca. Annie salió ilesa junto a su gato y los periódicos no tardaron en poner nombre a su nueva heroína…“La reina de la niebla”.


TRAS EL SALTO Foto infoniagara.com


Los periódicos de la época en seguida se hicieron eco de tan rocambolesca historia regalando a Annie la fama que tanto anhelaba.  Había conseguido erigirse en la primera persona en lanzarse por las turbulentas aguas del Niágara y lo que era aún más importante, podía contarlo. Eso sí, en una de sus primeras entrevistas, dejó un claro mensaje para aquellos que quisieran seguir sus pasos al contestar “Así fuera con mi último aliento, advertiría a cualquiera no realizar la hazaña. Preferiría pararme a boca de cañón, sabiendo que volaría en pedazos, que hacer otro viaje a las cataratas”.


EN LOS PERIÓDICOS Foto wednesdayswomwn.com


Tras lograr su proeza viajó junto a su agente por distintos estados contando su historia. Ganó dinero y se hizo popular. Hasta que un buen día su agente desapareció y se llevó todo su dinero y también su barril. Durante mucho tiempo utilizó los últimos recursos de los que disponía para dar con el estafador. Su barril fue localizado en Chicago, pero nada más se supo de su agente. Con su barril a cuestas viajó de pueblo en pueblo subsistiendo desde entonces con las pocas monedas que ganaba contando su historia y haciéndose alguna fotografía con algún turista.


Foto discover.hubpages.com

El hambre y la miseria hicieron que llegase incluso a plantearse saltar de nuevo. Su vida, que fue en sí misma una aventura llevada al extremo, finalizó el 29 de abril de 1921 a la edad de 82 años. Los últimos años de Annie estuvieron rodeados de miseria y absoluta pobreza. Falleció en la enfermería del condado de Niágara en Lockport, Nueva York, y su cuerpo descansa desde entonces en el cementerio de Oakwood en su sección de acróbatas.

Aquellas cataratas parecían desprender un extraño influjo sobre mujeres y hombres. Y cada año, bien por alcanzar la fama o por conseguir alguna suma considerable de dinero, fueron muchos los que siguieron los pasos de Annie Taylor y se lanzaron por las cataratas a través de diversos medios. Aquellas premonitorias palabras de Annie tras su salto no calaron lo suficiente en la memoria colectiva. No pretendo extenderme en realizar un recorrido por lo numeroso casos de saltadores que vinieron después, pues haría que este artículo se extendiera en demasía. Pero creo necesario, al menos, citar alguno de ellos por la relevancia que tuvieron.


BOBBY LEACH Foto specialty co.


Uno de estos casos fue el de Charles Setphens quien, lamentablemente, tuvo el triste honor de ser el primer fallecido en el intento. Padre de once hijos, no quiso escuchar a los muchos que le aconsejaron que cesase en su empeño. Se metió en su barril y se despeñó por las cataratas tras atarse previamente un yunque a sus piernas. Tan sólo se pudo rescatar uno de sus brazos. En 1930 fallecía George Strathakis. Su barril quedó atrapado en un remolino y murió asfixiado. Su cuerpo fue rescatado 22 horas después. El de jean Lussier fue un caso curioso. Construyó una enorme bola de goma con la que logró descender las cataratas. Su gesta le proporcionó mucho dinero, pues vendió su esfera por trozos y cuando se le agotaron, compraba en la ferretería goma y seguía vendiéndola como original.


BARRIL DE SATATHAKIS Foto blog.mailasail.com


Toda una generación, la de los Hill, tuvieron su capítulo en la historia de las cataratas. En 1930, Red Hill, de profesión taxista, construyó un enorme tubo como improvisado navío al que colocó una quilla fabricada con un raíl de ferrocarril. Su viaje fue todo un éxito. Al día siguiente continuó trabajando en su taxi como si lo del día anterior hubiera sido una excursión de fin de semana. Con el tiempo se haría famoso, ya que fue héroe espontáneo en numerosas ocasiones al salvar la vida de varias personas que se ahogaban en el río. Pero aquí terminó su fortuna. Tanto su hijo William como su nieto Lloyd, fallecerían en sus intentos.


Foto manuelmorales.com


Un caso insólito fue el protagonizado por Roger Woodward. Con tan sólo siete años cayó accidentalmente por las cataratas y fue sacado del agua sin un rasguño. Desde hace muchos años, está prohibido realizar cualquier intento de acercarse fuera de los límites establecidos hasta las cataratas bajo pena de considerable sanción y correspondiente multa. Pero a pesar de ello, se ha seguido saltando. En 1985 David Munday lo intentó en numerosas ocasiones, pero la policía consiguió detenerlo. No obstante, tanto en 1985 como posteriormente en 1993 alcanzó el éxito y es la persona que más veces lo ha logrado. 


WILLIAM RED HILL Foto manuelmorales.com

Hasta hace relativamente poco la gesta de Annie sigue siendo un reto a batir para mucha gente. Y aunque los medios para alcanzar el éxito fueron renovándose durante años, algunos intentos modernos tenían grabados desde su inicio el cartel de fracaso mortal. Así ocurrió un 5 de junio de 1990 con el joven de 28 años Jessie Sharp, quien tras pasar el día con unos amigos, trató de convencerles de que era posible saltar las cataratas en Kayak. Aunque trataron de evitarlo, el joven, sin casco ni protección alguna y convencido de que sus capacidades le salvaría, se lanzó sin más. Su cuerpo nunca fue encontrado. 


Foto redbull.com


Por último quiero citar otro caso que me llamó mucho la atención. Ocurrió en 1995 y su protagonista, Robert Queracker, quien contaba con 39 años de edad, aceleró todo lo que pudo su moto de agua y se lanzó al vacío con la esperanza de que tras soltar la moto se abriera el paracaídas que llevaba sobre su espalda. El salvavidas no se abrió y fracasó en su intento de ser el primero en realizar este salto. Su cuerpo, tremenda paradoja, fue sacado del agua por un barco de turistas.


Foto es.gizmondo.com


Creo que tratar de analizar cuáles son los motivos que lleva al ser humano a exponer su propia vida, su integridad física y mental sin una necesidad extrema vital como puede ser un peligro inminente, es una ardua tarea que no dejaría conclusiones absolutas. Desde siempre el ser humano ha sentido la necesidad de traspasar cualquier límite conocido, la necesidad de dejar su huella allá donde otros no han llegado, subir mas alto, bucear lo más profundo, incluso alcanzar y transitar los senderos estelares fuera de nuestro propio planeta tan sólo por el hecho de sentirse realizado, de lograr un objetivo complejo e inalcanzable. Podría haber lanzado la pregunta, aunque creo que el número de respuestas sería equiparable  al caudal de agua de una catarata. ¿Por qué lo hacemos? Se podría sintetizar en algo tan resumido como fue la contestación de George Mallory cuando le preguntaron sobre su intención de ascender el Everest respondiendo lacónico, “porque está ahí”.


Foto nationalpost.com


Pero no siempre es tan fácil resumir lo que podemos entender como un acto a priori tan ilógico como imprudente. Me viene a la cabeza la imagen de Franz Riechelt alzado sobre la barandilla de la torre Eiffel segundos antes de lanzarse al vacío envuelto en una especie de tienda de campaña que diseñó para que le sirviese de paracaídas. Su fallecimiento, presenciado en directo por una gran multitud de personas, es otro claro ejemplo de los límites que el ser humano es capaz de cruzar por alcanzar metas imposibles. Como aquí se ha resumido, en Canadá como en París, o como en otros muchos lugares a lo largo de la historia, el hombre se lanzó y seguirá lanzándose - recordemos a Félix Baumgartner- tras la búsqueda de lo imposible dispuesto a pagar por conseguirlo, si fuera necesario, hasta con su propia vida.


Aportes y Datos:

Blog de Manuel Morales

https://manuelmoramorales.com/curiosidades/annie-edson-taylor-la-mujer-que-salto-sobre-las-cataratas-del-niagara/

Fogonazos

http://www.fogonazos.es/2007/06/los-locos-del-nigara.html

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Annie_Edson_Taylor

ABC

https://www.abc.es/deportes/vela/abci-saltando-las-cataratas-del-niagara-en-un-barril-201303171141_noticia.html


 

 

 


06 octubre 2021

TEMPLO DE MEENASKSHI AMMAN

 

J.J.D.R.

Apenas los primeros haces de luz inciden sobre la torre norte del sagrado complejo monástico comienzan a iluminarse las inertes pupilas de miles de esculturas que parecen despabilar de su letargo y cobrar vida con los primeros rayos de luz del nuevo día. Por cientos y vestidas con brillantes colores, esculturas de dioses del panteón hindú y sus demonios ancestrales, se mezclan con todo tipo de animales en un revolutum de excéntricos cuerpos que decoran las torres del sagrado templo de Meenaskshi Amman.


Foto elviajerofeliz.com

El complejo monástico se encuentra ubicado en el estado indio sur oriental de Tamil Nadu. Está considerado uno de los lugares más sagrados para los hindúes y uno de los pocos que están dedicados a una divinidad femenina, en este caso levantado a favor de Meenaskshi encarnación de la diosa Parvati, popularmente conocida como diosa ojos de pez y que representa la fertilidad y el amor. El conjunto arquitectónico de estilo marcadamente dravidiano, conmemora el eterno romance entre la diosa Parvati y su enamorado Sundareshvara (Shiva).


Foto culturalindia.net


Diariamente, sesenta sacerdotes - una sub casta Brahman (Shivaita Adishaivan), custodios del monasterio, realizan diversos rituales y procesiones litúrgicas por las diferentes estancias del templo siendo cada movimiento seguido atentamente por los miles de peregrinos que a diario – se estima que unos 15.000 – contemplan  con devoción los rituales mientras susurran y recitan un sinfín de letanías y plegarias. 


Foto indiamagica.com


La ciudad santa de Madurai es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo, pues existe constancia documentada de peregrinaciones a esta ubicación desde el siglo III a.C. En sí mismo el complejo monástico es una gran ciudad que alberga dos enormes santuarios principales rodeados por un complejo rectangular que consta de cuatro entradas que señalan los cuatro puntos cardinales. Sobre todo el complejo destaca sus torres o gopurams. La más antigua de ellas es la torre oriental construida en el año 1226, siendo la más grande la torre sur, alzada en 1559 y cuya altura alcanza los 51 metros de altura. Sus torres, mejor dicho, la decoración que las rodea, es lo más destacado de la escenografía de este monasterio. Unas 33.000 esculturas de animales, dioses y también numeroso demonios, decoran cada flanco de las paredes de las torres formando un paisaje de figuras y llamativos colores realmente fascinante.


Foto lonelyplanet.com


Las antiguas tradiciones legendarias Tamil atribuyen la construcción del templo a los supervivientes del continente perdido de Kunami Kandam, supuestamente sumergido en el extremo meridional de la India al sur de Kamiya Kumari y al que se relaciona con la mítica Lemuria. Es posible que existiese un templo o lugar sagrado en este lugar. Y se sabe que alrededor del 600 d. C se realizaron trabajos de construcción. Posteriormente fue destruido por los musulmanes (Malik Kufur) en 1310, y vuelto a reconstruir en el S. XVI por el rey Viswanatha Naya, siendo ampliado durante el reinado de Thirumalai Najak entre 1623 y 1659.


Foto easyviajar.com


Hoy día todo el complejo monástico forma parte de la historia religiosa hindú y es un perfecto regalo para los sentidos. Olores, sabores, leyenda e historia se desprende de cada piedra en el camino. Una sala espectacular es la denominada de los mil pilares. En realidad son 985, pero todas están bellamente decoradas y algunas de ellas, si son adecuadamente golpeadas, responden con musicalidad.  En diferentes salas se puede apreciar y sentir la formidable presencia de elefantes ricamente ataviados con pinturas y prendas coloridas que dan la bienvenida al peregrino con sus enormes y arrugadas trompas.


Foto fabhotels.com


El templo cuenta con un museo en el que se pueden contemplar piezas de bronce y numerosas esculturas de piedra. Una zona residencial queda fuera de la curiosidad del peregrino. Se trata de las estancias bien delimitadas de los monjes residentes. Pero, quizás, uno de los rincones más bellos de este recinto sea su estanque sagrado, dominado en su centro por el Pottamarai Kulam o Loto Dorado. Este hermoso lugar era apreciado desde antiguo por los literatos. Alrededor de él, se solían congregar los mejores poetas de la región y aquellos otros llegados de lugares lejanos para recitar sus versos. Se cuenta que los poetas, una vez habían recitado sus textos, eran lanzados a las aguas del estanque. Si la pieza se hundía significaba que no era digna de ser recordada. Si se mantenía a flote, se celebraba como un regalo para todos.


Foto comunidadclubmaropolo.com


Ya el sol se pierde tras la medianía del horizonte. La luz se escapa entre los pliegues de las miles de estatuas de piedra que parecen querer escapar y alcanzar el firmamento mientras sus ojos inertes perdidos en la distancia se oscurecen a la par que una infinita alfombra de estrellas cubre sus rostros y el silencio adormece el eco de miles de plegarias recitadas.



Aportes y Datos:

National Geographic

https://www.nationalgeographic.es/viaje-y-aventuras/2017/08/visita-el-templo-de-meenakshi-con-una-fachada-compuesta-de-miles-de

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Templo_de_Meenakshi_Amman

Viajeros del misterio

https://viajerosdelmisterio.com/templo-meenakshi-amman-india/

Mi viaje

https://miviaje.com/espectacular-templo-meenakshi-amman/

 

 

01 octubre 2021

VOCES DE GAIA

 J.J.D.R.   


El sol se derrite en mi purpúrea piel coralina. Es tan fina la arena de mis muslos que se derrama entre algas y quebradas almejas de terciopelo nacarado dejando caer como oro en polvo la semilla terrera entre mis piernas.
Sonrojo a la mar con mis insinuaciones más me niego a dejar de rozar con mi aliento sureño sus mejillas saladas, besando cada mañana la espuma de sus olas mientras arrullo la simiente de su cuerpo marino entre los espigones y dunas que cobijo ante el levante vespertino, ventoso y taciturno de centellas celestes, que derrama su ventolera entre mis sueños llegada la alborada.


Foto www.elmundo.es

Y es la luz que baña el firmamento, junto al poder que ejerce el cincel del tiempo, instrumentos que uso para tatuar mi vasto imperio de vida, mi reino mágico de ilusiones eternas, epicentro donde el contraste es la ley universal que proyecta mis delirios más apasionados.
Sollozo de placer al recrear sobre una apartada bahía la silueta majestuosa de un cuerpo femenino. Reclino mi cuerpo vaporoso para no dejar que el azar tome las riendas y allí donde falta una roca, la dejo caer, decorando los huecos vacíos del mundo con efigies pétreas y anaqueles de flores que mezclo con farolillos encrestados con la dorada luz difusa de mil luciérnagas embebidas de luz de luna, gobernando la necedad de una oscuridad vencida.



No descanso cuando creo senderos. Me place hurgar entre los pliegues de mi propio manto, haciendo y deshaciendo, desoyendo el bramido aterrador del gélido viento en las altas cumbres nevadas mientras alzo a mi antojo una cordillera hasta lograr que sus glaciares cumbres descansen sobre el regazo de las nubes.
Sentada frente al mundo me vanaglorio de mi poder infinito. Suelo abrir los brazos y, tras rozar con la yema de mis dedos un baldío y estéril pedazo de tierra, un hormigueo extraño surge de mi vientre cuando, tras un enorme temblor que sacude mi piel de arriba abajo, un valle colmado de árboles y flores se convierte en fuente de vida allá donde sólo había gastada piedra.


Foto www.skyscanner.com

Entonces lloro. Y es mi llanto la corriente de un río que se precipita siniestro desde un quebrado collado que al caer orada la piedra hasta convertirla en una redonda poza de fresca agua. Mi lágrima derriba montañas, las altera, las cambia, moldeando a su abstracto antojo figuras y geoglifos que pinto con añiles colores apasionadamente derramados.  


Foto www.skyscanners.es

Tengo por norma dejar que mi llanto defina por sí mismo su camino. Pero en ocasiones, cuando intuyo que en su recorrido terminará topándose con un reto casi imposible de superar, actúo de inmediato. Me encanta hacerlo. Me acerco con cautela y tanteo todas las opciones posibles. Suelo retirarme lejos para poder contemplar todo en perspectiva hasta visualizar mi proyecto. 
Entonces actúo. Comienzo pelando laderas y cimas como haría un ser humano con una manzana y en cada tajo seccionado, dejo que mis lágrimas comiencen a regenerar la tierra. Cavo senderos entre montañas como lo haría un niño con un castillo de arena. Aquí y allá multiplico la lluvia o dejo como centinela un banco enorme de niebla tan densa como la nata.




Me gustan los contrastes. Donde hay sol de mediodía su atardecer es coronado con un inmenso parapeto de rayos que ilumine la noche como un farol encendido. En otros lugares, donde parece querer reinar la más cruel oscuridad, hago que las paredes de húmeda roca parpadeen con destellos de un azul intenso rompiendo toda regla posible, acabando con el conformismo, con la rutina predestinada a gobernar este mágico universo.




Si nado desaparezco. Me gusta sumergirme y esconderme bajo el manto marino. A mí paso abro canales tan profundos e insondables que hasta las temibles mareas rehúyen acercarse, siendo de un azul tan oscuro que son visibles a cientos de kilómetros de altura. Ni la luz del día es capaz de iluminar mis escondrijos marinos. Observo sus rayos. Caen perpendiculares sobre una alfombra de salada espuma y terminan difuminados y perdiéndose en la bastedad del océano irritados al no poder alcanzarme.


Foto www.imgkid.com

Soy madre del mundo. Soy el útero implacable que riega de vida el universo. Soy el vientre que siembra latidos y amamanta con su eco de vida los senderos de la Tierra. Soy quién, llegada la alborada, renace con los agudos cánticos de los pájaros, con el timbre resonante de las cascadas, con el gruñido del viento cuando azota con su gélida fusta raíces y ramas y apaga su enojo mojando su silencio en brazos del rocío. Soy salvaje e indomable. Soy tan joven como anciana, tan bella como despiadada, tan rotunda e inapelable como serena y dócil. Soy la nube de color, el agua trasparente, la palmera taciturna, el ojo del huracán. Soy la niebla entre tus manos, la ducha de sal en la bahía, el canto del viento entre las rocas, la paz del desierto y su grano de arena. Soy el túmulo imperfecto que sombrea la cala, el gigante abeto que duerme en el bosque, la raíz escondida que crece y crece hasta alcanzar con sus dedos el manantial de agua. Soy la enagua de la montaña, la dolina perdida, el liguero que sujeta la pernera de un roquedal, la cueva rojiza, la lava errante, el moho de las piedras, la espiga y la hidra, la palma y la enredadera, la tierra baldía, la fértil, la huérfana…soy también ceniza.




Todo aquello que tus ojos ven soy. Todo aquello que tus dedos tocan, me pertenece. Todo aquello que sacudes y rompes, es parte de mí, como lo es todo aquello que se modifica o destruye hiriéndome, atormentándome, asaltándome como una pica que se clavase en mi desnudo y descuidado lomo.


Foto www.cuartooscuro.com.mx

La magia desprendida de un grano de polvo soy. Misterio y tiempo acunaron mi grito desvalido de libertad y sueños. La paciencia es mi maná, mi pesada carga consciente y la sabiduría que fluye en el espacio y me alimenta sigue diciéndome que espere, que no rompa con todo en un segundo, que no ceje en mi empeño de mostrar lo maravillosa que soy, susurrándome despacio…”aún es posible”





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