28 junio 2015

ANGELO D`ARRIGO (EL CÓNDOR HUMANO)

J.J.D.R.
Angelo D’Arrigo nació en Catania (Sicilia, Italia) un día 3 de abril de 1961. Se licenció en Educación Física y trabajó como guía de montaña y monitor de esquí alpino. Pronto comenzó a emplear todas sus facultades físicas y técnicas para alcanzar logros individuales en deportes extremos como vuelos en parapente o vuelos sin motor y ultraligeros. Sin duda alguna, volar se convirtió en su gran pasión, y durante muchos años las nubes del cielo y las corrientes ascendentes fue la morada donde diseño sueños tan extremos como bellos.

ANGELO D`ARRIGO CON EL ÁGUILA NIKE Foto www.angelodearrigo.com
“Los límites no existen”, fue su lema en vida, frase que llevó grabada en su casco y que le servía incluso como dirección de correo electrónico. Su pasión por volar conjugaba a la perfección con su otra gran pasión, la ornitología. Posiblemente su vida comenzó a cambiar en el año 2001 cuando entró a formar parte de un proyecto creado a su medida, en el cual, su experiencia en vuelos sin motor y su conocimiento ornitológico, le llevaría a recorrer medio mundo tras las aves migratorias del planeta en un proyecto que fue denominado “Metamorfosis”.

VOLANDO CON LAS GRULLAS Foto www.themoscowtimes.com
Su primera expedición le llevó a cruzar el desierto del Sahara y el mar Mediterráneo hasta el norte de Europa siguiendo de cerca con su parapente el vuelo migratorio de una majestuosa águila a la que llamó Nike. Esta hermosa aventura, le permitió realizar el recorrido que estas aves emprenden cada año en primavera partiendo desde el corazón del desierto africano, convirtiéndole en el primer ser humano que conseguía completar distancia tan larga en un vuelo sin motor. Un año después, en 2002, se puso al frente de un nuevo proyecto ornitológico llevado a cabo por el Instituto de Investigaciones Ruso. 


En este caso, se preparó una bandada de grullas siberianas nacidas en cautividad y en grave peligro de extinción con las que Angelo convivió en todo el proceso de incubación. Desde que rompieron el cascarón, todas las aves de aquella bandada vieron a Angelo como su madre biológica, tal y como el padre de la etología Konrad Lorenz (Premio Nobel y conocido popularmente como papá oca), demostró que sucedía con estas aves en sus trabajos de investigación científico. 

Foto www.bydanjohnson.com
Cuando las grullas estuvieron preparadas para afrontar el viaje migratorio, Angelo les mostró el camino a través de 5300 kilómetros desde el círculo polar ártico, atravesando Siberia hasta la meseta Iraní tras cruzar el mar Caspio en una travesía que duró seis largos meses. Durante el viaje, en el que Angelo guiaba a las aves desde su parapente, enseñó a las aves los lugares de descanso previamente estudiados, así como la ventaja de utilizar y rentabilizar esfuerzos utilizando las corrientes térmicas ascendentes. El proyecto ornitológico ruso fue todo un éxito alabado por la comunidad científica.


El parapente utilizado por Angelo fue diseñado en los laboratorios de Elasis, construido en la fábrica de Icaro 2000 y probado en el túnel de viento de Fiat. El diseño del parapente simulaba a la perfección la silueta de un cóndor, con unas alas negras de gran envergadura y aerodinámicamente perfectas. Los vuelos se realizaban a gran altitud soportando temperaturas extremas. Para tener en todo momento un control específico sobre el cuerpo de Angelo, se diseñó un instrumento que medía sus constantes vitales en todo momento, y registraba datos específicos del vuelo, tales como altitud, velocidad y coordenadas. Además, Angelo utilizaba una máscara que le proporcionaba oxígeno que le ayudaba a elevarse a más de 14.000 metros de altitud.

Foto www.vimeo.com
“Gracias a la tecnología, el hombre, hoy día puede cumplir el sueño de volar, como lo imaginó Leonardo Da Vinci. Volar es la máxima expresión de libertad” Angelo D’Arrigo.

Foto www.iloveagriento.it
En el año 2004, concretamente el 24 de mayo, varios alpinistas que estaban a punto de coronar la cima del Everest, se quedaron de piedra al ver como un hombre dirigiendo una enorme ala delta pasó a escasos metros de sus cabezas en vuelo picado. El hombre no era otro que Angelo D’ Arrigo cumpliendo un reto que hasta el día de hoy nadie ha vuelto a realizar, al lanzarse desde 9.000 metros y sobrevolar la cima del pico más alto del planeta, soportando temperaturas de 50 grados bajo cero durante cuatro horas y alcanzando velocidades de 200 kilómetros a la hora. A parte de la mítica marca deportiva que consiguió en el Everest, aquel trabajo de campo sirvió para reintroducir un águila del Himalaya nacida en cautiverio, especie en grave peligro de extinción.  Aquella irrepetible gesta terminó por encumbrar a un hombre al que comenzaron a apodar como el hombre pájaro o el cóndor humano.

SOBREVOLANDO EL EVEREST Foto www.angelodearrigo.com
Un año más tarde volvía a elevarse con sus alas postizas para sobrevolar la mítica cordillera andina y el impresionante Aconcagua, recorriendo la distancia que separa Buenos Aires de Santiago y maravillándose al contemplar por vez primera el regio vuelo de los cóndores a más de 10.000 metros de altura. Este mismo año vio la luz su libro “En volo sopra il mondo” en cuyas páginas narra sus increíbles experiencias a lomo de parapente, tiñendo cada letra de amor y respeto para y por las aves del mundo.

SOBREVOLANDO EL ACONCAGUA Foto www.explorersweb.com
Posiblemente el avistamiento de aquellos cóndores volando libres sobre la cordillera andina, le llevó a centrarse totalmente en el que sería a la postre su último proyecto ornitológico. Inca y Maya fueron los nombres que Angelo puso a dos crías de cóndor que nacieron en el laboratorio de biología del Falcon Breeding Center de Viena, y que le fueron cedidas para ponerlas en libertar en su medio natural.

Foto www.bolg.daum.com
Lo cóndores no son capaces de volar sin la ayuda de sus madres. As í que Angelo, una vez más, optó por asumir ése gran compromiso y se dedicó en cuerpo y alma en la crianza de los pequeños polluelos. Cuando Inca y Maya apenas eran dos pequeños huevos, Angelo estuvo presente en todo el proceso de incubación llevado a cabo en una granja de experimentación aviar situada en la falda del monte Etna. 

ANGELO CON INCA Y MAYA Foto www.explorersweb.com
En este lugar, rodeado de altas cumbres y grandes y solitarias extensiones de terreno solitario, nacieron Inca y Maya, y desde bien temprano Angelo comenzó a impartir las primeras clases de vuelo. Para que las aves no extrañasen la silueta del que consideraron su progenitor, la tela del parapente estuvo cubriendo el nido durante toda la incubación para que las pequeñas aves se acostumbrasen a su presencia.

Foto www.explorersweb.com
Un año antes de que Inca y Maya pudieran ser puestas en libertad en el valle de Urubamba (Perú) Angelo D’ Arrigo moría de forma trágica.
El día 26 de marzo de 2006, con tan solo 44 años de edad y mil sueños y aventuras aún por completar, el genial Angelo fallecía al precipitarse el ultraligero que pilotaba un amigo y en el que él era el acompañante en una exhibición en la localidad de Comiso en Sicilia.

Foto www.ragusanews.com
El trágico suceso conmocionó al mundo del deporte extremo y a la sociedad ornitológica. Moría un emblema, un icono del aire, un soñador, un gran aventurero y amante de las aves y la libertad. Laura, su esposa y sus tres hijos, completaron su sueño y finalizaron el proyecto Cóndores del Perú con el compromiso del gobierno peruano, poniendo en libertad en el valle sagrado de Machu Pichu a Inca y Maya, quienes seguramente fueron acompañadas muy de cerca en ese día tan especial por el alma incansable y soñadora de Angelo D` Arrigo.

PASEANDO CON SU MUJER LAURA MANCUSO Foto www.blumedia.info
En el año 2006 le fue concedido el prestigioso premio Laureus (como mejor deportista del mundo) en la categoría de deportes extremos. La votación que determinaba al galardonado se cerró tiempo antes del trágico accidente de Angelo. Su esposa Laura Mancuso fue la encargada de recoger el premio en el Forum Auditorio de Barcelona profundamente emocionada y rodeada del calor y la admiración de un público entregado hacia el trabajo realizado por su marido.

Foto www.flymicro.com
Le faltó sentir que su cuerpo se llenaba de plumas. Le faltó ver como al final de sus extremidades le crecían garras o palmípedos apéndices a la vez que en su rostro aparecía la curvatura vigorosa de un pico afilado. Le faltó ser capaz de ver una presa a gran distancia, y disfrutar sin arneses ni anclajes de propias y sedosas alas capaces de llevarle a cualquier lugar del mundo.

Foto www.aventuraitalia.it
Le sobró pasión, como le sobraba coraje y valentía, y su vida estuvo guiada por un sueño idílico y fabuloso hasta el final de sus días. Y soñando ser ave…, condujo sus postizas alas entre las nubes de las más altas cumbres dejándose llevar por las corrientes de los mares, atravesando desiertos y llanuras inmensas de hielo, conduciendo su vida arropado por las aves migratorias de medio mundo… como un pájaro más, como un ave grande y soñadora que creció en un cuerpo humano mientras su alma prefería volar con los regios cóndores, las bellas grullas, los enormes albatros, las águilas o el fugaz halcón peregrino.

Aportes y Datos:
Web Angelo DÀrrigo
http://www.angelodarrigo.com/home_es.php
El mundo.es
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/04/03/obituarios/1144047974.html
www.summitpost.org
The Guardian
http://www.theguardian.com/news/2006/apr/01/guardianobituaries.mainsection









14 junio 2015

ISLA DE PASCUA (EL OMBLIGO DEL MUNDO)

J.J.D.R.
La isla recibe los últimos rayos de un sol que acaricia el horizonte en su rápido descenso. Desde lo alto del volcán Manga Terevaka, la magnitud del océano en el litoral pascuense desvela la soledad de un lugar alejado de todo. La luna aparece reflejando furtivamente su circunferencia sobre la laguna del cráter Rano Aroi, mientras su luz blanca y eterna, perfila el contorno de figuras extrañas que rodean el cráter y aparecen esparcidas por toda la isla.
Los singulares monolitos pétreos miran al cielo con sus grandes ojos vacíos   escudriñando el firmamento en busca de alguna antigua respuesta o señal definitiva que les devuelva su arcaico y perdido esplendor de épocas pasadas.

ISLA DE PASCUA, MOAIS
Los moáis de Rapanui, alzados sobre sus pedestales, ejercen de centinelas de la ínsula más alejada del mundo, y son los insignes portadores de la única verdad sobre el gran misterio que encierra la isla de Pascua.
Perdida en medio del océano Pacífico, a 4.100 km de Haití y 3.700 de la costa chilena, isla de Pascua es el lugar más recóndito del planeta. Por ello el nombre nativo que recibe la isla es “Te pito o Te henua” que significa “Ombligo del mundo”.


Foto www.senderosnativos.com
Isla de Pascua o Rapanui, así llamada por los pascuenses, pertenece a la región de Valparaíso (Chile) desde 1888. Desde el año 2007 formar parte de un territorio que goza de un estatuto especial, y en 1995 la UNESCO la incluyó en la lista de lugares patrimonio de la humanidad.
Fue el navegante holandés Jacob Roggeveen quien tras iniciar su viaje en Texel -la mayor isla de la Frisias- y después de recorrer el litoral chileno, descubriría la isla para los europeos el domingo 5 de abril de 1722, día de pascua.
Posteriormente llegaría a la isla en 1770 el navegante español Felipe González de Ahedo, cuya expedición realizó el primer mapa cartográfico de la isla, y más tarde llegaría James Cook en 1774 y Jean- Francois de la Pérousse en 1786.
Tras el arribo en el litoral pascuense de los europeos la isla pasó a formar parte de las rutas establecidas entre Oceanía y Sudamérica convirtiéndose en lugar de paso para los navíos oceánicos.

Foto www.miatletic.com
La tuberculosis y la viruela transmitida por los extranjeros diezmaron rápidamente la población nativa. Las enfermedades mataban sin contemplación y el negocio de la esclavitud contribuyó enormemente al declive de las etnias locales que, a su vez, mantenían conflictos por la hegemonía sacerdotal. En este periodo convulso fueron derribados los centros ceremoniales. La clase sacerdotal también fue derrocada perdiéndose con ello las claves para descifrar su antigua escritura “Rongo Rongo” que, hoy día, sigue sin ser comprensible.
Se estima que cerca de 10.000 personas habitaban Rapanui en su época de máximo apogeo. En 1877 sólo quedaban 110 nativos en la isla.


Las crónicas de los primeros viajeros que llegaron hasta el litoral pascuense, narraron cómo la isla estaba repleta de monolitos pétreos de gran tamaño que miraban al cielo. Lo más distintivo de estas figuras eran sus grandes orejas y el tocado que cubría sus enormes cabezas. Los nativos les llamaban Moáis y les rendían culto. Cincuenta años después de la llegada de los europeos apenas quedaba alguna escultura en pie. Las tribus rivales en conflicto derribaron los moásis de sus ahus (plataformas) sobre las que se alzaban las canteras donde fueron esculpidos tumbando con ello el culto a los dioses que tanto sacrificio les había exigido.
El poder social y la jerarquía de Rapanui se ponían en manos de los más valientes jóvenes de cada clan social. Diez eran los linajes que en una desenfrenada carrera, competían por apoderarse del primer huevo depositado por “Manu-tara”, una gaviota que anida en un pequeño islote frente a Orongo. La recompensa para el primero que consiguiese el trofeo era la denominación como Tangata-Manu, considerado desde entonces la reencarnación del dios Make-Make.


El gobierno de la isla recaía desde entonces en el clan vencedor y seguramente las rivalidades continuas entre linajes harían de cada sucesión en el poder un periodo de calvario para los súbditos del nuevo gobierno. Posiblemente estas continuas rivalidades fueron las causantes del declive social y el arremetimiento contra cualquier signo sagrado que pudiera recordar a un clan enemigo, cuyos caciques eran representados posteriormente en un nuevo moái.
De dónde cómo y cuando llegaron los primeros pobladores a la isla, poco se sabe y muchas son las teorías e hipótesis barajadas.


Siguiendo el rastro de las tradiciones orales pascuenses, los primeros habitantes que arribaron a la isla llegaron tras escapar del hundimiento de una enorme isla o continente llamado Hiva, actualmente sin identificar.
Los expertos establecen como fecha de la llegada de los primeros pobladores alrededor del sIV d.C. Los rasgos físicos esculpidos en la piel pétrea de los moáis no son representativos de la población polinesia, lo que ha contribuido a especular con su posible origen sudamericano, concretamente con la cultura Mochica del norte del Perú. La influencia Inca en Pascua es apoyada por muchos investigadores. En 1947 el noruego Thor Heyerdahl realizó una expedición que partió desde Perú y recorrió 4700 millas hasta alcanzar 101 días después la isla polinesia de Tuamotu utilizando barcos hechos de troncos de madera de balsa y guiándose por el impulso del viento y la inercia de la corriente y las mareas. La expedición llamada Kon tiki, nombre que hace referencia al dios solar inca Viracocha, llegó a la isla y demostró con éxito que los antiguos moradores del Tinhuantisuyo pudieron haber realizado este tipo de travesía llegando a las islas del pacífico polinesio en época antigua.

Expedición Kontiki
La teoría que esgrimen los más heterodoxos atribuye un origen polinesio a los primeros pobladores de Pascua. Los moáis representarían a los caciques locales. Pero en una cantera se encontraron cerca de 400 moáis aún en fase de tallado. Pensar que 400 caciques gobernasen en un periodo tan corto de tiempo o en un mismo momento es complicado de entender y aceptar.
Los moáis aparecen repartidos por todo el litoral pascuense. Alzados en sus plataformas sagradas (ahus) todos miran hacía el interior de la isla menos un grupo de siete esculturas que fueron erigidas mirando hacia el profundo océano.


Sobre este grupo de vigías del océano, las tradiciones dicen que representan a los siete exploradores que llegaron por vez primera a la isla.
Se piensa que fueron tallados y esculpidos por los nativos de la isla entre los siglos XII y XIII, y eran la representación de sus antepasados que, una vez alzados sobre sus sagradas plataformas, velarían por el pueblo con su poder divino.
Fueron elaborados cortando la piedra volcánica con herramientas de basalto y obsidiana. Los bloques de piedra eran seccionados en las canteras y después semienterrados para esculpir los detalles del rostro.


Cómo hacían para levantar y transportar bloques de roca de varias toneladas es uno de los grandes misterios de Pascua. A los moáis se les colocaba originariamente unos moños o sombreros de piedra roja (escoria volcánica) llamados “Pukao” que llegaban a pesar hasta 10 toneladas, y eran colocados sobre la cabeza de la estatua una vez estaba en pie. Después se cubría las cuencas de los ojos con placas de coral confiriéndoles un aspecto más expresivo y vivaz.


Sin evidencias de la utilización de maquinaria para poder alzar tanto peso a varios metros de altura, los expertos sólo pueden hacer conjeturas sobre tal proceso.
La deforestación en la isla de Pascua es quizás una evidencia del proceso utilizado para la construcción de los moáis. La madera de los árboles, hoy prácticamente inexistentes, pudo ser utilizada para realizar rampas por las que deslizar las enormes piedras desde las canteras donde eran esculpidas y, probablemente, confeccionar poleas, trineos o alguna maquinaria aún sin descubrir que les ayudase en tan fatigoso trabajo. 


Hemos de tener en cuenta que los nativos de Rapanui no contaban con la ayuda de animales de carga, y la ubicación de algunos moáis, distribuidos en lugares de muy difícil acceso, complica aún más cualquier explicación plausible.
El monolito de mayor envergadura es conocido con el nombre de Paro. Es un moái de toba volcánica de de 11 metros de altura y 85 toneladas de peso para cuya construcción se estima fueron utilizados una veintena de hombres durante todo un año. En la actualidad la escultura se encuentra derribada y seccionada en tres partes.


En una de las canteras se halló un moái en proceso de construcción de 21 metros que sigue dormido en su yacimiento terrenal. No hay dos estatuas iguales y repartidas por toda la isla se pueden observar cerca de 1000. Es de reseñar las facciones de los moáis con sus grandes orejas, boca descomunal, gran frente y una extensa planicie como nuca.
La práctica totalidad de las enormes caras de Pascua fueron esculpidas en las canteras situadas en las faldas de la ladera del volcán Rano Raraku, donde actualmente se pueden apreciar monolitos en su fase de confección.
Uno de los lugares más espectaculares de la isla es Ahu Tongariki, lugar ceremonial en el que 15 enormes moáis vigilan la isla desde su predominante posición.
Desde el año 1956 se lleva a cavo un continuo proceso de restauración de muchos moáis, pues como ya hemos visto, fueron derribados y abandonados cuando llegó el periodo decadente de las etnias nativas en Rapanui.


Hoy día Pascua es una isla turística a pesar de su distante ubicación. La construcción en los años 70 del aeropuerto Mataveri en la isla, ha permitido elevar los ingresos de los pascuenses ubicados en su capital Hanga Roa.
La isla de Pascua emerge del océano marcando con su litoral el ombligo del mundo. De su ancestral historia poco sabemos. ¿Quiénes fueron los primeros pobladores de Rapanui? ¿Qué les llevó a erigir los singulares moáis? ¿Cómo lograron transportar tan pesados monolitos hasta lugares casi inaccesibles de la isla?


Estas y muchas otras preguntas siguen hoy día sin respuestas. Lo único que nos legaron los antiguos pascuenses, es la mágica diapositiva de un mundo mítico y arcaico que, si bien no comprendemos en profundidad, nos fascina por su belleza y la fuerza que reflejan sus extrañas figuras alzadas sobre el litoral de Rapanui, como pétreos centinelas del océano, el cielo y los senderos que discurren entre los apretados riscos de la isla más alejada del mundo.

Aportes y Datos:
Texto de mi anterior Blog (Centinela del Sendero)




















                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    



01 junio 2015

CIELOMOTO

J.J.D.R.
Sobre una planicie de roja tierra, dos corrientes de aire se disponen a unir sus velos vaporosos entrelazando vientos viajeros y aglutinando en un solo punto la carga gaseosa que transportan sus etéreas alforjas. Acto seguido, tras un invisible contacto íntimo en las alturas, la masa cálida proveniente del Oeste reniega del frío tacto que desprenden los tentáculos de la masa del Este. Girando en círculos concéntricos, los dos lienzos de aire totalmente opuestos se tornan agresivos, irascibles, implacables uno con el otro como polos opuestos de un imán, comenzando a chocar entre sí tratando de distanciarse y hacerse con el dominio del epicentro de un gigantesco círculo que ya se ha formado en el cielo. Minutos después, las hostilidades aéreas han creado un inmenso agujero de negra techumbre y grisáceos bordes cuyo vórtice comienza a desplazarse con rapidez en dirección al suelo. El cielo se agrieta, se distorsiona, se oscurece y se rompe en mil pedazos dejando a la vista una ventana inmensa desde la que Gaia nos muestra una de sus magnas obras naturales, la recreación de un espectáculo único y sobrecogedor…el aterrador estallido de un “cielomoto”.

CIELOMOTO O SKYQUAKE, TORMENTA PERFECTA
Los denominados “Skyquake o cielomoto” es la expresión más parecida a un terremoto producido en el cielo. Qué provoca este impactante fenómeno natural es el punto de discusión que aún hoy día mantienen los científicos y especialistas en la materia. Se sabe que la causa más probable es la reacción explosiva resultante tras colisionar una masa de aire frío con otra de aire caliente. Pero aún está por demostrar qué hace que el cielo llegue literalmente a temblar haciendo que resuenen sonoros estallidos de los cuales han sido testigos miles de personas en el mundo. En este caso no es la tierra la que tiembla y se estremece, sino el cielo parece contraerse y rugir bajo una presión desconocida y aterradora.

Foto www.viajes.elpais.com.uy
El maravilloso escritor Washington Irving, quien nos deleitó con imágenes sutiles de los muros y jardines de la Alhambra en sus mágicos cuentos, describió este raro fenómeno haciendo alusión a que eran fantasmas jugando a los bolos en las montañas.

Foto www.meteorologiaenred.com
El cielomoto se ha podido observar en lugares tales como Pennsylvania y Florida (EE.UU), Australia o Santa Fe (Argentina).

Foto www.fyuxi.com
Las fauces de un gigante gaseoso se abren sobre el horizonte de un cielo agrietado y plateado de grises velos que caen como afilados colmillos deseosos de morder la parda y serena tierra. Se orquesta en el cielo un concierto de tambores de guerra que emiten acordes huecos cuyos estridentes ecos hacen que el mundo terrenal quede mudo de pánico. Girando y girando, la luz interna del cielomoto se torna brillante como la estela de una estrella, y las fuerzas que centrifugan las tripas de la enorme lavadora de aire y compuestos gaseosos, revienta en explosivos truenos haciendo que los corazones animados de los seres vivos de la tierra, queden afligidos y encogidos ante el miedo y el respeto que les inyecta la madre naturaleza.

Aportes y Datos:
BBC
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/12/141212_vert_fut_ciencia_estruendos_lp
Meteorología en red
http://www.meteorologiaenred.com/cielomoto-un-terremoto-en-el-aire.html