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07 mayo 2020

LAS MÉDULAS


J.J.D.R.

Sólo el paso del tiempo fue capaz de cerrar las heridas abiertas en un abrupto y escarpado rincón de la comarca del Bierzo. Ha sido necesario el paso de las estaciones durante siglos para ver como Gaia era capaz de rellenar los huecos dejados por el ser humano en su paisaje. Los árboles han crecido, y la vida salvaje se abre camino entre las vertientes y los barrancos de tierra roja que antaño fueron sumideros fluviales y lavaderos de oro, el metal más preciado por el ser humano y que en las Médulas tuvo una importancia capital para el imperio romano.

Foto www.viajes.nationalgeographic.com.es
Las Médulas están ubicadas en un paraje sobrecogedor de la comarca del Bierzo en la provincia de  León, rozando el valle del río Sil y al noroeste de los montes Aquilanos. Paradójicamente, la belleza paisajística de éste rincón castellanoleonés, es el resultado de una trágica transformación del terreno por parte del ser humano en época antigua, cuando el descubrimiento de metales preciosos como la plata y el oro en el corazón de sus montañas hizo que el imperio romano voltease hasta el último grano de piedra en búsqueda del codiciado metal aurífero.

OCTAVIO AUGUSTO
Algunos estudios aluden al origen etimológico del nombre de Médulas haciendo referencia a la costumbre de amontonar en grandes túmulos la paja recolectada por los lugareños en la región del Bierzo y que llaman meda, o “medar” de amontonar. Otros estudios indican sobre la posibilidad de que venga de la palabra “metalla” de metales, pero la que considero más adecuada, es aquella que reseña que los romanos denominaron a esta zona como Medulas en honor del Mons Medulius (Monte Medulio), lugar en el que se llevó a cavo la última batalla de las guerras cántabras y que originaría el final de la conquista en estas tierras por parte de los generales al mando de Augusto allá por el año 25 a.C.

Foto www.regiocantabrorum.es
Cuentan las crónicas que los romanos se percataron de que las tribus astures tenían en posesión grandes cantidades de joyas de oro y plata, y que gustaban presumir alardeando del magnífico detalle y la finura en sus trabajos de orfebrería. Una vez se fue avanzando en la conquista de los abruptos territorios de los astures, se fue ampliando la búsqueda de las zonas donde podrían hallarse los filones y yacimientos auríferos de la región. Fue cuestión de tiempo que tras derrotar a los últimos guerreros astures los romanos localizasen un importante yacimiento en una montaña conocida como Teleno, y delimitasen la zona y sus 2188 metros de altitud para proceder a la extracción del oro. Desde los comienzos de la extracción de oro en la mina de las Médulas, los ingenieros romanos se percataron del importante volumen que podrían obtener de aquella explotación y se dispusieron extraer su oro con un método denominado “Ruina Montium”, derrumbe de los montes, que viene a definir a la perfección lo que realizaron en la zona. El mecanismo en teoría es bastante sencillo, pero no en la práctica como ya veremos. Se despejaba la montaña y sus laderas de toda vegetación.

Foto www.infobierzo.com
Un enorme conglomerado de canales en pendiente fue construido alrededor de la montaña con el propósito de embalsar toda el agua posible en lo más elevado del terreno. En la parte más alta de la montaña se mantenía controlado el embalse mediante compuertas. Cuando la represa se abría, el agua discurría con toda su fuerza canal abajo hasta alcanzar los denominados lavaderos. En su precipitada caída, el agua desgarraba con su fuerza las laderas de la montaña desgajando poco a poco su silueta. En los enormes lavaderos se filtraba todo el material y se separaba el metal dorado y el agua volvía a discurrir hasta el río Sil por desagües bien delimitados.

Foto www.diariodelviajero.com
Como decía anteriormente, sobre el papel resulta fácil de proyectar, pero ejecutarlo, y más en las proporciones que aquí lo hicieron los romanos, fue una obra de ingeniería de proporciones titánicas, pues en las zonas que el terreno no hacía posible canalizar el agua en su superficie, había que excavar y sobre todo perforar porciones enormes de roca granítica, siendo lo más costoso económicamente de todo el proyecto. Todo el entramado de canales construidos llegó a sumar más de 300 kilómetros de longitud, con canales que median 1,28 metros de anchura y hasta 90 centímetros de profundidad. La explotación de la mina comenzó en época de Octavio Augusto, como ya anotamos anteriormente, alrededor del 26 a.C. Contamos con detalles escritos de la mano del historiador Plinio el viejo, quien fue administrador de la mina. Sobre la productividad de las Médulas, cifró en 20.000 libras anuales la cantidad de oro extraída. Traducido a kilogramos, la  cantidad nada desdeñable de 1.635.000 kg, aunque estudios modernos, llevados a cavo en relación con la cantidad de tierra removida, estiman que las cantidades recolectadas estarían por debajo de estos números. De igual manera, Plinio cuenta que trabajaron en la mina unos 60.000 obreros, mientras que actualmente esa cifra se estima entre los 10.000 y los 20.000 mil obreros, estudios referidos como ya he comentado en base al terreno removido, y que según cita el profesor y arqueólogo Antonio García Bellido se movieron cerca de los 500 millones de metros cúbicos.

Foto www.acaademiaplay.es
Durante más de un siglo las Médulas fueron el filón aurífero más productivo del imperio romano, siendo a  su vez, la mayor y más grande mina de oro a cielo abierto del mundo. Tratar de calcular los pingües beneficios que las Médulas otorgaron al imperio romano es tarea casi imposible. Más de un siglo de explotación sirvió para enriquecer las arcas de un imperio que devoraba lingotes de oro y plata en cantidades industriales.

Foto www.lanuevacronica.com
Cuando la explotación aurífera llegó a su fin en el siglo III d.C. el paisaje en la zona nada tenía que ver con el original. Pese a que los romanos plantaron un buen número de castaños para que la producción de madera y su fruto pudieran contribuir a la escasez de alimento en las aldeas cercanas, lo cierto es que lo que dejaron tras su marcha fue un terreno desolado que a hasta hoy día sigue en pleno proceso de regeneración. Fue tal la cantidad de tierra removida y trasladada, que el actual lago Carrucedo que está muy cerca de las Médulas, se creó por el cumulo de materia retirada de la montaña y que fue a depositarse al final del valle, siendo hoy en día un humedal de gran importancia ecológica. Toda la zona ha experimentado un cambio radical. La vida salvaje volvió a las Médulas. Corzos y jabalíes, junto con gatos monteses y más de un centenar de especie de aves, regresaron a estos terruños leoneses, haciendo que la vida en el horizonte de las Médulas cambiase radicalmente.

Castaños centenarios
Bajo el cielo del Bierzo las Médulas motea el paisaje con el contraste de lomas de tierra roja y vegetación de brillante verde. Llegado el atardecer o en la alborada, se acentúa el matiz de las tonalidades pardo rojizas, siendo una bella característica de este hermoso rincón leonés. Las Médulas, gracias a sus yacimientos arqueológicos, fue nombrado Bien de Interés Cultural en 1996, pasando a ser constituido como Monumento Natural en 2002 y Espacio Cultural en el año 2010. Pero sin duda su galardón honorífico de mayor relevancia fue el otorgado por la UNESCO en 1997, cuando fue inscrito en la lista de Patrimonio De la Humanidad, a pesar de la oposición de países como Alemania, Finlandia y Tailandia, quienes argumentaron en contra de esta nominación que las Médulas son el producto de la acción terrible del ser humano al destruir un espacio natural, y que con su nombramiento no se estaba dando ejemplo ecológico a las generaciones futuras. 

Foto www.hoteles.com
Son varias las rutas que circundan las Médulas con diferentes niveles y distancias. La mayor de ellas es conocida como Perimetral e inicia su recorrido en el lago Carrucedo hasta alcanzar los 14 kilómetros y medio de distancia. Lo que permite recorrer los puntos más importantes de la mina. Las valiñas, lago sumidos, los conventos y la ruta de los poblados son otras sendas que llevan a diferentes rincones de la Médulas. En todas estas rutas se puede apreciar el radical cambio medioambiental experimentado en este rincón del mundo. Robles por doquier y densos bosques de castaños centenarios-de hasta 600 años de antigüedad- son la seña de identidad de un espacio natural que, pese a haber sufrido un cambio brutal durante siglos, es un ejemplo de cómo Gaia modela la tierra, y donde el hombre es capaz de causar daño, la madre Tierra hace que la vida se abra camino de nuevo.

Foto www.nosgustaleon.com
Fue mi padre quien me habló hace años de este mágico lugar. En uno de sus numerosos viajes, tuvo la oportunidad de dejarse guiar por la curiosidad y adentrarse en este maravilloso espacio natural. Siempre me ha dicho que lo que más le impresionó cuando transitaba sólo por los caminos de roja tierra y quebrados senderos, fue el silencio que experimentó, que incluso en algún tramo llegó a causarle cierto recelo y algo de inquietud.


Foto www.lavanguardia.com
La luz de sol decadente que incide sobre paredes y piedra devuelve un tenue brillo nacarado que suaviza la escena. El sol comienza a dejarse caer sobre el horizonte y desde el mirador de Orellana el paisaje de las Médulas muestra en todo su conjunto la terrible herida abierta por el ser humano en la tierra, a la par que nos enseña la majestuosa respuesta de Gaia ante nuestra tremenda codicia y soberbia.

Aportes y Datos:
Patrimonio Castilla y León
La Vanguardia
Wikipedia






26 abril 2020

LA CUEVA DE LOS NADADORES Y DE LAS BESTIAS


J.J.D.R.
La meseta de Jilf al Kebir, gran barrera de maciza roca con una extensión similar a la de Puerto Rico, se eleva alrededor de trescientos metros sobre el suroeste egipcio muy cerca ya de la frontera con Libia. Es éste un lugar extraño. Antiguo y místico. Un rincón del mundo en donde aún hoy día los beduinos, esos grandes viajeros capaces de interpretar los vientos y las huellas de la arena, se alejan de ciertos “Wadis” o valle cuando el silencio es roto por los susurros y cánticos de los “Djinns”, espíritus o demonios del desierto que deambulan por estos parajes como centinelas de senderos hoy perdidos en el tiempo y la memoria.

Atardecer en el Sahara, Foto subida de la red
Así lo atestiguó el conde húngaro Ladislaus Eduard Almásy o como gustaba le llamasen Lászlo Ede, cuando tras media vida pasada entre las arenas del desierto africano describía las experiencias de los beduinos cerca de estos valles de silencio y que él mismo contó haber experimentado en alguna que otra ocasión. Lászlo, explorador insaciable, recorrió grandes superficies del Sáhara Oriental entre los desiertos de Libia, Sudán y Egipto y exploró territorios inexpugnables como espía al servicio del ejército Alemán.

Lászlo Ede en la cueva de los nadadores, Foto www. bradshowfundation.com
En una de sus muchas travesías se dio de bruces con un lugar mágico, un rincón inigualable, un paraje insólito que está considerado la “Capilla Sixtina del Sahara”, redescubriendo con su hallazgo en 1933 para la arqueología y el mundo, las magníficas pictografías de la Cueva de los Nadadores, descubrimiento que detallaría en su libro “Nadadores del desierto” publicado en 1939. Una cueva de los nadadores ubicada en medio de uno de estos valles de silencio alejada de rutas transitables por caravanas o sendas viajeras y en cuyos alrededores algunos cuentan se sigue escuchando el lamento o cántico de esos espíritus o “Djinns” que tanto respeto despierta entre los beduinos del desierto.

Foto www.cadenaser.com
La cueva de los nadadores perteneciente al periodo más reciente de nuestra última glaciación conserva en sus paredes y granítico domo, decenas, cientos de figuras neolíticas dispares que muestran un lugar muy distinto al que hoy podemos contemplar, estando en ellas representados animales como jirafas, antílopes, elefantes o avestruces, mezclados entre seres humanos que nadan de un lado a otro de la cueva como flotando, en una representación inequívoca de que esta zona desértica fue antaño un vergel repleto de vida.

Detalle nadadores, Foto subida de la red
Por doquier, manos de mujeres, hombres y niños, quedaron impresas en perfecto negativo en la piedra y se observan con nitidez haciendo sentir la presencia misma de sus antiguos creadores, aquellos cazadores - recolectores, que utilizaron la cueva como morada y centro neurálgico de su mundo ancestral, epicentro espiritual del clan, su camposanto y su cuna, y el lienzo en donde plasmar sus quehaceres, alegrías, miedos y ensoñaciones.

Foto www.nachoares.com
Estudios geomorfológicos realizados en 2007 por el egipcio Emau Ghoneim logró identificar una región al norte de la región de Darfur en Sudán de más de 30.000 kilómetros cuadrados bajo las arenas del desierto, y puso en contesto la importancia geográfica del entorno del Sahara en la época en la cual se asentaron los primeros humanos en la meseta de Jilf al Kebir.

Detalle grabado manos, Foto subida de la red
La cueva de los nadadores se hizo mundialmente famosa gracias a la novela de Michael Ondaatje el paciente inglés y su posterior y magnífica adaptación cinematográfica de 1996 dirigida por Anthony  Minghella y galardonada con 9 premios Òscar de la Academia de Cine Norteamericana. Ambas adaptaciones, tanto literaria como cinematográfica, refieren aspectos de la vida de Lázslo Ede. En concreto en la película aparecen imágenes en donde la cueva de los nadadores se muestra como punto referencial, aunque para el rodaje se utilizó una réplica exacta. La belleza de las imágenes de la cueva acrecentó la fama del recinto e hizo que sufriese la llegada masiva de turistas y curiosos con consecuencias devastadoras para el yacimiento debido a los desperfectos que ocasionaron vándalos inconscientes y desalmados llevándose fragmentos que contenían pinturas, otros que se dedicaron a realizar sus propios grafitis dentro de la cueva, los que dejaron sus basuras y algunos estúpidos que impregnaron las pinturas de las paredes con agua porque de esa manera obtenían mayor contraste a la hora de fotografiarlas. La estupidez humana no tiene límites, y no respeta ni tan siquiera los lugares donde por primera vez el palpito humano comenzó a latir, a tomar conciencia de su propio ser y su significado dentro de un clan o sociedad, y de todo ése conjunto dentro de nuestro mundo.


Foto es.wikipedia.org

En la misma meseta de Jilf al Kebir y dentro de la región de Gobernación de Nuevo Valle se halló otra maravilla rupestre comparable a Altamira, otro Lascaux, una cueva neolítica que es un enorme catálogo pictográfico que encierra enorme simbolismo al igual que mucho misterio.

Foto www.reydekish.com
La cueva de Las Bestias fue descubierta en el año 2002 por los arqueólogos Massimo y Jacopo Foggini y Ahmed Mestikawi. Con más de 5000 imágenes de gran detalle, esta caverna que está parcialmente al aire libre, es un auténtico tesoro para arqueólogos y paleontólogos. Tiene unas dimensiones de 17 metros en su interior y unos 3 metros de altura. Sobre todo destaca la magnífica preservación de los pigmentos utilizados que hace que las pinturas aún mantengan gran parte de su colorido original. Por todas partes se pueden observar seres humanos que parecen bailar y flotar o nadar rodeados en todo momento por extrañas bestias.

Foto www.clarin.com
Estos peculiares seres enormes, llamados “bestias”, fueron representados con forma de felinos, con una gran  cola larga y patas que terminan en pies humanos. Aunque lo que más llama la atención es que todas carecen de cabeza y aún algunas de estas representaciones parecen devorar o vomitar figuras humanas. El conjunto de esta cosmología de figuras extrañas se realizó en tonos rojos, amarillos y ocres, fundidos en negro junto a manos de diversos tamaños.

Foto www.ksta.de
Las más pequeñas de estas huellas, las cuales quisieron ser identificadas como de recién nacidos por su pequeño tamaño, han sido epicentro de diversos estudios, siendo de especial consideración el estudio realizado por la antropóloga Enmanueelle Honoré, quien planteó la posibilidad de que no fueran humanas. Tras realizar comparativas en primer lugar con ciertas especies de primates y monos, está convencida de que se trata de las huellas de las patas delanteras de algunos saurios como el lagarto monitor las que más se ajustan al patrón dejado en esta cueva. Aún es tema de debate, pero no deja de ser curioso, como lo es que en el techado de la cueva aparezcan pies gigantes grabados a más de tres metros de altura.  

Detalle cueva de las bestias Foto subida de la red
La ubicación de la cueva de las bestias es de complicada localización. No es tan popular como la de los nadadores y su conservación ha sido mucho mejor. Su protección es de suma importancia y para poder realizar una visita es necesario solicitar un permiso militar especial e ir acompañado de la policía.

Foto www.metro.co.uk
Lo que hoy es tierra yerma y árido horizonte, antaño fue valle fértil y vergel de vida. Aquello que el sol hoy quema y ennegrece fue plácida sombra y manantial de frescos atardeceres, refugio para nuestros antepasados, quienes bordaron la piedra de huellas y sombrearon las paredes de sus moradas con escenas de sus vidas,  dejándonos como presente, relieves y grabados como un legado que tratamos de descifrar para lograr entender quienes fueron y cómo vivieron estos misteriosos nadadores del neolítico y de nuestra historia humana.

Aportes y Datos:
Nacho Ares
Arqueologia en Red
El Rincón de Sele
Clarín
Wikipedia
Reydekish


25 septiembre 2018

CERRO AUTANA

J.J.D.R.
Tras milenios de quebrantos naturales la caliza parió un verso de agrietada silueta. Un poema aislado y perdido por Gaia de majestuosidad insultante, Cerro Autana es el árbol arcaico, árbol de la vida que nutrió la tierra Piaroa y amamantó con sus dádivas la despensa del Amazona. Cuenta la leyenda que Wahari creó a los Piaroa y para alimentarlos cortó el tronco infinito de Euwabey- árbol sagrado de los frutos del mundo en dialecto Piaroa-, que soportaba sobre sus ramas los frutos del universo. Tan alto e inabarcable era éste árbol que terminó colapsando y derramando sobre la tierra su preciado tesoro dando la vida eterna al creciente horizonte amazónico.

Representación mítica Foto www.imgrum.pw
Los Piaroa, agradecidos por el divino don otorgado por Gaia, le rinden culto aún hoy día y su árbol eterno y sagrado tamizado en piedra constituye la frontera enigmática y misteriosa que rige la idiosincrasia del pueblo el cual, prohíbe a sus congéneres dañar o profanar su suelo. Cerro Autana, coloso milenario que ejerce de vigía sobre la meseta de Tepuys venezolanos, es la parte del tronco que quedó en pie tras ser cortado mostrándose como un centinela del tiempo, como un vigía celoso de cada sendero, loma, árbol, río o valle viviente en su frontera natural y salvaje.

CERRO AUTANA Foto www.leohoulding.com
Cerro Autana es una formación geológica de cuarzo arenisca que se formó en el precambico inferior y en su conjunto forma parte de la extraordinaria geología de Tepuys primarios de Roraima. Está ubicado a unos cien kilómetros de Puerto Ayacucho en el estado venezolano de Amazonas, en la parte occidental del escudo de Guayana al norte del continente sudamericano.

Foto www.steemit.com
Se eleva dentro de la Reserva forestal de Sinapo en la cuenca media del río Ayacucho entre los ríos Cuau y el Autana, afluentes ambos del río Orinoco en su parte este geográfica, concretamente en la localidad de Autana, uno de los siete municipios que conforman el estado venezolano de Amazonas y cuya capital es Isla Ratón.

Foto www.narukitane.com
La base de Cerro Autana es estrecha, como un pedestal desajustado, que mantiene en pie una mole de piedra cuyas paredes verticales oscuras y agrietadas se perfilan como agujas dolientes sobre el firmamento inmediato. Autana forma parte del escudo que conforma la meseta de Tepuys o macizo Guayanés. Tan majestuoso como su primo Roraima, aunque posiblemente menos afamado, el “árbol sagrado de los frutos del mundo” de los Piaroa tiñe con su enigmática alfombra de verde foresta la meseta venezolana.

Foto yabanara.blogspot.com
Las nubes tamizan la medianía de su cumbre y, sobre su lomo de parda turba, sobresalen las grandes hojas amarillentas y rosáceas de las enormes bromelias secundadas por el color ocre de los numerosos y lechosos arbustos que motean por doquier la guarida del cerro. Desde los 1250 metros de su cumbre, el silencio y el propio tiempo sucumben ante la hipnosis paralizante que acaricia con su leve brisa cada uno de los sentidos.

Foto www.guiaviajesvirtuales.com
Cerro Autana se distingue en dos partes bien diferenciadas. La primera y más sobresaliente es conocida como la Torre o monolito Norte. El resto o porción Sur, es la parte más longitudinal y la cual concede cuerpo al conjunto geológico natural. De gran relevancia es la cueva que se encuentra a 150 metros por debajo de la cima y cuya bocana de entrada se desliza cercana a un farallón vertical cuya caída libre es de 800 metros de altura.

PIAROA
Esta magnífica cueva es un tesoro único en el mundo al estar compuesta en su totalidad por roca madre de cuarcita roja, una de las más duras del mundo. Es más, en su interior, los espeleólogos descubrieron un nuevo mineral compuesto de nitrato, cloro, potasio y aluminio al que llamaron “sveita”- acrónimo de Sociedad Venezolana de Espeleología, y del latín ita (piedra)-, sólo encontrado hasta la fecha en esta ubicación específica. La cueva tiene una longitud de 400 metros y una altura aproximada de 40 metros y se estima que puede ser de las más antiguas del mundo ya que su formación se vincula a la propia formación del Cerro en época precámbica.

Cuevas del Autana Foto www.audyespeleo.cz
Cerro Autana es Monumento Natural desde 1978, así como partes adyacentes del río Autana y el lago Leopoldo. De regio porte, con sus enormes paredes verticales y el clima benigno que caracteriza la zona, hacen de Autana un lugar excepcional para la práctica del alpinismo y deportes extremos como el salto base. Para los menos arriesgados, la geografía de la zona y la abundante presencia de senderos serpenteados por ríos y abundante vegetación, es un reclamo para los que aman perderse horas caminando y apreciando la fauna y flora nativas, con la oportunidad de asesoramiento que brindan las numerosas asociaciones de agroturismo disponibles en la región.

Foto twgram.me
El Cerro sagrado de los Piaroa sucumbe ante la caída de la noche. El tocón sagrado oscurece, y con él, con el paso de la noche y el pulular del tiempo, la faz de la Amazonía sonríe y con ella los Piaroa, quienes se complacen de ser los herederos ancestrales de éste universo de matices y colores que se adhieren a la piel monolítica de éste vigía de ancestral silueta y pose enigmática.

Aportes y Datos:
Venezuelatuya
https://www.venezuelatuya.com/guayana/cerro_tepuy_autana.htm
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Cerro_Autana
Autana org
http://www.autana.org/DESTINOS/VENEZUELA/Autana.html
OAS.ORG
http://www.oas.org/dsd/AAPAD2/Docs/Estado%20de%20Conservacion%20Monumento%20Natural%20Cerro%20Autana.pdf









23 agosto 2015

CUEVA DE LOS TAYOS

J.J.D.R.
En la cordillera del Cóndor, al norte de Ecuador, los Shuaras, delimitan sus ancestrales territorios anclados entre el progreso y sus antiguas costumbres indígenas. El pueblo Shuar, antiguos Jíbaros- nombre que les pusieron los conquistadores españoles, y término éste que no es de su agrado-, llevan recorriendo las inmediaciones del río Santiago y las selvas ecuatoriales durante siglos. En su extenso territorio, inaccesible en muchos tramos, no existe un lugar o camino que, en algún momento, en el pasado o ahora en la actualidad, haya quedado inadvertido para sus pies aún descalzos.

MIEMBRO DE LA TRIBU SHUAR Foto www.arteecuador.com
Un tayo es un ave de mediano tamaño que vive en las cuevas. Los polluelos del tayo, pueden llegar a ser más grandes incluso que sus progenitores, debido al volumen de grasa que acumulan en sus primeros meses de vida. Los Shuaras gustan de cazar éstos pájaros. Tras freírlos, usan el aceite que libera el cuerpo del ave para cocinar e, incluso, componer medicamentos. La selva ha regalado a los Shuaras todo lo necesario para subsistir en región tan difícil e inhóspita.
De la vida de los nativos, supo en gran medida el Padre salesiano Carlo Crespi que, en su incursión en el oriente ecuatoriano, durante décadas, convivió con los aguerridos indígenas ganándose su afecto y respeto.

MAPA DE LA REGIÓN
El padre Carlo Crespi Groci (1891-1982) nació en Milán, y llegó a Ecuador en el año 1927, estableciéndose como párroco en la iglesia de María Auxiliadora en la localidad andina de Cuenca. Durante mucho tiempo, el párroco recibió de manos de los nativos Shuaras asentados en la región de Morona Santiago, innumerables objetos valiosos, los cuales eran hallados por los nativos en lugares recónditos y escondidos de la selva. Como es lógico suponer, el padre Crespi comenzó a indagar sobre la naturaleza de aquellas piezas extrañas y antiguas que, en muchos casos, eran de oro y su valor, indudablemente, era muy elevado.
Al cabo de un tiempo consiguió el padre Crespi que los nativos le revelasen el lugar donde se encontraban tan misteriosas piezas arqueológicas. Sobre una elevación del terreno, a unos ochocientos metros y bajo un tupido manto de espesa vegetación, le señalaron una estrecha cavidad que se abría paso en la roca de una loma. Sin duda se trataba de una cueva de grandes dimensiones. Crespi quedó maravillado y, aún más, al escuchar las experiencias que contaban los nativos sobre la profundidad y magnitud de aquella cueva llamada por los Shuar “Cueva de los Tayos”.

CUEVA DE LOS TAYOS Foto www.arteecuador.com
La profundidad de la cueva es de sesenta metros, siendo indispensable para su acceso, deslizarse por mediación de cuerdas. La longitud de la misma no se conoce. Tan sólo los tayos, que utilizan en la negra oscuridad de la caverna su sistema de ecolocalización, a modo de radar, igual que hacen los delfines y murciélagos, saben dónde acaba este mundo subterráneo. Incluso debido a tan magna oscuridad, la luz de focos y lámparas muere enseguida entre las rocas del subsuelo de la cueva.
Carlo Crespi recibió de los Shuaras una cantidad de material sumamente alta. Entre las figuras y objetos que le entregaron, destacaban varias planchas supuestamente de oro, en la que aparecían grabados extraños y signos de un lenguaje incomprensible.
Con el beneplácito de los nativos, Crespi se llevó el material a su iglesia en Cuenca, y en el año 1962, pidió permiso al vaticano para abrir un museo donde exponer las extrañas piezas. En 1962, tan sólo dos años después, un incendio destruyó parte del museo y despareció gran parte de los objetos.

Foto es.wikipedia.org
Para Carlo Crespi, el significado de los grabados de las planchas encontradas en la Cueva de los Tayos, no era otro que la historia de una civilización tiempo atrás desaparecida, antidiluviana, que había dejado constancia en las citadas planchas de su ancestral civilización.
Leyendas antiguas ya hablan de civilizaciones intraterrestres en diversos puntos de Sudamérica y también de Norteamérica. Incluso Crespi y otros acérrimos defensores de ésta hipótesis, creían que dichas civilizaciones podían ser en todos los casos una misma, cuyo mundo subterráneo estuviese horadado en las entrañas de una tierra hueca.

PADRE CRESPI
Las ideas de Crespi fueron secundadas y ampliadas por el espeleólogo aficionado y estudioso de leyendas tribales Juan Moricz. Este húngaro nacionalizado argentino, llevaba tiempo tras la pista del paradero de diferentes cuevas, tanto en Argentina, Bolivia como en Perú. Hombre peculiar y de finalidad incierta, Moricz llega a Ecuador enterado del descubrimiento del párroco italiano. Inmediatamente entablan una estrecha relación con Crespi, y el párroco detalla a Moricz su experiencia con los Shuar, la entrada a la cueva y, cómo no, le muestra los objetos que le han sido entregados por los nativos, y dice saber de la existencia de una enorme biblioteca en la que estaría escrita la historia de la humanidad en los últimos 250.000 años.
Moricz queda impresionado al instante. Rápidamente convence al párroco para que la noticia del descubrimiento se anuncie a bombo y platillo.

OBJETO OBTENIDOS EN LA CUEVA
Inmediatamente viaja a Guayaquil para firmar acta notarial del descubrimiento el 21 de julio de 1969, y cuyo texto cita de la siguiente manera:
“He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad.
Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio”.

JUAN MORICZ Foto www.tayoscave.wordpress.com
Pronto se proclamó autor del descubrimiento. Y comenzó a dar entrevistas y salir en medios de comunicación divulgando sus ideas sobre la autoría de los grabados en las planchas metálicas.
En 1974 el famoso Erick Von Däniken, se puso en contacto con Moricz. Quería que le diese la oportunidad de fotografiar los objetos hallados y, por otra parte, conseguir de primera mano el argumento que buscaba para ser incluido en su obra “El oro de los Dioses”. Moricz accedió y, posteriormente, la obra de Däniken, muy controvertida, fue traducida a 25 idiomas y logró vender más de cinco millones de copias.

Foto www.forosperu.net
Debido a la difusión del descubrimiento, Stanley Hall, ingeniero escocés, contacta con Moricz con la intención de llevar a cavo una expedición a la cueva. Las condiciones que pone Moricz son inalterables. Él, tiene que ser el jefe de la expedición, y no permitirá que se saque nada de la cueva de los tayos. Stanley no acepta las condiciones expuestas por Moricz, como veremos a continuación, tenía otros planes para los objetos que hallase. Se puso en contacto con el gobierno Británico y logró la financiación para su expedición a la cueva. En julio de 1976, conjuntamente con el gobierno ecuatoriano, los británicos instalaron su campamento de operaciones a las faldas de la cueva. La expedición estaba formada por más de un centenar de soldados a parte del grupo científico, y una cantidad ingente de material técnico. Incluso, en Escocia, se llegó a decir que más parecía una campaña militar que una expedición científica. Día y noche hacían incursiones dentro de la cavidad, haciendo todo tipo de pruebas sobre el terreno, de tipo biológicas como geológicas. Llamó muchísimo la atención en ésta expedición que Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la luna, fuese uno de los miembros del equipo. Después de 35 días de intensas exploraciones, el grupo multidisciplinar científico dio por terminada la investigación en la cueva. Las conclusiones a las que llegaron dejaron helados a los que esperaban una noticia de gran relevancia internacional. Según hicieron publico, la cueva carecía de signos artificiales, lo que negaba la existencia de rastros de civilización alguna.
Lo curioso es que obviaron tajantemente signos inequívocos de la existencia de restos no naturales en las inmediaciones de la cueva, así como gigantescos bloques de piedra en una de las salas de la caverna, que están perfectamente trabajados y alineados simétricamente.

CAPITÁN LUIS HERNÁNDEZ JUNTO A NEIL ARSTRONG 1995
Posteriormente los Shuar dijeron que vieron como sacaban de la cueva varias cajas cerradas con material, que en ningún momento les dejaron ver. Los nativos se sintieron engañados, y no escondieron su malestar con lo que entendían un robo en toda regla.
A Neil Arstrong, que estuvo tres días dentro de la cueva, los medios de comunicación preguntaron sobre su experiencia, y contestó tajante:
“Ha superado con creces mi experiencia en la luna”
Sobre el paradero actual de las tablas metálicas y los objetos que los nativos cedieron al padre Crespi, poco o nada se sabe. Después del fallecimiento del párroco, se cree fueron esquilmados e incluso vendidos a extranjeros.

Foto www.idematicacion.ws
Posteriormente, el espeleólogo argentino Julio Goyén Aguado, que participó en la expedición conjunta de Ecuador y el Reino Unido, ofreció una visión muy distinta a la oficial sobre los verdaderos motivos de la expedición. Estaba convencido de que la financiación de la expedición fue llevada a cabo por la iglesia mormona, que vieron en las tablas encontradas en la cueva, aquellas que recibió el profeta Joseph Smith de manos del ángel Moroni. En éste punto, es importante recalcar la similitud entre el nombre de Moroni y la región donde se encuentra la cueva de los tayos… Morona Santiago. Aguado estaba convencido de que Stanley Hall pertenecía al servicio secreto británico, y que detrás de las tablas metálicas estaban grupos secretos masones, a los que pertenecería Neil Arstrong.
De la verdad de la existencia de dicha biblioteca metálica poco o nada se sabe. El silencio se cierne sobre la cueva y sus tesoros. Con la muerte del padre Crespi, nos quedamos sin la posibilidad de indagar sobre el paradero de las tablillas doradas.

Foto www.cronicasubterranea.blogspot.com
Creo interesante resaltar un estudio sobre las tablas llevado a cavo por el filólogo Hindú Dileep Kuman, y que fue publicado en 1976 por la revista Americana Ascient Skies. En dicho estudio, el investigador identificó los símbolos de las planchas metálicas con ideogramas de la escritura Brahmi del periodo Asokun de la historia India, datados en 2300 años de antigüedad.
Posteriormente en el año 1980, el profesor de biología de la Universidad de Harvard Barry Fell, identificó en las tablillas metálicas 12 signos del zodiaco.
Hoy día, se sigue hablando de un mundo subterráneo el cual comunica todo el continente americano. Se dice que en las profundidades de la tierra hueca, habitó una civilización desconocida, que dejó escrito sobre tablas doradas todo su mundo y toda su historia.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero























20 agosto 2015

BLUE HOLE


J.J.D.R
Un negro y temible abismo. Un hueco de muerte cercano a la playa.
La nada eterna bajo el inmenso peso de un mar azul y bello.
Un oasis desde el aire. Un paraíso fotográfico desde tierra. La meta de miles de submarinistas embebidos por el ansia de la aventura.
En el golfo de Agaba, en la península del Sinaí (Egipto), bajo un mar de dientes de tiburón, se haya horadado entre magníficos campos coralinos, una enorme caverna en el estómago del mar de Dahab.

BLUE HOLE Foto www.flickr.com
Estas cuevas submarinas son conocidas como “Blue Hole”, y son numerosas en nuestros mares y océanos, constituyendo un lugar predilecto para aficionados y expertos submarinistas.
El Blue Hole de Dahab es un caso excepcional. Se trata de un enorme y bello arco de 26 metros de profundo y frío color azul. Su lecho marino, oculto a 120 metros de profundidad, alberga los cuerpos de más de cien submarinistas que perecieron al tratar de alcanzar el mar abierto.


El Blue Hole de Dahab es una trampa mortal. Una lengua de mar separa la playa del inmenso agujero. Los submarinistas han de sumergirse hasta los 60 metros para, inmediatamente, ascender en busca del mar abierto. Pero la negra caverna desorienta a los intrépidos submarinistas que al no encontrar la entrada, siguen descendiendo hacía las profundidades en búsqueda de una efímera salida en vez de ascender y lograr su ansiada salvación. 

EN RECUERDO DE LOS FALLECIDOS Foto www.sensaciones.org

Al continuar el descenso, la falta de oxígeno hace mella en los buzos. Comienzan a sentir los efectos de la narcosis provocada por el nitrógeno. Se sienten mareados y desorientados y terminan por dejarse llevar hasta acabar en el lecho marino.

Foto www.dahabhotel.com
En muchos casos la falta de experiencia y el mal equipamiento, y en otras ocasiones la excesiva confianza de los más expertos, ha ocasionado la perdida de muchas vidas.
Un auténtico cementerio se oculta bajo la gigantesca montaña de agua. En diversas inmersiones hasta el fondo marino, se han podido filmar los cadáveres de los infortunados submarinistas.
Youri Lipski, israelí de origen ruso, tenía 23 años y era instructor submarinista. 

Foto www.pinterest.com
Tenía experiencia y conocía del peligro del Blue Hole. Pero nada de esto sirvió para que salvase su vida. El 28 de abril del año 2000, se sumergió en la caverna llevando sobre su cabeza una cámara de vídeo. Sin conocerse bien los motivos, Youri se precipitó hacia las profundidades.

Foto vk.com
En su rápido y mortal descenso, la cámara no dejó de grabar en ningún momento, mostrando incluso el instante en el que el joven llegó a tocar fondo a una profundidad de 91,5 metros.


La belleza de algunos lugares de nuestro mundo nos atrae vivamente. El hombre sueña con ascender la montaña más alta, llegar a los más recónditos parajes de la tierra, descender a las profundidades de mares y océanos e, incluso, explorar más allá de nuestra órbita terrestre. El riesgo y la aventura es algo innato en nosotros, casi, me atrevería a decir que diseñado genéticamente en nuestro ser. Esto nos hace intrépidos y, a veces, demasiados confiados de nuestras capacidades. La naturaleza, que en ocasiones parece quieta y dulce, dócil y sensible, nos embelesa con su belleza para cobrarse después su tributo de vidas humanas.
Gaia es inmensa y preciosa a la par que dura y despiadada.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior blog Centinela del Sendero


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