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28 junio 2020

LAS MOMIAS VIVIENTES DE YAMAGATA (SOKUSHINBUTSU)

J.J.D.R.


Sentado frente al mundo, encajonado y bajo tierra, su mente se detuvo justo en la frontera que divide la realidad consciente de la luz que ilumina el subconsciente más abstracto y desconocido. Frente a sí mismo, no sabemos si llegó a reconocerse, pues la luz del infinito percibía con claridad sus pensamientos, pero su cuerpo físico, ése cascaron debilitado y carcomido que tenia delante, ahora solo era una fina capa de piel arrugada y cosida a sus huesos que nada tenía que ver con un cuerpo humano. Se había hecho enterrar con una fina caña de bambú que sostenía en su boca y cuando la luz del universo se abrió ante él con la lucidez de un dios viviente, exhaló por última vez el poco aire que le quedaba en los pulmones y se dejó llevar por la primera brisa de la mañana. Su cuerpo quedó allí, en aquel cajón de madera en la misma posición del loto en la que llevaba años, tan seco y arrugado, que los huesos afloraban entre los pliegues de su manto ritual como exequias de su plegaria infinita.


Foto www.estalte.com
Foto www.slate.com

Sobre la prefectura de Yamagata se dice que es la gran desconocida de Japón, su región más misteriosa y oculta, una de las más hermosas, mítica y espiritual; ya que en su seno geográfico se hallan la cumbres de tres de sus montañas sagradas, Haguro, Sassan y Yudono, en Dewa Sanzan, ruta de santidad y peregrinación desde tiempos remotos donde arcaicos senderos se pierden entre la espesa bruma y el silencio. Sobre las cumbres y valles de esta región de enorme belleza prosperó alrededor del siglo XII un ritual tan extraño como macabro dentro de la escuela budista Shingom, procedimiento por el cual los pocos monjes que decidían voluntariamente alcanzar la divina luz espiritual, se sometían a un proceso de momificación en vida denominado Sokushinbutsu, cuya traducción explica de forma tácita cual era su objetivo final “alcanzar la Budeidad en vida” o lo que es lo mismo, convertirse en un “Buda viviente”.


Foto www.travel.gaijinpot.com

Para lograr su objetivo los monjes se preparaban durante un largo periodo de ayuno y abstinencia hasta alcanzar la delgada línea que separa la vida de la muerte. No se hacían notar. No hablaban sobre ello. Y solían elegir los más recónditos y aislados rincones de valles o colinas para plegarse ante la oración profunda y mimetizarse con la propia naturaleza que les rodeaba, dedicándose al ascetismo más absoluto y a trabajar para el bien de la comunidad como objetivo prioritario, aunque durante su camino de dolor y transición hasta alcanzar el Tushita “Tierra Pura”, el sufrimiento fuese como el aire que entra en los pulmones y se adhiere a cada poro de la fina piel de estos monjes en busca de la redención de la especie humana a cambio del sufrimiento propio más absoluto. Para lograr el culmen final, la luz divina o Nirvana, el cuerpo físico no podía desaparecer, por lo tanto debía transformarse, cambiar, pasar de fase a través de la fe absoluta en la transcendencia divina y el fluir de las almas hasta alcanzar la momificación del cuerpo.


Templo de Yamadera Foto www.tohokuandtokyo.org

Lograr tan enorme sacrificio no era objetivo fácil. Y no todos los que se obstinaron en alcanzar el Sokushinbutsu lo lograron. Los monjes comenzaban con una estricta dieta consistente en semillas y frutos secos, nada de cereales ni granos, que duraba justo mil días. A esta dieta se la conocía como “mokujikigyo” cuya traducción es algo así como la disciplina de comer árboles, ya que ingerían también cortezas de árboles y las espinas de algunos pinos silvestres. Durante este primer periodo multiplicaban sus tareas de ayuda y trabajo en las comunidades realizando como norma general los trabajos más duros, así como el cuidado de enfermos o ancianos. Una vez finalizado el primer periodo, comenzaba otra etapa más dura consistente en pasar otros mil días de ayuno tan solo alimentándose de semillas. El cuerpo comenzaba a desecarse poco a poco. La estricta dieta hacía que la piel se pegase al hueso y la grasa y el agua desapareciera del cuerpo, evitando con ello la reproducción de bacterias que a la postre pudieran causar la putrefacción del cuerpo y con ello poner fin a su objetivo de alcanzar la momificación. Aquellos hombres debían de sufrir toda clase de dolores y continuos espasmos. A su extrema dieta solo sumaban la ingesta de un brebaje preparado con la corteza de un árbol “Urushi” capacitado con toxicidades químicas que provocaban vómitos constantes y que les ayudaba a expulsar líquidos y fluidos del cuerpo favoreciendo la desecación del mismo, y agua salinizada procedente del manantial sagrado del monte Yudono, cuyos niveles de arsénico son casi mortales y que bebían durante cien días. El sufrimiento debía de ser continuo, el dolor insoportable.

Foto www.actualidad.ort.com


A tres metros bajo tierra habían colocado una cámara de piedra rodeada y rellena de carbón. En aquella cámara era introducida la caja de pino donde el monje vestido con sus mejores galas tradicionales y en la posición de loto se encaminaba a su destino tan sólo acompañado de una pequeña caña de bambú para seguir respirando dentro de la caja y una sencilla y pequeña campanilla.


Foto www.random-times.com

Desde ése momento cada día se le preguntaba al monje si seguía con vida. El sonido de la campanilla servía de contestación y así hasta que un día quién preguntaba no obtenía respuesta. En ese momento se abría la cámara y tras quitar al moje su caña de bambú se cerraba de nuevo durante otros mil días. Al concluir este periodo decisivo se abría el féretro para comprobar si el monje había conseguido alcanzar el Nirvana. Si no era así y el cuerpo aparecía en descomposición se sacaba el cuerpo y se volvía a enterrar con todos los honores. Para aquellos que habían logrado momificar su cuerpo en vida, se les  trataba desde entonces como Budas vivientes y eran llevados a un lugar honorífico del templo para poder ser venerados como auténticos dioses benefactores. En la prefectura de Yamagata el éxito de los rituales Sokushinbutsu fue muy elevado y por ello en sus maravillosos templos se pueden visitar y contemplar un buen número de estos monjes momificados.


Foto www.digitalmx.net

Una tradición muy antigua y reverenciada cuenta como el moje Kukai, erudito, poeta, estudioso artista japonés y fundador de la escuela budista Shingon, a pesar de que según las fuentes habría muerto en el año 835; según una biografía hallada en el s. XI no fue así, sino que entró en un estado completo de meditación al que se conoce como nyujo y del que saldrá pasado cinco mil millones de años para guiar a un grupo determinado de elegidos hasta alcanzar el Nirvana. Mientras llega tan preciso momento, mencionado en esta biografía, el cuerpo del afamado y venerado monje se encuentra en un mausoleo conocido como Kobo Daishi Gobyo en el cementerio de Okunoim, justo en la cima y en lo profundo del monte Koya Okoyasan.


Foto www.penn.museum

Esta antigua tradición fue descubierta para occidente por un grupo de investigadores en 1960. En el transcurso de un viaje por la región de Yamagata se pidieron los permisos necesarios para realizar algunos estudios sobre varias momias que llamaron la atención de los científicos. Los datos reportados por dichos estudios reflejaron la increíble conservación de los órganos internos de los cuerpos y cómo la momificación de los mismos había comenzado antes de la propia muerte. En 1996 un coleccionista privado adquirió una estatua de un buda sedente cuya antigüedad dataron en más de 1000 años.


Foto www.ihistoriaarte.com

En unos trabajos realizados de restauración se descubrió que en el interior de dicha estatua se hallaba el cuerpo de un monje en posición de loto. Dicha estatua, que hoy de encuentra en el Museo de Historia Natural de Budapest, fue estudiada a fondo por un equipo de radiólogos en 2013, realizándose sobre ella distintos análisis de tomografía computerizada que revelaron tanto la piel como los músculos del difunto estaban en perfecto estado de conservación, no así los órganos internos que habían sido extraídos y remplazados por papel. Se calcula que el fallecimiento ocurrió alrededor del año 1100 d.C y que la identidad del monje podría ser la del maestro budista Liuquan.


Foto www.recreoviral.com

Con la llegada en 1868 de la restauración del emperador Meiji se prohibió tajantemente estos rituales ordenando que se parasen incluso aquellos que ya estaban en proceso. Pero lejos de ser determinante, son varios los monjes que incluso décadas después de este decreto imperial, murieron momificados tal y como les indicaba su arraigada creencia y su poderosa fe.


Foto www.facebook.com

Es difícil hacerse una idea de hasta qué punto la fe puede ser combustible inagotable para el ser humano y necesario en ocasiones para llevar a cabo hazañas del orden de lo increíble e inalcanzable. El poder de la mente, la sugestión infinita, el adentrarse en ése universo abstracto y paralelo que no entendemos pero cuya existencia es tan palpable como visible a ojos de aquellos que logran traspasar el umbral de lo racional, es también reflejo de las poderosas facultades que tiene el ser humano para alcanzar determinados objetivos. En estas líneas y de manera resumida, vemos como esa fe exacerbada llevada al extremo más infinito de su condición, fue el combustible utilizado por un reducido número de monjes asiáticos en su particular búsqueda del Nirvana, aunque para llegar a alcanzarlo tuvieran que convertirse en auténticas momias… aún con el corazón palpitando por la vida.

Aportes y datos:

National Geographic (Artículo de Carme Mayans)

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/monjes-que-se-automomificaron-vida_13641

Japón Secreto

https://japon-secreto.com/momias-de-japon-vivas-sokushinbutsu-monjes-budismo/

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Sokushinbutsu



 


 

 

 

 


26 abril 2020

LA CUEVA DE LOS NADADORES Y DE LAS BESTIAS


J.J.D.R.
La meseta de Jilf al Kebir, gran barrera de maciza roca con una extensión similar a la de Puerto Rico, se eleva alrededor de trescientos metros sobre el suroeste egipcio muy cerca ya de la frontera con Libia. Es éste un lugar extraño. Antiguo y místico. Un rincón del mundo en donde aún hoy día los beduinos, esos grandes viajeros capaces de interpretar los vientos y las huellas de la arena, se alejan de ciertos “Wadis” o valle cuando el silencio es roto por los susurros y cánticos de los “Djinns”, espíritus o demonios del desierto que deambulan por estos parajes como centinelas de senderos hoy perdidos en el tiempo y la memoria.

Atardecer en el Sahara, Foto subida de la red
Así lo atestiguó el conde húngaro Ladislaus Eduard Almásy o como gustaba le llamasen Lászlo Ede, cuando tras media vida pasada entre las arenas del desierto africano describía las experiencias de los beduinos cerca de estos valles de silencio y que él mismo contó haber experimentado en alguna que otra ocasión. Lászlo, explorador insaciable, recorrió grandes superficies del Sáhara Oriental entre los desiertos de Libia, Sudán y Egipto y exploró territorios inexpugnables como espía al servicio del ejército Alemán.

Lászlo Ede en la cueva de los nadadores, Foto www. bradshowfundation.com
En una de sus muchas travesías se dio de bruces con un lugar mágico, un rincón inigualable, un paraje insólito que está considerado la “Capilla Sixtina del Sahara”, redescubriendo con su hallazgo en 1933 para la arqueología y el mundo, las magníficas pictografías de la Cueva de los Nadadores, descubrimiento que detallaría en su libro “Nadadores del desierto” publicado en 1939. Una cueva de los nadadores ubicada en medio de uno de estos valles de silencio alejada de rutas transitables por caravanas o sendas viajeras y en cuyos alrededores algunos cuentan se sigue escuchando el lamento o cántico de esos espíritus o “Djinns” que tanto respeto despierta entre los beduinos del desierto.

Foto www.cadenaser.com
La cueva de los nadadores perteneciente al periodo más reciente de nuestra última glaciación conserva en sus paredes y granítico domo, decenas, cientos de figuras neolíticas dispares que muestran un lugar muy distinto al que hoy podemos contemplar, estando en ellas representados animales como jirafas, antílopes, elefantes o avestruces, mezclados entre seres humanos que nadan de un lado a otro de la cueva como flotando, en una representación inequívoca de que esta zona desértica fue antaño un vergel repleto de vida.

Detalle nadadores, Foto subida de la red
Por doquier, manos de mujeres, hombres y niños, quedaron impresas en perfecto negativo en la piedra y se observan con nitidez haciendo sentir la presencia misma de sus antiguos creadores, aquellos cazadores - recolectores, que utilizaron la cueva como morada y centro neurálgico de su mundo ancestral, epicentro espiritual del clan, su camposanto y su cuna, y el lienzo en donde plasmar sus quehaceres, alegrías, miedos y ensoñaciones.

Foto www.nachoares.com
Estudios geomorfológicos realizados en 2007 por el egipcio Emau Ghoneim logró identificar una región al norte de la región de Darfur en Sudán de más de 30.000 kilómetros cuadrados bajo las arenas del desierto, y puso en contesto la importancia geográfica del entorno del Sahara en la época en la cual se asentaron los primeros humanos en la meseta de Jilf al Kebir.

Detalle grabado manos, Foto subida de la red
La cueva de los nadadores se hizo mundialmente famosa gracias a la novela de Michael Ondaatje el paciente inglés y su posterior y magnífica adaptación cinematográfica de 1996 dirigida por Anthony  Minghella y galardonada con 9 premios Òscar de la Academia de Cine Norteamericana. Ambas adaptaciones, tanto literaria como cinematográfica, refieren aspectos de la vida de Lázslo Ede. En concreto en la película aparecen imágenes en donde la cueva de los nadadores se muestra como punto referencial, aunque para el rodaje se utilizó una réplica exacta. La belleza de las imágenes de la cueva acrecentó la fama del recinto e hizo que sufriese la llegada masiva de turistas y curiosos con consecuencias devastadoras para el yacimiento debido a los desperfectos que ocasionaron vándalos inconscientes y desalmados llevándose fragmentos que contenían pinturas, otros que se dedicaron a realizar sus propios grafitis dentro de la cueva, los que dejaron sus basuras y algunos estúpidos que impregnaron las pinturas de las paredes con agua porque de esa manera obtenían mayor contraste a la hora de fotografiarlas. La estupidez humana no tiene límites, y no respeta ni tan siquiera los lugares donde por primera vez el palpito humano comenzó a latir, a tomar conciencia de su propio ser y su significado dentro de un clan o sociedad, y de todo ése conjunto dentro de nuestro mundo.


Foto es.wikipedia.org

En la misma meseta de Jilf al Kebir y dentro de la región de Gobernación de Nuevo Valle se halló otra maravilla rupestre comparable a Altamira, otro Lascaux, una cueva neolítica que es un enorme catálogo pictográfico que encierra enorme simbolismo al igual que mucho misterio.

Foto www.reydekish.com
La cueva de Las Bestias fue descubierta en el año 2002 por los arqueólogos Massimo y Jacopo Foggini y Ahmed Mestikawi. Con más de 5000 imágenes de gran detalle, esta caverna que está parcialmente al aire libre, es un auténtico tesoro para arqueólogos y paleontólogos. Tiene unas dimensiones de 17 metros en su interior y unos 3 metros de altura. Sobre todo destaca la magnífica preservación de los pigmentos utilizados que hace que las pinturas aún mantengan gran parte de su colorido original. Por todas partes se pueden observar seres humanos que parecen bailar y flotar o nadar rodeados en todo momento por extrañas bestias.

Foto www.clarin.com
Estos peculiares seres enormes, llamados “bestias”, fueron representados con forma de felinos, con una gran  cola larga y patas que terminan en pies humanos. Aunque lo que más llama la atención es que todas carecen de cabeza y aún algunas de estas representaciones parecen devorar o vomitar figuras humanas. El conjunto de esta cosmología de figuras extrañas se realizó en tonos rojos, amarillos y ocres, fundidos en negro junto a manos de diversos tamaños.

Foto www.ksta.de
Las más pequeñas de estas huellas, las cuales quisieron ser identificadas como de recién nacidos por su pequeño tamaño, han sido epicentro de diversos estudios, siendo de especial consideración el estudio realizado por la antropóloga Enmanueelle Honoré, quien planteó la posibilidad de que no fueran humanas. Tras realizar comparativas en primer lugar con ciertas especies de primates y monos, está convencida de que se trata de las huellas de las patas delanteras de algunos saurios como el lagarto monitor las que más se ajustan al patrón dejado en esta cueva. Aún es tema de debate, pero no deja de ser curioso, como lo es que en el techado de la cueva aparezcan pies gigantes grabados a más de tres metros de altura.  

Detalle cueva de las bestias Foto subida de la red
La ubicación de la cueva de las bestias es de complicada localización. No es tan popular como la de los nadadores y su conservación ha sido mucho mejor. Su protección es de suma importancia y para poder realizar una visita es necesario solicitar un permiso militar especial e ir acompañado de la policía.

Foto www.metro.co.uk
Lo que hoy es tierra yerma y árido horizonte, antaño fue valle fértil y vergel de vida. Aquello que el sol hoy quema y ennegrece fue plácida sombra y manantial de frescos atardeceres, refugio para nuestros antepasados, quienes bordaron la piedra de huellas y sombrearon las paredes de sus moradas con escenas de sus vidas,  dejándonos como presente, relieves y grabados como un legado que tratamos de descifrar para lograr entender quienes fueron y cómo vivieron estos misteriosos nadadores del neolítico y de nuestra historia humana.

Aportes y Datos:
Nacho Ares
Arqueologia en Red
El Rincón de Sele
Clarín
Wikipedia
Reydekish


12 febrero 2017

SIGIRIYA (LA ROCA DEL LEÓN)

J.J.D.R.
En la provincia central de Sri Lanka, a unos 25 kilómetros de Dambuya, en pleno corazón del denominado triángulo cultural del país asiático compuesto por Anradhapura, Polonnaruwa y Sigiriya, se eleva una enorme roca, antigua huella de un volcán extinto sobre cuya superficie, desde tiempos ignotos, el ser humano sintió de cerca la energía de un lugar privilegiado y dominador de la llanura desde su atalaya en las alturas.

SIGIRIYA Foto www.nonelyplanet.com
Conocida como la roca del León se encuentra dentro del impresionante yacimiento arqueológico de Sigiriya cuyos restos, hoy día, nos muestra la fantasía y el ingenio derrochador de los constructores y arquitectos del rey Kasyapa, quién en el siglo V d.C ordenó la construcción de su impresionante residencia palaciega en lo alto de la roca a 370 metros sobre el nivel del mar. Mucho antes, desde tiempos prehistóricos, Sigiriya ya fue lugar de encuentro y asentamiento humano, teniéndose constancia de que sus cavernas, previamente ornamentadas y preparadas gracias a donaciones de los fieles budistas, fueron utilizadas como monasterio en el siglo III, aunque previamente y al menos 5000 años atrás, ya fue lugar de poder para los primigenios habitantes de la región.

Foto www.serenavacation.com
Su magnífica ubicación dominante ante la bastedad de una planicie revestida de verde floresta, sirvió para que las edificaciones palaciegas sirvieran a la vez como fortaleza militar en época de conflictos, los cuales no fueron pocos ni menores por las disputas territoriales y dinásticas que regaron con sangre la antigua Roca del León.

Foto www.tourblue.com
Los restos arqueológicos de Sigiriya fueron descubiertos y arrebatados del abrazo de la jungla en 1908 por el explorador británico Jonh Still tras la colonización de los territorios conocidos por aquel entonces como Ceilán por la corona inglesa. Aunque el que verdaderamente entendió el significado disperso y tatuado en los muros de piedra del complejo palaciego fue el arqueólogo srilanqués Serenat Paranavithana, al descifrar los textos antiguos y publicarlos en su gran obra de dos volúmenes que fueron publicadas en Oxford bajo el título de “Los glifos de Sigiri”, así como su también afamada obra historia de Sigiriya, con la que puso en el mapa moderno todo el conjunto histórico de la roca del León de Sigiriya.

Foto www.ceylontouradvisor.com
Los visitantes que se desplazan por las galerías y estancias de Sigiriya quedan sorprendidos ante la magnitud de las instalaciones palaciegas. Se puede caminar por los amplios jardines, admirarse con los frescos y murales que decoran las murallas y terrazas o apreciar los numerosos estanques regados por cisternas y fosos aún repletos de agua en los que los cocodrilos, tiempo atrás, campaban a sus anchas rodeados por pequeños muros de piedra.


Pero sin duda alguna, el monumento que destacó por encima de todo en Sigiriya y que le dio nombre a la roca fue dos enormes esculturas de león, centinelas de piedra enladrillada roja que guardaban las puertas de entrada y subida al palacio real. Hoy día tan sólo quedan las enormes garras de uno de ellos, y sirven para hacernos una idea de lo impresionante que tuvo que ser observar tan descomunales monumentos. 

Foto www.tropicalceylon.com
Entre las garras se encuentra el sendero de escaleras de ascenso al palacio, recorrido en el que se pasa por terrazas bellamente pintadas con frescos de hermosas mujeres con torsos desnudos datados en el siglo V, y que supuestamente son ninfas celestiales, concubinas del rey o representaciones pictóricas de la diosa Tara, importante figura del budismo tántrico.

Foto www.tokitan.tv
Se estima que en todo el complejo había cerca de 500 grabados, pero tan sólo unos pocos han llegado en buenas condiciones hasta nuestros días. Las escaleras que ascienden hasta las terrazas superiores del palacio ahora están cubiertas con una malla metálica que protege al visitante, y múltiples elementos de seguridad como barras de hierro y agarraderas que hacen más llevadera la incómoda subida, y que nos da una idea de cómo habría sido ascender en la época de esplendor del palacio y sobre todo cómo hicieron para construirlo y llegar a pintar los murales que hoy se pueden ver en piedras de ubicación inaccesibles.

Foto www.misstourist.com
El yacimiento arqueológico de Sigiriya es patrimonio de la humanidad de la UNESCO desde el año 1982, y es uno de los iconos turísticos más destacados de Sri Lanka. Uno de los mejores lugares para apreciar la magnífica ubicación de la roca del León es ascendiendo a su pequeña hermana la roca Pirudangala, que situada justo en frente ofrece unas maravillosas vistas de Sigiriya y dicen que unos atardeceres inolvidables.

Foto www.viajessrilanka.es
El sol de oculta tras el horizonte. Los tenues matices del atardecer comienzan a ascender por la piedra volcánica mientras el sonido de la selva cercana se pierde entre las escaleras que ascienden persiguiendo las tinieblas y devorando el esplendor de una época de placeres y lujo desbordado en las alturas de Sigiriya.

Aportes y Datos:
Bibliografia
El hombre y la Tierra (geographica)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Sigiriya
La sociedad Geografica
http://www.lasociedadgeografica.com/blog/tag/sigiriya-sri-lanka/




31 agosto 2016

BUDA GIGANTE DE TIAN TAN

J.J.D.R.
El Buda gigante del templo del cielo en Pekín simboliza la serena paciencia y la sabiduría que se encuentra en la meditación interior, una luz que emerge de la piedra y se convierte en un amplificador de plegarias que viajan hasta perderse en un camino invisible hacia un universo infinito. Es icono de armonía entre las personas, entre pueblos, entre naturaleza, religión y alma humana. Como tal, su colosal y sedente figura, se observa desde la lejanía como si fuese un faro erigido para guiar los pasos de los fieles peregrinos.

BUDA GIGANTE Foto www.fineartamerica.com
La estatua de bronce del Buda Amoghasiddhi tiene una altura de 34 metros y un peso de 250 toneladas. Está ubicada en Ngong Ping en la isla de Lantan muy próximo al monasterio de Po Lim en Hong Kong. Su construcción finalizó el 28 de diciembre de 1993 tras 12 años de trabajo en el que fueron ensambladas un total de 202 piezas de bronce.

Foto www.pinterest.com
El gran Buda muestra su serenidad y majestuosa elegancia sobre el horizonte cercano, mientras eleva su mano derecha ejerciendo con fuerza su protección y la eliminación de cualquier atisbo de aflicción sobre la gente. La figura del gigantesco Buda se alza sobre un pedestal de triple plataforma con forma de flor de loto rodeado de seis bellas estatuas también de bronce que realizan ofrendas de flores, incienso, lámparas, ungüentos, fruta y música y que es conocido como “La ofrenda de los seis Devas” que simbolizan caridad, moralidad, paciencia, celo, meditación y sabiduría, todos ellos atributos esenciales para poder llegar y entrar en el Nirvana.

FASE DE CONSTRUCCIÓN Foto www.plm.org.hk
Para alcanzar la figura de Buda hay que ascender 268 escalones que transportan al peregrino o el turista hacia un escenario tan bello como místico. El gran Buda representa la hermandad entre hombre y naturaleza, la simbiosis perfecta entre” ser vivo” y el espíritu eterno de Gaia. Por ello, su establecimiento en el templo del cielo no es nada casual, siendo toda una experiencia viajera alcanzar la cima del monte tras ascender durante 25 minutos en el teleférico Ngong Ping 360 desde la localidad de Tung Chung, con sus hermosas vistas del mar rodeado de montañas que dejan en nada la enorme apariencia de la gran urbe asiática.

Foto www.lista.20minutos.es
Para aquellos turistas aprensivos que no gusten de experiencias arriesgadas o simplemente tengan pánico a las alturas, se puede alcanzar la cima del templo y visitar su museo permanente simplemente tomando un autobús, el cual les deja en la plataforma o base de la loma para luego ascender el sendero que alcanza la cabeza de Buda, sendero que fue construido y adaptado para personas con movilidad reducida.


El sol comienza a ocultarse lentamente sobre la gran urbe. El tiempo agita la vida en la llanura de metal y cemento y el rugido del tránsito cotidiano apenas deja percibir el susurro sereno que apacible se desvanece como rocío de lluvia desde el templo del cielo.

Foto www.microtravelling.com
El gran Buda ora al viento. Ora a la lluvia y el cielo, ora de mañana y sus oraciones se pierden en la tarde…, hasta llegada la noche de frío invierno, momento en que sus plegarias de paz y armonía encienden el firmamento.

Aportes y Datos:
Disfruta Hong Kong
https://www.disfrutahongkong.com/gran-buda
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Buda_Tian_Tan


15 septiembre 2014

MONASTERIO DE KIPINA

J.J.D.R.
En la región griega de Tzoumerka en las cercanías de la localidad de Kalarytes y sobre un rocoso acantilado que estrecha el paso del río Kalarytiótiko, se horadó la piedra caliza para construir un lugar de culto en las alturas que mirase desde el cielo el transitar del tiempo desde una atalaya magnifica alejado de posibles intentos de expolio o ataques externos. Su nombre es Monasterio de Kipina, y es su arquitectura, una increíble mezcla de tesón y pintoresca belleza.

MONASTERIO DE KIPINA Foto www.tectonicablog.com
El monasterio fue construido utilizando la entrada de una antigua cueva en la escarpada pared de un grisáceo desfiladero. Reconstruido en el siglo XVIII y dedicado al culto de la Asunción, el lugar ha sido habitado desde época bizantina, cuya primera edificación, según algunos escritos antiguos, fue en el año 1212 por orden del obispo Gregory.

Foto www.pbase.com
La ubicación del monasterio hace que visitar el lugar se convierta en toda una aventura. Para acceder a él hay que ascender un buen tramo por un estrecho sendero de peldaños labrados en la roca y ajenos a cualquier apoyo, cuerda o abrazadera, que le brinde un mínimo de seguridad.

Foto www.crestidortonox.ro
En el último tramo del trayecto hay que atravesar un puente colgante de madera, el cual, al disponer de un sistema elevadizo, en caso de urgencia se convertía en un eficaz método de disuasión ante un posible invasor interponiéndose, entre la entrada del monasterio y el sendero, un enorme vacío casi insalvable.
El monasterio cuenta con dos niveles, en los que se ubican las celdas de los monjes, una recepción, un patio, la zona donde están las criptas, una pequeña basílica bellamente adornada con frescos del siglo XVII y la hospedería, desde la cual se pueden obtener las mejores vistas del hermoso paisaje que resguarda este curioso monasterio.

Foto www.tzoumerkalakmos.gr
El monasterio pertenece desde 1931 al obispado de Loannina. Hoy día el monasterio está totalmente restaurado y es posible visitarlo, previa obtención de permiso por parte de los sacerdotes del monasterio de Troukay, del que depende directamente.

Lugares de culto en ubicaciones excepcionales hay muchos en el mundo. Algunos de ellos hoy día apenas son un montón de viejas estructuras aisladas en lugares remotos e inaccesibles. Otros tantos se han conservado de forma casi milagrosa, mostrándonos de qué es capaz el hombre cuando siente la necesidad de aislarse del resto de mortales. Aunque, cuando uno contempla la dificultad que entraña una construcción como la de Kipina, no puede eludir preguntarse cómo eran las vidas de aquellos obreros y cuáles fueron las condiciones en las que desempeñaron sus labores allá arriba, colgando sus vidas en la pared de la montaña, dejando el final de su jornada laboral en manos de la providencia.

Aportes y Datos:
Tectónica Blog
http://tectonicablog.com/?p=58544
Epirustreasure.org
http://epirustreasures.gr/?p=3351&lang=es

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