29 abril 2020

SEBASTIAO SALGADO


J.J.D.R.

Presto ante el gesto. Siempre nítida su mirada insurgente ante el hastío y el odio, la paranoia el desasosiego o la jarana. Ante el devenir del día y el ocaso del mundo, la agonía o el éxtasis sobrevuela su horizonte más cercano. El eco del silencio que hiere la locura humana parpadea al ritmo de su obturador. El perdón y la ira, la turbulenta calma. La luz que se esconde tras la sombra del alba. Un instante congelado en el espacio y el tiempo. Un haz de luz necesario para grabar una historia en una milésima de segundo. Caleidoscopio de escenas en su escala de grises perfilando dioramas profundos a través de su diafragma. En su universo de lo cotidiano y lo real no cabe la duda y sólo el horizonte del momento actual, enfocado y encuadrado en un suspiro, es acta, es legado y regalo para el futuro. Su fotografía es alma. Sus luces y esfumados en negro son eternos, son vida e instantes, pálpitos mecánicos que insuflan energía dentro del corazón de una Leica, visiones y sueños de Sebastiao Salgado; para mí… el mejor fotógrafo del mundo.

Foto www.espiral21.com
Sebastiao Salgado nació un 8 de febrero de 1944 en el municipio de Aimores en el estado brasileño de Minas Gerais. Su infancia fue un paseo entre la naturaleza más turgente, de linde en linde, de tramo a recodo entre las demarcaciones de las fincas de su progenitor. Siempre estuvo rodeado de vida salvaje y el dominio de la verde foresta entre lomas frondosas y frutales marcó a fuego su amor futuro por la vida animal y el medio ambiente. Junto a su familia se trasladó a Sau Paulo, ciudad en la que vivió entre 1963 a 1967 y donde se graduaría en económicas en la universidad de dicha ciudad, doctorándose después en la materia. Enseguida Europa fue su siguiente destino. Primero aterrizó en París y la ciudad de la luz vio como Sebastiao se iniciaba en su carrera profesional. Al poco tiempo viajó a Londres y comenzó a trabajar como economista para la Organización Internacional del café, viajando en numerosas ocasiones a África para realizar distintos trabajos bajo el paraguas del Banco Mundial. Durante estos viajes, siempre llevó en su equipaje una cámara de fotos. Siempre tuvo predilección por la fotografía, y los escenarios que regalaba a la vista el continente africano fueron un idílico escaparate para disfrutar de su afición por la fotografía.

Foto www.hipertextual.com
De regreso en Europa, allá por el año 1973, tomó una decisión de esas que cambian una vida por completo. Se dedicaría a la fotografía, y de manera autodidacta comenzó a trabajar como frelance y comenzó a vender sus primeros trabajos a la agencia Gamma en el año 1975 para quien  trabajó viajando por Europa, Latinoamérica y de nuevo el continente africano, captando con su fiel Leica el paso de mil situaciones y otros tantos personajes captados por el enfoque manual de su estimada y metálica compañera de viajes.

Foto www.aparagon.org
En los años venideros comenzará a trabajar sobre varios proyectos personales a los que dedicará buena parte de su vida, siendo uno de los primeros el que realizó en 1977 sobre los indios y campesinos latinoamericanos. Dos años después en 1979 comenzó a trabajar para la compañía Magnum, agencia en la que estaría quince años, periodo que servirá para sentar las bases de un trabajo descomunal en el que Sebastiao Salgado hallaría reconocimiento como uno de los grandes fotorreporteros del panorama mundial.

Foto vixfoto.com
Destacaron sus fotografías tomadas durante 18 meses documentando la hambruna en África y el Sahel como colaborador para la ONG Médicos sin Fronteras, trabajo que publicó en Francia bajo el título de” L´Homme en Detresse” -hombre en apuros-,  y  “Sahel el fin del camino” en su edición española.

Foto www.hoyesarte.com
Durante décadas publicará intensos y emotivos trabajos como son “La mano del hombre” 1993, “Trabajadores” 1996, “Terra” 1997, “Otras Américas” y “Serra Pelada” en 1999, “Éxodo” en 2000, “Génesis” 2013, y “Gold” en 2020. Entre los galardones que ha recibido destacan el Príncipe de Asturias otorgado en 1998, premio W. Eugene Smith de fotografía humanitaria, el Word Press Photo en 1985, o el prestigioso premio Internacional de la Fundación Hasselblad en 1989. También fue nombrado Caballero de la Legión de Honor de Francia y es Premio de la Sociedad Geográfica Española por su aporte documental y social  y su espíritu viajero, además de embajador de UNICEF y miembro honorario de la Academia de las Artes y las Ciencias de Estados Unidos.

Sebastiao Salgado Foto www.elpais.com
Sebastiao Salgado a viajado alrededor del mundo por más de cien países tras las huellas que el ser humano está dejando en éste nuestro planeta, espoleado por la curiosidad que le corroe como una droga y domina toda su trayectoria profesional y personal. Su esposa Lélia Wanick y su hijo Juliano participan activamente en sus proyectos.

Foto www.limerency.com
Lélia diseña sus libros y publicaciones y Juliano, junto con Win Wenden, dirigió en 2014 la “Sal de la Tierra” uno de los proyectos más ambiciosos de Salgado, documental que narra el trabajo del fotógrafo a través de su mirada por cuatro continentes. El documental fue galardonado con el Premio César,  premiado en Cannes y nominado al Oscar en el capítulo de documental de larga duración. Pero seguramente, años antes,  fue con su trabajo sobre la mina de Serra Pelada cuando consiguió mayor transcendencia y popularidad.  Serra Pelada, ubicada en el estado de Pará, llegó a ser la mayor mina de oro a cielo abierto del planeta.

Mina de oro de Sierra Pelada
Los garimpeiros, llegados de todos los rincones del país, hoyaron la tierra en búsqueda del tan ansiado oro, horadando la piedra y el lodo centímetro a centímetro, apelmazando aquel agujero con las lágrimas, el sudor, el dolor y el sufrimiento de hasta 50.000 almas soñadoras. En Serra Pelada en el año 1983 según cifras oficiales se llegó a extraer 15 toneladas de oro. La profundidad de la mina llegó hasta los 200 metros y otros 200 alcanzó su diámetro. Todo aquel enorme cráter en la tierra fue realizado a mano, por hombres que subían estrechas escaleras transportando más de 40 kilos a sus espaldas.

Foto www.revistaojosrojos.com
Todo aquel esfuerzo, fue realizado por hombres de toda condición y no sólo por individuos humildes o desarraigados. El que pudo consiguió arrendar dos o tres metros de tierra, y ése fue el suelo que explotó. La fortuna dictaminaría quién sería recompensado con el codiciado mineral dorado. Durante más de un mes Sebastiao estuvo en aquel inmenso cráter dando cuenta de aquella epopeya de trágicas jornadas de esfuerzo agotador. Durante interminables jornadas, Salgado inmortalizó con paciencia y sabiduría cada gesto, cada movimiento, las disputas entre hombres, los torsos sudorosos, los rostros demacrados y mucho rictus indomable. Aquel enorme trabajo fue reconocido internacionalmente.

Foto www.telemadrid.es
Pero también con él le llegó la crítica. Algunos artículos y en especial una dura crítica de la afamada periodista Susan Sontang, enfatizaba sobre la prevalencia en el trabajo de Salgado sobre la búsqueda de la belleza a través de la miseria humana. La contundente respuesta de Salgado es contundente, “¡Y una mierda, yo soy del tercer mundo!”. Si hay una etiqueta que gusta de agenciar a su trabajo es la de honestidad y verdad. No desea ser calificado en ningún campo concreto dentro de su mundo profesional, tan sólo ha tratado toda su vida de transmitir la verdad captada por su cámara, sin ambages, sin tapujos ni cortapisas.


En la década de los noventa heredó unos terrenos familiares en Minas Gerais su tierra natal. Al regresar durante una temporada junto a su familia, pudo comprobar el frustrante deterioro del terruño heredado, el mismo que antaño fue fértil y lleno de vida. Y una nueva idea, un nuevo proyecto, se pudo en marcha en su mente y poco después en la práctica. Reconstruir, resucitar, renacer aquel terruño y devolverle la vida tal y como fue en su génesis confeccionado por Gaia. En aquellos días nació en la hacienda Bulcao el instituto Terra, con más de cuatro millones de semillas de plantas autóctonas y especies nativas, reforestando un bosque subtropical Atlántico. Hoy en día el Instituto Terra es un espacio de conocimiento, un bellísimo escenario en el cual es posible sentir el latido de la vida y el suspiro de Gaia a través de sus aulas culturales, ecológicas y ambientales.

Lélia Wanick junto a su esposo Sebastiao Salgado
Una ventana al mundo por la cual observar y aprender cómo es posible renovar espacios naturales y entregarlos límpidos de belleza a nuestra madre tierra. Con este proyecto se ha logrado recuperar en apenas una década hasta 270 especies de árboles autóctonos, y Terra es hoy día un microcosmos en el cual se desarrollan trabajos de investigación y estudios de preservación ecológica.

Foto www.ceutaldia.com
Sebastiao Salgado continúa trabajando en grandes proyectos documentales y entre sus manos, esas que manejan con tanta destreza una cámara de fotos, está el dejar terminado un total de 30 reportajes sobre 13 tribus de la Amazonía.

Foto www.20minutos.es
Un proyecto ambicioso y de larga duración, que una vez esté concluido, será un fiel reflejo del entorno y vida de estas tribus en pleno corazón del Amazonas. Mientras tanto, ciudades de todo el mundo, acogen con entusiasmo sus exposiciones para deleite de los amantes de la fotografía.

"Génesis" Exposición de Lugo (Galicia, España) Foto tomada por Jorge Donato.
En cada escena siempre el blanco y el negro, la verdad del momento, la esencia del instante. Porque hay verdad en sus imágenes, como luz hay en las pupilas de sus personajes, y entre contrastes imposibles y profundidades de campo elementales, sobresale de manera natural Sebastiao Salgado exprimiendo su Leica y brillando por su arte.

Aportes y Datos:
El País (Entrevista de Manuel Morales)
Club de Fotografía
Wikipedia








26 abril 2020

LA CUEVA DE LOS NADADORES Y DE LAS BESTIAS


J.J.D.R.
La meseta de Jilf al Kebir, gran barrera de maciza roca con una extensión similar a la de Puerto Rico, se eleva alrededor de trescientos metros sobre el suroeste egipcio muy cerca ya de la frontera con Libia. Es éste un lugar extraño. Antiguo y místico. Un rincón del mundo en donde aún hoy día los beduinos, esos grandes viajeros capaces de interpretar los vientos y las huellas de la arena, se alejan de ciertos “Wadis” o valle cuando el silencio es roto por los susurros y cánticos de los “Djinns”, espíritus o demonios del desierto que deambulan por estos parajes como centinelas de senderos hoy perdidos en el tiempo y la memoria.

Atardecer en el Sahara, Foto subida de la red
Así lo atestiguó el conde húngaro Ladislaus Eduard Almásy o como gustaba le llamasen Lászlo Ede, cuando tras media vida pasada entre las arenas del desierto africano describía las experiencias de los beduinos cerca de estos valles de silencio y que él mismo contó haber experimentado en alguna que otra ocasión. Lászlo, explorador insaciable, recorrió grandes superficies del Sáhara Oriental entre los desiertos de Libia, Sudán y Egipto y exploró territorios inexpugnables como espía al servicio del ejército Alemán.

Lászlo Ede en la cueva de los nadadores, Foto www. bradshowfundation.com
En una de sus muchas travesías se dio de bruces con un lugar mágico, un rincón inigualable, un paraje insólito que está considerado la “Capilla Sixtina del Sahara”, redescubriendo con su hallazgo en 1933 para la arqueología y el mundo, las magníficas pictografías de la Cueva de los Nadadores, descubrimiento que detallaría en su libro “Nadadores del desierto” publicado en 1939. Una cueva de los nadadores ubicada en medio de uno de estos valles de silencio alejada de rutas transitables por caravanas o sendas viajeras y en cuyos alrededores algunos cuentan se sigue escuchando el lamento o cántico de esos espíritus o “Djinns” que tanto respeto despierta entre los beduinos del desierto.

Foto www.cadenaser.com
La cueva de los nadadores perteneciente al periodo más reciente de nuestra última glaciación conserva en sus paredes y granítico domo, decenas, cientos de figuras neolíticas dispares que muestran un lugar muy distinto al que hoy podemos contemplar, estando en ellas representados animales como jirafas, antílopes, elefantes o avestruces, mezclados entre seres humanos que nadan de un lado a otro de la cueva como flotando, en una representación inequívoca de que esta zona desértica fue antaño un vergel repleto de vida.

Detalle nadadores, Foto subida de la red
Por doquier, manos de mujeres, hombres y niños, quedaron impresas en perfecto negativo en la piedra y se observan con nitidez haciendo sentir la presencia misma de sus antiguos creadores, aquellos cazadores - recolectores, que utilizaron la cueva como morada y centro neurálgico de su mundo ancestral, epicentro espiritual del clan, su camposanto y su cuna, y el lienzo en donde plasmar sus quehaceres, alegrías, miedos y ensoñaciones.

Foto www.nachoares.com
Estudios geomorfológicos realizados en 2007 por el egipcio Emau Ghoneim logró identificar una región al norte de la región de Darfur en Sudán de más de 30.000 kilómetros cuadrados bajo las arenas del desierto, y puso en contesto la importancia geográfica del entorno del Sahara en la época en la cual se asentaron los primeros humanos en la meseta de Jilf al Kebir.

Detalle grabado manos, Foto subida de la red
La cueva de los nadadores se hizo mundialmente famosa gracias a la novela de Michael Ondaatje el paciente inglés y su posterior y magnífica adaptación cinematográfica de 1996 dirigida por Anthony  Minghella y galardonada con 9 premios Òscar de la Academia de Cine Norteamericana. Ambas adaptaciones, tanto literaria como cinematográfica, refieren aspectos de la vida de Lázslo Ede. En concreto en la película aparecen imágenes en donde la cueva de los nadadores se muestra como punto referencial, aunque para el rodaje se utilizó una réplica exacta. La belleza de las imágenes de la cueva acrecentó la fama del recinto e hizo que sufriese la llegada masiva de turistas y curiosos con consecuencias devastadoras para el yacimiento debido a los desperfectos que ocasionaron vándalos inconscientes y desalmados llevándose fragmentos que contenían pinturas, otros que se dedicaron a realizar sus propios grafitis dentro de la cueva, los que dejaron sus basuras y algunos estúpidos que impregnaron las pinturas de las paredes con agua porque de esa manera obtenían mayor contraste a la hora de fotografiarlas. La estupidez humana no tiene límites, y no respeta ni tan siquiera los lugares donde por primera vez el palpito humano comenzó a latir, a tomar conciencia de su propio ser y su significado dentro de un clan o sociedad, y de todo ése conjunto dentro de nuestro mundo.


Foto es.wikipedia.org

En la misma meseta de Jilf al Kebir y dentro de la región de Gobernación de Nuevo Valle se halló otra maravilla rupestre comparable a Altamira, otro Lascaux, una cueva neolítica que es un enorme catálogo pictográfico que encierra enorme simbolismo al igual que mucho misterio.

Foto www.reydekish.com
La cueva de Las Bestias fue descubierta en el año 2002 por los arqueólogos Massimo y Jacopo Foggini y Ahmed Mestikawi. Con más de 5000 imágenes de gran detalle, esta caverna que está parcialmente al aire libre, es un auténtico tesoro para arqueólogos y paleontólogos. Tiene unas dimensiones de 17 metros en su interior y unos 3 metros de altura. Sobre todo destaca la magnífica preservación de los pigmentos utilizados que hace que las pinturas aún mantengan gran parte de su colorido original. Por todas partes se pueden observar seres humanos que parecen bailar y flotar o nadar rodeados en todo momento por extrañas bestias.

Foto www.clarin.com
Estos peculiares seres enormes, llamados “bestias”, fueron representados con forma de felinos, con una gran  cola larga y patas que terminan en pies humanos. Aunque lo que más llama la atención es que todas carecen de cabeza y aún algunas de estas representaciones parecen devorar o vomitar figuras humanas. El conjunto de esta cosmología de figuras extrañas se realizó en tonos rojos, amarillos y ocres, fundidos en negro junto a manos de diversos tamaños.

Foto www.ksta.de
Las más pequeñas de estas huellas, las cuales quisieron ser identificadas como de recién nacidos por su pequeño tamaño, han sido epicentro de diversos estudios, siendo de especial consideración el estudio realizado por la antropóloga Enmanueelle Honoré, quien planteó la posibilidad de que no fueran humanas. Tras realizar comparativas en primer lugar con ciertas especies de primates y monos, está convencida de que se trata de las huellas de las patas delanteras de algunos saurios como el lagarto monitor las que más se ajustan al patrón dejado en esta cueva. Aún es tema de debate, pero no deja de ser curioso, como lo es que en el techado de la cueva aparezcan pies gigantes grabados a más de tres metros de altura.  

Detalle cueva de las bestias Foto subida de la red
La ubicación de la cueva de las bestias es de complicada localización. No es tan popular como la de los nadadores y su conservación ha sido mucho mejor. Su protección es de suma importancia y para poder realizar una visita es necesario solicitar un permiso militar especial e ir acompañado de la policía.

Foto www.metro.co.uk
Lo que hoy es tierra yerma y árido horizonte, antaño fue valle fértil y vergel de vida. Aquello que el sol hoy quema y ennegrece fue plácida sombra y manantial de frescos atardeceres, refugio para nuestros antepasados, quienes bordaron la piedra de huellas y sombrearon las paredes de sus moradas con escenas de sus vidas,  dejándonos como presente, relieves y grabados como un legado que tratamos de descifrar para lograr entender quienes fueron y cómo vivieron estos misteriosos nadadores del neolítico y de nuestra historia humana.

Aportes y Datos:
Nacho Ares
Arqueologia en Red
El Rincón de Sele
Clarín
Wikipedia
Reydekish


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