21 abril 2017

PERCIVAL HARRISON FAWCETT (LA CIUDAD PERDIDA DE Z)

J.J.D.R.
Hablar de aventura y exploración suele ser atrayente. ¿Quién no ha deseado, aunque sea por un momento, verse convertido en un intrépido aventurero? descubrir un gran tesoro o una civilización perdida legendaria, aunque ésta se encuentre oculta por una selva tan profunda que adentrarse en ella pueda significar enfrentarse a innumerables peligros. Si en una conversación, salen a la luz palabras como exploración y aventura, es posible que nos venga a la cabeza la icónica imagen de un señor con sombrero de ala ancha y chaqueta de cuero marrón que porta en su mano izquierda un látigo y en la diestra empuña una pistola. Supongo que Harrison Ford será recordado siempre como ése gran aventurero buscador de reliquias que todos quisimos ser de pequeño. Pues bien, hubo un Indiana Jones real, de carne y hueso. Un genial aventurero y explorador inglés que se pasó media vida buscando una legendaria ciudad perdida en las entrañas del Amazonas. Su nombre, Percival Harrison Fawcett y, aunque muchos aspectos de su biografía puedan parecer sacados de una película de ficción, su vida real fue una constante aventura, un colmado de épica y ambición por explorar lo desconocido, no exento de miedos, tragedia y desconcierto; ingredientes que sirvieron tras su desaparición como caldo de cultivo para acrecentar la leyenda que pesa sobre su figura incluso hoy día después de tanto tiempo transcurrido.

CORONEL PERCIVAL HARRISON FAWCETT
Percival Harrison Fawcett nació en Torquay (Inglaterra), concretamente en el condado de Devon en la costa de Torbay, el 18 de agosto de 1867. Desde su más tierna infancia el joven Fawcett creció rodeado de señales que recibía de su entorno más cercano que fueron dibujando su temprana pasión por los viajes y la aventura. Su padre, Edward B. Fawcett, había nació en la India y allí ejerció su carrera militar siendo un destacado miembro de la Royal Geographical Society. La posición acomodada de sus progenitores  y el círculo social y cultural que amenizaba las jornadas con largas charlas en el salón en su casa, sumado a la gran cantidad de libros que sus padres almacenaban, permitió al pequeño Percival escuchar atentamente conversaciones en las que vi ajeros y exploradores ingleses narraban sus experiencias en lejanos países de exóticas costumbres, creciendo en su mente la idea de emular a esos exploradores que aparecían en los libros que devoraba con pasión.

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Fue un buen estudiante y se graduó en Newton Abbot Proprietary College. Su educación fue muy estricta, donde el cariño de sus padres brilló por su ausencia, moldeándose con los años una personalidad introvertida que le confirió una estampa de seriedad que siempre mantuvo intacta a ojos de los que menos le conocían. Con 19 años, tal y como su padre deseaba, se graduó como cadete en Woolwich, siendo destinado en 1880 con 19 años a la guarnición de Trincomalee al noroeste de Sri Lanka como miembro de la Artillería Real Británica, por aquella época el puerto más importante del país asiático. Sin duda éste fue el comienzo de su nueva vida. La oportunidad de viajar, de conocer nuevas culturas y exóticos lugares, le abrieron de par en par las puertas hacia un sendero que no dudó en recorrer desde aquel momento. Incluso sentimentalmente, ya que en su nuevo destino conoció a Nina Agnes Paterson, con quién contraería matrimonio en 1901 y con la que tuvo tres hijos, Jack, Brian y Ruth, a quienes trató a pesar de sus largas ausencias, de dar todo el cariño y el afecto que él nunca obtuvo de sus padres.

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Su carrera militar estuvo ligada a la cartografía de terreno. Su capacidad para aprender lenguas diversas así como su pasión por viajar y conocer otras culturas, sirvió para que le destinaran a la que sería su primera expedición a tierras sudamericanas en 1906. Tenía por entonces 36 años y sus trabajos cartográficos en las fronteras de Brasil, Perú y Bolivia, serian a la postre todo un referente para el estudio geográfico de estas regiones apenas exploradas. Aquella experiencia marcó su vida. Quedó impresionado por las grandes selvas, las altas cordilleras, sus enormes pantanales, los grandes y navegables ríos que se adentraban en la jungla…pero sobre todo, cayó rendido ante la misteriosa atracción que sentía por las numerosas culturas que vivían en esas remotas tierras y, más aún, sobre aquellas otras que aún resistían perdidas en el útero de la selva más profunda de la Tierra.

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Hasta siete expediciones realizó Fawcett en los años siguientes 1906/1924. Se convirtió en un auténtico experto en lidiar con las etnias indígenas de la selva Madre de Dios, con los cuales terminó entablando cierta amistad y a los que trató siempre con cordialidad, repartiendo presentes a cambio de información sobre lugares que deseaba explorar y conocimientos sobre su lengua y costumbres.

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Siempre tuvo claro que su formación militar y su oficio como topógrafo, fueron la herramienta perfecta para poder dedicarse a su gran afición, la búsqueda de lugares impactantes en la naturaleza. Como fruto de sus expediciones, se enamoró de un pequeño paraíso en la Meseta de Caparú, hoy día dentro del Parque Nacional Noel Kempff entre Brasil y Bolivia, y cuyas cataratas llevan su nombre para la perpetuidad. Uno de sus grandes amigos fue Arthur Conan Doyle, y Fawcett hubo de ser tan incisivo y explicito a la hora de narrar a su amigo escritor el lugar de sus sueños, que el mítico Conan Doyle lo utilizó como escenario de su gran obra “El mundo perdido”. El inicio de la gran guerra puso freno a sus exploraciones. Fue destinado al frente en Flandes al mando de una brigada de artillería.

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Finalizada la guerra regresó a Brasil, ya como coronel, enfrascándose de lleno en el estudio de la Amazonía, su biodiversidad, historia, arqueología y todo legajo o papel que hiciera alguna mención sobre las costumbres y leyendas de los pueblos amazónicos. Durante este nuevo período de su vida, mientras estudiaba a fondo textos y libros, no dejó nunca de perderse en las entrañas de la selva durante largos lapsos de tiempo, experimentando en primera persona la sensación de cuán pequeño e insignificante es el ser humano ante la inmensidad de la naturaleza salvaje.

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Un buen día se topó de bruces con una historia impactante. Le narraron la fascinante experiencia vivida por Francisco Raposo, militar portugués que en 1743 describió el hallazgo en lo más profundo de la selva del Mato Grosso de una ciudad perdida y hasta la fecha totalmente desconocida. Fawcett no tardó en dar con el manuscrito que narraba con detalle la aventura de Raposo y lo que descubrió marcó el resto de su vida. En la Biblioteca de Río de Janeiro, en la división (Manuscritos) y serie (Obras raras), había un texto en portugués de diez páginas bajo el título “Relación histórica de una oculta y gran población, antiquísima, sin moradores, que se descubrió en el año 1743”copia integral manuscrita por el Canónigo Januário da Cunha Barbosa.

MANUSCRITO 512 
El manuscrito era una crónica detallada del descubrimiento de una gran ciudad perdida en medio de la selva. La ciudad descrita por Raposo, quien la encontró por fortuna cuando buscaba unas minas de plata, se entraba bajo tres arcos de gran altura. Dicha ciudad estaba repleta de grandes avenidas y casas de cuidadosa construcción. En medio de la ciudad encontraron una gran plaza y, en medio de esta, una columna de piedra negra de gran tamaño junto a una escultura de un hombre cuya mano izquierda se posaba sobre su costado izquierdo y su brazo derecho extendido apuntaba hacia el norte.

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En cada esquina de la plaza había una gran lanza similar a la usada por los romanos y destacaba sobre el resto una enorme edificación resplandeciente que parecía ser la morada de algún gran señor. Por todos lados se podían observar columnas con grabados extraños que no pudieron descifrar, y durante días enteros anduvieron perdidos entre los muros y calles de esta ciudad desconocida y olvidada. Ni que decir tiene que Fawcett quedó prendido ante esta historia, volcándose en la búsqueda de toda la información que pudiera recabar sobre la aventura vivida por Raposo en la desconocida ciudad perdida a la que Fawcett bautizó como “Ciudad Z”, en cuya existencia nunca dejaría de creer hasta el final de sus días.


En el año 1925 tras conseguir dinero de parte de un grupo financiero londinense conocido como The Glove (el guante) emprende la búsqueda de la Ciudad perdida de Z en compañía de su hijo mayor Jack y Raleigh Rimell, el mejor amigo de Jack. Ha sido mucho lo que se ha especulado sobre este asunto. Me refiero a la decisión de embarcar en tan arriesgada expedición a su hijo mayor, pero sobre todo al amigo de este, ya que el joven Raleigh demostraría en poco tiempo no estar a la altura de las expectativas del coronel Fawcett, avezado y experimentado explorador. Es posible que la noticia de que otros grupos expedicionarios saldrían inmediatamente en busca de la ciudad perdida hiciera que tomara la decisión de adelantar sus planes y contar finalmente con su hijo y su amigo.

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Sabedor de la dificultad que entrañaba tan arriesgada expedición, pidió expresamente que si no tenían noticias de ellos en un tiempo estimado, no mandasen a nadie tras su búsqueda, ya que si él no lograba regresar, nadie lo conseguiría y todos morirían en el intento.


La expedición partió el 20 de abril de 1925 desde la localidad de Cuiabá, acompañados por dos arrieros brasileños, dos caballos, ocho mulas y dos perros. Entre sus provisiones, cuidadosamente administradas y escogidas por Fawcett, había todo tipo de conservas, leche en polvo, un sextante, bengalas, un cronómetro y varios tipos de armas. Durante todo el trayecto el coronel fue relatando en su diario los pormenores de cada jornada. El último mensaje sobre su situación, está fechado el 29 de mayo de 1925. En una carta dirigida a su esposa y que llegó a través de un mensajero indígena, cuenta que están los tres solos y que se adentran en territorio inexplorado desde que cruzaron el Alto Xingú, uno de los afluentes sudoriental del río Amazonas. Nada en esta misiva denotaba que las cosas fueran mal. Por el contrario, entre líneas se mostraba entusiasmado y optimista. Nunca más se supo de ellos.


Desde entonces hasta nuestros días, la expedición emprendida por Fawcett y lo que les ocurrió, es todo un misterio. Su recomendación de no enviar a nadie en su búsqueda cayó en saco roto, habiéndose contabilizado la cifra de cerca de cien personas desaparecidas de entre todas las expediciones que han seguido los pasos de Fawcett. Más que simples palabras, fueron severas premoniciones.
El primer intento de dar con Fawcett es de 1927 a cargo del estadounidense George Miller Dyott, quien dijo tener pruebas de que Fawcett murió a manos de los indios Aloique pero sin aportar evidencias de ello. Otra expedición en 1951 llevada a cabo por los hermanos Vilas- Boas (conservacionistas/indigenistas amazónicos) logran entablar diálogo con los Kalapalo, quienes a través de su jefe Sarari, confirman que fueron ellos quienes mataron al coronel Fawcett, pero hacen prometer a Villas Boas que no contarán nada para evitar represalias de los hombres blancos.

VILAS BOAS JUNTO A MIEMBROS KALAPALO Foto www.fawcettadventure.com
Según la versión de Sarari, fue un gran agravio para su pueblo que Fawcett, tras disparar un pato, no quisiera compartir con ellos la pieza, algo intrínseco en su arraigo cultural y comunal. Para más señas, le mostraron unos huesos que dijeron pertenecer al coronel y se los llevaron. En un principio parecía que el caso de la desaparición de Faceta había sido desentrañado. Pero en 1965 y a petición del hijo menor de Fawcett y de su viuda, convencidos de que los restos hallados no eran del coronel realizaron nuevos exámenes incluyendo piezas dentales que la viuda conservaba de su esposo, pudiéndose determinar con precisión que la dentadura no encajaba en los restos encontrados y por lo tanto no pertenecía a Fawcett.

ORLANDO VILAS BOAS JUNTO A LOS SUPUESTOS RESTOS DE FAWCETT
Foto www.historiasdelahistoria.com

En fechas más recientes, concretamente en el año 1996, una numerosa expedición quedó a merced de la tribu Kalapalo cuando buscaba alguna señal del paso de Fawcett por sus territorios. Solo cuando accedieron a marcharse dejándo todo el material que llevaban consiguieron salir con vida de una situación tremendamente complicada. Dos años más tarde, una nueva expedición llevada a cabo por Benedict Allen se adentró en territorio Kalapalo, con la intención de grabar una entrevista con uno de los miembros más ancianos de la tribu. La entrevista, que fue grabada para la BBC, consiguió el testimonio de un anciano llamado Vajuvi que afirmó que los huesos encontrados por Vilas-Boas no pertenecían a Fawcett.

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La última de las expediciones llevadas a cabo a las regiones donde se piensa que Fawcett pudo desaparecer estuvo a cargo del periodista The New Yorke David Grann quien, dejándose arrastrar por los textos de Fawcett, encaminó sus pasos hacía territorio Kalapalo tras nuevas posibles pistas. En el año 2005, tras muchas dificultades y numerosos pormenores, consiguió que varios miembros de esta tribu le contasen lo que las tradiciones de su pueblo sabían sobre Fawcett. Según esta última versión, el coronel fue el primer blanco en contactar con ellos, dejándoles una honda huella. Tras compartir varios días, emprendió de nuevo su viaje a tierras del este, pudiendo ser contempladas las hogueras que encendían durante algunas jornadas. Los Kalapalo se desentienden de lo acontecido después con la expedición de Fawcett, convencidos de que murieron en manos de tribus muy violentas cuyos territorios se encuentran justo en la dirección que Fawcett tomó tras su marcha.


Que si Fawcett terminó encontrando la ciudad de Z y allí murió. Que si el intrépido coronel, arto de vagar por la selva, se topó con una tribu no beligerante de la que terminó siendo rey. Que si murió, que si no...La verdad es que nada sabemos sobre qué final tenía reservado el destino para Fawcett, su hijo y Raleigh Rimell. La leyenda de Fawcett se pierde en la bruma misteriosa de la selva. Una selva capaz de ocultar la insignificante traza de una huella humana, como de hacer desaparecer por completo una gran ciudad bajo su manto perpetuo de salvaje floresta.


El afán del ser humano por desbrozar lo ignoto y explorar los confines del mundo, incluso llegando al límite de su propia conciencia y capacidad, es algo innato en nuestra especie desde el principio de nuestros orígenes. Son muchos, hombres y mujeres, los que a pesar de las adversidades y en muchos casos a riesgo de perder todo lo que poseían, sintieron la necesidad de buscar, de hallar, de atravesar a ciegas regiones inhóspitas y salvajes con el propósito de dar alcance a un reclamo consciente de su propia mente que, como una herida que no cicatrizará tras incrustarse en sus vidas hasta no poner remedio , les obligó a magnificar sus cualidades a fin de alcanzar el enigma que se escondía tras unos sueños que la mayoría tildaban de falsos mitos, leyendas, o simples locuras. Algunos lo consiguieron y nos legaron su experiencia y conocimientos para el futuro. Otros, como en el caso de Fawcett nos dejaron su luz, esa luz que desprenden los seres humanos incapaces de resistirse a la tentación de andar el camino que separa los sueños de la realidad, iluminando senderos que quizás, algún día, nos muestren las huellas de un pasado humano tan remoto que ni siquiera somos capaces de imaginar.

Aportes y Datos:
Bibliografía
La Ciudad perdida de Z (David Grann)
La maldición de los exploradores (Lorenzo Fernández Bueno)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Percy_Fawcett
Monografías
http://www.monografias.com/trabajos96/percy-harrison-fawcett-y-su-delirante-universo-esoterico/percy-harrison-fawcett-y-su-delirante-universo-esoterico.shtml













11 abril 2017

ATLANTIC ROAD

J.J.D.R.
Enormes olas rompen contra la costa con una furia inusitada. Tiembla la mar, y su gélido latido, remueve el océano poniendo en funcionamiento una terrible maquinaria capaz de erradicar de la faz de la tierra cualquier signo de vida, cualquier vestigio de pasado. Se deja oír el bramido del viento y las nubes, que horas antes comenzaron a descender sobre la costa, ahora se ciernen sobre la mar como un gigante remolino nebuloso que después de tragarse la luz del sol amenaza con engullir una carretera levantada en sus dominios, un intruso de hormigón y asfalto que como una gigantesca serpiente, se desliza por el archipiélago noruego retando y desafiando a los elementos.

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Posiblemente la carretera del Atlántico sea una de las más espectaculares del mundo. Tan solo hay que contemplar su trayecto y el territorio que traza para entender que no fue tarea fácil erigirla y menos cruzar cuando se avecina temporal. Pero por su particular trayecto atravesando literalmente el océano para unir varios islotes de un archipiélago noruego, se ha convertido en todo un reclamo turístico muy demandado por los fabricantes de automóviles para sus spot publicitarios.
La carretera del Atlántico (Atlantic Road) está ubicada en el condado 64 del archipiélago de Eide y Averoy en More og Romsdal, Noruega.  Su altura sobre el mar es de 23 metros y su longitud es de unos nueve kilómetros, los cuales que sirven para unir las localidades de Kristiansund y Molde a través de ocho magníficos puentes que atraviesan pequeños islotes de la región de Hustadvika.

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Por su singular arquitectura curva, que parece simular el vaivén de las olas, el puente Storreisundet es el más famoso y fotografiado de todos. Y no es de extrañar al comprobar su ergonómica estructura, y es difícil no quedar impactado contemplando cómo es ocultado por la fuerza de la naturaleza en días de tormenta. Su trazado curvo tiene un significado mucho más práctico que elegante, pues es precisamente su curvatura, lo que permite a los navíos atravesarlo y hacerse a la mar independientemente del nivel de la marea.

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Los primeros bocetos de la carretera del Atlántico son de 1935, aunque la primigenia idea de unir esta remota región, bien por carretera o por vía férrea se remontan a primeros del siglo XIX. Con un coste de 122 millones de coronas noruegas, tras cinco años de arduo y duro trabajo, en los que tuvieron que soportar la furia de hasta doce huracanes, la Atlanterhavsveien se inauguró el 7 de julio de 1989, e inmediatamente se convirtió en un icono mundial en cuanto a infraestructura modera se refiere, llegando a ser votada el 27 de septiembre de 2005 por los noruegos como la obra noruega del siglo.


Sobre el asfaltado de la carretera del Atlántico han desfilado los mejores y más llamativos modelos de las más afamadas marcas de coches del mundo. En muchos de los anuncios televisivos más rememorados, se grabaron conducciones en las peores condiciones climáticas, logrando imágenes tan bellas como espectaculares.

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 Pero la región noruega no solo se distingue por esta curiosa e impactante construcción humana. Todo lo contrario. Por sí mismo, los parajes naturales son de una belleza impactante, señalado por senderos que se adentran en rincones de pura magia norteña desde los que se pueden divisar ballenas, focas y numerosas especies de aves que nidifican en las frías escarpaduras costeras.

Aportes y Datos:
Diario motor
http://www.diariomotor.com/2010/08/04/la-carretera-del-atlantico-en-noruega/
Wikipedia
https://en.wikipedia.org/wiki/Atlantic_Ocean_Road




21 marzo 2017

ESCORPIÓN EMPERADOR AZUL

J.J.D.R.
Cae la tarde y el bosque reposa de la canícula diurna y adormece los sentidos bajo un silencio arrollador. El viejo árbol parece desprenderse de su piel de madera que agrietada y mortecina cae a trozos bajo el dosel de arbustos y hojas que tamizan el suelo. Algo se mueve en su tronco. Se desliza entre las grietas de la corteza palpando con sus patas delanteras cada hendidura, cada centímetro del viejo y enjuto árbol semidesnudo. Hay algo sorprendente en ése ser que lentamente recorre su territorio de madera. Todo su cuerpo está iluminado como si sobre su apretado lomo llevase una enorme bombilla emitiendo destellos azules y brillantes. El crujido de una rama le pone en alerta. Justo en ése instante, es cuando su morfología de gigante con armadura de fiereza, le convierte en altamente peligroso, encorvando su cuerpo y mostrando por encima de su cabeza un enorme aguijón presto a inocular su mortal veneno a cualquiera que se atreva a litigar con él. Tan sólo ha sido un pájaro distraído. Pero el instante ha quedado impregnado en la memoria del bosque, suficiente como para servir de presentación de nuestro curioso invitado, el escorpión emperador azul, un gigante de porte regio capaz de iluminar el bosque con su sola presencia.

ESCORPIÓN EMPERADOR AZUL Foto www.pinterest.com
El escorpión emperador azul (Pandinus imperator) es una subespecie de escorpión africano de singular y rara belleza. Su color azul es todo un misterio y está siendo todo un descubrimiento de gran valor para la ciencia desde que la especie fuese descubierta en el año 2006 en los bosques de la región oriental de Ghana, concretamente en las tierras altas de la Reserva Forestal de Atewa. Como todos los escorpiones emperador su tamaño es enorme, alcanzando hasta los 20 cm. Vive entre 6 a 8 años y su hábitat se halla entre las cortezas de los árboles, donde se alimenta de termitas y pequeños invertebrados. Pesa alrededor de 30 gramos y soporta estoicamente las altas temperaturas de África.

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Es la pigmentación de su piel lo que hace de esta especie un rara avis de la naturaleza. En la actualidad se están realizando diversos estudios que tratan de averiguar su origen. Se especula con que se trate de una rara mutación genética, capaz de alterar su pigmentación y hacer posible su coloración azul cobalto casi fluorescente y mucho más brillante y nítido bajo la luz ultravioleta.

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Pero por si fuera, ya de por sí curiosa, la estampa de este singular espécimen africano, es altamente probable que en los elementos que componen su veneno, eso sí, no mortal para el ser humano, se encuentre la cura de muchas e importantes enfermedades que hoy día padecemos. Tras la extracción de su veneno por estimulación eléctrica se liberan toxinas que en apenas 0,02 mililitros, lo que viene a ser unas dos o tres gotas, se han hallado Betacarbolinas - compuestos fluorescentes que le confieren el color azul- y cuya oxidación está siendo de gran utilidad para el estudio de la degeneración ocular o ceguera por cataratas. También se le suponen propiedades antiinflamatorias y analgésicas, así como posibles beneficios para problemas de arritmias y proteínas anti cancerígenas útiles para la mejora de medicamentos y tratamientos de quimioterapia.


Como se puede comprobar, este singular escorpión, puede ser portador de mucha esperanza de vida, dejándonos un lema que diría algo así como “Mírame con el respeto que merezco. Pues aún siendo insignificante ante tus ojos, el regalo que puedo hacerte es más grande que cualquier artilugio que puedas soñar crear”
Gaia es un ente vivo. Un ecosistema que se proyecta creando vida y deprecia el tiempo. Todo lo que nos rodea forma parte de un todo, y hasta el más efímero e insignificante ser vivo de este planeta es parte esencial y primordial en la estructura y funcionamiento de la vida e incluso, como en el caso del emperador azul, un regalo en forma de cura.


Aportes y Datos:
Animales Curiosos
http://www.animalescuriosos.com/escorpion-emperador-azul/
Naturaleza Curiosa
http://www.naturalezacuriosa.com/el-extrano-escorpion-azul-descubierto-en-2006/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Pandinus_imperator
Omicrono
http://omicrono.elespanol.com/2016/07/escorpion-emperador-azul/

08 marzo 2017

CANDELABRO DE PARACAS

J.J.D.R.
Tridente de misterio, su porte erguido sobre la falda de una loma que mira el océano, muestra su incierto origen tamizado bajo la arena del tiempo. ¿Faro de antiguos navegantes? ¿Calendario astronómico? ¿Símbolo ritual o religioso? Poco o nada sabemos sobre el significado del gigantesco candelabro de Paracas. Geoglifo tatuado hace siglos sobre la tierra parda de la península de Paracas, es hoy día un símbolo antiguo de carácter incierto que deja perplejo a cualquiera que se adentra en la búsqueda de su significado.

CANDELABRO DE PARACAS Foto www.planetaymisterios.blogspot.com
Perú es el país del misterio. Pocos lugares son capaces de aglutinar entre sus fronteras tantos y tan fabulosos enigmas como los que alberga este rincón del continente americano. La lista es amplia, tanto, que el simple hecho de citarlos brevemente supondría alargarme demasiado en este artículo. Por ello, me centraré en el candelabro de Paracas, pues seguro que para muchos sea menos conocido que las afamadas líneas de Nazca, la ciudad de Machu Pichu, la puerta del sol y de la luna o Puma Puncu en Tiahuanaco.

Foto www.arqueologiadelperu.com
El geoglifo está ubicado en la costa norte peninsular de Paracas- de ahí su nombre- en el departamento de Ica en la provincia y bahía de Pisco. Sobre una loma de arena fina, visible incluso a 20 kilómetros de distancia mar adentro- si el tiempo es claro y despejado-, un tridente o candelabro aparece delineado sobre la falda de una pequeña colina. La altura que alcanza el poste principal es de 183 m., y las columnas laterales 60 m., con una anchura de 3,20 m. y una profundidad que lo hace visible que varía entre 1m.y 1,20 m. No se han hallado restos cerámicos, mortuorios, o de cualquier carácter arqueológico que haya permitido datar este geoglifo de manera fiable, pero prácticamente la mayoría de fuentes consultadas coindicen en añadirle unos 2500 años de antigüedad. De quienes fueron sus creadores y el motivo que les movió a realizar tan particular dibujo sobre la tierra nada se sabe, y solo encontramos conjeturas e hipótesis- algunas descabelladas y sin lógica alguna- que demuestran lo complejo que resulta descifrar ciertos símbolos que, como en un extraño crucigrama o código fuente, nos muestra señales irreconocibles alrededor de la piel de Gaia.

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Quizá una de las características más llamativas de este espectacular geoglifo de Paracas sea su propia creación sobre la arena. Según los estudios realizados sobre las líneas del tridente y dependiendo de la zona excavada, a una profundidad de entre los 10 y 15 cm., desaparece la arena acumulada por los vientos constantes que peinan la región y sale a la luz una capa perfectamente apelmazada, como una costra blanco amarillenta muy pulida y cristalina. Se conoce bien el origen natural de estas formaciones sedimentarias muy comunes en la región, pero es muy desconcertante averiguar que muchos siglos atrás, incluso milenios, alguien, ya sean los antiguos moradores de estas tierras, sus descendientes, o alguna cultura desconocida hasta la fecha, fuese capaz de crear este geoglifo con esta capacidad de detalle, sobre todo teniendo en cuenta que, desposeído de la arena que hoy día cubre la mayor parte del candelabro, la patina cristalina de salitre refulgiría sobre la loma como un autentico faro siendo visible desde una enorme distancia mar adentro y también desde las alturas.

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Hasta la fecha no se han encontrado escritos que mencionen el candelabro, lo que ayudaría a la hora de poder realizar una estimación más detallada de su antigüedad. Ni que decir tiene que son cientos las teorías que tratan de dirimir sobre el incierto origen del candelabro de Paracas. Al ser muy numerosas no entraré a detallarlas, dejando que sea el lector el que, si el gusanillo de la curiosidad ronda su mente, busque entre las decenas o cientos de posibilidades existentes, que le conducirán de la mano de piratas hacia sus tesoros, puertas estelares, aeropuertos interdimensionales y rocambolescos diagramas que tratan de unir el tridente de Paracas con las líneas de Nazca, aunque esté demostrado que el candelabro no señala la pampa nazqueña, como ya estudió a fondo y detalló en uno de sus libros el investigador J.J. Benítez.

Foto www.peruroutes.com
Por destacar alguna, y dado que la cultura Paracas dominó la región durante un largo periodo de tiempo legándonos valiosos testimonios de su ingenio, es muy probable que se trate de algún símbolo astronómico de carácter ritual, ya que no podemos obviar que tanto los Paracas como la mayoría de culturas antiguas, tenían un elevadísimo conocimiento astronómico.  En este sentido, y tras una ardua investigación llevada a cabo por el polifacético ingeniero egipcio Robert Bauval, el candelabro de Paracas estaría indicando mediante cada uno de sus brazos la situación estelar de la constelación de Orión, como ya refutó, muy a pesar de los arqueólogos oficialistas, que ocurría con las pirámides de la meseta de Guiza en Egipto. Por ello, es muy probable que su origen y utilidad fuese señalizar la costa a los antiguos navegantes peruanos, pues también hay estudios muy serios que identifican el candelabro con la Cruz del Sur o Cruz de los navegantes, la cual estaría señalando el polo austral a los antiguos marinos que navegaban por el mar paraqueño.

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Hoy día el candelabro de Paracas es un lugar de gran atractivo turístico catalogado como Patrimonio cultural del Perú. Muchos tours que se dirigen a las islas Ballestas se aproximan cerca de la costa para que los turistas puedan apreciar el gran candelabro reposando sobre la colina de blanca arena, el cual parece sostener sobre sus rectilíneos brazos un último haz luminiscente que lucha por no apagarse hasta que desvelemos el origen y el enigma que encierra su milenaria presencia.

Aportes y Datos:
Blog de Pedro María Fernández
http://pedromariafernandez.blogspot.com.es/2011/12/el-candelabro-de-paracas.html
Ivox
Bruno Cardeñosa (Pasajes de la historia)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Candelabro_de_Paracas
Ecured
http://pedromariafernandez.blogspot.com.es/2011/12/el-candelabro-de-paracas.html








12 febrero 2017

SIGIRIYA (LA ROCA DEL LEÓN)

J.J.D.R.
En la provincia central de Sri Lanka, a unos 25 kilómetros de Dambuya, en pleno corazón del denominado triángulo cultural del país asiático compuesto por Anradhapura, Polonnaruwa y Sigiriya, se eleva una enorme roca, antigua huella de un volcán extinto sobre cuya superficie, desde tiempos ignotos, el ser humano sintió de cerca la energía de un lugar privilegiado y dominador de la llanura desde su atalaya en las alturas.

SIGIRIYA Foto www.nonelyplanet.com
Conocida como la roca del León se encuentra dentro del impresionante yacimiento arqueológico de Sigiriya cuyos restos, hoy día, nos muestra la fantasía y el ingenio derrochador de los constructores y arquitectos del rey Kasyapa, quién en el siglo V d.C ordenó la construcción de su impresionante residencia palaciega en lo alto de la roca a 370 metros sobre el nivel del mar. Mucho antes, desde tiempos prehistóricos, Sigiriya ya fue lugar de encuentro y asentamiento humano, teniéndose constancia de que sus cavernas, previamente ornamentadas y preparadas gracias a donaciones de los fieles budistas, fueron utilizadas como monasterio en el siglo III, aunque previamente y al menos 5000 años atrás, ya fue lugar de poder para los primigenios habitantes de la región.

Foto www.serenavacation.com
Su magnífica ubicación dominante ante la bastedad de una planicie revestida de verde floresta, sirvió para que las edificaciones palaciegas sirvieran a la vez como fortaleza militar en época de conflictos, los cuales no fueron pocos ni menores por las disputas territoriales y dinásticas que regaron con sangre la antigua Roca del León.

Foto www.tourblue.com
Los restos arqueológicos de Sigiriya fueron descubiertos y arrebatados del abrazo de la jungla en 1908 por el explorador británico Jonh Still tras la colonización de los territorios conocidos por aquel entonces como Ceilán por la corona inglesa. Aunque el que verdaderamente entendió el significado disperso y tatuado en los muros de piedra del complejo palaciego fue el arqueólogo srilanqués Serenat Paranavithana, al descifrar los textos antiguos y publicarlos en su gran obra de dos volúmenes que fueron publicadas en Oxford bajo el título de “Los glifos de Sigiri”, así como su también afamada obra historia de Sigiriya, con la que puso en el mapa moderno todo el conjunto histórico de la roca del León de Sigiriya.

Foto www.ceylontouradvisor.com
Los visitantes que se desplazan por las galerías y estancias de Sigiriya quedan sorprendidos ante la magnitud de las instalaciones palaciegas. Se puede caminar por los amplios jardines, admirarse con los frescos y murales que decoran las murallas y terrazas o apreciar los numerosos estanques regados por cisternas y fosos aún repletos de agua en los que los cocodrilos, tiempo atrás, campaban a sus anchas rodeados por pequeños muros de piedra.


Pero sin duda alguna, el monumento que destacó por encima de todo en Sigiriya y que le dio nombre a la roca fue dos enormes esculturas de león, centinelas de piedra enladrillada roja que guardaban las puertas de entrada y subida al palacio real. Hoy día tan sólo quedan las enormes garras de uno de ellos, y sirven para hacernos una idea de lo impresionante que tuvo que ser observar tan descomunales monumentos. 

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Entre las garras se encuentra el sendero de escaleras de ascenso al palacio, recorrido en el que se pasa por terrazas bellamente pintadas con frescos de hermosas mujeres con torsos desnudos datados en el siglo V, y que supuestamente son ninfas celestiales, concubinas del rey o representaciones pictóricas de la diosa Tara, importante figura del budismo tántrico.

Foto www.tokitan.tv
Se estima que en todo el complejo había cerca de 500 grabados, pero tan sólo unos pocos han llegado en buenas condiciones hasta nuestros días. Las escaleras que ascienden hasta las terrazas superiores del palacio ahora están cubiertas con una malla metálica que protege al visitante, y múltiples elementos de seguridad como barras de hierro y agarraderas que hacen más llevadera la incómoda subida, y que nos da una idea de cómo habría sido ascender en la época de esplendor del palacio y sobre todo cómo hicieron para construirlo y llegar a pintar los murales que hoy se pueden ver en piedras de ubicación inaccesibles.

Foto www.misstourist.com
El yacimiento arqueológico de Sigiriya es patrimonio de la humanidad de la UNESCO desde el año 1982, y es uno de los iconos turísticos más destacados de Sri Lanka. Uno de los mejores lugares para apreciar la magnífica ubicación de la roca del León es ascendiendo a su pequeña hermana la roca Pirudangala, que situada justo en frente ofrece unas maravillosas vistas de Sigiriya y dicen que unos atardeceres inolvidables.

Foto www.viajessrilanka.es
El sol de oculta tras el horizonte. Los tenues matices del atardecer comienzan a ascender por la piedra volcánica mientras el sonido de la selva cercana se pierde entre las escaleras que ascienden persiguiendo las tinieblas y devorando el esplendor de una época de placeres y lujo desbordado en las alturas de Sigiriya.

Aportes y Datos:
Bibliografia
El hombre y la Tierra (geographica)
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Sigiriya
La sociedad Geografica
http://www.lasociedadgeografica.com/blog/tag/sigiriya-sri-lanka/




06 febrero 2017

KAZUHIRO TSUJI

J.J.D.R.
A pesar de saber que son gestos durmientes nacidos entre el ensueño y la irrealidad absoluta, muy a pesar de la muda oración que parece escapar de sus fríos labios, se torna inevitable fijar la mirada en cada milímetro de piel y escrutar el brillo de unas pupilas que consiguen atrapar la sutileza y el matiz de una efímera vida. Vida que sueña con salir de un encierro caótico, tan embriagado de apariencia, que el asombro es un inalterable y provocador eco que grita… “mírame”.

FRIDA KHLO Foto www.kazustudios.com
Entre óleos que cuelgan en las paredes y murales abstractos de incomprensible significado, las esculturas de Kazuhiro Tsuji son el centro de atención en la gran sala. Enormes bustos, que reposan en metálicos y retorcidos pedestales, observan al visitante con la mirada perdida en las paredes del fondo de la exposición. Alrededor de las esculturas se apretuja la gente, observando y calibrando cada uno de los detalles de tan extraordinario trabajo artístico.

DALÍ Foto www.aplus.com
Y es que el talento del artista japonés no deja indiferente a nadie, siendo hoy día uno de los artistas hiperrealistas más cotizados y relevantes del panorama internacional. Sus trabajos están muy cotizados, y las salas en donde sus famosas esculturas son expuestas, son garantía de éxito de crítica y público.

Foto ilusion.scene360.com
Kazuhiro Tsuji nació en Kioto (Japón) y desde muy temprana edad se vio atrapado por el ímpetu de observar para crear, de ver y realizar lo aprendido, y de manera autodidacta, formarse hasta alcanzar sus metas artísticas. Sus trabajos son el reflejo de más de 25 años de experiencia como artista de maquillaje de efectos especiales en Hollywood, la gran meca del cine.

Foto www.malatintamagazine.com
Sus manos han perfilado los rasgos más extremos y fantásticos de los personajes de películas como El Grinch o el Planeta de los Simios, Los Hombres de Negro, Benjamín Button o Hellboy entre otros muchos. Trabajos estos que le han otorgado numerosas nominaciones y premios de gran prestigio.

Foto www.viraldiario.com
Dice que su objetivo es esculpir retratos que van más allá de la simple captura de una imagen, tratando de percibir desde lo más profundo del personaje su pensamiento interior y tratar de reflejarlo en cada gesto.


En el año 2012 decidió dedicarse por entero a la escultura. Y en su estudio de los Ángeles se dedica a tiempo completo en sacar del aglomerado de resinas, siliconas de platino y pigmentos, la luz y la memoria de iconos de nuestra historia, bustos de personajes que, altaneros y dignos, sobrepasan la mirada del artista desde su prominente envergadura que suele ser dos veces el tamaño real de un ser humano. De esta manera, sus esculturas de Andy Warhol, Dick Smith, Abraham Lincoln, Salvador Dalí o Frida Kahlo, son un claro ejemplo de la sutil perfección que desprende el trabajo minucioso de Kazuhiro Tsuji.

Foto www.kazustudios.com
En la sala de exposiciones, Dalí con su inconfundible bigote desafía con su aturdida mirada la epopeya de su obra posada en el vacío. A su lado Frida Kahlo, reivindicación y pasión cosida en su entrecejo, apabulla con su serena firmeza a quien la mira. Y así, despacio, tras un rato contemplando las esculturas de Kazuhiro Tsuji, logramos entender que si bien la perfección no existe, hay artistas que desde siempre con afán, tesón y grandes dosis de talento, la buscan sin descanso en cada milímetro de sus creaciones.

Aportes y Datos:
Web del artista
http://kazustudios.com/
Cultura inquieta
http://culturainquieta.com/es/arte/escultura/item/8516-increible-escultura-hiperrealista-de-frida-kahlo-por-kazuhiro-tsuji.html
Furiamag
http://www.furiamag.com/las-impresionantes-esculturas-hiperrealistas-de-kazuhiro-tsuji/

31 enero 2017

MONTÍCULO DE LA SERPIENTE

J.J.D.R.
Durante cientos de metros la silueta de una enorme serpiente emerge de la tierra. Desde distintas perspectivas visuales parece reptar lentamente y abrazar la loma sobre la que se yergue con sutil delicadeza. Sobre su alargado y pardo lomo viperino, deshabitado hoy día de su ancestral dogma y rito, sigue oculto el enigmático sentido de su transcendencia primitiva, e ignoramos su origen ignoto, tal vez enredado entre su herético camuflaje y su bífida lengua, o quizá perdido en un último aliento desvanecido en las manos de quienes siglos atrás y a través de la piedra dieron vida a su reptiliana figura.

MONTÍCULO DE LA SERPIENTE Foto www.historiayleyendas.com
En el condado de Adams en Ohio (EE.UU.), ubicado muy próximo a la ribera del arroyo de Bush Creek,  se encuentra El Montículo de la Serpiente (Serpent Mound) el mayor montículo efigie hallado hasta la fecha en todo el mundo con unas dimensiones de 405 metros de largo, 6 de ancho y 1,2 metros de altura. Éste montículo en concreto fue descubierto en el año 1846 por los arqueólogos Edwin H. Davis y Ephraim G. Squier cuya mención aparece publicada en su libro “Monumentos antiguos del valle del Misisipi”.

Foto www.esascosas.com
Si bien es cierto que estos monumentos rituales son muy característicos de esta región en concreto, ninguno es comparable en belleza e impacto visual con el montículo de la serpiente. Las discrepancias sobre el origen y significado de este montículo son un frente abierto de discusión entre arqueólogos, etnólogos y antropólogos, quienes apasionadamente tratan de poner nombre y apellidos a los autores materiales así como identificar el significado empírico de estos míticos monumentos.


Para la gran mayoría, fue la antigua y primigenia cultura Adena los encargados de realizar estas figuras y dejar su legado cultural recogido posteriormente por sus descendientes. No se han descubierto restos humanos en las excavaciones realizadas, y los estudios más relevantes indican que el montículo no fue construido como un lugar para albergar ritos funerarios, más es muy posible que su construcción tuviese mucho que ver con un centro astronómico, ya que se ha descubierto que la cabeza de la serpiente está alineada con la puesta del sol en el solsticio de de verano y la cola apunta la salida del sol en el solsticio de invierno.

Foto www.afanporsaber.com
Los restos de la cultura Adena quedaron dispersos a lo largo y ancho del centro y sureste de EE.UU. Adena fue un grupo cultural precolombino que ocupó grandes áreas territoriales y destacó por construir numerosos y minuciosos montículos de arena y piedra que aún hoy día continúan emitiendo su original mensaje… letanías y cánticos ancestrales que siguen siendo un secreto tejido en piedra.

RECONSTRUCCIÓN CULTURA ADENA Foto www.archeolog-home.com
Adena es conocida como la cultura de los montículos. Miles de estos curiosos restos arqueológicos son la huella pétrea de sus andanzas, de sus creencias, también de la gloria alcanzada, así como de sus fracasos, miedos y temores. Tan sólo en Ohio, se calcula que existen más de diez mil de estos curiosos montículos, aunque no todos fueron erigidos por los Adena. Otros pueblos, como los Poverty Point dejaron a lo largo del Misisipi huellas que datan del 1500 a.C., fecha que nos da una idea de la profundidad etnológica de estos grupos amerindios en tierras de Norteamérica. Grupos culturales posteriores en el tiempo como los ya mencionados Adena, Hopewwell o Fuerte Antiguo (Fort ancient) fueron los encargados de colonizar el horizonte salvaje norteamericano dejándonos como presente el recuerdo de sus tradiciones en numeroso yacimientos de gran interés histórico.

Foto www.landscapeonline.com
La silueta de la gran serpiente se viste con el reluciente verde del musgo primaveral. Es apabullante contemplar la delicadeza de las espirales perfectas que enroscan su cola. El montículo fue construido en piedra, arcilla y tierra. Primero se realizó el contorno completo con piedras para después cubrir con arcilla y tierra hasta redondear perfiles y dar consistencia a toda la silueta, la cual termina en unas fauces abiertas que parecen devorar a una figura oviforme muy enigmática. La serpiente perdió dos apéndices situados en los laterales a modo de cuernos, muy propios de la iconografía de las antiguas culturas precolombinas.

Foto www.lasclavesdelmisterio.blogpot.com
Actualmente la conservación y difusión de todo lo concerniente al montículo de la serpiente está bajo la autoridad y dirección de la Sociedad Histórica de Ohio.


Ritual y liturgia se manifiestan con todo su esplendor en este lugar del mundo. Los antiguos pueblos americanos, grandes conocedores del planisferio astronómico y perfectos anfitriones en tierra hostil y salvaje, dejaron la huella de su paso por nuestro mundo grabado en piedra, cuya llave o clave oculta, de ser interpretada correctamente, puede llevarnos a descifrar un saber místico perdido en aras del tiempo.

Aportes y Datos:
Sobre Leyendas
http://sobreleyendas.com/2009/05/07/el-gran-monticulo-de-la-serpiente/
Wikipedia
https://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_adena
https://es.wikipedia.org/wiki/Serpent_Mound