19 octubre 2018

TAKANORI AIBA (EL ARTE DE LO DIMINUTO)

J.J.D.R.
Lo diminuto se torna esbelto y el detalle de lo pequeño, que emerge de las enanas siluetas que aparecen como en un ensueño liliputiense, hacen que la mente del espectador que visualiza los dioramas de Takanori Aiba vuele a mundos mágicos en dónde la naturaleza viva de un bonsái se torna eje fundamental sobre el cual crecen los sueños creativos de la artista.

Foto www.soulface.com
La imaginación, el talento, y sobre todo mucha paciencia son elementos básicos que argumentan las sensacionales creaciones miniaturistas de Takanori Aiba, artista e ilustradora independiente nacida en Yokohama (Japón) en 1953 que tras una larga trayectoria dedicada a la ilustración de laberintos en diversos medios gráficos creó en 1981 su propia empresa Graphics and Designing. A partir de 2003 comienza a darse a conocer con sus obras tridimensionales, consiguiendo en el año 2010 exponer individualmente sus trabajos en la Galería Kakiden de Tokio.

Foto www.pinterest.com
Sus trabajos, que finalizan tras muchos meses de constancia y grandes dosis de paciencia, recrean idílicos lugares en los que naturaleza y sociedad están íntimamente ligadas y proyectan escenarios idílicos. Para ello, el uso del bonsái en sus trabajos es básico, siendo toda una experta en el arte y la filosofía que nace y crece junto a estos hermosos seres vivos en miniatura.

DETALLE
Alrededor de los bonsáis, escenarios y figuras se mezclan enredándose entre las ramas y hojas, siendo el tronco del árbol el eje comunicador y vinculante entre lo vivo y lo meramente artificial.

Foto www.tokiogooidea.com
Son muchos los materiales que utiliza para sus creaciones; arcilla de piedra, plásticos, cloruro de polivinilo, hoja de chapa, papel artesanal, pinturas acrílicas, tinciones de madera, resinas especiales, alambres o cauchos entre otros muchos. El tiempo de desempeño de sus trabajos suele ser de 8 meses a un año y medio. Entre sus obras más llamativas se encuentran Bonsái-B, Hotel de Michelin, The rock Island, Torre de paquetes de helados o el Faro- A.

Foto www.vacioesformaformaesvacio.blogspot.com

Para aquellos que, como es mi caso, hemos disfrutado contemplando la belleza de un bonsái y sabemos de la dificultad, paciencia y esmero que es necesaria para su desarrollo, contemplar cómo alrededor de su frágil a la vez que robusto tronco emergen figuras y escenarios tan creativos, no puedo más que visualizarlo bajo la apasionante mirada contemplativa de lo diminuto y lo frágil. Por ello, Takanori Aiba ha entrado, desde que tropecé con sus obras creativas curioseando por la red, en un lugar predilecto de mis archivos en los que guardo bajo el paraguas del asombro a numerosos artistas y divulgadores de sueños.

Aportes y Datos:
Web
http://www.tokyogoodidea.com/
Entrevista 
https://mymodernmet.com/takanori-aiba-bansai-sculpture/

09 octubre 2018

ROBERT BATEMAN

J.J.D.R.
Surge del lienzo un instante detenido en el tiempo. La delicada consistencia del trayecto dibujado por el pincel recorre la piel de lino trazando la singularidad de un robusto y apacible bisonte, el cual, entre la neblina de la alborada se adorna con la niebla dejando atrapada su inmortal alma y su peso como especie en el blanco lienzo. A Robert Bateman, tras finalizar su obra, lo imagino visualizando el instante, sobrecogiéndose con la potencia del animal, sintiendo en cada trazo de su mano la energía que conecta los verdes pastos con las pezuñas traveseras del enorme bóvido y mimetizando su mundo con el lienzo hasta el punto de sentir el cálido y húmedo vaho del bisonte dispersarse por cada centímetro del cuadro.

Foto www.gallery601.com
Robert Bateman nació el 24 de mayo de 1930 en Toronto (Canadá), y desde muy temprano, la curiosidad – ése gen maravilloso que el ser humano posee desde que nace y que algunos consiguen cuidar y dominar con maestría durante toda su existencia-, le llevo a salir a descubrir el mundo natural que le rodeaba, cayendo ensimismado con el dorado atardecer, con las corrientes fluviales que bramaban agitadas al chocar contra las rocas; con el aleteo de las aves, las cuales identificaba con maestría comenzando a delinear sus gráciles cuerpos en sus cuadernos de campo.

Foto www.robertbateman.ca
Se licenció en geografía en la universidad de Toronto, y pasó dieciocho años como docente en una escuela de secundaria, hasta que en 1976, dejó su vida académica para dedicarse por completo a la pintura. A partir de ése momento, los viajes alrededor del mundo junto a su esposa Birgit, en busca de mágicos entornos naturales, generarán en su mundo interior una base de datos e imágenes que serán reflejadas posteriormente en sus obras de arte.

Robert Bateman Foto www.artcountrycanada.com
Sus obras comienzan a ser reconocidas a partir de la década de los setenta, cubriendo las paredes de colecciones privadas y públicas, como la que le llevó a exponer en el Smithsonian de Washington D.C., o ser galardonado con el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement, y ser distinguido como Oficial de la Orden de Canadá, distinción ésta considerada la más importante en el orden civil de su país.


Durante años compaginó la pintura con la creación literaria, ilustrando obras didácticas que también alcanzaron gran reconocimiento como son “El arte de Robert Bateman”, “El mundo de Robert Bateman”, “Robert Bateman: un artista en la naturaleza”, “Safari” cuyas páginas narran relatos vividos de primera mano por el propio autor, o “Pensando como una montaña”, recopilatorio de sus impresiones y reflexiones sobre los diferentes entornos naturales visitados.


Durante su trayectoria profesional, Bateman ha sido y es considerado como un exponente de gran importancia en la divulgación de materias proteccionistas, siendo miembro de varias organizaciones conservacionistas. Como ejemplo de ello, la Sociedad Audabon de Canadá, incluyó a Bateman como una de las personas más importantes en la defensa del medio ambiente del siglo XX. 


En el año 2000, el artista crea “Conozca “un programa medioambiental que le hará aún más reconocible y, lo más importante, su mensaje de protección y conocimiento del medio natural será escuchado por un mayor número de personas en el mundo. Posteriormente, en las delimitaciones del Parque Harley, fundará el centro educativo Robert Bateman, en donde la esencia de sus experiencias y su carácter didáctico potenciará la iniciativa de futuros conservacionistas naturales.

Foto www.batemancentr.org
Sin alcanzar el detalle exhaustivo del que hace gala el hiperrealismo, estilo al que me sumo como gran admirador, el impresionismo realista que emerge del pincel de Robert Bateman me sugiere en cada trazo una aventura ecológica y un viaje al hogar de cientos de especies animales dispuestas a dejar que entremos en su mundo a través de sus pupilas. Es sobre todo el ambiente de la escena en sus cuadros lo que torna su obra de gran valor medioambiental. La niebla matutina, el rocío en la alborada, el musgo de la roca y la piedra quebrada. Bosques, desiertos, montañas, ríos y mares, la biodiversidad de nuestro mundo quedó anclada en cada escena pintada por Bateman a quién hemos de agradecer y homenajear por dejarnos un pedazo de nuestro mundo congelado para la eternidad en sus lienzos de lino o cáñamo.

Aportes y Datos:
Web del autor
http://robertbateman.ca/









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